miércoles, 23 de diciembre de 2009

Si yo fuera Director Deportivo

Si yo fuera el Director Deportivo del Cádiz C.F. estaría muy preocupado por la marcha del equipo, ya que los futbolistas que están en plantilla son capaces de dar más de lo que están dando. Estar, al término de 2009, en puestos de descenso, me parecería inadmisible. La situación ideal del equipo en la clasificación, atendiendo a los futbolistas que tienen y a cómo ha jugado desde que empezó la Liga, sería en mitad de la tabla, con un colchón de cuatro o cinco puntos con respecto al decimonoveno clasificado.

Estaría, como he dicho, preocupado, pero no inquieto. Teniendo en cuenta que futbolistas como Tristán han empezado a funcionar en el último mes de competición, tendría bastante claro que, más tarde o más temprano el equipo conseguiría salir del descenso. A pesar de esto, tendría también muy claro que convendría incorporar a algunos futbolistas en este mercado invernal, porque al equipo le sigue faltando algo. Juega decentemente, crea ocasiones, pero no está demasiado asentado en el terreno de juego. Da la sensación de ser un equipo frágil.

Antes de fichar, me reuniría con el entrenador. Es él y no yo quien trabaja día a día con los futbolistas y, como máximo responsable de la primera plantilla cadista, sabe mejor que nadie qué defectos tiene el equipo. No me plantearía, por el momento, la opción de destituirlo, ya que aún tiene margen de confianza después del ascenso de la pasada campaña. Además, una destitución en pleno parón navideño y en la actual situación del equipo puede tener un efecto contraproducente. El Cádiz ahora mismo necesita calma, trabajar con unidad y no entrar en un proceso de inestabilidad deportiva. De destituir al técnico, no sólo tendría que preocuparme por sondear el mercado en busca de incorporaciones buenas para el club, sino que tendría que fichar a un nuevo entrenador de manera urgente. El nuevo técnico, llegaría al club sin conocer las virtudes y carencias del equipo, y emitiría juicios de valor apresurados acerca de la plantilla para fichar en este plazo. No. Destituir al técnico en estos momentos es un riesgo que es preferible no asumir. Puede salir bien, es cierto, pues este nuevo técnico puede ser el revulsivo que el equipo necesite, pero si sale mal, las consecuencias serían desastrosas.

Durante la reunión con el entrenador le plantearía qué futbolistas deberían ser dados de baja y qué tipo de perfil busca cubrir con las nuevas incorporaciones, haciéndole saber que, como mucho, va a disponer a partir de enero de cuatro caras nuevas. Independientemente del resultado de la reunión, de la actual plantilla del Cádiz C.F. daría de baja a tres jugadores: De la Cuesta, Velasco y Arriaga. El defensa colombiano está inédito una temporada más y me plantearía o venderlo a un equipo interesado en él o, en caso de que no sea posible, quitarle la ficha federativa, como pasó con Juanma Delgado o David García en Verano. Con respecto a Velasco y Arriaga, los cedería a ambos a clubes de Segunda División B (nunca de Segunda, puesto que puede que ayuden a rivales directos) Son futbolistas, sobre todo y atendiendo a su juventud, Velasco, que en un futuro pueden venirle muy bien a la entidad y que deben disfrutar de más minutos para no estancarse. Además, me pensaría muy mucho qué hacer con Mansilla: si venderlo, cederlo o mantenerlo en la primera plantilla.

Con respecto a las incorporaciones, iría sobre seguro. En lugar de arriesgarme a fichar futbolistas de ligas menores europeas, que no conoce nadie y que no se sabe a ciencia cierta el rendimiento que pueden dar, sondearía el mercado nacional. Me fijaría, especialmente, en los descartes de Primera División, e intentaría incorporar jugadores conocidos y eficientes en régimen de cesión. Es la opción más barata, que es lo que interesa en este mercado, y mejor deportivamente hablando. Un futbolista de Primera cedido estará especialmente motivado y dará un rendimiento que pueda revertir positivamente en la lucha por la permanencia. También, me fijaría en Segunda B, intentando incorporar, ya sea mediante cesiones con opción a compra o directamente en propiedad, a jugadores trabajadores pero no exentos de calidad. Buscaría menos en Segunda División puesto que, siguiendo la lógica de que yo no estaría dispuesto a ceder a Arriaga y a Velasco a equipos de dicha categoría por si salgo damnificado, ningún equipo estaría dispuesto a cederme a ninguno de sus futbolistas por si sale damnificado tras la operación.

Una vez hecho este trabajo, sólo quedaría esperar a que la competición vuelva a empezar y, si el equipo no cambia la dinámica, tomaría medidas más drásticas.

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martes, 22 de diciembre de 2009

Fichar con cabeza

Llega el parón navideño y con él, la apertura del mercado de fichajes de invierno. Una cita obligada para todo aquel equipo que necesita apuntalar algún puesto que no esté perfectamente cubierto, ya sea por lesiones o por dificultades a la hora de confeccionar el plantel en pretemporada. En otras ocasiones, lo que se busca es un futbolista que sirva como revulsivo y sea capaz de revertir una mala situación. La premisa en estas fechas es realizar incorporaciones buenas, bonitas y baratas. Sobre todo, buenas y baratas. Los clubes de Primera y Segunda División se afanan buscando futbolistas que, a un precio asequible, puedan remendar los rotos de las alineaciones.

El Cádiz, como muchos equipos en este mes frenético, está en la obligación de realizar incorporaciones, aunque antes tenga que aligerar la plantilla, cediendo futbolistas que apenas han tenido oportunidades este año y que ocupan ficha federativa. Debe fichar, traer jugadores para intentar remontar el vuelo, pero sin perder la cabeza. No tiene sentido fichar por fichar, dando salida a once futbolistas para incorporar a otros once diferentes. Ese es un error garrafal, que acaba pasando factura y que otros equipos han protagonizado en el pasado con discretos resultados.

El mercado invernal es un plazo que sirve para apuntalar una plantilla en concreto y salvar los muebles a final de temporada. Por ello mismo, creo que el Cádiz, si quiere afrontar con garantías lo que queda de curso, debe incorporar del orden de dos a cuatro jugadores. Entre los perfiles que Peguero y compañía tengan que sondear deben estar los de un defensa central de garantías, un lateral derecho que le haga la competencia a Cristian (y le dé descanso), un extremo diestro (puesto que, a mi juicio, la solución de pasar a López Silva a la banda derecha cuando Enrique es sustituido no es muy satisfactoria) y un centrocampista organizador.

Esto no será fácil puesto que este plazo de fichajes es bastante escaso. Los buenos futbolistas no son traspasados en esta época del año, puesto que sólo salen a la venta, con el cartel de transferibles, los jugadores que “sobran” en las plantillas de Primera y Segunda División, que son, por lo tanto, de un caché bastante inferior. Además, eso de fichar barato tampoco suele ser posible, y más este año con la subida de precios del pasado Verano.

A pesar de estas dificultades, creo que, tanto en Primera División como en los clubes punteros de Segunda B puede haber jugadores interesantes para un equipo como el Cádiz, cuyo máximo objetivo es lograr la permanencia. Peguero debe sondear el mercado nacional con meticulosidad y cuidado, siempre intentando satisfacer las necesidades del equipo. Si no hay diálogo entre los directivos y el cuerpo técnico, resultará imposible incorporar a los futbolistas necesarios para arreglar la plantilla. Peguero debe escuchar a Gracia, que es el que trabaja día a día con los futbolistas y sabe mejor que nadie qué carencias tiene su equipo.

Futbolistas de Primera descartados por sus clubes de origen pueden ser muy válidos, no sólo por la experiencia que tengan a sus espaldas, sino por las ganas de resarcirse y de demostrar que al desprenderse de ellos se ha cometido un error. Jugadores de Segunda B, que aspiran a jugar algún día en el fútbol profesional tienen ante sí una oportunidad magnífica para debutar en categorías mejores y de demostrar que pueden quedarse en ella perfectamente. Además, también está el mercado internacional, donde los futbolistas sudamericanos suelen dar muy buenos resultados por ese plus de competitividad que siempre traen consigo.

Fichar desconocidos, por muy baratas que sean esas incorporaciones, me parece un riesgo que el Cádiz no puede permitirse correr esta temporada. Digo esto en alusión a las incorporaciones realizadas en el último año en Segunda División, que fueron desastrosas. El Cádiz debe ir este año sobre seguro, pues de fichar así, tendrá mucho ganado con respecto a sus rivales.

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Turrón amargo

Diecinueve puntos en diecisiete jornadas es un bagaje muy pobre y ha provocado que, al término de 2009, el Cádiz esté situado en puestos de descenso. Cierto es que está empatado a puntos con el primer equipo que se salva de bajar a Segunda B, y que tiene relativamente cerca al resto de rivales fuera del descenso, pero esto no es excusa. La realidad es que el Cádiz está en descenso y, de acabar la temporada así, se vería avocado a retornar al infierno de Segunda B.

Independientemente de la mala suerte, de decisiones arbitrales o de errores puntuales, la estadística dice que, en cuatro meses de competición, el equipo ha logrado sólo cuatro victorias, por siete empates y seis derrotas. Otro dato escalofriante que explica por qué el Cádiz está ahí abajo es el siguiente: en diecisiete partidos sólo ha sido capaz de marcar diecisiete goles, mientras que tanto Casilla como Zlamal han sido batidos en veinticinco ocasiones. En definitiva, se trata de guarismos muy pobres y preocupantes.

Desde que empezó Diciembre, el equipo no sabe qué es perder. Pero se trata de una pírrica racha, puesto que no sirve empatar si tus rivales directos ganan. Hace tres jornadas el Celta estaba a cuatro puntos del Cádiz, mientras que a día de hoy, aunque sea con los mismos puntos, está por encima en la clasificación. Los vigueses se han aprovechado de estos tres empates consecutivos del equipo cadista para remontar la desventaja que tenían tras ser arrollados en Carranza y han logrado asomar la cabeza.

La falta de acierto de cara al gol del Cádiz es preocupante. La cantidad de goles que recibe, también. Sinceramente, no se puede aspirar a lograr la permanencia con una media de un gol por encuentro. Cierto es que el equipo llega al área y dispone de oportunidades para marcar, pero no te dan nada por las llegadas al área o por las ocasiones marradas. Sólo cuentan los goles, que son, los que a fin de cuentas hacen que sea posible ganar.

Tampoco vale escudarse en la rigurosidad arbitral. Es una falta de respeto que desde la cúpula del club se diga que es meritorio conseguir un punto con un futbolista menos en el terreno de juego. Tal vez sea meritorio, pero es a todas luces insuficiente. Un empate con un hombre menos es un mal menor, pero un mal a fin de cuentas. Tal y como está la competición sumar de uno en uno sólo implica que se han perdido dos puntos. Lo único válido es sumar de tres en tres.

Haber conseguido los tres puntos en Murcia hubiera hecho que durante el parón navideño se hubieran planteado las cosas con mayor calma. Ahora, en descenso, el Cádiz se tomará un turrón amargo, con la sensación de que hay muchísimo que mejorar en 2010 para lograr la permanencia.

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

La Nueva Condomina y los árbitros

Después del empate cosechado en el último encuentro disputado en casa, el Cádiz debe afrontar el compromiso de este fin de semana en Murcia con la obligación de ganar. No será fácil, pues tendrá que enfrentarse a un rival herido, en puestos de descenso y en una comprometida situación socioeconómica. Por si fuera poco, el entrenador del equipo pimentonero es un viejo conocido de la afición cadista: José González, que además, ha presenciado desde la grada los dos últimos encuentros del Cádiz ante el Elche y Las Palmas.

Un Real Murcia que tiene futbolistas de mucha calidad, como Dani Aquino, internacional en todas las categorías inferiores de la Selección española, y que llegó a debutar en Primera División de la mano de Javier Clemente en la anterior andadura del equipo en dicha categoría. El resto del plantel granota está compuesto por futbolistas muy experimentados, como Iñaki Bea, Álvaro Mejía o Luque, que, junto con el ex - cadista Natalio, pueden poner en aprietos al Cádiz.

Nuevamente, y a pesar de la mejoría mostrada en las últimas jornadas, el Cádiz se encuentra en una situación límite. Los resultados del Celta, Real Unión y Huesca, unidos al infructuoso empate cosechado ante Las Palmas, han devuelto al equipo a la zona comprometida de la clasificación, estando sólo a un punto del descenso. Una derrota en la Nueva Condomina tendría dimensiones catastróficas, no sólo por el hecho de que un rival directo volviera a arrebatarle los tres puntos al Cádiz, sino porque muy probablemente se acabaría el año 2009 en puestos de descenso.

Calidad hay de sobra en la primera plantilla para salir de la zona de peligro en caso de una derrota en Murcia, pero es preferible no tentar a la suerte. Sólo vale ganar. En los últimos compromisos, coincidiendo con el cambio de sistema ideado por Gracia y con la inclusión de Tristán en el once, el equipo ha mejorado sustancialmente con respecto a principio de temporada. Si el Cádiz juega con la misma actitud que en jornadas anteriores, no tendrá mayores dificultades para batir al Murcia. Eso sí, si el colegiado lo permite…

No soy partidario de criticar a los árbitros, puesto que su labor simplemente es la de juzgar las acciones que acontecen durante los encuentros y no son los responsables de las victorias o derrotas de un equipo. A pesar de ello, en los últimos encuentros se viene notando cierta diferencia en el trato arbitral con respecto a otros equipos y, ese trato, a pesar de que el equipo pudiera haber dado más antes de que se produjeran las decisiones sospechosas, ha condicionado la marcha del equipo. No me explico cómo un equipo como el Cádiz ya lleve seis expulsiones en la Liga Adelante esta temporada.

Pero lo cierto es que Fleurquin, López Silva, Ogbeche, Kiko Casilla, Enrique y Nano González han tenido que irse a la ducha antes de tiempo por decisiones arbitrales que a veces han sido, bastante discutibles. Tan discutibles como la expulsión de Ogbeche, que fue revocada por el Comité de Apelación tras el recurso que presentó el Cádiz al respecto. De los quince puntos que había en juego en los cinco encuentros que el Cádiz acabó con un hombre menos, sólo pudo hacerse con cinco puntos. Demasiado castigo para un equipo como el Cádiz.

La expulsión de Nano condicionó la segunda mitad del partido contra Las Palmas, aunque, debido a que el futbolista expulsado suplía a Enrique (que a su vez había sido expulsado la semana anterior en el Martínez Valero) en el once titular, Gracia no deberá de realizar demasiados cambios para confeccionar el equipo titular que saltará al césped de la Nueva Condomina. Presumiblemente volverá Enrique Ortiz, con ganas de resarcirse tras su tempranera expulsión ante el Elche.

Ojalá el arbitraje del fin de semana sea bueno y no se hable de él, será señal de que el colegiado cumplió correctamente con su labor. Ojalá que el Cádiz, gane o pierda, lo haga por méritos propios. Ojalá que, este Domingo, el Cádiz sólo tenga que preocuparse por enfrentarse a once hombres del Murcia (que demasiado es) y no por las decisiones arbitrales…

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Para Ormazábal, la arroba

Si hubo un futbolista que destacara en el Cádiz en el encuentro jugado ante la Unión Deportiva Las Palmas fue Víctor Ormazábal. El argentino estuvo muy participativo y correcto tanto en labores ofensivas como en las defensivas.

Ofensivamente, estuvo a punto de batir a Assman en el primer tiempo después de cabecear un saque de esquina botado por Nano González a la altura del punto de penalti. Su remate, que iba bien colocado, fue blocado meritoriamente por el cancerbero del equipo canario. Además, Ormazábal tocó con acierto en el medio del campo, combinando con Erice a la espera de encontrar a algún compañero desmarcado, o surtiendo de balones largos a López Silva.

Defensivamente, Víctor estuvo también muy acertado, cortando con elegancia las tímidas intentonas de Las Palmas, cuando intentó hilar el juego, obligando así a Miguel García y a Armiche a desplazar el balón en largo para crear peligro.

Un partido muy completo, de un futbolista que luchó y se movió incansablemente en pos de una victoria que, desgraciadamente, no llegó.

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Empate que sabe a poco

El Cádiz empata sin goles en el último partido del año en su estadio ante una Unión Deportiva Las Palmas inoperante e incapaz de inquietar a los de Gracia, que se vieron condicionados por la expulsión de Nano en el segundo tiempo.

Con respecto a las últimas jornadas, la única novedad que configuró el once de Gracia fue la inclusión de Nano González, que actuó por banda izquierda, mientras que López Silva intervino en la banda derecha por la expulsión, la jornada anterior, de Enrique. Salvo este cambio, el resto del equipo fue el habitual, con una delantera formada por Diego Tristán y Ogbeche. La única novedad en la convocatoria cadista fue la inclusión de Mariano Toedtli después de varias jornadas lesionado.

El partido comenzó con un Cádiz fuerte, avasallador, que pretendía comerse a su rival desde el inicio para no pasar apuros. Ese fue el guión que imperó en todo el primer tiempo, puesto que el Cádiz, tocando acertadamente en la zona ancha del campo y buscando a los extremos para que surtieran a alguno de los delanteros de balones, fue el amo y señor del juego. Su rival, se limitaba a encerrarse atrás, sacudiéndose la presión a base de pelotazos largos.

Así, fueron sucediéndose las ocasiones de gol a favor de los cadistas que, por unas cosas u otras, no llegaron a materializarse en gol. La primera de ellas corrió a cargo de Ogbeche, que recibió un buen pase de Tristán dentro del área y disparó a puerta, aunque este lanzamiento fue repelido por Assman y acabó en saque de esquina. La siguiente ocasión fue de López Silva, que disparó desde lejos por encima del travesaño. Cristian también dispuso de una gran ocasión, tras adentrarse en el área, pero su centro-chut fue blocado por el guardameta argentino de Las Palmas.

El Cádiz triangulaba constantemente por la banda derecha, donde estaban Cristian y, dependiendo del momento, López Silva o Nano González, puesto que los dos extremos amarillos se intercambiaban constantemente de banda. En el centro del campo, Erice movía la manija del equipo con buen criterio, secundado por un sensacional Víctor Ormazábal, limpio en el corte y generoso en el esfuerzo. Ningún jugador de Las Palmas inquietó excesivamente a los defensores cadistas, puesto que el grueso del equipo estaba noqueado, fuera de juego, sin conseguir encadenar dos pases seguidos fuera de su campo.

Ocasiones por alto

El dominio y las llegadas al área del Cádiz, después de los despejes de los zagueros canarios, se convirtieron en saques de esquina, que los pupilos de Gracia aprovecharon para arrinconar más aún a su rival. Así, en un corner botado por Nano González, Víctor Ormazábal estuvo a punto de marcar. El balón llegó al punto de penalti, donde, llegando desde atrás, Ormazábal remató buscando la escuadra de la portería, aunque Assman consiguió nuevamente despejar a saque de esquina. Este nuevo lanzamiento de corner también estuvo a punto de ser gol, pero el remate de Ogbeche fue despejado al alimón por Assman y, de manera involuntaria, por López Silva.En un tercer corner sacado por Nano desde la banda derecha, después de una sucesión de errores de Assman en la intercepción del balón, de Ogbeche en el remate y de Lamas en el despeje, se lesionó el guardameta del equipo canario. Un contratiempo para Sergio Kresic, que se vio obligado a prescindir de un cambio a la media hora de partido, introduciendo a Pindado en sustitución de su portero titular, muy inspirado hasta ese momento.

El Cádiz no daba respiro a Las Palmas, que se defendía como podía de las acometidas protagonizadas por López Silva, Cristian, Nano o Tristán. Al borde del descanso, el colegiado Teixeira Vitienes amonestó al ex cadista Miguel García por una entrada sobre Ogbeche y a Lamas por otra entrada sobre Jon Erice.


Reacción de Las Palmas

Tras la reanudación, el equipo visitante pareció reaccionar, puesto que dispuso de varias ocasiones muy buenas para decantar la balanza a su favor. En una de ellas, Guayre, a puerta vacía, no fue capaz de marcar después de que Álvaro Silva, en un corte de balón providencial, despejara el balón por la línea de fondo. El jugador más destacado del equipo canario fue Cejudo, muy activo por la banda izquierda, que intentaba desbordar a Cristian, sin llegar a conseguirlo del todo.

Poco a poco el Cádiz fue recuperando el control del juego, con mucho toque en el centro del campo entre Jon Erice y Ormazábal, que buscaban en largo a Nano González y a López Silva. La mejor ocasión del equipo local en este segundo acto corrió a cargo de López Silva, que después de recibir un gran pase de Ormazábal, recortó a su marcador y disparó a portería, aunque este lanzamiento acabó impactando en el lateral de la red de Pindado.

Se acabó el partido

Pero el encuentro tenía deparada una desagradable sorpresa para la afición cadista, que hasta el momento estaba disfrutando con el juego de su equipo, puesto que, después de una disputa por alto entre Nano González y Juampa, que acabó con este último en el suelo, el colegiado decidió expulsar con roja directa al extremo amarillo. Con un hombre menos, el Cádiz dio un pasito atrás. Las Palmas, a pesar de tener un jugador más, pareció conformarse con el resultado, puesto que perdía continuamente tiempo cada vez que el balón se iba fuera.

Gracia movió banquillo, haciendo que comparecieran en el encuentro Toedtli, Jaume Costa y Arriaga, que entraron por Tristán, López Silva y Ogbeche, respectivamente. Pero el equipo, a pesar de estos cambios, no pudo marcar gol, atacando continuamente con más corazón que cabeza.

Sin demasiada historia el partido acabó muriendo con el pitido final de Teixeira Vitienes y con el resultado de empate sin goles. Un empate, que visto lo visto a lo largo de los noventa minutos sabe a poco y que compromete, después de los resultados de la jornada, la situación del Cádiz en la clasificación.

martes, 8 de diciembre de 2009

Dos buenos controles, dos goles

Uno de los elementos básicos que debe manejar un buen delantero centro es el control del balón. Un buen control del balón es fundamental para encarar con garantías la portería rival, puesto que te permite tener todo el tiempo del mundo para pensar dónde vas a colocar el balón y, además, da mucha ventaja con respecto a los defensores rivales, que tendrán mayores dificultades para evitar el peligro. Suele decirse, por tanto, que un buen control es medio gol, y esta máxima se cumple a rajatabla en los dos primeros goles de Diego Tristán esta temporada.

Los tantos de Tristán ante el Celta de Vigo y el Elche fueron de bellísima factura, con unos remates espectaculares, propios de un futbolista de muchísima calidad. A pesar de ello, prefiero centrarme en los controles previos al lanzamiento a puerta, pues fue tras efectuarlos cuando el delantero cadista verdaderamente obtuvo toda la ventaja para batir al cancerbero.

Su primer gol, en un momento psicológico en el duelo con el Celta, fue maravilloso, fruto de una jugada colectiva en la que intervinieron Nano González, Ogbeche y el propio Tristán. Desde la banda izquierda Nano González puso el balón al corazón del área, donde estaba el nigeriano Ogbeche, que le ganó la espalda a su marcador y prolongó el esférico con un sutil toque de cabeza hacia donde estaba Diego Tristán. El de La Algaba, controló el balón con el pecho, dejándolo muerto, y antes de que cayera al césped lo golpeó con la zurda. Un buen gol que se gestó gracias al control, puesto que con él consiguió ganarle la posición a la defensa celtiña y se quedó sólo ante Falcón.

En el segundo gol, anotado la semana pasada ante el Elche, el control tuvo una mayor importancia aún si cabe, ya que le habilitó para batir a Willy Caballero. Un balón bombeado le llegó a Tristán, que estaba dentro del área libre de marca. El delantero, bajó el esférico con la pierna y la dejó muerta, siendo ese el momento en el que tuvo toda la ventaja con respecto a los defensores ilicitanos, que estaban yendo hacia donde estaba el atacante cadista. El resto, ya es historia: preciosa vaselina ante la que nada pudo hacer el guardameta rival.

En resumen: dos buenos controles, que equivalen a dos goles. Dos controles, además, difíciles de efectuar a la velocidad con la que Tristán los llevó a cabo y que muestran que el que tuvo, retuvo.

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domingo, 6 de diciembre de 2009

Saber a quién se vende

Nada ni nadie es eterno, y, como suele decirse en el mundo del cine, todo principio tiene un final. Según leo y leo en la Prensa, el binomio Antonio Muñoz-Cádiz CF está próximo a llegar a su fin. La intención del máximo mandatario cadista de vender el club no es un secreto, pues desde 2007 lo ha estado intentado. De hecho, en el Verano de 2007 lo acabó consiguiendo, aunque al final acabó retornando al club tras el infructuoso paso de Arturo Baldasano. El año pasado le resultó imposible venderlo, puesto que nadie quería hacerse cargo de una institución en Segunda B. Ahora, con el equipo de nuevo en el lugar que, como mínimo le corresponde, parece que las posibilidades de venta vuelven a reactivarse.

Desde el mes de Noviembre se ha rumoreado mucho acerca de la posible adquisición del paquete accionarial de Muñoz por parte del grupo Munto Finance, dependiente de Qadback Investment, propiedad a su vez de Abdulá Bin Saeed Al Thani. Este grupo financiero, es propietario del club inglés Notts County, estando además a punto de adquirir el equipo BMW de Fórmula 1. De hecho, el ex seleccionador inglés y manager del Notts Country, Sven Goran Eriksson, estuvo visitando las instalaciones de la Ciudad Deportiva del Cádiz. Este grupo empresarial me genera algunas dudas, principalmente porque en Inglaterra desconocen quién es el propietario del Notts County y por la reciente petición para la moratoria del pago de los países árabes de sus deudas millonarias.

El Cádiz, como Sociedad Anónima Deportiva, pertenece a aquel que posee la mayoría del paquete accionarial, siendo en este caso Antonio Muñoz, que puede vender o no vender cuando quiera, siempre y cuando un posible comprador pague lo que él pida por sus acciones. Es la realidad de cualquier empresa y el Cádiz, debido a su condición social, tampoco es ajeno a ella. Muñoz puede vender cuando quiera y a quien quiera. Está en su derecho. Lo único que yo pido es que antes de vender sepa a quién le cede la mayoría accionarial del club y sopese, aunque no es su obligación, si la venta a un determinado grupo es lo mejor para el futuro del club.

Los directivos vienen y van, los entrenadores vienen y van, los futbolistas vienen y van. Nada ni nadie es eterno. La gente viene y va, y al final lo único que queda es la institución y la afición. De todos aquellos directivos, técnicos y futbolistas que formaron parte de la entidad acaba quedando su recuerdo, sus acciones, su granito de arena para mejorar, para avanzar. O no, también quedan acciones que han supuesto retrocesos importantes. Al final, quien acaba disfrutando de esos avances o padeciendo esos retrocesos son los aficionados, los únicos que, pase lo que pase, seguirán con el club.

Digo esto porque, si Muñoz de verdad quiere vender las acciones, espero que haya aprendido de errores del pasado. Espero que haya aprendido que hay gente a la que conviene vender y gente a la que no conviene. Lo que pasó con Baldasano debería tenerlo en cuenta, no sólo por su propio bienestar económico, sino por la institución, por la afición. Aquella situación de caos vivida en la temporada 2007-2008 podría resumirse así: dos presidentes y cuatro entrenadores equivalen a un descenso. Un descenso que sufrió, por encima de todo el mundo, el aficionado cadista, que va a Carranza siempre que su equipo juega o que se tiene que contentar con seguir la actualidad de su equipo desde la distancia y por la radio.

La idea de una posible venta no me parece mal. Creo que Muñoz ya ha hecho todo lo que podía hacer por el club (que ha sido bastante) y que ya no puede o no sabe aportar más. Es imposible aportar algo para mejorar la empresa si estás más con la mente puesta en venderla al mejor postor que en el presente inmediato. Por tanto, que Muñoz venda, no está mal. El problema, que el “grupo árabe” no me genera confianza por lo que he dicho antes y porque, me temo que pueda usar al club para mercadear en futuras operaciones que le beneficien. Me temo que el club acabe yendo de mano en mano, sin estabilidad y eso lo acabe pagando la afición.

Además, soy contrario a la idea de que el club cambie de propietario (sea quien sea si al final se acaba haciendo con las acciones Munto Finance) a mitad de temporada. Estas cosas deberían hacerse en Verano, antes de empezar la competición o cuando el equipo ya no tenga nada que hacer en la presente temporada. Pero ahora, en Diciembre e incluso más adelante, no me parece correcto. Si Muñoz vende, que sea cuando el equipo se haya salvado. Así, quienquiera que venga tendría tiempo de sobra para planificar la próxima temporada. Pero no es coherente que llegue alguien nuevo y se centre en planificar el año que viene teniendo aún por delante gran parte de la temporada 2009-2010, otro error que significó el descenso hace dos campañas.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Espero que esto no le pase a Muñoz.

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La arroba para Cifuentes

Podría haberme decantado por Tristán, que con un detalle de súper clase puso las tablas en el marcador, o por Erice, que acabó fundido y distribuyó el balón con buen criterio, pero para mí, el jugador más destacado del Cádiz en el Martínez Valero fue Daniel Cifuentes.

En verdad, podría haber escogido a cualquier integrante de la zaga, por el gran trabajo realizado en este encuentro. Cifuentes quizás ha sido el más activo, el que más atento ha estado en el corte del balón, despejando una y otra vez las acometidas del Elche y, el que se las ha tenido que ver con Juli y Saúl, muy activos en ataque. Además, el lateral zurdo cadista ha salvado los muebles en una clara ocasión después de un centro de Santos que sorprendió al resto de sus compañeros y que, de no haber intervenido Cifu, habría supuesto el segundo gol local.


Su trabajo en defensa ha sido impresionante, pero también ha estado muy bien en ataque, algo en lo que no suele prodigarse mucho y que para mí sigue siendo su asignatura pendiente. Ha combinado muy bien con López Silva cuando ha sido posible, doblándole y creándole espacios. También ha estado muy colaborador con el sustituto del onubense, Jaume Costa, que en los doce minutos que ha disputado también me ha dejado un grato sabor de boca.

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sábado, 5 de diciembre de 2009

Como gato panza arriba

El Cádiz consigue sacar un meritorio punto en el Martínez Valero después de disputar todo el encuentro con un hombre menos por la tempranera expulsión de Enrique.

Con la moral alta tras doblegar con contundencia y solvencia al Celta la jornada anterior llegaba el Cádiz al Martínez Valero para enfrentarse al Elche. El estadio ilicitano no se le daba demasiado bien a los cadistas, que llevaban cerca de veintinueve temporadas sin cosechar un triunfo en él. Además, el cuadro local llevaba ocho jornadas sin perder, tras acumular cinco victorias y tres empates, encaramándose así a los puestos altos de la clasificación.

Gracia decidió repetir el sistema de juego que tan buenos resultados le dio contra el Celta, con dos delanteros. Así, el once inicial cadista estuvo formado por Kiko Casilla en la portería, Cristian, Álvaro Silva, Fragoso y Cifuentes en defensa; doble pivote compuesto por Erice y Víctor Ormazábal, Enrique y López Silva (que retornaba al equipo tras perderse el partido de la jornada anterior por sanción) en los extremos y con una pareja de atacantes formada por Ogbeche y Diego Tristán.

El encuentro comenzó un poco frío, con un Elche que intentaba llegar por banda, centrando balones al área que eran despejados sin problemas por Silva y Fragoso. El Cádiz, por su parte, intentó llegar a la meta de Willy Caballero por mediación de López Silva, con el que combinaba constantemente Tristán. Fue precisamente después de una combinación entre ambos cuando el onubense fue derribado en banda izquierda y llegó la oportunidad más clara del Cádiz. El colegiado, el gallego Amoedo Chas, señaló la falta, que lanzó con mucha rosca López Silva. El balón, a media altura, pudo ser rematado por cualquier atacante amarillo, pero Willy Caballero acertó a despejar de puños, dejando el balón franco para que Cristian, tras recoger el rechace, disparara nuevamente a portería. El cancerbero ilicitano pudo atajar el lanzamiento con mucha dificultad.

Con diez desde el diez

Cuando el Cádiz parecía vivir sus mejores momentos, y se preveía un inicio fulgurante como el del duelo de la semana anterior en Carranza, se produjo la jugada que marcó todo el encuentro: la expulsión de Enrique. Amoedo Chas no se lo pensó dos veces y decidió expulsar con roja directa al capitán del Cádiz después de que el extremeño pisara por detrás al lateral zurdo del Elche, Carletto. Esta expulsión lastró y condicionó el partido, pues el Cádiz se vio obligado a cambiar la idea previa. Empezaba, en el minuto diez, un nuevo partido.


A pesar de estar con un hombre menos, Gracia decidió mantener el mismo dibujo táctico, dejándole la totalidad de la banda derecha, tanto en labores defensivas como ofensivas, a Cristian. El Elche encontró un filón y todas sus acciones de peligro se dieron por la banda en la que el Cádiz tenía un hombre menos, destacando sobremanera Carletto, que doblaba al extremo Santos y centraba una y otra vez. Los locales estuvieron, en el minuto diecisiete, a punto de abrir la lata, después de que Molina, tras plantarse ante Kiko Casilla y regatearlo, echara fuera el balón cuando tenía la portería completamente vacía.

El Cádiz acusó el golpe en ataque, llegando esporádicamente a la zona de peligro del Elche mediante el desplazamiento en largo del esférico. Además, se vivió un momento de gran desigualdad de criterio arbitral, cuando Amoedo Chas decidió castigar con sólo una cartulina amarilla un codazo de Wakaso sobre Erice en el medio del campo. El navarro acabó con sangre en la nariz y el Cádiz, se quedó con nueve mientras era atendido en la banda.

La superioridad numérica del Elche se hacía patente en que tenía monopolizada la posesión, pero no era capaz de aprovecharla inquietando al Cádiz, que despejaba una y otra vez los balones que llegaban al área centrados por Carletto y Juli. Pese a ello, el Cádiz no se amilanó y gozó de una ocasión de Ogbeche que se marchó por encima del larguero después de que el nigeriano le ganara la posición a la defensa, tras un saque en largo de Casilla.


El primer acto finalizó con un Elche que centraba balones al área sin encontrar rematador, porque, o bien Casilla o bien la defensa, enorme en todo el partido, conseguían despejar el peligro.

Inicio agridulce

La segunda parte tuvo un inicio bueno y malo para el Cádiz. Bueno, porque el Elche se quedó con diez después de que Amoedo Chas expulsara a Samuel por doble amarilla en el minuto cinco de partido. Pero este inicio fue a la vez malo porque, a renglón seguido de la expulsión, el conjunto ilicitano consiguió adelantarse en el marcador, gracias a un remate de tacón de Molina, que estaba de espaldas a la portería, que batió a Casilla.


Con igualdad numérica sobre el césped y con el marcador a su favor, Bordalás recompuso el sistema táctica e introdujo a Saúl y a Tena para refrescar a su equipo. El Cádiz intentaba salir a la contra buscando a Tristán, Ogbeche y López Silva, pero siempre chocaban con el muro defensivo local. El más activo en ataque fue Tristán, que luchaba en banda, intentaba combinar con López y se zafaba como podía con los defensores rivales.

Un detalle

Fue precisamente el delantero sevillano el que conseguiría marcar, instaurando las tablas en el marcador. Tristán recogió un balón que botaba dentro del área del Elche y, tras controlar con el pecho, batió con sangre fría y con una preciosa vaselina al meta Caballero, que estaba a media salida. Un detalle de preciosa factura que metía al Cádiz en el partido nuevamente.

El Elche no acusó el golpe y, después de unos minutos en los que el Cádiz puso cerco por pura inercia a la portería local, estuvo muy cerca de lograr el segundo gol. Santos le ganaba una y otra vez la espalda a un Cristian fundido físicamente, Trejo estuvo a punto de marcar a Casilla después de caracolear en el área y disparar a bocajarro y Cifuentes salvó los muebles después de un centro de Saúl que sorprendió a toda la defensa menos a él. Gracia introdujo hombres de refresco, cambiando a Tristán y a López Silva por Arriaga y Jaume Costa.


Así fueron transcurriendo los minutos hasta llegar al descuento, que resultó muy intenso y en el que el Cádiz estuvo muy cerca de marcar. La oportunidad de oro la tuvo Arriaga, después de que Cristian lo habilitara metiéndole un buen balón en largo entre los defensas. El vasco corrió tras el esférico hasta llegar al punto de penalti, donde se encontró con Willy Caballero. El meta argentino del Elche no se inquietó y paró el disparo de Arriaga sin demasiada dificultad. Reseñar, además, que en estos minutos finales se produjo el debut de Mansilla en Liga tras sustituir a Jon Erice, que tuvo que marcharse lesionado y que Amoedo Chas expulsó también a Acciari, por doble amarilla.

1-1, meritorio y merecido empate de un Cádiz que sigue con su mejoría de imagen en un partido que al final incluso pudo ganar de haber tenido más sangre fría Arriaga.

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domingo, 29 de noviembre de 2009

La arroba para Tristán

Se le estaba esperando con ilusión y con ganas. Y Diego Tristán no decepcionó. Por fin fue titular y demostró por qué fue el fichaje estrella del Cádiz el pasado Verano. Muy participativo en todo momento, desempeñó en el esquema de Gracia la función de media punta, asociándose perfectamente con los extremos y con Ogbeche. Ojo a esta sociedad, que ha dado muy buenos frutos contra el Celta y que puede ser vital para futuros choques.

El de La Algaba corrió, luchó y demostró la enorme calidad que atesoran sus botas en todo momento. Suya fue la preciosa asistencia para que Enrique marcara el segundo gol del partido, del mismo modo que suyo fue el tercer gol, que mató todo atisbo de reacción por parte del Celta, después de una preciosa volea. Este gol fue la guinda del pastel a un partido redondo, en el que ya antes había gozado de un par de buenas oportunidades para estrenarse en Liga como goleador.

Quisiera destacar, a pesar de que para mí el mejor fue Tristán, el gran partido que hicieron tanto Nano González (que suplió a la perfección a López Silva) y una vez más, Ogbeche.

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sábado, 28 de noviembre de 2009

Victoria aplastante

El Cádiz derrota al Celta en su primera final y consigue así un colchón de cuatro puntos con la zona de descenso, en un encuentro muy serio de los de Gracia que tuvo a Tristán como futbolista más destacado.

Después de una difícil semana en la que se cuestionó mucho la continuidad del entrenador y la marcha del equipo en esta temporada, el Cádiz regresaba a Carranza para enfrentarse al Celta de Vigo en un encuentro que suponía la primera final del año para los amarillos. La victoria era vital para ambas escuadras, muy necesitadas, ya que de lograrla conseguirían eludir los tan temidos puestos de descenso. Consciente de la imperiosa necesidad de ganar, Xabi Gracia incluyó cambios en el once titular con respecto a jornadas anteriores, destacando la presencia de de Nano González en la banda izquierda en sustitución del sancionado López Silva y de Diego Tristán, que formó junto al nigeriano Ogbeche la dupla atacante.

Así, el Cádiz renunciaba a jugar con un enganche, pasando a hacerlo con dos delanteros puros, algo muy solicitado por la grada de Carranza.

El inicio del Cádiz fue fulgurante, asentándose en el medio campo y sin cederle ni un palmo de terreno al Celta, que llegó en los primeros minutos con un tímido disparo de Hugo Mallo. Por su parte, el Cádiz dispuso de dos saques de esquina consecutivos propiciados después de dos buenas intervenciones de Ogbeche que Falcón, guardameta celeste, despejó sin problemas. La actitud del Cádiz era distinta, presionando la salida del balón celtiña y trenzando jugadas para llegar al área rival.

Fruto de este buen juego llegó el primer gol, obra de Cristian y que fue muy criticado por los defensas del Celta, que consideraban que el tanto no debía subir al marcador por una falta previa sobre su guardameta. La jugada nació de las botas de Ogbeche, que después de robar un balón con perseverancia en el medio del campo se la dejó a Tristán, quien de inmediato abrió a la banda izquierda. Nano recibió el balón y tras desbordar a su marcador, centró para que Enrique rematara, mas el extremeño no pudo llegar, obstaculizando a Falcón y fue en ese momento cuando Cristian abrió la lata, de media chilena.

Nada más poner el balón nuevamente en juego el Celta protestó otra decisión arbitral: en esta ocasión la decisión de Hevia Obras de no señalar penalti después de un derribo de Nano González sobre Iago Aspas cuando éste se internaba en el área.

El Cádiz, mientras tanto, siguió a lo suyo, monopolizando el balón, enlazando con calma y mordiendo cada vez que el Celta tenía la posesión para robársela. Así, Ogbeche gozó de una muy buena oportunidad después de recibir un balón largo de Tristán, pero su lanzamiento orientado fue despejado por Falcón, que la dejó muerta en el área. Tristán recogió la pelota, pero estuvo demasiado lento y no pudo marcar el segundo gol del encuentro.

A la contra

El Celta lo intentaba pero no podía. Después del disparo de Iago tras un centro de Saulo que despejó a corner Casilla, el Cádiz mató el partido en una contra de libro. Fragoso interceptó en el área una pelota botada desde la esquina por Trashorras y se la cedió a Tristán. El de La Algaba desplazó el balón en largo buscando a Enrique Ortiz, que estaba solo en campo vigués. El extremeño corrió tras el balón, perseguido por defensores celestes y, cuando pisó área, batió a Falcón con una preciosa vaselina. 2-0 y delirio en las gradas de Carranza en el primer cuarto de hora de partido.

El Celta acusó el mazazo y, a pesar de hacerse con el control de la bola, lo hizo de una forma mansa, sin saber qué hacer con ella. El único futbolista que intentaba inquietar a los defensores cadistas fue Iago Aspas, que estuvo muy activo en todo momento. Pero delante había un Cádiz dueño y señor del partido: sólido atrás y brillante en ataque. Las intentonas celtiñas eran desbaratadas sin problemas por Silva, Fragoso o Erice, quienes rápidamente buscaban a Ogbeche para montar otra contra. En estos minutos destacaron algunas jugadas entre el nigeriano y Tristán, que eran truncadas con esfuerzo por Falcón o sus defensores y que fueron recibidas con alegría por la afición presente en el estadio.

Al borde del descanso e inexplicablemente, el Celta consiguió meterse nuevamente en el partido tras lograr marcar después de una bonita jugada que nació en las botas de Saulo. El extremo centró después de irse por banda y el esférico fue rematado en el área pequeña por Joselu después de que Iago dejara pasar el balón, despistando a Casilla y a los zagueros. Así pues, 2-1 al final de los primeros cuarenta y cinco minutos, con cierta incertidumbre por el reciente gol visitante después de lo visto a lo largo del encuentro.

No se hizo esperar

Pero esta inquietud duró el tiempo de descanso, puesto que nada más reanudarse la contienda el Cádiz logró dinamitar el partido, marcando el tercer y definitivo gol. Nada más sacar de centro el balón le llegó a Nano González, quien colgó un buen balón que Tristán aprovechó para batir a Falcón con un magistral zurdazo de volea. Era lo que le faltaba al delantero andaluz, que realizó un partido muy serio y completo. A pesar de ello, el Cádiz quería más y Enrique gozó de una muy buena ocasión en estos minutos iniciales para batir al meta celeste, pero su disparo desde fuera del área se marchó alto.

Este gol tan tempranero supuso un auténtico jarro de agua fría para los de Eusebio Sacristán, que no pudieron reaccionar a pesar de que el Cádiz les cedió por completo la iniciativa del partido, a la espera de hacer el cuarto en algún otro contragolpe. Finalmente esto no pudo darse y el encuentro acabó con el 3-1 en el luminoso, un resultado que dejó a todos los aficionados cadistas satisfechos después de los malos resultados de las jornadas anteriores.

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martes, 24 de noviembre de 2009

¿Qué pasa con Tristán?

Pasan las jornadas y son muchas las preguntas que me van surgiendo a medida que avanza la competición, siendo una de las más recurrentes la siguiente: ¿qué pasa con Diego Tristán? ¿Por qué apenas juega el delantero de La Algaba? Su sistemática suplencia es uno de los hechos que menos comprendo de este Cádiz. Comprendo que en estos momentos, y teniendo en cuenta su buen estado de forma, Gracia prefiera a Ogbeche para la punta de ataque, pero es que incluso antes de que el delantero nigeriano eclosionara, Tristán tampoco jugaba. Es más, ni iba convocado, como ocurrió en la cuarta jornada de Liga, cuando Gracia decidió que viajara a Alicante un recién llegado Ogbeche (que de hecho llegó a debutar de amarillo contra el Hércules), dejando en Cádiz a Tristán, sin que este padeciera lesión de ningún tipo.

Llegó con la vitola de crack, siendo el fichaje estrella del pasado Verano después de su paso por el West Ham inglés, pero en lo que va de temporada ha disputado sólo seis partidos, jugando un total de 161 minutos. A pesar de todos los elementos en contra que desaconsejaban su contratación, siendo el principal su bajo rendimiento en las tres últimas temporadas en el Mallorca, Livorno y West Ham, fue una incorporación que generó cierta ilusión entre la afición y que, por encima de ello, venía avalada por su trayectoria anterior. Venía avalada por ser ese joven delantero que deslumbró en Mallorca en su debut en Primera y al que se rifaron los grandes del momento, con todo un Real Madrid a la cabeza. Por el Centenariazo, por el Pichichi, por haber sido internacional con la Roja. Cierto es que del pasado no se vive y que, además, Tristán ha sido famoso por sus problemas extradeportivos, pero esto no es óbice para descartar a un futbolista que puede ser muy válido en una categoría como la Segunda División.

Reconozco que no era partidario de la incorporación del delantero sevillano por parecerme muy complicada su rehabilitación para este deporte después de tanto tiempo sin brillar. Igualmente, reconozco que veía con mejores ojos la llegada de otros ex Primeras que manejó, según la rumorología, la Secretaría Técnica del club como, el hoy futbolista del Cartagena, Víctor. Pero olvidando esto y partiendo de la base de que, para bien o para mal, Tristán está en la plantilla cadista, ¿por qué no hacer uso de él? Su experiencia puede ser muy importante para salvar la categoría al final de temporada, ¿por qué no aprovecharla? ¿Por qué dejarlo postergado en el banquillo o en la grada en vez de darle minutos para que entre en la dinámica de partidos y así pueda aportar su granito de arena?

Todo esto es lo que me pregunto cuando veo que semana tras semana Tristán se queda fuera de la convocatoria o en el banquillo cuando no tiene ninguna lesión de importancia que desaconseje su participación en Liga. Sólo me cabe pensar que se deba a la cabezonería del entrenador y, de ser así, confío que pronto Gracia entre en razón, por su propio bien y por el del Cádiz.

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lunes, 23 de noviembre de 2009

La primera final

Pocos aficionados cadistas podrían haber imaginado que para el veintinueve de Noviembre tendrían que vivir un encuentro importantísimo para el futuro en la Liga Adelante de su equipo. Pero la realidad, más allá de lo imaginable y de lo que pudiera haber pasado de haber ido la competición por otros derroteros, es que este fin de semana Carranza será el escenario de un partido vital para los intereses del Cádiz Club de Fútbol. Cierto es que quedan muchísimas jornadas por delante, pero la importancia de este partido estriba en que el rival está inmerso en la lucha por no descender y que está a un punto del Cádiz. Por mucha Liga que quede, estos partidos deben ganarse obligatoriamente para marcar diferencias y alejarse de los puestos de peligro cuanto antes.

Enfrente estará un Celta que no levanta cabeza desde su descenso hace tres temporadas, puesto que lleva desde entonces jugando con fuego. Y el año pasado casi se quemó: coqueteando con el descenso hasta que consiguió eludirlo, propiciando que el Alavés perdiera la categoría en el último suspiro. El Celta que llegará a Carranza es un equipo bipolar: horrible en Liga, donde ya lleva seis jornadas en puestos de descenso, y genial en la Copa del Rey, donde aún sigue con vida después de eliminar a todo un Primera como el Club Deportivo Tenerife, siendo además muy superior a él en toda la eliminatoria. En definitiva, un duelo con dos equipos muy igualados, con las mismas urgencias y, debido a su significado, muy atractivo.

Sólo cabe ganar, pues de caer derrotados volveríamos a entrar en los puestos de descenso y, lo que es peor, un rival directo nos adelantaría en la clasificación. De ganar, el colchón respecto al Celta sería de cuatro puntos y se podría encarar, con más calma y menos urgencias, los próximos compromisos. Esta es nuestra Liga. El Celta, Murcia, Castellón, Real Unión, Girona, Huesca o Villarreal B, nuestros rivales a batir. De nada sirve empatarle al Rayo Vallecano si el colista te mete cuatro. Es contra esos rivales ante los que hay que dar el golpe de autoridad, demostrar carácter y ganar, para tener más puntos que ellos o el goal-average a tu favor al final de todo. Y el Cádiz ya ha caído, y con estrépito además, contra tres de ellos.

Hay que demostrar más seguridad defensiva, tener más hambre, no dejarse intimidar. Estas goleadas duelen mucho, más por quién te las mete que por los goles encajados en sí. No puede ser que a estas alturas hasta en tres encuentros se haya repetido el mismo resultado: Castellón, Cartagena y Girona nos han endosado cuatro tantos, pero para mí lo peor es que son equipos que deberían estar a nuestro nivel. Es decir, rivales contra los que se puede perder, pero no por esa abrumadora diferencia. Un marcador tan abultado sólo consigue crear incertidumbre e inquietud en los jugadores, el cuerpo técnico, la directiva y la afición de una manera innecesaria.
Para mí, es en estos momentos cuando se calibra si un entrenador es bueno de verdad, cuando nada sale como se quiere y todo va en contra del equipo. Cuanto todo va de cara cualquiera está a la altura, pero es en estas situaciones en las que sólo los profesionales competentes consiguen lidiar con la presión y obtener resultados satisfactorios. Escribo esto por todos los comentarios que han surgido a raíz de la derrota en Girona acerca de la continuidad del técnico, pues creo que Gracia es un entrenador competente y capaz de remontar esta mala racha si consigue corregir los mayores errores del equipo.

Para lograr la tan ansiada permanencia al final de temporada es necesario cumplir dos premisas: derrotar a los rivales antes mencionados y hacerse fuertes en Carranza. Evitar que los puntos vuelen de nuestro estadio es vital para nuestros intereses, puesto que es allí donde los aficionados más se hacen sentir desde la grada e insuflan ánimo en los momentos en los que el equipo pueda flaquear. En todos los partidos hay que vender caro el pellejo, pero en los de casa más. Puntuar fuera sirve de poco si en tu terreno los rivales consiguen sacar petróleo. Por tanto, a partir de esta jornada, el Cádiz debe evitar ser como el buen padre, que pierde en casa lo que gana fuera, y hacer de Carranza un fortín.

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martes, 17 de noviembre de 2009

No pasar apuros

Vaya por delante mi plena confianza en Xabi Gracia, puesto que después del trabajo que ha hecho en el Cádiz desde que firmó como entrenador en el Verano de 2008 tiene todo el crédito del mundo. Pero, a pesar de ello, creo que desde que comenzó la nueva andadura del equipo en el fútbol profesional, el técnico se ha equivocado en hechos importantes que le han costado puntos en la clasificación. Después del ascenso, el objetivo de cara a este curso era la permanencia en la categoría para cimentar poco a poco un proyecto serio con el que hubiera posibilidades de ascenso, a ser posible en este caso, despojándonos de la incómoda etiqueta de “equipo ascensor”. Así pues, la idea era disfrutar de la categoría, aprender de los equipos de mayor nivel y, con más o menos sufrimiento, seguir en Segunda. Que conste que no pretendo ser alarmista, pues estoy convencido de que calidad sobra como para lograr la permanencia, pero viendo cómo está la competición, se va a sufrir más de lo que en inicio se debería para conseguirlo.

Desde la derrota en el Rico Pérez de Alicante llevo preocupado por la marcha del equipo, a pesar de que después de ese encuentro liguero se consiguieron tres victorias (Recreativo, Albacete y Real Unión) y dos meritorios empates ante equipos que, al final de temporada, y si no pasan cosas raras, estarán inmersos en la lucha por ascender. La pasada jornada en la Ciudad Deportiva del Villarreal se vio lo que se lleva viendo desde el comienzo de Liga: un Cádiz sin apenas recursos y que se está acostumbrando peligrosamente a ir a remolque en el marcador. De acuerdo que este último choque estuvo condicionado por la expulsión de Kiko Casilla y que, a raíz de ella, el equipo se vio muy lastrado en el segundo tiempo, pero también hay que tener en cuenta que antes de ese incidente el rival ya se había adelantado en el marcador y estaba siendo muy superior.

Es cierto que, en última instancia, los responsables del éxito o los tropiezos del equipo son los futbolistas, que son quienes salen al terreno de juego, pero también es cierto que, una de las funciones del entrenador es la de estipular unas pautas para que sus jugadores den un rendimiento concreto. Quisiera que el aficionado cadista que lea estas líneas se olvide de factores externos, como arbitrajes de ínfima calidad que puedan condicionar partidos por tratarse de algo ajeno a nosotros, y se centrara en lo que de verdad está en nuestras manos: los futbolistas y el cuerpo técnico. La idea inicial de Gracia era la de mantener una línea de juego similar a la del año anterior, con una posesión constante del balón para dominar al contrario. Una idea que era de mi agrado y que ha chocado frontalmente con dos obstáculos: tener la posesión del balón por el mero hecho de tenerla y sin saber qué hacer con ella acaba resultando improductivo y que este año los rivales son de mayor entidad que en la temporada pasada, sin dejarse controlar y saliendo desde el pitido inicial a morder.

Se creía que el principal problema con ese modelo de juego era la ausencia de un rematador, pero ahora que Ogbeche se ha erigido en la principal referencia ofensiva, el equipo sigue adoleciendo de los mismos problemas de siempre. ¿Qué es lo que falla entonces? Este equipo, desde mi punto de vista, gira en torno a tres ejes principales: Jon Erice, López Silva y Ogbeche, lo que ha originado un Cádiz previsible, al que los rivales tienen estudiado y controlado, porque más allá de eso (y de la banda derecha, de la que no hablo por haber sido la principal vía de ataque desde hace dos temporadas y ser, por tanto, sobradamente conocida por todo el mundo) no hay recursos para sacar adelante un compromiso medianamente complejo.

Los rivales saben que Jon Erice es quien distribuye y reparte el juego, por lo que presionándole al Cádiz lo único que le queda como recurso creativo es el desplazamiento en largo del balón. Lo mismo sucede con López Silva, único jugador que incide en banda con peligro, al que en Villarreal le pusieron hasta tres defensores encima para evitar sus internadas. Además, el extremo onubense apenas se ve secundado por Cifuentes en tareas ofensivas, por lo que los zagueros rivales lo tienen más fácil aún si cabe para tener maniatado al Cádiz. Ogbeche, finalmente, es un futbolista que cuerpea muy bien, lucha con los defensas y en la mayoría de balones por alto sale vencedor, consiguiendo bajar al césped el esférico, pero su problema es que está muy solo. No tiene apoyos de un media punta que recoja el balón una vez lo haya bajado de las nubes y genere peligro en segunda instancia.

Eso y la fragilidad defensiva, son a mi juicio los mayores problemas que padece en lo que va de año el Cádiz. Los defensas (y en general partiendo desde medio campo) son excesivamente blandos a la hora de frenar a los rivales, y eso se acaba pagando (los dos goles en contra en Vallecas se pudieron haber evitado de hacer una falta táctica en el medio campo, e incluso el segundo ante el filial del Villarreal de haber tenido mayor contundencia en defensa) Quizás, los problemas en la zaga se deban a que Gracia aún no ha rotado, pues a excepción de Cifuentes, que ha dejado que en algunos encuentros actuara Raúl López, el resto de integrantes de la defensa han disputado por completo los doce partidos que de momento se llevan jugados.

Creo que, de rotarse más, se conseguiría mayor frescura y quizás, en algunos partidos hubiera habido otros resultados más favorables para nuestros intereses. Por ejemplo, sigo sin comprender por qué un hombre que vino con la vitola de crack como Diego Tristán cuenta tan poco para Gracia, a pesar de que Ogbeche esté en un estado impresionante de cara a puerta. De rotarse más y de cambiar de idea futbolística, a lo mejor no pasaríamos tantos apuros.

En cualquier caso, la permanencia pasa por marcar diferencias contra los rivales directos desde el principio, por lo que no se pueden permitir más tropiezos comos los de Castellón o la semana pasada. Esta semana, primer choque decisivo contra el Girona…

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sábado, 14 de noviembre de 2009

Peor Imposible

Un muy mal Cádiz que jugó toda la segunda parte con un hombre menos por la expulsión de Casilla no fue capaz de doblegar a un Villarreal B muy serio y que logra así alejarse un poco de la zona de peligro.

La duodécima jornada de la Liga Adelante enfrentaba a dos equipos muy parejos en la clasificación, pues sólo un punto los separaba en la clasificación, si bien el Villarreal B tenía un partido menos por tener aún pendiente su duelo contra el Betis. El duelo de “submarinos amarillos”, como lo habían calificado los medios de comunicación antes de su disputa, era importantísimo para ambos, puesto que una victoria podía alejarlos de la zona de descenso y hacerles olvidar los últimos resultados. Debido a los compromisos con las categorías inferiores de las selecciones, el equipo local se vio bastante mermado, llegando a convocar al juvenil Nico para el encuentro. En la convocatoria del Cádiz, destacaba la presencia de Mansilla y de Joseba Arriaga.

El once que Xabi Gracia presentó en la Ciudad Deportiva del Villarreal estuvo integrado por Kiko Casilla en la portería, con Dani Fragoso y Álvaro Silva en el centro de la zaga, acompañados por Cristian y Cifuentes en los laterales. En el medio campo jugaron Erice, Víctor, Enrique y López Silva, estando Abraham en la posición de enganche y Ogbeche como futbolista más adelantado.

El encuentro comenzó con dos ocasiones de peligro para ambos equipos, siendo la primera de ellas para los locales, siendo Marco Rubén el que puso a prueba los reflejos de Kiko Casilla. Después, le llegó el turno al Cádiz, puesto que Víctor Ormazábal, tras robar el esférico en el medio del campo, pasó en largo a López Silva, que habilitó a Enrique Ortiz dentro del área para que el extremeño lanzara un centro-chut que se marchó por muy poco lejos de la portería defendida por Juan Carlos. Fueron unos instantes iniciales en los que apenas ocurrió nada y en los que los pupilos de Gracia gozaron de la mayor parte de la posesión del balón, que movieron con calma y buen criterio, buscando a un muy activo López Silva por la banda.

A partir del minuto veinte de juego el Villarreal B logró sacudirse el dominio del Cádiz y comenzó a llegar a los dominios de Casilla. El primero en probar al guardameta cadista fue el lateral zurdo Oriol, quien tras progresar muy bien por su banda consiguió llegar al borde del área y, tras recortar a su defensor, disparó con fuerza, evitando el gol Casilla por muy poco. Después, Marco Rubén y Matilla gozaron, en una misma jugada, de dos buenas ocasiones para marcar el primer gol del encuentro. Pero fue finalmente Cristóbal quien lograra abrir la lata merced a un golazo, después de regatear en el área a Álvaro Silva y chutar a puerta sin miramientos, colándose el balón por la escuadra de Casilla, que nada pudo hacer para evitar que el tanto subiera al marcador.

El Cádiz acusó el golpe y no fue hasta la media hora de juego cuando intentó volver a cercar al filial castellonense para sofocar sus ataques y volver a tener el dominio del encuentro. Así, Enrique en un lanzamiento de falta directo probó a Juan Carlos, que interceptó la pelota en dos tiempos. Después, López Silva se internó en el área tras recibir un buen pase de Abraham, pero su pase fue despejado en el último momento por Mario cuando dos compañeros estaban en buena situación para el remate. El Villarreal B no se amilanó y en un corner estuvo a punto de lograr un gol olímpico, evitado por Casilla cuando el balón estaba cerca de entrar en la portería.

Uno menos

Pero lo peor estaba aún por llegar, puesto que en el minuto cuarenta y cuatro de juego, al borde del descanso, el colegiado catalán Miranda Torres decidió expulsar a Kiko Casilla después de que este derribara fuera del área a Marco Rubén, cuando el delantero argentino se marchaba solo hacia la portería. Esto propició el debut en partido oficial del guardameta checo Bobby Zlamal, que ingresó en el terreno de juego del Mini Stadi por Abraham. Con esta expulsión acabó el primer tiempo, que dejaba ante sí una segunda parte muy difícil para los intereses cajistas, pues tenían que remontar un marcador adverso con un futbolista menos.

Tras la reanudación Gracia decidió realizar el segundo cambio del partido, sustituyendo a Enrique por Nano González. Este cambio propició que el onubense López Silva se cambiara a la banda derecha para que el ex del Cartagena jugara por la izquierda. A pesar de este cambio, la ausencia de un futbolista acabó pesando más y el segundo acto empezó como había acabado el primero: con un Villarreal B volcado en ataque, controlando la situación y con un Cádiz inoperante y sin capacidad de reacción. Al Villarreal B le salía absolutamente todo lo que intentaba: logró mermar al Cádiz presionando constantemente las líneas de creación de su rival, combinaba con rapidez y desplazaba balones largos con acierto.

Gerard se erigió en el futbolista local más destacado, puesto que mareó a Cifuentes y sus internadas por banda acabaron generando muchísimo peligro, como un pase de la muerte que inexplicablemente no supo aprovechar Marco Rubén, que envió el balón a las nubes. Otra jugada de Gerard aprovechando un barullo en el área no fue gol gracias a un providencial corte de Víctor Ormazábal. El encuentro estaba más para el segundo tanto de los locales que para un empate cadista, y esto se acabó convirtiendo en realidad en una contra magistral del Villarreal B. Gerard, después del robo de balón en el centro del campo, acabó llevándose el balón y tras irse de Álvaro Silva, se la cedió a Marco Rubén, quien controló y, en vez de disparar, optó por pasar a la izquierda, donde le esperaba completamente solo Matilla, quien batió plácidamente a Zlamal.

El Cádiz se hundió y se dejó llevar por completo por el filial del Villarreal, que hizo gala de la fama que tenía de tratar bien el cuero. Los de Gracia no existieron en ningún momento de este segundo tiempo, totalmente desdibujados y siendo un pelele en manos del cuadro local. En el minuto noventa Nano González estuvo a punto de lograr el gol de la honra, pero Juan Carlos lo evitó.

El resultado final, 2-0, hizo justicia a lo visto en el terreno de juego y, a parte de acercar al Cádiz a los puestos de descenso, haciendo que la próxima salida a Girona sea vital, debe preocupar bastante al aficionado. No se pueden tener tan pocos recursos ante un equipo filial.

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sábado, 17 de octubre de 2009

Trabajado empate

El Cádiz llegaba al Teresa Rivero para enfrentarse al Rayo Vallecano después de haber caído ante el Cartagena con estrépito. Enfrente, tenía a un Rayo que estaba en el grupo de cabeza, jugando con solvencia y sin apenas fisuras. Seis puntos distanciaban a ambos clubes en la clasificación antes de que el encuentro diera comienzo. Cabe destacar el gran ambiente que hubo entre ambas aficiones antes del partido, tanto fuera del estadio como en el interior del mismo, donde se sacaron varias pancartas haciendo referencias a los vínculos existentes entre los dos equipos.

El técnico cadista, Xabi Gracia, apostó en el once titular por Kiko Casilla en detrimento del checo Zlamal, secundado por una línea de cuatro con Cifu en el lateral zurdo, Fragoso y Álvaro Silva en el centro de la defensa y Cristian en el lateral diestro; con Erice y Abraham en el medio campo y con Enrique y López Silva en las bandas derecha e izquierda, respectivamente. Enlazando estuvo un motivado Carlos Caballero y en la punta de ataque, Ogbeche. Nada más decretar el valenciano Lizondo Cortés el inicio de la contienda, llegó el primer susto para el Cádiz, pues Fragoso erró un pase a la altura del medio campo que fue aprovechado por los jugadores del Rayo para dejar en posición de remate a Rubén Castro, quien finalmente no acertó a disparar con claridad, embarullándose entre los zagueros amarillos. Quero fue otro jugador rayista que lo intentó en estos primeros compases, entrando por banda derecha o internándose desde el centro.

Mientras tanto, el Cádiz intentaba encontrarse a sí mismo, quitándose de encima el acoso del rival despejando balones en largo buscando a Ogbeche, que las bajaba todas, o a Enrique Ortiz. Poco a poco, el Cádiz fue asentándose en el terreno de juego e intentó trenzar jugadas en el medio del campo y en la banda derecha, pero unas veces Movilla y otras Tena, acababan desbaratando las intentonas cadistas. El Rayo, pese a todo, no se agazapó y llegó con peligro al área de Casilla gracias a las internadas de Quero y Jofre por los extremos, estando a punto de marcar Rubén Castro después de una bella jugada desde la banda, en la que el atacante local le hizo un sombrero a Fragoso antes de cedérsela al delantero canario.

Múltiples ocasiones

El Cádiz gozó, a partir del minuto veinte de partido, de sus mejores momentos, sintiéndose amo y señor de la pelota y de las ocasiones de peligro. Erice pudo haber marcado de cabeza después de un soberbio centro de Cristian, pero su remate acabó dando en el palo de Cobeño. También pudo haber abierto la lata Caballero tras tocar con la puntera suavemente un pase picado de Abraham entre los defensores rayistas, pero el meta estuvo atento y blocó sin problemas. Poco después de que Erice estuviera a punto de batir al guardameta del Rayo tras enganchar una buena volea desde fuera del área, el equipo local pareció espolearse y retornó al encuentro. Piti fue quien mejor ejemplificó esta reacción, probando en dos ocasiones a Casilla desde lejos hasta que, finalmente, Rubén Castro consiguió marcar el primer gol. El canario consiguió quitarse de encima la presión de Jon Erice y abrió el terreno de juego hacia la banda derecha, donde esperaba Quero, quien llegó hasta el borde del área amarilla ante la pasividad de todos. Plácidamente, Quero metió un balón entre Fragoso y Silva que recogió adelantado Rubén Castro, quien de tiro raso superó la salida del guardameta cadista.

A raíz del inesperado gol, el Cádiz se vino abajo, a la espera de que se llegara al final de los primeros cuarenta y cinco minutos sin lamentar ningún gol más en contra. El Rayo lo intentó por banda izquierda, con Jofre y Albacar inquietando a Cristian, hasta que decidió esperar a ver qué deparaba el segundo acto y se dedicó a matar el partido mediante pases en corto de un lado a otro del campo. De esta forma se llegó al descanso.

Tras la reanudación, Gracia movió el banquillo e introdujo al canterano Fran Cortés en sustitución de Abraham. El Cádiz salió con más ganas, consciente de que no podía perder más puntos y que, en vista de cómo había transcurrido el primer tiempo, el resultado que campeaba en el marcador era injusto. Así, llegó el gol del empate, obra de Ogbeche, quien supo aprovecharse de un rechace en el área tras un cabezazo de Enrique para instaurar las tablas en el luminoso. Con el 1-1 el partido enloqueció, siendo completamente de ida y vuelta. Ambos equipos fueron a la desesperada a por el segundo gol, prescindiendo del toque en el centro del campo y entrando con velocidad y descaro por los extremos.

En este intercambio de golpes el Cádiz acabó perdiendo, puesto que, tras una pérdida en el centro del campo de Erice, el Rayo volvió a adelantarse en el marcador. Tras el robo de Movilla, un recién ingresado Pacheco recibió de espaldas al borde del área y, tras pivotar, consiguió dar un pase franco para que Míchel, batiera al guardameta cadista tras una mala salida del mismo. Este gol, lejos de hundir al Cádiz, hizo que fuera a por el segundo tanto con mayor empuje. López Silva fue el futbolista más destacado en esta fase del partido, inquietando a sus marcadores por la banda izquierda, por la derecha o por el centro. El onubense ganaba cada acción y centraba con facilidad a pesar de no encontrar nunca rematador.

Ogbeche

Esto fue así hasta que el nigeriano Ogbeche logró la igualada de cabeza, rematando limpiamente y al primer palo uno de estos centros de López desde la izquierda, ante el que nada pudo hacer el cancerbero del Rayo. Nada más empatar, Gracia decidió sustituir a Enrique por Nano González, lo que propició que López Silva se cambiara de banda, pasando a actuar definitivamente por la derecha. Nuevamente el encuentro enloqueció y, esta vez, quien parecía más cerca de marcar el tercer gol fue el Cádiz, puesto que tanto López Silva como Carlos Caballero llegaron con peligro a las inmediaciones del área rival.

Sobre todo, López Silva, quien consecutivamente probó fortuna: una, disparando desde lejos tras un buen robo de balón de Erice, en la que el balón se marchó por encima del travesaño de Cobeño. La otra, fue entrando desde la banda derecha y recortando a Albacar hasta pisar área, pero su disparo acabó dando en el lateral de la red. Fue tras esta jugada cuando el extremo cadista se lesionó, quedándose en el suelo nada más disparar a puerta, lo que provocó la indignación de la grada del Teresa Rivero, que entendió que el onubense pretendía perder tiempo. Pero esto no fue así porque, pocos minutos después, lo acabó sustituyendo el uruguayo Andrés Fleurquín. Sin López, el Cádiz dio un paso atrás, cediéndole la iniciativa a los de Pepe Mel a la espera de sorprender a la contra.

Horrible Lizondo

Pero estos minutos finales tuvieron un protagonista inesperado: el valenciano Lizondo Cortés, que decidió erigirse en protagonista de la contienda, destrozando un partido que, hasta ese momento, había sido de guante blanco y bien competido. El colegiado decidió señalar faltas en acciones que no merecían tal calificativo, desquiciando a jugadores de uno y otro equipo.

A pesar del árbitro, ambos equipos aún gozaron de dos buenas opciones para romper las tablas del marcador. Primero fue Rubén Castro, quien remató fuera un buen centro que le vino desde la izquierda. Después, el turno fue de Ogbeche, que rozó el hat-trick después de rematar de media chilena un pase bombeado de Caballero que se marchó por muy poco por encima del larguero. Fue en estos momentos, y tras un fuerte roce entre Cristian y Albacar, cuando Lizondo Cortés decidió expulsar al zaguero del Rayo después de interpretar que este había agredido al lateral derecho del Cádiz. Esta expulsión terminó de afear el partido, con un descuento que pasó con más pena que gloria y con polémica, puesto que, cuando el Rayo podía haber marcado el tercero en un contragolpe, el árbitro valenciano señaló el final del encuentro, con la consiguiente pitada de la afición madrileña.

Así pues, 2-2, reparto de puntos y muy buena imagen del Cádiz, que llegó con frecuencia al área rival y mereció algo más.

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El cadismo se hizo notar en Vallecas


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La arroba para Bartho

En un partido en el que casi todos los futbolistas del Cádiz jugaron a un gran nivel, con un Erice cada vez más asentado en el centro del campo, con un Caballero motivadísimo por jugar en su ciudad y con un López Silva percutiendo como toda la afición quería, para mí, el mejor hombre del partido fue el nigeriano Ogbeche.

Y no sólo por los dos goles, que teniendo en cuenta la sequía de los delanteros ya sería razón suficiente como para considerarlo como el mejor, sino por todo lo demás. En todo momento luchó con los defensas, ganándoles los balones que le vinieron por alto de las botas de Casilla y dejándoselos francos a Erice, Abraham o Fran Cortés para iniciar una segunda jugada. Porque además de ello abrió espacios para facilitar las internadas por banda de Cristian, Enrique o López Silva. Porque fue generoso en el esfuerzo y bajó al centro del campo para recibir balones. Porque disparó con mucho peligro, siendo una pesadilla para Cobeño.

Por todo ello, además de su sensacional cabezazo que supuso el 2-2 definitivo y por el balón que se encontró en el área para marcar el primero, Ogbeche se merece la arroba de la octava jornada.

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