domingo, 20 de septiembre de 2009

Toque estéril

El Cádiz regresaba al escenario donde hace dos temporadas se consumó su descenso a la Segunda División B, el Rico Pérez de Alicante, con la asignatura pendiente de obtener su primera victoria en la Liga Adelante tras el buen juego desplegado en las jornadas anteriores. Ante sí tenía a todo un candidato al ascenso a final de temporada, el Hércules, que tenía la obligación de vencer ante su parroquia para no descolgarse del grupo de cabeza. En el estadio alicantino Xabi Gracia presentó un once inicial que tenía con la presencia del madrileño Caballero en sustitución de Abraham la única novedad con respecto al resto de partidos. Además, este encuentro suponía el reencuentro de un viejo conocido de la afición cadista, Abraham Paz, con su ex equipo.

El encuentro comenzó con el Cádiz bien plantado atrás, defendiéndose como podía de las acometidas del Hércules, que a pesar de todo tampoco eran demasiado expeditivas. Los locales se habían adueñado del esférico merced al dominio que ejercía Farinós, que se erigió como el futbolista más destacado de la contienda. El conjunto herculano tenía la posesión de la bola, que corría más que sus propios futbolistas, mientras que el Cádiz tenía que verse obligado a correr detrás del esférico para hacerse con ella.

Poco a poco el Cádiz fue sacudiéndose de encima la presión y el dominio del Hércules, a base de grandes dosis de calma y de toque en el centro del campo para dormir al rival. Farinós perdió parte de su protagonismo porque tuvo a dos hombres de amarillo pendientes de él, pero a pesar de ello el Hércules seguía amenazando los dominios del cancerbero cadista con internadas por banda de Rufete. En estos momentos, Erice y Caballero tomaron el control en la zona ancha del campo y el Cádiz disfrutó de algunos minutos de absoluto dominio, en los que llegó a las inmediaciones del área de Calatayud por la banda derecha, en especial gracias a un expeditivo Enrique Ortiz, de largo el mejor futbolista de los que alineó Gracia. El extremeño corría la banda una y otra vez, tocando con Cristian, buscando la espalda de los laterales rivales y siempre creando peligro, aunque sin llegar a centrar.

El Cádiz llegaba y llegaba, pero nada más pisar área rival volvía a tocar, sin centrar, temerosos de fallar y que el Hércules matara a la contra. El único lanzamiento a puerta reseñable por parte de los visitantes fue de Enrique, que tras internarse por la banda, llegó a trompicones al borde del área del Hércules, pero su lanzamiento acabó yéndose muy desviado. También Víctor Ormazábal dispuso de un lanzamiento lejano que acabó blocando mansamente Calatayud. Por su parte, el Hércules gozó de un muy buen disparo desde fuera del área de Farinós que Casilla despejó en una estirada de mucho mérito y de un disparo del montenegrino Andrea Delibasic, que se encontró un balón en el área grande y disparó, impactando el lanzamiento en la pierna de Silva y marchándose a saque de esquina.

En los minutos finales el Hércules se dejó llevar por el Cádiz, que a pesar de ello no llegó con claridad a inquietar a su rival, a la espera de que hubiera más suerte en la segunda parte. Tras la reanudación, el encuentro se mantuvo igual que como en el primer acto: el Hércules comenzó inquietando, pero rápidamente el Cádiz obtuvo el dominio tocando y tocando con criterio en la zona ancha del terreno de juego hasta llegar al área rival, donde inexplicablemente se atascaba. El técnico herculano, Esteban Vigo, viendo que se le podía llegar a escapar el encuentro de las manos introdujo a dos jugadores de refresco para quitarse un poco el dominio cadista. Gracia tardó más en mover el banquillo y cuando lo hizo, fue para sustituir a un muy activo Enrique por Joseba Arriaga, que actuó en la banda derecha. Con estos cambios el Hércules llegó en un par de ocasiones con peligro a la meta de Kiko Casilla, aunque sus remates se marcharon desviados. Finalmente, y merced a un buen pase de Farinós buscando la espalda de la defensa, el guardameta del Cádiz derribó a Delibasic dentro del área y el colegiado señaló penalti. El encargado de lanzar la pena máxima fue Farinós, quien acabó materializándola con un buen lanzamiento a la izquierda de Casilla. 1-0. Sería el único gol del encuentro.

El Cádiz acusó enormemente el mazazo y se descompuso, dejándole toda la iniciativa al Hércules, que gozó de muy buenas jugadas por banda que fueron desbaratadas por la zaga amarilla. Gracia hizo que debutara esta temporada Ogbeche, que entró en sustitución de un irreconocible López Silva. El recién llegado dispuso de una buena ocasión tras gambetear entre los defensores del Hércules, pero su lanzamiento llegó sin mayor peligro a las manos de Calatayud. Con estos cambios el equipo terminó de desviarse del esquema original de toque y combinaciones, resultando imposible todo atisbo de remontada. Sin mayor historia el encuentro terminó, dejando al Hércules con siete puntos y al Cádiz con dos, con la sensación de que el buen juego no es suficiente para estrenar el casillero de victorias esta temporada.

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sábado, 19 de septiembre de 2009

Calma

¿Que se han conseguido dos puntos de nueve posibles? Calma. ¿Que el equipo llega y llega pero no define? Calma. ¿Que tras dos partidos aún no se sabe qué es ganar en Carranza? Calma.

Después de tres jornadas, y a pesar de merecerlo, el Cádiz aún no ha logrado vencer esta temporada y puede que esto haya inquietado a parte de la sufrida afición cadista. Dos en casa, uno fuera y, por unas cosas u otras, el equipo no ha sido capaz de rematar la faena. El gol de Akinsola, el error de Kiko Casilla y un inspirado Raúl Navas han sido algunas de las causas que explican por qué el Cádiz tiene tan pocos puntos en su casillero.

Si hay un juego impredecible por naturaleza, ese es el fútbol. A pesar de ese carácter impredecible, hay muchas cosas que resultan fáciles de preveer para cualquiera. El inicio del Cádiz entraba dentro de lo posible, máxime si tenemos en cuenta que es muy difícil que un recién ascendido, con un bloque compuesto en su inmensa mayoría por chicos jóvenes y sin demasiada experiencia, llegara y besara el santo. Hasta que estos jugadores terminen de hacerse a la categoría el Cádiz pagará la novatada. Y queda poco para eso, estoy convencido. Calma.

Otro hecho previsible dentro de un juego tan impredecible es que, a la larga, jugando así de bien ganaremos más partidos de los que perdamos o empatemos. Calma. Xabi Gracia ha apostado desde el primer momento por un estilo de juego alegre, combinativo, llegando al área del rival sin abusar del zapatazo, con unos laterales y extremos incisivos... La mejor defensa es un buen ataque y parece que esta es la filosofía seguida por el míster cadista, en lugar de encerrarse atrás a esperar a ver qué pasa. ¿Y qué si el equipo llega y llega pero no marca? Ya lo hará, estoy convencido, porque pólvora para ello hay de sobra. Sólo esperen a que el equipo se haga el cuerpo.

Jugar así, con valentía, sin complejos y sin perderle la cara al encuentro es garantía de éxito. No sé ustedes, pero un servidor está muy orgulloso de cómo juega su equipo, pues era algo que llevaba mucho tiempo esperando. Más tarde o más temprano, los resultados llegarán, a pesar de que en estos tres partidos haya fallado la suerte. La suerte es para aquel que trabaja y, pese a que por el momento nos es esquiva, no me cabe la menor duda de que acabará sonriéndonos. Se están fijando los cimientos de un Cádiz con estilo propio. Calma.

Este Domingo toca visitar el feudo del Hércules, el Rico Pérez, escenario de infausto recuerdo. Escenario perfecto para el reencuentro con los tres puntos. Muchos alicientes en este partido, como puede ser el descenso de hace dos temporadas o Abraham Paz, pero para mí, el mayor, más allá del morbo, es que el Cádiz desconoce el sabor de la victoria y juega ante un equipo diseñado para ascender. Ahí era dónde quería ver al Cádiz otra vez, mano a mano contra los mejores, retándoles, venciéndoles. Esténse tranquilos señores, que este año nos vamos a divertir.

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