miércoles, 23 de diciembre de 2009

Si yo fuera Director Deportivo

Si yo fuera el Director Deportivo del Cádiz C.F. estaría muy preocupado por la marcha del equipo, ya que los futbolistas que están en plantilla son capaces de dar más de lo que están dando. Estar, al término de 2009, en puestos de descenso, me parecería inadmisible. La situación ideal del equipo en la clasificación, atendiendo a los futbolistas que tienen y a cómo ha jugado desde que empezó la Liga, sería en mitad de la tabla, con un colchón de cuatro o cinco puntos con respecto al decimonoveno clasificado.

Estaría, como he dicho, preocupado, pero no inquieto. Teniendo en cuenta que futbolistas como Tristán han empezado a funcionar en el último mes de competición, tendría bastante claro que, más tarde o más temprano el equipo conseguiría salir del descenso. A pesar de esto, tendría también muy claro que convendría incorporar a algunos futbolistas en este mercado invernal, porque al equipo le sigue faltando algo. Juega decentemente, crea ocasiones, pero no está demasiado asentado en el terreno de juego. Da la sensación de ser un equipo frágil.

Antes de fichar, me reuniría con el entrenador. Es él y no yo quien trabaja día a día con los futbolistas y, como máximo responsable de la primera plantilla cadista, sabe mejor que nadie qué defectos tiene el equipo. No me plantearía, por el momento, la opción de destituirlo, ya que aún tiene margen de confianza después del ascenso de la pasada campaña. Además, una destitución en pleno parón navideño y en la actual situación del equipo puede tener un efecto contraproducente. El Cádiz ahora mismo necesita calma, trabajar con unidad y no entrar en un proceso de inestabilidad deportiva. De destituir al técnico, no sólo tendría que preocuparme por sondear el mercado en busca de incorporaciones buenas para el club, sino que tendría que fichar a un nuevo entrenador de manera urgente. El nuevo técnico, llegaría al club sin conocer las virtudes y carencias del equipo, y emitiría juicios de valor apresurados acerca de la plantilla para fichar en este plazo. No. Destituir al técnico en estos momentos es un riesgo que es preferible no asumir. Puede salir bien, es cierto, pues este nuevo técnico puede ser el revulsivo que el equipo necesite, pero si sale mal, las consecuencias serían desastrosas.

Durante la reunión con el entrenador le plantearía qué futbolistas deberían ser dados de baja y qué tipo de perfil busca cubrir con las nuevas incorporaciones, haciéndole saber que, como mucho, va a disponer a partir de enero de cuatro caras nuevas. Independientemente del resultado de la reunión, de la actual plantilla del Cádiz C.F. daría de baja a tres jugadores: De la Cuesta, Velasco y Arriaga. El defensa colombiano está inédito una temporada más y me plantearía o venderlo a un equipo interesado en él o, en caso de que no sea posible, quitarle la ficha federativa, como pasó con Juanma Delgado o David García en Verano. Con respecto a Velasco y Arriaga, los cedería a ambos a clubes de Segunda División B (nunca de Segunda, puesto que puede que ayuden a rivales directos) Son futbolistas, sobre todo y atendiendo a su juventud, Velasco, que en un futuro pueden venirle muy bien a la entidad y que deben disfrutar de más minutos para no estancarse. Además, me pensaría muy mucho qué hacer con Mansilla: si venderlo, cederlo o mantenerlo en la primera plantilla.

Con respecto a las incorporaciones, iría sobre seguro. En lugar de arriesgarme a fichar futbolistas de ligas menores europeas, que no conoce nadie y que no se sabe a ciencia cierta el rendimiento que pueden dar, sondearía el mercado nacional. Me fijaría, especialmente, en los descartes de Primera División, e intentaría incorporar jugadores conocidos y eficientes en régimen de cesión. Es la opción más barata, que es lo que interesa en este mercado, y mejor deportivamente hablando. Un futbolista de Primera cedido estará especialmente motivado y dará un rendimiento que pueda revertir positivamente en la lucha por la permanencia. También, me fijaría en Segunda B, intentando incorporar, ya sea mediante cesiones con opción a compra o directamente en propiedad, a jugadores trabajadores pero no exentos de calidad. Buscaría menos en Segunda División puesto que, siguiendo la lógica de que yo no estaría dispuesto a ceder a Arriaga y a Velasco a equipos de dicha categoría por si salgo damnificado, ningún equipo estaría dispuesto a cederme a ninguno de sus futbolistas por si sale damnificado tras la operación.

Una vez hecho este trabajo, sólo quedaría esperar a que la competición vuelva a empezar y, si el equipo no cambia la dinámica, tomaría medidas más drásticas.

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martes, 22 de diciembre de 2009

Fichar con cabeza

Llega el parón navideño y con él, la apertura del mercado de fichajes de invierno. Una cita obligada para todo aquel equipo que necesita apuntalar algún puesto que no esté perfectamente cubierto, ya sea por lesiones o por dificultades a la hora de confeccionar el plantel en pretemporada. En otras ocasiones, lo que se busca es un futbolista que sirva como revulsivo y sea capaz de revertir una mala situación. La premisa en estas fechas es realizar incorporaciones buenas, bonitas y baratas. Sobre todo, buenas y baratas. Los clubes de Primera y Segunda División se afanan buscando futbolistas que, a un precio asequible, puedan remendar los rotos de las alineaciones.

El Cádiz, como muchos equipos en este mes frenético, está en la obligación de realizar incorporaciones, aunque antes tenga que aligerar la plantilla, cediendo futbolistas que apenas han tenido oportunidades este año y que ocupan ficha federativa. Debe fichar, traer jugadores para intentar remontar el vuelo, pero sin perder la cabeza. No tiene sentido fichar por fichar, dando salida a once futbolistas para incorporar a otros once diferentes. Ese es un error garrafal, que acaba pasando factura y que otros equipos han protagonizado en el pasado con discretos resultados.

El mercado invernal es un plazo que sirve para apuntalar una plantilla en concreto y salvar los muebles a final de temporada. Por ello mismo, creo que el Cádiz, si quiere afrontar con garantías lo que queda de curso, debe incorporar del orden de dos a cuatro jugadores. Entre los perfiles que Peguero y compañía tengan que sondear deben estar los de un defensa central de garantías, un lateral derecho que le haga la competencia a Cristian (y le dé descanso), un extremo diestro (puesto que, a mi juicio, la solución de pasar a López Silva a la banda derecha cuando Enrique es sustituido no es muy satisfactoria) y un centrocampista organizador.

Esto no será fácil puesto que este plazo de fichajes es bastante escaso. Los buenos futbolistas no son traspasados en esta época del año, puesto que sólo salen a la venta, con el cartel de transferibles, los jugadores que “sobran” en las plantillas de Primera y Segunda División, que son, por lo tanto, de un caché bastante inferior. Además, eso de fichar barato tampoco suele ser posible, y más este año con la subida de precios del pasado Verano.

A pesar de estas dificultades, creo que, tanto en Primera División como en los clubes punteros de Segunda B puede haber jugadores interesantes para un equipo como el Cádiz, cuyo máximo objetivo es lograr la permanencia. Peguero debe sondear el mercado nacional con meticulosidad y cuidado, siempre intentando satisfacer las necesidades del equipo. Si no hay diálogo entre los directivos y el cuerpo técnico, resultará imposible incorporar a los futbolistas necesarios para arreglar la plantilla. Peguero debe escuchar a Gracia, que es el que trabaja día a día con los futbolistas y sabe mejor que nadie qué carencias tiene su equipo.

Futbolistas de Primera descartados por sus clubes de origen pueden ser muy válidos, no sólo por la experiencia que tengan a sus espaldas, sino por las ganas de resarcirse y de demostrar que al desprenderse de ellos se ha cometido un error. Jugadores de Segunda B, que aspiran a jugar algún día en el fútbol profesional tienen ante sí una oportunidad magnífica para debutar en categorías mejores y de demostrar que pueden quedarse en ella perfectamente. Además, también está el mercado internacional, donde los futbolistas sudamericanos suelen dar muy buenos resultados por ese plus de competitividad que siempre traen consigo.

Fichar desconocidos, por muy baratas que sean esas incorporaciones, me parece un riesgo que el Cádiz no puede permitirse correr esta temporada. Digo esto en alusión a las incorporaciones realizadas en el último año en Segunda División, que fueron desastrosas. El Cádiz debe ir este año sobre seguro, pues de fichar así, tendrá mucho ganado con respecto a sus rivales.

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Turrón amargo

Diecinueve puntos en diecisiete jornadas es un bagaje muy pobre y ha provocado que, al término de 2009, el Cádiz esté situado en puestos de descenso. Cierto es que está empatado a puntos con el primer equipo que se salva de bajar a Segunda B, y que tiene relativamente cerca al resto de rivales fuera del descenso, pero esto no es excusa. La realidad es que el Cádiz está en descenso y, de acabar la temporada así, se vería avocado a retornar al infierno de Segunda B.

Independientemente de la mala suerte, de decisiones arbitrales o de errores puntuales, la estadística dice que, en cuatro meses de competición, el equipo ha logrado sólo cuatro victorias, por siete empates y seis derrotas. Otro dato escalofriante que explica por qué el Cádiz está ahí abajo es el siguiente: en diecisiete partidos sólo ha sido capaz de marcar diecisiete goles, mientras que tanto Casilla como Zlamal han sido batidos en veinticinco ocasiones. En definitiva, se trata de guarismos muy pobres y preocupantes.

Desde que empezó Diciembre, el equipo no sabe qué es perder. Pero se trata de una pírrica racha, puesto que no sirve empatar si tus rivales directos ganan. Hace tres jornadas el Celta estaba a cuatro puntos del Cádiz, mientras que a día de hoy, aunque sea con los mismos puntos, está por encima en la clasificación. Los vigueses se han aprovechado de estos tres empates consecutivos del equipo cadista para remontar la desventaja que tenían tras ser arrollados en Carranza y han logrado asomar la cabeza.

La falta de acierto de cara al gol del Cádiz es preocupante. La cantidad de goles que recibe, también. Sinceramente, no se puede aspirar a lograr la permanencia con una media de un gol por encuentro. Cierto es que el equipo llega al área y dispone de oportunidades para marcar, pero no te dan nada por las llegadas al área o por las ocasiones marradas. Sólo cuentan los goles, que son, los que a fin de cuentas hacen que sea posible ganar.

Tampoco vale escudarse en la rigurosidad arbitral. Es una falta de respeto que desde la cúpula del club se diga que es meritorio conseguir un punto con un futbolista menos en el terreno de juego. Tal vez sea meritorio, pero es a todas luces insuficiente. Un empate con un hombre menos es un mal menor, pero un mal a fin de cuentas. Tal y como está la competición sumar de uno en uno sólo implica que se han perdido dos puntos. Lo único válido es sumar de tres en tres.

Haber conseguido los tres puntos en Murcia hubiera hecho que durante el parón navideño se hubieran planteado las cosas con mayor calma. Ahora, en descenso, el Cádiz se tomará un turrón amargo, con la sensación de que hay muchísimo que mejorar en 2010 para lograr la permanencia.

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

La Nueva Condomina y los árbitros

Después del empate cosechado en el último encuentro disputado en casa, el Cádiz debe afrontar el compromiso de este fin de semana en Murcia con la obligación de ganar. No será fácil, pues tendrá que enfrentarse a un rival herido, en puestos de descenso y en una comprometida situación socioeconómica. Por si fuera poco, el entrenador del equipo pimentonero es un viejo conocido de la afición cadista: José González, que además, ha presenciado desde la grada los dos últimos encuentros del Cádiz ante el Elche y Las Palmas.

Un Real Murcia que tiene futbolistas de mucha calidad, como Dani Aquino, internacional en todas las categorías inferiores de la Selección española, y que llegó a debutar en Primera División de la mano de Javier Clemente en la anterior andadura del equipo en dicha categoría. El resto del plantel granota está compuesto por futbolistas muy experimentados, como Iñaki Bea, Álvaro Mejía o Luque, que, junto con el ex - cadista Natalio, pueden poner en aprietos al Cádiz.

Nuevamente, y a pesar de la mejoría mostrada en las últimas jornadas, el Cádiz se encuentra en una situación límite. Los resultados del Celta, Real Unión y Huesca, unidos al infructuoso empate cosechado ante Las Palmas, han devuelto al equipo a la zona comprometida de la clasificación, estando sólo a un punto del descenso. Una derrota en la Nueva Condomina tendría dimensiones catastróficas, no sólo por el hecho de que un rival directo volviera a arrebatarle los tres puntos al Cádiz, sino porque muy probablemente se acabaría el año 2009 en puestos de descenso.

Calidad hay de sobra en la primera plantilla para salir de la zona de peligro en caso de una derrota en Murcia, pero es preferible no tentar a la suerte. Sólo vale ganar. En los últimos compromisos, coincidiendo con el cambio de sistema ideado por Gracia y con la inclusión de Tristán en el once, el equipo ha mejorado sustancialmente con respecto a principio de temporada. Si el Cádiz juega con la misma actitud que en jornadas anteriores, no tendrá mayores dificultades para batir al Murcia. Eso sí, si el colegiado lo permite…

No soy partidario de criticar a los árbitros, puesto que su labor simplemente es la de juzgar las acciones que acontecen durante los encuentros y no son los responsables de las victorias o derrotas de un equipo. A pesar de ello, en los últimos encuentros se viene notando cierta diferencia en el trato arbitral con respecto a otros equipos y, ese trato, a pesar de que el equipo pudiera haber dado más antes de que se produjeran las decisiones sospechosas, ha condicionado la marcha del equipo. No me explico cómo un equipo como el Cádiz ya lleve seis expulsiones en la Liga Adelante esta temporada.

Pero lo cierto es que Fleurquin, López Silva, Ogbeche, Kiko Casilla, Enrique y Nano González han tenido que irse a la ducha antes de tiempo por decisiones arbitrales que a veces han sido, bastante discutibles. Tan discutibles como la expulsión de Ogbeche, que fue revocada por el Comité de Apelación tras el recurso que presentó el Cádiz al respecto. De los quince puntos que había en juego en los cinco encuentros que el Cádiz acabó con un hombre menos, sólo pudo hacerse con cinco puntos. Demasiado castigo para un equipo como el Cádiz.

La expulsión de Nano condicionó la segunda mitad del partido contra Las Palmas, aunque, debido a que el futbolista expulsado suplía a Enrique (que a su vez había sido expulsado la semana anterior en el Martínez Valero) en el once titular, Gracia no deberá de realizar demasiados cambios para confeccionar el equipo titular que saltará al césped de la Nueva Condomina. Presumiblemente volverá Enrique Ortiz, con ganas de resarcirse tras su tempranera expulsión ante el Elche.

Ojalá el arbitraje del fin de semana sea bueno y no se hable de él, será señal de que el colegiado cumplió correctamente con su labor. Ojalá que el Cádiz, gane o pierda, lo haga por méritos propios. Ojalá que, este Domingo, el Cádiz sólo tenga que preocuparse por enfrentarse a once hombres del Murcia (que demasiado es) y no por las decisiones arbitrales…

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Para Ormazábal, la arroba

Si hubo un futbolista que destacara en el Cádiz en el encuentro jugado ante la Unión Deportiva Las Palmas fue Víctor Ormazábal. El argentino estuvo muy participativo y correcto tanto en labores ofensivas como en las defensivas.

Ofensivamente, estuvo a punto de batir a Assman en el primer tiempo después de cabecear un saque de esquina botado por Nano González a la altura del punto de penalti. Su remate, que iba bien colocado, fue blocado meritoriamente por el cancerbero del equipo canario. Además, Ormazábal tocó con acierto en el medio del campo, combinando con Erice a la espera de encontrar a algún compañero desmarcado, o surtiendo de balones largos a López Silva.

Defensivamente, Víctor estuvo también muy acertado, cortando con elegancia las tímidas intentonas de Las Palmas, cuando intentó hilar el juego, obligando así a Miguel García y a Armiche a desplazar el balón en largo para crear peligro.

Un partido muy completo, de un futbolista que luchó y se movió incansablemente en pos de una victoria que, desgraciadamente, no llegó.

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Empate que sabe a poco

El Cádiz empata sin goles en el último partido del año en su estadio ante una Unión Deportiva Las Palmas inoperante e incapaz de inquietar a los de Gracia, que se vieron condicionados por la expulsión de Nano en el segundo tiempo.

Con respecto a las últimas jornadas, la única novedad que configuró el once de Gracia fue la inclusión de Nano González, que actuó por banda izquierda, mientras que López Silva intervino en la banda derecha por la expulsión, la jornada anterior, de Enrique. Salvo este cambio, el resto del equipo fue el habitual, con una delantera formada por Diego Tristán y Ogbeche. La única novedad en la convocatoria cadista fue la inclusión de Mariano Toedtli después de varias jornadas lesionado.

El partido comenzó con un Cádiz fuerte, avasallador, que pretendía comerse a su rival desde el inicio para no pasar apuros. Ese fue el guión que imperó en todo el primer tiempo, puesto que el Cádiz, tocando acertadamente en la zona ancha del campo y buscando a los extremos para que surtieran a alguno de los delanteros de balones, fue el amo y señor del juego. Su rival, se limitaba a encerrarse atrás, sacudiéndose la presión a base de pelotazos largos.

Así, fueron sucediéndose las ocasiones de gol a favor de los cadistas que, por unas cosas u otras, no llegaron a materializarse en gol. La primera de ellas corrió a cargo de Ogbeche, que recibió un buen pase de Tristán dentro del área y disparó a puerta, aunque este lanzamiento fue repelido por Assman y acabó en saque de esquina. La siguiente ocasión fue de López Silva, que disparó desde lejos por encima del travesaño. Cristian también dispuso de una gran ocasión, tras adentrarse en el área, pero su centro-chut fue blocado por el guardameta argentino de Las Palmas.

El Cádiz triangulaba constantemente por la banda derecha, donde estaban Cristian y, dependiendo del momento, López Silva o Nano González, puesto que los dos extremos amarillos se intercambiaban constantemente de banda. En el centro del campo, Erice movía la manija del equipo con buen criterio, secundado por un sensacional Víctor Ormazábal, limpio en el corte y generoso en el esfuerzo. Ningún jugador de Las Palmas inquietó excesivamente a los defensores cadistas, puesto que el grueso del equipo estaba noqueado, fuera de juego, sin conseguir encadenar dos pases seguidos fuera de su campo.

Ocasiones por alto

El dominio y las llegadas al área del Cádiz, después de los despejes de los zagueros canarios, se convirtieron en saques de esquina, que los pupilos de Gracia aprovecharon para arrinconar más aún a su rival. Así, en un corner botado por Nano González, Víctor Ormazábal estuvo a punto de marcar. El balón llegó al punto de penalti, donde, llegando desde atrás, Ormazábal remató buscando la escuadra de la portería, aunque Assman consiguió nuevamente despejar a saque de esquina. Este nuevo lanzamiento de corner también estuvo a punto de ser gol, pero el remate de Ogbeche fue despejado al alimón por Assman y, de manera involuntaria, por López Silva.En un tercer corner sacado por Nano desde la banda derecha, después de una sucesión de errores de Assman en la intercepción del balón, de Ogbeche en el remate y de Lamas en el despeje, se lesionó el guardameta del equipo canario. Un contratiempo para Sergio Kresic, que se vio obligado a prescindir de un cambio a la media hora de partido, introduciendo a Pindado en sustitución de su portero titular, muy inspirado hasta ese momento.

El Cádiz no daba respiro a Las Palmas, que se defendía como podía de las acometidas protagonizadas por López Silva, Cristian, Nano o Tristán. Al borde del descanso, el colegiado Teixeira Vitienes amonestó al ex cadista Miguel García por una entrada sobre Ogbeche y a Lamas por otra entrada sobre Jon Erice.


Reacción de Las Palmas

Tras la reanudación, el equipo visitante pareció reaccionar, puesto que dispuso de varias ocasiones muy buenas para decantar la balanza a su favor. En una de ellas, Guayre, a puerta vacía, no fue capaz de marcar después de que Álvaro Silva, en un corte de balón providencial, despejara el balón por la línea de fondo. El jugador más destacado del equipo canario fue Cejudo, muy activo por la banda izquierda, que intentaba desbordar a Cristian, sin llegar a conseguirlo del todo.

Poco a poco el Cádiz fue recuperando el control del juego, con mucho toque en el centro del campo entre Jon Erice y Ormazábal, que buscaban en largo a Nano González y a López Silva. La mejor ocasión del equipo local en este segundo acto corrió a cargo de López Silva, que después de recibir un gran pase de Ormazábal, recortó a su marcador y disparó a portería, aunque este lanzamiento acabó impactando en el lateral de la red de Pindado.

Se acabó el partido

Pero el encuentro tenía deparada una desagradable sorpresa para la afición cadista, que hasta el momento estaba disfrutando con el juego de su equipo, puesto que, después de una disputa por alto entre Nano González y Juampa, que acabó con este último en el suelo, el colegiado decidió expulsar con roja directa al extremo amarillo. Con un hombre menos, el Cádiz dio un pasito atrás. Las Palmas, a pesar de tener un jugador más, pareció conformarse con el resultado, puesto que perdía continuamente tiempo cada vez que el balón se iba fuera.

Gracia movió banquillo, haciendo que comparecieran en el encuentro Toedtli, Jaume Costa y Arriaga, que entraron por Tristán, López Silva y Ogbeche, respectivamente. Pero el equipo, a pesar de estos cambios, no pudo marcar gol, atacando continuamente con más corazón que cabeza.

Sin demasiada historia el partido acabó muriendo con el pitido final de Teixeira Vitienes y con el resultado de empate sin goles. Un empate, que visto lo visto a lo largo de los noventa minutos sabe a poco y que compromete, después de los resultados de la jornada, la situación del Cádiz en la clasificación.

martes, 8 de diciembre de 2009

Dos buenos controles, dos goles

Uno de los elementos básicos que debe manejar un buen delantero centro es el control del balón. Un buen control del balón es fundamental para encarar con garantías la portería rival, puesto que te permite tener todo el tiempo del mundo para pensar dónde vas a colocar el balón y, además, da mucha ventaja con respecto a los defensores rivales, que tendrán mayores dificultades para evitar el peligro. Suele decirse, por tanto, que un buen control es medio gol, y esta máxima se cumple a rajatabla en los dos primeros goles de Diego Tristán esta temporada.

Los tantos de Tristán ante el Celta de Vigo y el Elche fueron de bellísima factura, con unos remates espectaculares, propios de un futbolista de muchísima calidad. A pesar de ello, prefiero centrarme en los controles previos al lanzamiento a puerta, pues fue tras efectuarlos cuando el delantero cadista verdaderamente obtuvo toda la ventaja para batir al cancerbero.

Su primer gol, en un momento psicológico en el duelo con el Celta, fue maravilloso, fruto de una jugada colectiva en la que intervinieron Nano González, Ogbeche y el propio Tristán. Desde la banda izquierda Nano González puso el balón al corazón del área, donde estaba el nigeriano Ogbeche, que le ganó la espalda a su marcador y prolongó el esférico con un sutil toque de cabeza hacia donde estaba Diego Tristán. El de La Algaba, controló el balón con el pecho, dejándolo muerto, y antes de que cayera al césped lo golpeó con la zurda. Un buen gol que se gestó gracias al control, puesto que con él consiguió ganarle la posición a la defensa celtiña y se quedó sólo ante Falcón.

En el segundo gol, anotado la semana pasada ante el Elche, el control tuvo una mayor importancia aún si cabe, ya que le habilitó para batir a Willy Caballero. Un balón bombeado le llegó a Tristán, que estaba dentro del área libre de marca. El delantero, bajó el esférico con la pierna y la dejó muerta, siendo ese el momento en el que tuvo toda la ventaja con respecto a los defensores ilicitanos, que estaban yendo hacia donde estaba el atacante cadista. El resto, ya es historia: preciosa vaselina ante la que nada pudo hacer el guardameta rival.

En resumen: dos buenos controles, que equivalen a dos goles. Dos controles, además, difíciles de efectuar a la velocidad con la que Tristán los llevó a cabo y que muestran que el que tuvo, retuvo.

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domingo, 6 de diciembre de 2009

Saber a quién se vende

Nada ni nadie es eterno, y, como suele decirse en el mundo del cine, todo principio tiene un final. Según leo y leo en la Prensa, el binomio Antonio Muñoz-Cádiz CF está próximo a llegar a su fin. La intención del máximo mandatario cadista de vender el club no es un secreto, pues desde 2007 lo ha estado intentado. De hecho, en el Verano de 2007 lo acabó consiguiendo, aunque al final acabó retornando al club tras el infructuoso paso de Arturo Baldasano. El año pasado le resultó imposible venderlo, puesto que nadie quería hacerse cargo de una institución en Segunda B. Ahora, con el equipo de nuevo en el lugar que, como mínimo le corresponde, parece que las posibilidades de venta vuelven a reactivarse.

Desde el mes de Noviembre se ha rumoreado mucho acerca de la posible adquisición del paquete accionarial de Muñoz por parte del grupo Munto Finance, dependiente de Qadback Investment, propiedad a su vez de Abdulá Bin Saeed Al Thani. Este grupo financiero, es propietario del club inglés Notts County, estando además a punto de adquirir el equipo BMW de Fórmula 1. De hecho, el ex seleccionador inglés y manager del Notts Country, Sven Goran Eriksson, estuvo visitando las instalaciones de la Ciudad Deportiva del Cádiz. Este grupo empresarial me genera algunas dudas, principalmente porque en Inglaterra desconocen quién es el propietario del Notts County y por la reciente petición para la moratoria del pago de los países árabes de sus deudas millonarias.

El Cádiz, como Sociedad Anónima Deportiva, pertenece a aquel que posee la mayoría del paquete accionarial, siendo en este caso Antonio Muñoz, que puede vender o no vender cuando quiera, siempre y cuando un posible comprador pague lo que él pida por sus acciones. Es la realidad de cualquier empresa y el Cádiz, debido a su condición social, tampoco es ajeno a ella. Muñoz puede vender cuando quiera y a quien quiera. Está en su derecho. Lo único que yo pido es que antes de vender sepa a quién le cede la mayoría accionarial del club y sopese, aunque no es su obligación, si la venta a un determinado grupo es lo mejor para el futuro del club.

Los directivos vienen y van, los entrenadores vienen y van, los futbolistas vienen y van. Nada ni nadie es eterno. La gente viene y va, y al final lo único que queda es la institución y la afición. De todos aquellos directivos, técnicos y futbolistas que formaron parte de la entidad acaba quedando su recuerdo, sus acciones, su granito de arena para mejorar, para avanzar. O no, también quedan acciones que han supuesto retrocesos importantes. Al final, quien acaba disfrutando de esos avances o padeciendo esos retrocesos son los aficionados, los únicos que, pase lo que pase, seguirán con el club.

Digo esto porque, si Muñoz de verdad quiere vender las acciones, espero que haya aprendido de errores del pasado. Espero que haya aprendido que hay gente a la que conviene vender y gente a la que no conviene. Lo que pasó con Baldasano debería tenerlo en cuenta, no sólo por su propio bienestar económico, sino por la institución, por la afición. Aquella situación de caos vivida en la temporada 2007-2008 podría resumirse así: dos presidentes y cuatro entrenadores equivalen a un descenso. Un descenso que sufrió, por encima de todo el mundo, el aficionado cadista, que va a Carranza siempre que su equipo juega o que se tiene que contentar con seguir la actualidad de su equipo desde la distancia y por la radio.

La idea de una posible venta no me parece mal. Creo que Muñoz ya ha hecho todo lo que podía hacer por el club (que ha sido bastante) y que ya no puede o no sabe aportar más. Es imposible aportar algo para mejorar la empresa si estás más con la mente puesta en venderla al mejor postor que en el presente inmediato. Por tanto, que Muñoz venda, no está mal. El problema, que el “grupo árabe” no me genera confianza por lo que he dicho antes y porque, me temo que pueda usar al club para mercadear en futuras operaciones que le beneficien. Me temo que el club acabe yendo de mano en mano, sin estabilidad y eso lo acabe pagando la afición.

Además, soy contrario a la idea de que el club cambie de propietario (sea quien sea si al final se acaba haciendo con las acciones Munto Finance) a mitad de temporada. Estas cosas deberían hacerse en Verano, antes de empezar la competición o cuando el equipo ya no tenga nada que hacer en la presente temporada. Pero ahora, en Diciembre e incluso más adelante, no me parece correcto. Si Muñoz vende, que sea cuando el equipo se haya salvado. Así, quienquiera que venga tendría tiempo de sobra para planificar la próxima temporada. Pero no es coherente que llegue alguien nuevo y se centre en planificar el año que viene teniendo aún por delante gran parte de la temporada 2009-2010, otro error que significó el descenso hace dos campañas.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Espero que esto no le pase a Muñoz.

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La arroba para Cifuentes

Podría haberme decantado por Tristán, que con un detalle de súper clase puso las tablas en el marcador, o por Erice, que acabó fundido y distribuyó el balón con buen criterio, pero para mí, el jugador más destacado del Cádiz en el Martínez Valero fue Daniel Cifuentes.

En verdad, podría haber escogido a cualquier integrante de la zaga, por el gran trabajo realizado en este encuentro. Cifuentes quizás ha sido el más activo, el que más atento ha estado en el corte del balón, despejando una y otra vez las acometidas del Elche y, el que se las ha tenido que ver con Juli y Saúl, muy activos en ataque. Además, el lateral zurdo cadista ha salvado los muebles en una clara ocasión después de un centro de Santos que sorprendió al resto de sus compañeros y que, de no haber intervenido Cifu, habría supuesto el segundo gol local.


Su trabajo en defensa ha sido impresionante, pero también ha estado muy bien en ataque, algo en lo que no suele prodigarse mucho y que para mí sigue siendo su asignatura pendiente. Ha combinado muy bien con López Silva cuando ha sido posible, doblándole y creándole espacios. También ha estado muy colaborador con el sustituto del onubense, Jaume Costa, que en los doce minutos que ha disputado también me ha dejado un grato sabor de boca.

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sábado, 5 de diciembre de 2009

Como gato panza arriba

El Cádiz consigue sacar un meritorio punto en el Martínez Valero después de disputar todo el encuentro con un hombre menos por la tempranera expulsión de Enrique.

Con la moral alta tras doblegar con contundencia y solvencia al Celta la jornada anterior llegaba el Cádiz al Martínez Valero para enfrentarse al Elche. El estadio ilicitano no se le daba demasiado bien a los cadistas, que llevaban cerca de veintinueve temporadas sin cosechar un triunfo en él. Además, el cuadro local llevaba ocho jornadas sin perder, tras acumular cinco victorias y tres empates, encaramándose así a los puestos altos de la clasificación.

Gracia decidió repetir el sistema de juego que tan buenos resultados le dio contra el Celta, con dos delanteros. Así, el once inicial cadista estuvo formado por Kiko Casilla en la portería, Cristian, Álvaro Silva, Fragoso y Cifuentes en defensa; doble pivote compuesto por Erice y Víctor Ormazábal, Enrique y López Silva (que retornaba al equipo tras perderse el partido de la jornada anterior por sanción) en los extremos y con una pareja de atacantes formada por Ogbeche y Diego Tristán.

El encuentro comenzó un poco frío, con un Elche que intentaba llegar por banda, centrando balones al área que eran despejados sin problemas por Silva y Fragoso. El Cádiz, por su parte, intentó llegar a la meta de Willy Caballero por mediación de López Silva, con el que combinaba constantemente Tristán. Fue precisamente después de una combinación entre ambos cuando el onubense fue derribado en banda izquierda y llegó la oportunidad más clara del Cádiz. El colegiado, el gallego Amoedo Chas, señaló la falta, que lanzó con mucha rosca López Silva. El balón, a media altura, pudo ser rematado por cualquier atacante amarillo, pero Willy Caballero acertó a despejar de puños, dejando el balón franco para que Cristian, tras recoger el rechace, disparara nuevamente a portería. El cancerbero ilicitano pudo atajar el lanzamiento con mucha dificultad.

Con diez desde el diez

Cuando el Cádiz parecía vivir sus mejores momentos, y se preveía un inicio fulgurante como el del duelo de la semana anterior en Carranza, se produjo la jugada que marcó todo el encuentro: la expulsión de Enrique. Amoedo Chas no se lo pensó dos veces y decidió expulsar con roja directa al capitán del Cádiz después de que el extremeño pisara por detrás al lateral zurdo del Elche, Carletto. Esta expulsión lastró y condicionó el partido, pues el Cádiz se vio obligado a cambiar la idea previa. Empezaba, en el minuto diez, un nuevo partido.


A pesar de estar con un hombre menos, Gracia decidió mantener el mismo dibujo táctico, dejándole la totalidad de la banda derecha, tanto en labores defensivas como ofensivas, a Cristian. El Elche encontró un filón y todas sus acciones de peligro se dieron por la banda en la que el Cádiz tenía un hombre menos, destacando sobremanera Carletto, que doblaba al extremo Santos y centraba una y otra vez. Los locales estuvieron, en el minuto diecisiete, a punto de abrir la lata, después de que Molina, tras plantarse ante Kiko Casilla y regatearlo, echara fuera el balón cuando tenía la portería completamente vacía.

El Cádiz acusó el golpe en ataque, llegando esporádicamente a la zona de peligro del Elche mediante el desplazamiento en largo del esférico. Además, se vivió un momento de gran desigualdad de criterio arbitral, cuando Amoedo Chas decidió castigar con sólo una cartulina amarilla un codazo de Wakaso sobre Erice en el medio del campo. El navarro acabó con sangre en la nariz y el Cádiz, se quedó con nueve mientras era atendido en la banda.

La superioridad numérica del Elche se hacía patente en que tenía monopolizada la posesión, pero no era capaz de aprovecharla inquietando al Cádiz, que despejaba una y otra vez los balones que llegaban al área centrados por Carletto y Juli. Pese a ello, el Cádiz no se amilanó y gozó de una ocasión de Ogbeche que se marchó por encima del larguero después de que el nigeriano le ganara la posición a la defensa, tras un saque en largo de Casilla.


El primer acto finalizó con un Elche que centraba balones al área sin encontrar rematador, porque, o bien Casilla o bien la defensa, enorme en todo el partido, conseguían despejar el peligro.

Inicio agridulce

La segunda parte tuvo un inicio bueno y malo para el Cádiz. Bueno, porque el Elche se quedó con diez después de que Amoedo Chas expulsara a Samuel por doble amarilla en el minuto cinco de partido. Pero este inicio fue a la vez malo porque, a renglón seguido de la expulsión, el conjunto ilicitano consiguió adelantarse en el marcador, gracias a un remate de tacón de Molina, que estaba de espaldas a la portería, que batió a Casilla.


Con igualdad numérica sobre el césped y con el marcador a su favor, Bordalás recompuso el sistema táctica e introdujo a Saúl y a Tena para refrescar a su equipo. El Cádiz intentaba salir a la contra buscando a Tristán, Ogbeche y López Silva, pero siempre chocaban con el muro defensivo local. El más activo en ataque fue Tristán, que luchaba en banda, intentaba combinar con López y se zafaba como podía con los defensores rivales.

Un detalle

Fue precisamente el delantero sevillano el que conseguiría marcar, instaurando las tablas en el marcador. Tristán recogió un balón que botaba dentro del área del Elche y, tras controlar con el pecho, batió con sangre fría y con una preciosa vaselina al meta Caballero, que estaba a media salida. Un detalle de preciosa factura que metía al Cádiz en el partido nuevamente.

El Elche no acusó el golpe y, después de unos minutos en los que el Cádiz puso cerco por pura inercia a la portería local, estuvo muy cerca de lograr el segundo gol. Santos le ganaba una y otra vez la espalda a un Cristian fundido físicamente, Trejo estuvo a punto de marcar a Casilla después de caracolear en el área y disparar a bocajarro y Cifuentes salvó los muebles después de un centro de Saúl que sorprendió a toda la defensa menos a él. Gracia introdujo hombres de refresco, cambiando a Tristán y a López Silva por Arriaga y Jaume Costa.


Así fueron transcurriendo los minutos hasta llegar al descuento, que resultó muy intenso y en el que el Cádiz estuvo muy cerca de marcar. La oportunidad de oro la tuvo Arriaga, después de que Cristian lo habilitara metiéndole un buen balón en largo entre los defensas. El vasco corrió tras el esférico hasta llegar al punto de penalti, donde se encontró con Willy Caballero. El meta argentino del Elche no se inquietó y paró el disparo de Arriaga sin demasiada dificultad. Reseñar, además, que en estos minutos finales se produjo el debut de Mansilla en Liga tras sustituir a Jon Erice, que tuvo que marcharse lesionado y que Amoedo Chas expulsó también a Acciari, por doble amarilla.

1-1, meritorio y merecido empate de un Cádiz que sigue con su mejoría de imagen en un partido que al final incluso pudo ganar de haber tenido más sangre fría Arriaga.

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