lunes, 26 de abril de 2010

Importante mejoría

El Cádiz consiguió sumar cuatro puntos después de los dos encuentros seguidos que ha jugado ante su público en el Ramón de Carranza, consiguiendo acercarse así a la permanencia la próxima temporada. Ahora, la diferencia con respecto a Salamanca y Albacete es de tan solo un punto, que teniendo en cuenta los partidos que quedan por delante (teniendo que jugar aún con rivales directos como Celta, Las Palmas o Murcia) puede remontarse. Los resultados de la jornada, con las derrotas de Murcia, Las Palmas, Celta y Salamanca, junto con el empate del Albacete han sido propicios para los intereses del Cádiz, que ya sabía antes del partido contra el Girona que tenía la obligación de ganar. Y el equipo ganó, dando un paso de gigante, apretando más la lucha por eludir el descenso y demostrando que, a pesar de todas sus carencias, sigue vivo.

Quizás eso es lo más importante: el equipo sigue vivo. Eso, y el hecho de que logró salvar el match-ball: debía ganar al Girona y ganó, además, con bastante brillantez. Fue muy superior a un rival que se presentó en Carranza pretendiendo no jugar, sin oponerse al Cádiz y que dejó que pasaran los minutos. Esta vez la suerte no le fue esquiva a los hombres de Víctor Espárrago y los tres puntos se quedaron en Carranza.

La mejoría experimentada por el equipo después del varapalo del Ruiz de Lopera es más que patente. En los dos últimos partidos ha sido el Cádiz el que ha llevado la voz cantante, el que ha llevado el peso del juego y el que ha arrinconado al rival. Muy importante en esta mejoría ofensiva ha sido el retorno al once inicial de Ogbeche, que forma junto a Toedtli una dupla muy interesante, de mucho trabajo físico y que causa mucho desgaste en los defensores rivales. Además de esto, fue clave el retorno de Enrique, que había estado desaparecido en los últimos encuentros y que ante el Girona volvió a ver puerta, logrando su séptimo gol esta campaña. Que todos los hombres de ataque estén enchufados es vital para que el equipo, al que le sigue costando batir al cancerbero rival. Y a día de hoy, le pese a quien le pese, Enrique es vital para este equipo.

Una jornada más el trabajo atrás fue estupendo. De la Cuesta cada día está más asentado, demostrando ser un seguro defensivo con sus dotes de liderazgo y anticipándose a los contrarios. Si en ataque la sociedad entre Ogbeche y Toedtli es muy interesante, también merece el mismo calificativo la pareja de centrales De la Cuesta-Fragoso. Con la llegada del colombiano el equipo demuestra tener más serenidad defensiva y no pasa tantos apuros como a principio de temporada. Asimismo, cabe destacar el gran trabajo de Andrés Fleurquin en el centro del campo, al que se ha echado demasiado en falta durante el tiempo que estuvo convaleciente de sus lesiones. El uruguayo es un jugador muy importante, pues aporta equilibrio en el centro del campo y consigue que al contrario le cueste más llegar a la portería cadista. Una portería en la que parece estar cada vez más asentado Dani Miguélez, que realizó un par de intervenciones de mérito que evitaron que el Girona se metiera de forma inmerecida en el partido.

A un punto de distancia todo se ve de otra manera. La situación, si bien sigue siendo complicada, ahora pinta un poco mejor para los intereses del Cádiz. De aquí al final de temporada el aficionado seguirá sufriendo, pero el equipo da muestras de que puede lograr el objetivo.

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Tres puntos de diferencia

El veintiocho de Noviembre de 2009 tenía lugar en el Ramón de Carranza un partido importante para ambos contendientes, pues tanto Cádiz como Celta de Vigo tenían la imperiosa necesidad de lograr la victoria para alejarse de los puestos de descenso. De la consecución de los tres puntos dependía, en gran medida, la continuidad de los entrenadores de los dos equipos, que se habían visto muy cuestionados a lo largo de aquella semana. Finalmente, fue el Cádiz quien logró llevarse el gato al agua, tras doblegar a su rival en un muy buen partido por 3-1. Era la decimocuarta jornada y los cadistas ascendían a la decimosexta posición, mientras el Celta se mantenía vigésimo, con sólo dos victorias en su haber. En total, el Cádiz contaba con dieciséis puntos y los gallegos, con doce.

Ha pasado una vuelta desde entonces y la situación ha cambiado bastante, pues ahora es el Cádiz el que se encuentra en los puestos de descenso y el Celta, el que mira a los amarillos desde arriba. En una vuelta de competición el Celta ha conseguido siete puntos más que el Cádiz, remontando la desventaja inicial con la que contaba tras el duelo en Carranza hasta estar tres puntos por encima del equipo gaditano. Así, desde la decimocuarta jornada hasta ahora, el Cádiz ha conseguido veintiún puntos (tras lograr cuatro victorias y nueve empates) mientras que el Celta ha logrado veintiocho (después de ganar siete partidos y empatar siete)

La distancia de cuatro puntos favorable al Cádiz se esfumó definitivamente en la decimoséptima jornada, después de empatar en la Nueva Condomina con el Real Murcia (2-2), mientras que el Celta empataba con Las Palmas (1-1). Así, ambas escuadras llegaron al parón navideño empatadas a diecinueve puntos, aunque el Cádiz se tuvo que comer el turrón en posiciones de descenso por la diferencia de goles. Con el retorno de las vacaciones navideñas, el Celta logró ponerse por delante de los amarillos, después de cosechar un empate con el Murcia en Balaídos, mientras que el equipo por aquel entonces estaba entrenado por Gracia, perdía en Carranza con el Gimnástic de Tarragona. En la decimonovena jornada la diferencia entre ambos a favor del Celta aumentó hasta los cuatro puntos, habiendo conseguido los gallegos ocho puntos más que los amarillos en cinco jornadas.

Con la llegada al banquillo de Víctor Espárrago, y coincidiendo con el empate en El Helmántico en el que el Cádiz fue capaz de salir del descenso, esta diferencia se redujo a un punto. Sin embargo, en la vigésimo quinta jornada el Celta volvía a estar cuatro puntos por encima de los amarillos. Con el paso de las jornadas la distancia entre ambas escuadras fue en aumento, llegando el equipo vigués a sacarle nueve puntos al Cádiz tras la disputa de la trigésima jornada de Liga. A partir de ahí, y merced a los buenos resultados del Cádiz en las últimas jornadas (y al bajón experimentado por el Celta, con una victoria en los últimos cinco partidos, cayendo derrotado ante el Castellón) la diferencia se ha reducido hasta llegar a los tres puntos de la actualidad.

El duelo de la trigésimo quinta jornada en Balaídos promete ser emocionante. El Cádiz llega con treinta y siete puntos, mientras que el Celta afronta el choque con cuarenta puntos. Si los hombres de Víctor Espárrago consiguen el triunfo, no sólo lograrán igualar a puntos en la clasificación a su rival, sino que también lo adelantaría en la tabla por haberle ganado el goal average. Es una ocasión de oro para el Cádiz, que no puede permitirse el lujo de perder el goal average ante un rival directo. Además, a tenor de los últimos resultados, parece que los amarillos llegan al duelo en mejor momento que el Celta: llevan dos jornadas consecutivas puntuando, jugando mejor que el contrario y manteniendo la portería imbatida. Si Dani Miguélez logra mantener el cerrojo en su portería, será la mejor racha de imbatibilidad del Cádiz en la presenta campaña. Todo está por decidir en la lucha por el descenso.

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domingo, 25 de abril de 2010

Enrique y Toedtli rematan al Girona

Merecida victoria del Cádiz, gracias a los goles de Enrique y Toedtli, ante un inoperante Girona, que le sirve para quedarse a un punto de Salamanca y Albacete. El Cádiz adelanta un puesto y tiene a Albacete y Salamanca a tiro de un punto.

Después de los resultados de los partidos disputados el sábado, el Cádiz tenía ante sí una oportunidad de oro para colocarse a un punto de la permanencia y de paso, de empatar a puntos con el Real Murcia. Para ello debía ganar al Girona ante su afición, esperando haber aprendido la lección después de empatar inmerecidamente la semana anterior contra el Villarreal B. Era necesario mejorar la puntería para batir al meta gerundense, Albert Jorquera. El Girona, prácticamente salvado, parecía haber perdido la intensidad y la concentración, que le llevó a mantenerse imbatido desde Febrero hasta Abril.

Víctor Espárrago contaba con la única baja de Raúl López por lesión para configurar el equipo titular con respecto a otras jornadas. La única novedad en la convocatoria fue la inclusión de Jaume Costa en sustitución del lateral jerezano. El esquema del equipo fue similar al de la jornada anterior, y la alineación titular estuvo compuesta por Dani Miguélez en la portería, Cifuentes en la banda izquierda, Cristian en la derecha, una pareja de centrales formada por De la Cuesta y Fragoso, Fleurquin y Abraham en el doble pivote, Carlos Caballero en la banda izquierda, Enrique como extremo diestro, Ogbeche de mediapunta y Toedtli como hombre más adelantado.

Antes del partido, arbitrado por el gallego Iglesias Villanueva, se guardó un minuto de silencio en recuerdo del ex Presidente del COI, Juan Antonio Samaranch. El Girona comenzó presionando, intentando dificultar la salida del balón de los jugadores de Víctor Espárrago, que tocaba el cuero con calma. El Cádiz avisó primero en el minuto seis con un taconazo de Toedtli dentro del área buscando a Ogbeche, que controló el balón con dificultad, propiciando que Jorquera fuera capaz de despejar el peligro antes de que el ariete nigeriano del Cádiz pudiera crear más peligro. Había sido el primer aviso del Cádiz.

Enrique vuelve a ver puerta

Los cadistas no necesitaron avisar más, pues a los diez minutos de partido Enrique Ortiz adelantó a su equipo. La jugada nació de las botas de Toedtli, que asistió dentro del área a Ogbeche. El nigeriano se entretuvo un poco a la hora de disparar, pero pudo meterle un buen balón al extremeño, que definió sin problemas ante Jorquera. Un primer gol que hacía justicia a lo visto en los primeros compases del partido y que liberaba al Cádiz de la presión por marcar.

El Girona estaba desaparecido y víctima de la impotencia Dorca derribó a Fleurquin en el centro del campo, sin que dicha acción fuera merecedora de cartulina para Iglesias Villanueva. El Cádiz estaba jugando de una manera muy equilibrada, manejando los tiempos de juego a su antojo y disfrutando del marcador a su favor. A nivel ofensivo, en el Cádiz destacaba Ogbeche, que siempre que se adentraba en el área del Girona inquietaba a los defensores por su potencia.

La jugada de mayor peligro del conjunto visitante corrió a cargo de Xumetra, que después de regatear a todos los defensores que le salieron a su paso, disparó con peligro buscando sorprender a Dani Miguélez. El cancerbero gaditano despejó el balón a saque de esquina después de realizar una estirada de mucho mérito. En el córner los jugadores del Girona protestaron una posible mano de Ogbeche dentro del área. Al borde del descanso, Dani volvió a realizar una intervención importante, pues consiguió blocar un disparo a bocajarro de Kiko Ratón.

Pese a todo, fueron jugadas asiladas, que sólo sirvió para espolear al Cádiz, que se fue en busca del segundo gol, volcando todas sus acciones ofensivas por la banda derecha. Tras recibir un rechace de Enrique, Abraham realizó un buen lanzamiento que se fue lamiendo el poste de la portería de Jorquera.

Nada más comenzar el segundo tiempo Enrique estuvo a punto de volver a batir a Jorquera después de haber controlado dentro del área un buen pase de Carlos Caballero. El Cádiz había empezado el segundo acto con la misma intensidad con la que acabó el primero, dominando y aprovechándose de la candidez del Girona. Gran parte del éxito a la hora de minimizar las acciones de peligro del Girona se debió al buen hacer de De la Cuesta en el centro de la zaga y Fleurquin en el centro del campo, que con veteranía y tranquilidad anulaban al rival.

El Cádiz estuvo nuevamente a punto de marcar el segundo tanto, después de que Ogbeche rematara por encima de larguero un buen centro de Abraham. Llegados a este punto, ambos entrenadores decidieron introducir jugadores de refresco. Así, Narcís Juliá hizo que el ex cadista Juanma Hernández volviera a pisar Carranza y Víctor Espárrago sustituyó a Ogbeche por López Silva, un cambio que no fue del gusto de la grada. El onubense entró con muchas ganas, siendo todo un ciclón por la banda izquierda y ofreciéndose continuamente a sus compañeros.

Toedtli sentencia

Poco después de que López Silva marrara una buena ocasión y de que Narcís Juliá introdujera a Calle, Toedtli sentenció el partido. Dentro del área, y tras cortar un pase dentro del área de un lateral gerundense, el argentino aguantó la salida de Jorquera y, con un disparo raso y colocado, logró el gol de la tranquilidad. Hasta el momento de marcar el gol, Toedtli había dado la impresión de estar excesivamente cansado. Fue un tanto que hacía justicia a lo visto a lo largo del partido y que premiaba al único equipo que había intentado conseguir los tres puntos. Entonces, Espárrago decidió sustituir a Toedtli, que se marchó ovacionado por la afición, por el uruguayo Jonathan Ramis.

El Cádiz sumó así su octava victoria de la temporada y se quedaba a un solo punto de la permanencia, que venía marcada por el Albacete y el Salamanca, que cayó con estrépito contra el Hércules. Un buen partido del equipo de Víctor Espárrago, que controló el partido a su antojo y se llevó con total merecimiento el premio de los tres puntos.

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sábado, 24 de abril de 2010

Decisivo

Quedan nueve jornadas para que la Liga Adelante finalice. Un total de veintisiete puntos por disputarse, de los que el Cádiz, de acuerdo con las estimaciones de la afición y de los medios de comunicación, debería logar un mínimo de dieciséis para asegurarse la permanencia en la categoría. Se entra, por tanto, en una fase del campeonato ciertamente importante y el encuentro de esta próxima jornada ante el Girona ya no sólo es vital para las aspiraciones del equipo, sino que me atrevería a catalogarlo como decisivo.

Cierto es que aún queda mucha telar por cortarse, pero no deben volar más puntos de Carranza. El equipo no puede permitirse el lujo de dejar que sus rivales escapen con vida de su estadio cuando deberían de haber salido derrotados. Un ejemplo de esto fue el partido de la pasada jornada contra el Villarreal B, en el que el Cádiz fue netamente superior a su rival y, a pesar de ello, le dejó vivo, permitiéndole obtener un inmerecido punto. Un punto que para los intereses cadistas, si bien no es malo (puesto que todo lo que signifique sumar te acaba alejando del pozo) tampoco puede considerarse como bueno.

Los jugadores de ataque del Cádiz deben afinar su puntería al máximo para lograr que no se repita lo ocurrido la semana anterior. Y más en los partidos en casa, donde se cuenta con el apoyo incondicional de una afición que, a pesar de todo, sigue ahí. Ese esfuerzo para lograr anotar goles deben empezar a plasmarlo desde esta misma jornada, en la que tendrán en la portería a un hueso duro de roer: Albert Jorquera, bicampeón de Europa con el Fútbol Club Barcelona, aunque siempre a la sombra de Víctor Valdés.

Contra el Girona sólo vale ganar. Ni el empate, ni mucho menos la derrota, son válidos en este encuentro. El Cádiz debe asegurarse el mayor porcentaje posible de puntos como local y dejar los empates para los partidos como visitante (la media inglesa una vez más) Pero además, tiene que ganar para no quedarse descolgado en un momento importantísimo en la competición. El Albacete, de la mano de David Vidal, parece empezar a reaccionar, algo que ya ha hecho el Rayo Vallecano. El equipo entrenado por Víctor Espárrago no puede permitirse el lujo de que se le escapen más rivales directos.

En los últimos años siempre se han dado sorpresas en la lucha por eludir el descenso al pozo de la Segunda División B. Equipos que parecían desahuciados han logrado, en el último instante, una salvación que parecía utópica a estas alturas de competición. Si el Cádiz no quiere que lograr la permanencia se convierta en algo utópico, una lucha épica materializada contra todo pronóstico, debe ganar al Girona. Sumar tres puntos en casa, acercarse al grupo compuesto por Murcia, Albacete, Salamanca, Celta y Las Palmas y esperar a que alguno de estos cinco clubes tropiece. Desgraciadamente, el Cádiz no depende de sí mismo, pero para que los tropiezos de los rivales le sirvan, antes tiene que cumplir y conseguir los tres puntos, para empezar, esta jornada.

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lunes, 19 de abril de 2010

La arroba para Caballero

Víctor Espárrago introdujo hasta cinco cambios con respecto a las jornadas anteriores en el once titular y quizás, la más destacada y que mejor rendimiento dio fue la inclusión de Carlos Caballero en el equipo titular. El madrileño, muy discutido esta temporada, y que estuvo cerca de marcharse al Pontevedra hace apenas unas semanas, llevó la batuta del equipo a la perfección, recordando a aquel futbolista que deslumbró la pasada campaña en Segunda B.

Estuvo muy activo, jugando en el centro del campo y asistiendo con peligro a sus compañeros de ataque. Impresionante el repertorio de asistencias a Jonathan Ramis en la segunda parte, en las que Caballero demostró velocidad y visión de juego. Primero se sacó de la chistera un buen pase en diagonal a Enrique, que propició que el extremeño se plantara en la portería de Juan Carlos, en una jugada en la que Ramis tuvo de toda la portería para él. Después, metió un gran pase entre los centrales buscando al uruguayo, que no fue capaz de batir a Juan Carlos.

Un partido muy completo de Caballero, que obsequió a la grada con un buen repertorio de pases que no se convirtieron en gol por mala suerte. Ojalá no se trate de un espejismo y siga rayando a tan buen nivel en los próximos compromisos del Cádiz, pues con él bien en el terreno de juego todo es un poco más fácil.

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Relevo en la portería

Para el encuentro ante el Villarreal B Víctor Espárrago presentó hasta cinco novedades en el once titular con respecto a partidos anteriores, siendo quizás la más destacada la participación del canterano Dani Miguélez. Una decisión sorprendente porque hasta la fecha (y quitando el partido contra el Girona, en el que no pudo jugar por sanción) Kiko Casilla ha sido titular indiscutible en el arco cadista. El portero catalán había jugado treinta y un partidos esta campaña, todos ellos como titular, disputando un total de 2774 minutos.

Pero quizás, atendiendo a las estadísticas de Casilla, la decisión de cambiar al portero no era tan sorprendente. En los treinta y un partidos que había jugado, Casilla encajó un total de cuarenta y ocho goles, siendo uno de los porteros más goleados de la categoría. Pero, más allá de los datos, el guardameta cedido por el Espanyol no terminaba de dar una sensación plena de seguridad bajo palos. Cuando no era en el mano a mano se trataba de balones por alto, o de fallos a la hora de organizar un contragolpe, pero el caso es que Casilla no era el portero seguro de la pasada temporada. Ha sido esa creciente inseguridad la que ha propiciado que Dani Miguélez, que ha llegado a ser el tercer portero de la plantilla en muchas fases del campeonato, ostente ahora la titularidad en la portería amarilla.

Desde la temporada 2003-2004 no defendía la portería del Cádiz en Segunda División un futbolista criado en la cantera. En aquella ocasión, con el equipo recién ascendido de Segunda B (como esta temporada) José González le dio la titularidad durante gran parte de la competición al hoy portero del Córdoba Raúl Navas.

No ha sido una temporada fácil para Dani, que vio cómo la oportunidad de ser el segundo portero del Cádiz se le escapaba de las manos tras la llegada de Zlámal al equipo. Hasta el terrible partido en Girona, tuvo que ver cómo ni entraba en las convocatorias. Y de hecho, aún después de quedar Zlámal casi descartado para defender la meta cadista, los entrenadores le prefirieron a él antes que al canterano como portero suplente. Finalmente, tuvo su oportunidad ante el Villarreal B, después de que la goleada en el Ruiz de Lopera (y el gol olímpico de Caffa, entre otras cosas) condenaran a Casilla.

Fue un partido relativamente fácil para el canterano, que apenas tuvo que intervenir, puesto que el filial del Villarreal no le inquietó demasiado. El rival no llegó con claridad al área cadista, en gran parte gracias al buen hacer una jornada más de De la Cuesta y Fragoso y a que el Cádiz llevó el peso y la iniciativa ofensiva a lo largo del partido. Sin embargo, Dani, que apenas tuvo que intervenir, cuando lo tuvo que hacer resolvió con tranquilidad y facilidad. Un disparo de Hernán Pérez en un contragolpe en el segundo tiempo fue atajado sin mayores problemas por el canterano, que mantuvo la serenidad en la única ocasión clara del Villarreal B. Dani fue capaz de mantener su puerta a cero, algo que sin duda le dará moral de cara a los próximos compromisos, en los que parece postularse como titular.

El debut de Dani, junto con el buen partido de Carlos Caballero, fue una de las notas más positivas del empate sin goles ante el Villarreal B, que deja al Cádiz en la vigésima posición a tres puntos de una salvación que marca el Albacete. Había que sumar en las últimas diez jornadas diecisiete puntos. Ya sólo quedan dieciséis…

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domingo, 18 de abril de 2010

Los submarinos empatan a cero

El Cádiz, que llevó la voz cantante en la mayor parte del encuentro, es incapaz de marcar ante el Villarreal B, a pesar de haber tenido hasta dos ocasiones de gol claras a portería vacía.

El duelo de submarinos amarillos se reeditaba en esta trigésimo tercera jornada de la Liga Adelante en el Ramón de Carranza. El Cádiz recibía necesitado de puntos y en su feudo al filial del Villarreal, auténtica revelación de la categoría junto con el Cartagena. Los castellonenses, que ya lograron doblegar con solvencia en la primera vuelta al equipo por aquel entonces entrenado por Javi Gracia, contaban con las bajas de Catalá y Musacchio, convocados por el primer equipo.

Para este partido, Espárrago realizó grandes cambios en la convocatoria, de la que se cayeron Erice y Nano González, titulares en las últimas fechas. Además, también Espárrago presentó cambios en el once titular, destacando la presencia de Dani Miguélez en la portería (siendo el primer canterazo que defendía la portería cadista en Segunda desde Raúl Navas) Así, de inicio jugaron Dani Miguélez, Raúl López y Cristian en los laterales, Fragoso y De la Cuesta en el centro de la zaga, Fleurquin y Abraham en el doble pivote, Caballero en la banda izquierda, Enrique en la derecha, Ogbeche en la mediapunta y Toedtli como jugador más adelantado.

El Villarreal B realizó el saque inicial tras el pitido de Pino Zamorano. El Cádiz intentaba jugar el balón, disfrutando de la posesión mientras que los castellonenses, que vistieron de negro ante la coincidencia de colores en las equipaciones, se limitaban a presionar a los atacantes locales. El primer disparo a puerta del partido fue de Ogbeche, aunque se marchó fuera del marco defendido por Juan Carlos.

Ocasiones sin concretar

Poco a poco el Villarreal B, gracias a Matilla, fue haciéndose con la posesión del esférico y fue cercando al Cádiz en su área. Los castellonenses tocaban el esférico sin presión y disfrutaban de largas posesiones mientras los defensas despejaban el peligro de los dominios de Dani como podían. El Cádiz, atacaba jugando por banda y centrando balones al área que no encontraban rematador y que acababan siendo blocados por Juan Carlos o en saque de esquina.

El propio Juan Carlos salvó a su equipo después de realizar una intervención de mucho mérito al enviar a saque de esquina un buen disparo de Ogbeche al primer palo. El nigeriano robó el balón a la altura del corner, consiguió entrar en el área y, a pesar de poder asistir a Enrique o a Toedtli, optó por el lanzamiento a portería. Pese a todo, la primera media hora de partido no registró grandes oportunidades de gol, ya que los dos equipos, si bien llegaban al área rival con bastante facilidad, no eran capaces de concretar.

En otro buen robo de balón de Ogbeche el Cádiz estuvo a punto de marcar gol. En esta ocasión, el nigeriano, después de sortear a Juan Carlos, sí asistió a Cristian, que disparó, sacando bajo palos Kiko el balón. Había sido la ocasión más clara del partido para los hombres de Víctor Espárrago. El Cádiz había conseguido sacudirse el dominio inicial del Villarreal B, que llegaba a la portería de Dani contragolpeando con velocidad, aunque con escaso éxito. De la Cuesta estaba muy atento en el centro de la defensa y defendía con solvencia a Jefferson Montero y a Marco Rubén.

Al filo del descanso el partido entró en una fase un tanto fea, en la que jugadores de ambas escuadras tuvieron algún rifirrafe y en la que Pino Zamorano amonestó a Ogbeche, Raúl López y a Cristóbal. Éste último de hecho le hizo un feo gesto al colegiado, que acudió tras señalarle la amarilla a recriminarle su acción.

Tras la reanudación, el partido se vio parado durante unos minutos mientras se retiraban del área del Villarreal B unos papeles que habían arrojado desde la grada durante el descanso. Ambos equipos salieron del túnel de vestuarios con la misma disposición que en el primer tiempo: llegadas al área rival sin disparar con peligro. Víctor Espárrago decidió introducir jugadores de refresco e introdujo a Cifuentes por Raúl López, puesto que el jerezano había quedado emparejado con el paraguayo Hernán Pérez, mucho más rápido que el cadista. También, entró Ramis por Toedtli. Pero el partido seguía igual, pues ninguno de los dos equipos era capaz de inquietar al contrario, en parte porque se pitaron más fueras de juego de lo habitual.

Dos ocasiones de Ramis

El Cádiz gozó una clarísima jugada de gol tras una oportunidad del Villarreal B sacada bajo palos por Fragoso. El contragolpe fue iniciado por Carlos Caballero en la banda derecha. El madrileño le dio un pase en diagonal a Enrique, que entró en el área con Juan Carlos adelantado. El extremeño dudó, pero disparó a puerta, deteniendo el esférico el cancerbero. Entonces, el rechace le llegó, totalmente solo y en el punto de penalti, a Jonathan Ramis. El uruguayo, con la portería totalmente vacía, se entretuvo más de la cuenta y dejó que los defensores le arrebataran el balón. Era la segunda vez que el Cádiz se encontraba con la portería del Villarreal B totalmente desguarecida. Nada más marrarse esta ocasión, Espárrago realizó su último cambio al introducir a Diego Tristán por Ogbeche.

Sabedor de que los resultados que se estaban dando en otros estadios no le beneficiaban, el Cádiz se marchó a por el partido. Y Jonathan Ramis volvió a tener el gol en sus botas, tras recibir un pase dentro del área de un acertadísimo Carlos Caballero. El disparo del uruguayo fue despejado a corner por Juan Carlos. El Villarreal B estaba entregado y el Cádiz, atacaba constantemente. Tras un saque de esquina botado por Carlos Caballero, Pino Zamorano no señaló penalti después de que un defensor castellonense tocara el balón con la mano dentro del área.

Dani salva los muebles

Tan volcado estaba el Cádiz en las tareas ofensivas que dejó muy desprovista la zaga en un saque de esquina a su favor en el que el Villarreal B montó un peligroso contragolpe. Hernán Pérez llegó hasta el área cadista y su disparo obtuvo una fantástica réplica del cancerbero Dani Miguélez, que apenas había intervenido en el partido. Esta fue una jugada aislada, pues el Cádiz llegaba sin cesar al área del Villarreal B, conducido perfectamente por Caballero, que volvió a asistir a Ramis para que el uruguayo volviera a fallar una clara ocasión de gol. Antes del pitido final, Enrique gozó de un claro remate de cabeza que no se convirtió en gol por mala suerte.

Así pues, el partido acabó con empate sin goles, un resultado que de nada sirve para las aspiraciones cadistas.

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domingo, 11 de abril de 2010

Borrón y cuenta nueva

El Cádiz salió vapuleado del Ruiz de Lopera, un estadio maldito en el que nunca consiguió salir victorioso. Era un rival que copa los puestos altos de la tabla clasificatoria y que se encuentra inmerso en la lucha por ascender, que, gracias a los descalabros del Hércules, cada vez se encuentra más abierta. Los cadistas, por el contrario, trataban de escapar del descenso a Segunda B. Debido a esta situación de ambos equipos, el partido de esta jornada se antojaba, a priori, bastante desnivelado. Y eso fue lo que acabó reflejando el abultado marcador final.

Cuatro goles que llegaron, sobre todo, por la diferencia de calidad existente entre ambas plantillas. El Cádiz dispuso de una fase de control del partido antes del primer tanto de Emaná, en la que incluso pudo batir a Goitia hasta en tres ocasiones. Allí se notó la diferencia de calidad entre ambas plantillas, además del diferente momento de forma que las dos escuadras afrontaban antes del encuentro. El Cádiz es un equipo que para marcar gol necesita llegar mucho al área rival y que sufre bastante para lograr su objetivo. El Betis, por el contrario, prácticamente en la primera ocasión clara entre los tres palos de la que dispuso fue capaz de batir a Kiko Casilla. Era la clara diferencia entre ambas escuadras: una, necesitaba hacer mucho para marcar mientras que, a la otra, con poquito le bastaba.

Fue un auténtico jarro de agua fría para el Cádiz que, una vez más, tuvo dificultades para sobreponerse a la adversidad y regaló dos saques de esquina consecutivos. Y el Betis no necesitó más para matar el partido, pues Caffa, con la colaboración de Casilla, marcó el segundo tanto desde la esquina. Para los amarillos fue imposible recuperarse, ya que salieron tras el descanso desmotivados y el Betis se permitió el lujo de jugar a medio gas hasta el pitido final de Del Cerro Grande. Sólo hasta el concurso de Carlos Caballero, mediado el segundo período, hubo un atisbo de reacción amarilla, pero ya era demasiado tarde. Goitia volvió a meter dos buenas manos y la calidad bética castigó al Cádiz al final con otros dos goles más.

Un partido perdido, ante un equipo que no forma parte de la Liga del Cádiz. Lo único que cabe hacer es mirar hacia delante y esperar al Villarreal B en Carranza el próximo fin de semana (siempre y cuando la huelga convocada por la AFE no se lleve a cabo) Borrón y cuenta nueva. Uno más en esta infausta temporada de regreso a Segunda División, en la que tanto equipo como afición está sufriendo demasiado. Quedan aún diez partidos y el objetivo sigue estando al alcance de la mano. No es momento, por tanto, de derrotismos. La situación es mala pero no definitiva. Ojalá que tanto la plantilla como el cuerpo técnico no acusen demasiado el mazazo de este fin de semana y afronten con plenas garantías el choque ante una de las revelaciones de la temporada.

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sábado, 10 de abril de 2010

La calidad marca la diferencia con el Betis

El equipo de Víctor Espárrago no supo aprovechar sus opciones en el primer tiempo y sale goleado del Ruiz de Lopera ante un Betis con mayor calidad que los amarillos.

El Cádiz volvía al Manuel Ruiz de Lopera un año después, donde ganó al Betis B, para enfrentarse al primer equipo verdiblanco. Lo hacía estando en puestos de descenso y a dos puntos de la permanencia. Dos puntos eran, curiosamente, los que también separaban al Betis de su objetivo: el ascenso a Primera División. Así pues, el duelo andaluz de la jornada se presentaba emocionante, a pesar de las diferencias existentes entre ambas plantillas.

En la convocatoria realizada por Víctor Espárrago destacaba la presencia de Jaume Costa, Fran Cortés, Carlos Caballero y Milos Bogunovic, cayéndose de la misma López Silva, por decisión técnica. Además, antes del partido, se quedó fuera de la convocatoria Andrés Fleurquin. Así, el once inicial del Cádiz en el Ruiz de Lopera estuvo integrado por Kiko Casilla, Cristian, De la Cuesta, Fragoso, Cifuentes, Ormazábal y Erice en el doble pivote, Enrique, Nano González, Abraham en la mediapunta y Toedtli como referencia ofensiva. El capitán del equipo en esta ocasión fue el colombiano De la Cuesta.

El Betis salió con bastante más ímpetu, espoleado por su afición, tratando de encerrar al Cádiz. En estos minutos iniciales hubo una dura entrada de Cifuentes sobre Jonathan Pereira que fue sancionada como falta por el madrileño Del Cerro Grande, que fue lanzada fuera de los tres palos por Caffa. Asimismo, tras un ataque bético hubo una posible mano de Cifuentes dentro del área, que no vio el colegiado. El Cádiz intentó asustar al Betis con dos lanzamientos lejanos de Toedtli y de Ormazábal, que no presentaron ningún problema para el guardameta Goitia.

La mejor ocasión amarilla llegó en un lanzamiento directo de falta de Nano González, que buscaba la escuadra de la portería de Goitia, que despejó el balón a córner de puños. Tras ese córner, Enrique estuvo a punto de marcar después de rematar con la puntera un centro de Cifuentes, que fue despejado otra vez a saque de esquina por el portero bético.

Ambos equipos mantuvieron el orden táctico y el trabajo de Ormazábal defendiendo a Emaná fue bastante destacado. Un centro del propio Emaná por banda, tras una gran jugada personal, se paseó dentro del área de Casilla, ya que no encontró rematador alguno. En la jugada siguiente y estando dentro del área, Sergio García disparó por encima del larguero de la portería cadista, sin que ningún defensa amarillo saliera a su paso. Parecía que el Betis había despertado: comenzaba a jugar al primer toque y llegaba al área del Cádiz con mucha facilidad. Pese a esto, el equipo dirigido por Víctor Espárrago no se arrugó y trataba de inquietar a su rival contragolpeando.

En un lejano saque de banda, Cifuentes le puso un balón preciso a Toedtli, que estaba dentro del área. El atacante argentino se la dejó a Enrique, que estaba solo a la altura del punto de penalti, pero el lanzamiento del extremeño se marchó, de forma inexplicable, fuera de la portería de Goitia. Había sido la ocasión más clara del partido. Ante esto, el Betis se dio un paso atrás y provocó la impaciencia de la grada del Ruiz de Lopera.

Dos goles en un instante

Cuando el Betis parecía dormido, cuando el dominio del Cádiz era mayor, llegó el primer gol del partido. En una jugada de toque, Sergio García, dentro del área, le dejó un balón franco a Emaná. El camerunés, de disparo raso pegado a la base del poste, batió a Kiko Casilla y adelantó a su equipo en el marcador. El cancerbero cadista no pudo hacer nada ante el latigazo de Emaná. Este tanto fue un mazazo para el Cádiz, que se durmió y le concedió dos saques de esquina consecutivos al Betis. En el segundo saque de esquina, llegó el segundo tanto verdiblanco: Caffa, lanzador del corner, marcó desde la esquina tras un lanzamiento ante el que Kiko Casilla fue incapaz de reaccionar. Era un gol olímpico que parecía sentenciar el partido, muy cuesta arriba para el equipo amarillo. Con el 2-0 se llegó al descanso.

Tras el descanso, Víctor Espárrago introdujo cambios: Bogunovic sustituyó a Nano González y Ogbeche, a Toedtli. Sin embargo, el juego del equipo se mantuvo igual que en el final del primer tiempo. El Cádiz estaba desdibujado, sin intención alguna de incordiar a su rival. El Betis, todo hay que decirlo, tampoco ejercía un dominio arrollador. Los verdiblancos se limitaban a medir bien los tiempos y a dejar que corrieran los minutos.

Buscando una reacción, Espárrago realizó también el tercer cambio: sustituyendo a Abraham en favor de Carlos Caballero. El madrileño, al poco de entrar, disparó desde fuera del área tras recibir un pase de Erice, pero su lanzamiento se marchó lejos de la portería bética. Los centrocampistas del Cádiz jugaban de manera obsesiva por el centro, sin buscar la entrada de ningún jugador de banda para sorprender a los defensores del Betis.

Sobre la media hora del segundo período el equipo amarillo reaccionó tardíamente: atacó con más intención y buscaba un gol que recortara distancias en el marcador y le metiera en el partido. Caballero dispuso de una buena ocasión que no se materializó porque Goitia metió una buena mano, que mandó el esférico a saque de esquina. También Ogbeche y Bogunovic realizaron una buena jugada, que si bien no acabó en disparo sí demostraba que el equipo había reaccionado.

Dos goles más

En estas, tras un fallo defensivo, el Betis sentenció definitivamente el partido, después de que el gaditano Melli marcara en un corner, aprovechándose de una mala salida de Casilla. Por si fuera poco, Ogbeche tuvo que abandonar durante unos instantes el partido después de hacerse una herida que no paraba de sangrar. Con un hombre más, el Betis marcó el cuarto gol. Sergio García se plantó solo ante Casilla y, con mucha sangre fría, batió al cancerbero con una buena vaselina. 4-0, demasiado castigo para un Cádiz que llegó a dominar en el primer tiempo.

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jueves, 8 de abril de 2010

La incógnita en el lateral en el Ruiz de Lopera

Debido a la ausencia de Raúl López por sanción en el encuentro contra el Betis, Víctor Espárrago se verá obligado a modificar la defensa que tan buenos resultados le ha dado en los últimos encuentros, teniendo que decantarse entre Cristian o Jaume Costa para suplir al jerezano.

Parece que Víctor Espárrago ha encontrado una alineación que le satisface y que responde a sus expectativas sobre el terreno de juego, después de haber cosechado cinco puntos en los últimos tres partidos y de haber recortado distancias con los puestos que marcan la permanencia. Después de probar y probar, el técnico uruguayo ha conseguido dar con la tecla, y ha armado un equipo que es más sólido defensivamente hablando que cuando llegó en Enero. Pero para el partido contra el Betis se verá obligado a realizar un cambio en defensa por sanción.

Y es que Raúl López se perderá el importante partido en el Ruiz de Lopera tras ver la amarilla que acarreaba suspensión ante el Castellón, de manera que Víctor Espárrago tiene ante sí una incógnita a la hora de configurar el equipo que saldrá de inicio este fin de semana. ¿Quién suplirá al sancionado Raúl López? Ante sí tiene dos opciones: introducir a Cristian (titular toda la temporada y que está a un encuentro de alcanzar el centenario vestido de amarillo) o al joven Jaume Costa, futbolista que no juega de titular desde el partido en Carranza contra el Levante.

De ser Cristian el elegido, el esquema defensivo variaría al usado actualmente por Espárrago, pasando Cifuentes, que ha estado actuando en el lateral diestro, a ocupar la vacante dejada por Raúl López en la banda izquierda. En caso de jugar Jaume Costa en el once inicial, todo se mantendría como hasta ahora: Cifuentes en banda derecha y el futbolista cedido por el Valencia, jugaría en el lateral izquierdo. Pero además de estos aspectos, debe tenerse en cuenta lo que pueden aportar ambos jugadores, que poseen un perfil marcadamente más ofensivo que Raúl López o Cifuentes.

Costa, cuando ha jugado, ha dejado buenos detalles, destellos de un jugador en formación que aún tiene bastante que aprender. Sube bien, ha apoyado al jugador de banda que tenía más adelantado, ofreciéndose y doblándose, además de defender decentemente. A pesar de esto, es un jugador aún un poco inocente en ataque. Todo lo contrario que Cristian, que de jugar, sería una baza más a nivel ofensivo, pues cuando sube se convierte en un extremo más y se asocia perfectamente con Enrique Ortiz. Al igual que Jaume Costa, Cristian sube y baja de manera constante, aunque quizás en muchas ocasiones deja desprovista su marca defensiva. Esto origina desbarajustes en el balance defensivo del equipo, que muchas veces se queda cojo a la hora de hacer frente a un contragolpe.

Finalmente, creo que debería tenerse en cuenta (y más sabiendo que el rival al que toca enfrentarse es nada más y nada menos que uno de los gallitos de la categoría) el grado de madurez y experiencia con el que ambos jugadores cuentan. Midiendo ese factor, sale claramente favorecido Cristian, uno de los mejores laterales de la categoría. A pesar de sus lagunas defensivas, Cristian puede aportar mayor seguridad atrás a la hora de enfrentarse a jugadores como Sergio García que Jaume Costa, aunque eso suponga cambiar el dibujo y modificar la demarcación de Cifuentes. Sea como sea, la incógnita no se revelará hasta el próximo sábado.

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miércoles, 7 de abril de 2010

Víctor Fernández o el buen gusto

El buen gusto como sello de identidad

El próximo sábado el Cádiz deberá visitar una de las plazas más complicadas de la categoría: el estadio Manuel Ruiz de Lopera, donde se enfrentará al Real Betis, un claro aspirante al ascenso a comienzos de temporada que, sin embargo, se está viendo desplazado de la tercera posición por el Cartagena. El equipo verdiblanco descendió la pasada campaña en la última jornada, tras ser incapaz de ganar al Valladolid y, después de haber pasado un verano convulso a nivel institucional, armó un equipo con el objetivo de recuperar la categoría perdida al mando de Fernando Tapia, técnico revelación en Primera el año anterior con el Málaga.

Sin embargo, las cosas no fueron como la afición bética esperaba: el equipo fallaba bastante, no jugaba con fluidez y se distanciaba más y más de los puestos de cabeza, que eran su verdadero objetivo, tras haber sido eliminados por el Córdoba a las primeras de cambio en la Copa del Rey. Después de varios amagos, finalmente Tapia fue cesado en la vigésimo segunda jornada de Liga, momento en el que cogió el timón de la nave verdiblanca Víctor Fernández.

El entrenador maño ya entrenó al Betis en una etapa anterior en Primera División y allá donde pasó siempre dejó muy buen sabor de boca. Sus equipos siempre apostaron por tener la posesión del esférico, por jugar rápido, al primer toque, por atacar… Casi siempre al frente de equipos modestos (obviando su paso por el Oporto portugués, que acababa de coronarse campeón de Europa de la mano de Mourinho y al que Víctor Fernández alzó como campeón mundial tras doblegar al Once Caldas colombiano en la Intercontinental) el técnico aragonés ha dejado tardes memorables de fútbol, como la final de la Recopa con el Zaragoza o las exhibiciones en la Copa de la UEFA entrenando al Celta ante la Juventus de Turín o el Benfica.

Por La Romareda, Balaídos y el Ruiz de Lopera disfrutaron del sello de identidad de este entrenador: el buen gusto y el buen trato del cuero. Sin embargo, muchos le achacan que a nivel defensivo sus equipos nunca han estado demasiado equilibrados y que, a la mínima adversidad era incapaz de reflotar al equipo. Quizás estos defectos hayan propiciado que sus equipos nunca hayan ganado tantos títulos como debieran (de hecho, el Celta de Vigo nunca llegó a clasificarse para la Liga de Campeones a pesar de merecerlo sobradamente, ni nunca llegó a ganar título alguno, aunque llegó a una final de Copa del Rey) o que nunca haya dado el salto a un grande del fútbol español, a pesar de los rumores que lo vinculaban al Atlético de Madrid en los últimos tiempos.

Su última aventura al frente de un equipo fue hace dos temporadas, cuando entrenó al Real Zaragoza, al que en su primera temporada clasificó para la Copa de la UEFA pero del que, al año siguiente y con el mayor presupuesto de la historia del conjunto aragonés, acabó dimitiendo. Quizás le pudo la presión por entrar en la Liga de Campeones, o el ego de algunos jugadores como D’Alessandro, pero Víctor Fernández abandonó el club de sus amores por la puerta de atrás. Y el Zaragoza, descendió a Segunda División.

Tras un año sin entrenar, aceptó en 2010 la oferta del Betis para ascender a Primera División. Era la primera vez que se hacía cargo de un equipo de Segunda División y, de momento, está logrando que el Betis vuelva a ser competitivo. Antes de su llegada, el equipo era séptimo, a trece puntos del líder. Después de permanecer ocho partidos invicto, logró situar al Betis en la tercera posición, aunque acabó perdiéndola hace dos jornadas tras perder contra el Girona.

Con él parece haber vuelto la calma en el terreno deportivo (que no en el institucional) en un equipo que vuelve a creer en el ascenso, que tiene en Jonathan Pereira su principal baluarte ofensivo y que, ante todo, posee el sello de identidad de Víctor Fernández.

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martes, 6 de abril de 2010

El factor De la Cuesta

El Cádiz se ha mostrado en las tres últimas jornadas bastante más fiable y más seguro en defensa y gran parte de la culpa la tiene el colombiano José Julián De la Cuesta. De encajar nueve goles en tres partidos (dos contra el Recreativo de Huelva, tres contra el Albacete y cuatro contra el Cartagena), el equipo ha conseguido encajar sólo uno en otros tantos partidos. Coincidencia o no (pues también hay que reconocer el gran trabajo del capitán, Andrés Fleurquin, en el centro del campo para justificar el buen nivel defensivo del equipo, además de la impecable labor de los laterales) el caso es que desde que De la Cuesta forma parte del once titular, la situación es otra.

Después de permanecer prácticamente inédito esta campaña (y la anterior) por culpa de las lesiones, el defensa central colombiano se ha asentado en el equipo y ha formado una pareja de centrales estable con Dani Fragoso. Parece que por fin uno de los mayores quebraderos de cabeza del entrenador, el conformar una dupla de defensas fiable y que aporte seguridad tanto al portero como al resto del equipo, se ha conseguido. Cinco parejas de centrales diferentes se han probado esta temporada, con escaso éxito: Fragoso-Álvaro Silva (veinticinco goles en dieciocho partidos), Mansilla-Fragoso (un gol en un partido), Mansilla-Álvaro Silva (trece goles en seis partidos), Mansilla-Raúl López (cinco goles en dos partidos) y Álvaro Silva-Raúl López (cuatro goles en un partido). Hasta llegar a la formada por De la Cuesta y Fragoso que, de momento, está dando resultado.

De la Cuesta ha regresado con hambre, con ganas de jugar, hacerlo bien y sentirse importante. Y poco a poco lo está consiguiendo. El colombiano tiene veteranía y buena planta para jugar atrás y ser el líder de la zaga. Ante el Rayo Vallecano rayó a un nivel altísimo, cortando todas las acometidas de los delanteros rivales, siendo solidario con Dani Fragoso (con el que se está complementando bien) y cortando jugadas de peligro antes de que llegaran a las inmediaciones del área de Casilla. Sólo pudo marcar de falta directa el Rayo Vallecano, lo que habla muy bien del trabajo defensivo de De la Cuesta y, en general, de todo el equipo.

Sobrevivió al infierno de Irún, siendo vital para mantener la portería a cero en un encuentro en el que dicha hazaña parecía imposible. Estuvo sobresaliente en el corte, en el cuerpo a cuerpo con los rivales y no se complicó para despejar el peligro. La extrema dureza del partido hizo que fuera sustituido antes de tiempo por Álvaro Silva, lo que indica que De la Cuesta lo dio absolutamente todo para sacar un punto del Stadium Gal.

Contra el Castellón, mantuvo el mismo nivel de juego: contundente atrás, sin complicaciones a la hora del despeje (quizás una de sus mayores virtudes en estos momentos) y seguro. Además, por si fuera poco, marcó el gol de la victoria. Después de un saque de esquina que se paseó por los dominios del Castellón y que Lledó acertó a despejar de puños, Cifuentes recogió el rechace y envió un balón al corazón del área donde De la Cuesta sólo tuvo que rematar a portería para marcar. Un gol que a la postre significarían tres puntos para el Cádiz.

Hasta que se lesionó de gravedad, fue un defensa central clave en el Valladolid de Mendilíbar, que batió todos los récords posibles en la categoría de plata del fútbol español y que logró ascender a Primera. Ahora, su experiencia y su concurso son vitales para que el equipo salga de la comprometida situación que atraviesa en la clasificación. Su titularidad es una apuesta arriesgada de Víctor Espárrago que parece haber salido bien: después de meses sin jugar y sin apenas rodaje, se ha acoplado perfectamente al equipo. Si el físico le aguanta, no cabe duda de que tendremos en la De la Cuesta-Fragoso la pareja de centrales que el Cádiz necesita de aquí a final de temporada.

El próximo fin de semana, en el Ruiz de Lopera, tendrá ante sí una prueba de fuego. Que el Cádiz consiga parar a los Jonathan Pereira, Emaná o Sergio García dependerá, en gran medida, del buen hacer de De la Cuesta en Sevilla.

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lunes, 5 de abril de 2010

Fin del gafe del Castellón

El Cádiz consiguió doblegar al Castellón en Carranza y con ello, algo más que tres puntos. Fue capaz de hacer buenos los dos empates cosechados ante Rayo Vallecano y Real Unión, de mantener su portería a cero por segunda jornada consecutiva y de darle el tiro de gracia a un rival que, salvo sorpresa mayúscula, ya es de Segunda B. Además, se aprovechó de los reveses sufridos por Salamanca, Rayo Vallecano, Las Palmas y Murcia para recortarles puntos en la clasificación y transmitirles la presión de que el descenso aún está cerca.

Supuso, además, poner fin a una mala racha de resultados ante los castellonenses que se había alargado diecisiete años, puesto que desde la temporada 93-94 el equipo amarillo no había sido capaz de doblegar a los blanquinegros. Y el Cádiz lo hizo de manera práctica, sin grandes alardes y en un encuentro en el que ambos demostraron que no están para demasiadas alegrías: el Castellón sin apenas inquietar a Casilla y el Cádiz, muy serio atrás. Fleurquin ha dado estabilidad en el centro del campo y la pareja de centrales parece, por fin, fiable.

Quizás sea esa la lectura que haya que sacar del partido: los tres puntos y la seguridad atrás. Ya van dos partidos consecutivos sin encajar un tanto, algo que no era capaz de conseguir desde principios de temporada, cuando el equipo venció al Recreativo de Huelva (1-0) y al Albacete (0-1) Mantener la meta a cero es vital para salir adelante y asomar poco a poco la cabeza, como le ha ocurrido al Girona, al que la racha de imbatibilidad de Jorquera le ha valido situarse diez puntos por encima del Cádiz.

Con la puerta a cero, es mucho más factible hacer bueno algo que, desde que llegó Espárrago al banquillo, se ha convertido en casi una costumbre para el equipo: irse al descanso ganando. En una categoría con tanta igualdad como la Segunda División, siempre suele ganar aquel que golpea primero y por fin el equipo demostró (tanto a la afición como a sí mismo) que es capaz de hacer bueno ese gol que casi siempre suele anotar en el primer tiempo. No fue de un delantero, pero da igual: mientras más opciones ofensivas y más recursos se tengan para sentenciar un partido, mejor.

El único “pero” que me atrevo a ponerle al partido de ayer es que el Cádiz, tras el gol, volvió a fallar ocasiones claras para matar definitivamente el partido. Toedtli dispuso de una muy buena vaselina para batir a Lledó, pero su balón se marchó por encima del larguero, lamiendo la red de la portería rival. Un pase raso de Raúl López dentro del área no encontró rematador y fue parado por el cancerbero castellonense. Y, tras un contragolpe magistralmente trazado, López Silva cabeceó un centro desde la derecha al larguero. Afortunadamente, gracias a la mejoría general del equipo atrás, estas ocasiones no se echaron de menos, pero aún debe tenerse en cuenta la falta de acierto de cara a puerta que arrastra el Cádiz.

Aún así, lo verdaderamente importante son los tres puntos. Tres puntos que ponen al Cádiz a dos puntos de la salvación, en una lucha que cada vez está más apretada, más intensa y más bonita. Descartando al Girona (no creo que dilapide diez puntos que tiene sobre los cadistas y ocho que tiene sobre el Salamanca), en la lucha por evitar el infierno de Segunda B están inmersos del orden de siete a nueve equipos. Cádiz, Salamanca, Albacete, Rayo Vallecano, Las Palmas, Murcia, Huesca e, incluso, Recreativo de Huelva y Celta, se juegan en los próximos partidos su ser o no ser en la competición. Sorprendente, por la inversión realizada y los nombres que figuran en su plantel, la situación clasificatoria del Salamanca, quien a priori, debería estar luchando por cotas más altas.

Con estos tres puntos la permanencia no parece utópica y está al alcance de la mano: ganando un partido y confiando en la mala racha de resultados de los de adelante se saldrá del pozo. Pero antes, hay que ganar. La salvación pasa por sacar la media inglesa, es decir, los tres puntos en casa y, como mínimo un empate fuera. La primera parada, este fin de semana en un duro derbi andaluz en el Ruiz de Lopera ante el Betis de Víctor Fernández, un equipo diseñado para ascender que, de momento, se ve relegado de la tercera plaza a favor del sorprendente Cartagena. Será una interesante prueba de fuego para ver hasta qué punto la mejoría defensiva del equipo es cierta y para intentar asaltar la decimoctava posición.

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