martes, 29 de junio de 2010

Once días callado para no decir nada

La comparecencia de Antonio Muñoz ante los medios de comunicación apenas ha servido para esclarecer la situación actual del club. La sorprendente decisión del empresario cordobés de dar una rueda de prensa fue interpretada por algunos como un posible anuncio de la venta del club a cualquiera de los grupos empresariales a los que la rumorología les adjudica la compra de las acciones de Antonio Muñoz. Nada más lejos de la realidad: Muñoz negó categóricamente haber recibido oferta alguna por el Cádiz Club de Fútbol y aprovechó para despedirse como presidente de la entidad –no como máximo accionista- y para dejar la gestión del Cádiz en manos de Javier Moyano y Santiago Pozas. Poco más se aclaró, aparte del deseo de tener atados antes de esta semana al nuevo director deportivo y al nuevo entrenador para la andadura del equipo en Segunda División B, además de anunciar que los jugadores de la plantilla recibirán próximamente la cantidad económica que el club les adeuda.

Fue, en líneas generales, una nueva cortina de humo de Antonio Muñoz, que sigue perdiendo un tiempo precioso para confeccionar un plantel de garantías que sea capaz, al menos, de competir en el dificultoso Grupo IV de Segunda B para auparse en los puestos de ascenso. No es momento para escurrir el bulto o para negar rumores sobre la venta del club. Es tiempo de trabajar y de esforzarse, de asumir errores, de ser valiente. Y una vez más, Muñoz escurrió el bulto. Aprovechó en su comparecencia para hacer balance de su etapa al frente de la presidencia del club, dividiéndola en una parte buena y otra mala, acabando la primera y empezando la segunda con la llegada de Arturo Baldasano, aún demonizado por el empresario cordobés.

De toda su intervención, quizás lo más destacable sea la imposibilidad de Muñoz de asumir responsabilidades, algo que entronca con la valoración realizada sobre sus años de presidente. Incapaz de asumir los errores del anterior descenso a la división de bronce, sigue creyendo que el culpable de todo fue Arturo Baldasano. Tres años después de la marcha del abogado gaditano del club, sin nadie al que culpar por este nuevo fracaso deportivo, Muñoz ha encontrado dos figuras bajo las que escudarse: Julio Peguero –cesado como director deportivo la semana pasada- y Javier Gracia. Curioso. Al igual que su manera de asumir responsabilidades, que más que una disculpa, es una crítica a Peguero y Gracia, encargados de la configuración de la plantilla y, según él, máximos responsables de este nuevo entuerto. A su juicio, su única falta fue confiar en ellos.

Cierto es que parte de la culpa fue de Peguero y Gracia. No hay nadie exento de culpa de este descenso: ni el ya ex director deportivo, ni el entrenador en la primera mitad de la competición, ni el equipo técnico que asumió el control de la nave amarilla en la segunda mitad del campeonato, ni los jugadores. Ni mucho menos el presidente y máximo accionista del club. Muñoz dice haber confiado ciegamente en Peguero y Gracia y con ello parece disculparse. Su argumento es fácilmente rebatible: él no era el encargado de configurar el plantel del retorno a Segunda, pero era el encargado de supervisar la labor de los individuos que debían dedicarse a dicha tarea. Por tanto, dispondría de algún tipo de mecanismo para vetar las acciones de sus subordinados en caso de que estos obraran de manera incorrecta o irresponsable. Su fallo como gestor es patente y flagrante: o bien estaba tan distanciado de la realidad que no encontró momento para intervenir, o su incapacidad para presidir el club resultaba manifiesta. No puede escudarse en dos hombres que tenían responsabilidades, pues quien tenía la última palabra, la ocasión de dar el visto bueno, era él como presidente, máximo accionista, director de la empresa.

Olvida, además, que si la configuración del plantel fue tan improvisada, con futbolistas sin experiencia en Segunda, con fichajes a última hora y con un mercado invernal totalmente desaprovechado, fue por el poco dinero dedicado a la tarea. Tarea, la económica, responsabilidad de Muñoz. Si el cordobés hubiera dotado una partida monetaria mayor, quizás Peguero y Gracia hubieran configurado una plantilla más ambiciosa, con mayor experiencia en la categoría. Por tanto, ahí tenemos otro grueso error del cordobés en la gestión del Cádiz.

Muñoz ha demostrado no ser elegante, pues la elegancia se muestra asumiendo los fallos y no culpando a los demás. Ha demostrado, con su intento de disculpa, ser un nefasto gestor de un equipo de fútbol: nunca se debe confiar ciegamente en los demás, máxime si se cree que estos están trabajando mal. Su posterior valoración de su labor –de aquello que consideró como responsabilidad suya, en lo tocante a todo aquello que no se correspondía con la faceta deportiva- es un insulto a la inteligencia del aficionado cadista. ¿Es una buena gestión la política de precios de las entradas en partidos clave de la temporada, como el de la Real Sociedad? En aquel partido Carranza parecía Anoeta y, por consiguiente, el cuadro txuri-urdin jugó como en su casa, ganando por goleada al Cádiz desde antes de bajar del autobús.

Hace mal también al quejarse de los cánticos en su contra en Carranza. La afición es soberana, por mucho que él sea máximo accionista del Cádiz. Tiene el derecho a mostrar su malestar ante lo que es obvio: una mala gestión de la entidad, con una política de fichajes nefasta –auspiciada, aparte de por el trabajo de Peguero y Gracia, por la disposición de efectivo- y con un fracaso deportivo para culminar el centenario del Cádiz. Por mucho que él sea el dueño, la afición tiene la última palabra. Olvida que él es parte pasajera de la historia del Cádiz, pero que la afición formará para siempre parte del club. Hace mal en juzgar su gestión, sus años en la presidencia. Es el tiempo y no él, quien dictaminará qué lugar ocupe en la historia del Cádiz.

Antonio Muñoz tenía una gran oportunidad para explicarse, excusarse. No lo ha hecho. Se le ha escapado un tren y con él, gran parte de la escasa credibilidad que aún le quedaba. Y mientras tanto, se sigue perdiendo un tiempo precioso en la planificación de la próxima temporada.

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El Cádiz del Grupo IV casi confirma a sus próximos rivales

Ya es una realidad. Tras la reunión mantenida por los miembros del Comité Ejecutivo de Segunda División B se ha acordado la composición de los cuatro grupos en los que quedará dividida la categoría. Pese a que en un primer momento se especuló que el Grupo IV –tradicionalmente conocido como el “grupo andaluz”- estuviera formado por los equipos andaluces, los extremeños, castellano-manchegos y los de las ciudades autónomas, al final no ha sido así. La pasada campaña formaron parte del grupo los equipos de Andalucía, Ceuta, Melilla y la Región de Murcia y para la próxima, se repetirá la tendencia.

El inconveniente que provocó que en un primer momento se pensara que el grupo contara con los equipos de Extremadura y Castilla La Mancha era el número de equipos. En cada grupo debe haber veinte clubes y, con la participación de los murcianos, sólo se llegaba a dieciocho participantes: once de Andalucía, uno de Ceuta, uno de Melilla y cinco de Murcia. Esas dos vacantes se cubrían con la inclusión de los equipos extremeños y castellano-manchegos: once de Andalucía, uno de Ceuta, uno de Melilla, tres de Castilla La Mancha y cuatro de Extremadura. Tras mucho debatir y múltiples especulaciones, se ha decidido tras la reciente reunión, que se repita la composición del año pasado, con la inclusión de un representante de Castilla La Mancha para cubrir una de las dos vacantes –la otra se debe al descenso del filial del Murcia por la imposibilidad de compartir categoría con el primer equipo.

Así, los rivales del Cádiz Club de Fútbol para la temporada 2010-2011 serán el Alcalá, Betis B, Caravaca, Ceuta, Ciudad Lorquí, Écija, Estepona, Lucena, Melilla, Poli Ejido, Puertollano, Real Jaén, Real Murcia, Roquetas, San Roque Lepe, Sangonera y Yeclano. Los clubes de Extremadura y los otros dos representantes de Castilla La Mancha –Conquense y Guadalajara-, han quedado encuadrados en el Grupo I, junto con los equipos de Madrid, Galicia y Canarias.

Prácticamente la suerte está echada, aunque aún tiene que aprobarse de manera definitiva esta composición de los grupos de Segunda B y debe de realizarse el calendario para la próxima campaña. El grupo andaluz, quizás el más fuerte de la categoría, tendrá mayor nivel esta temporada, con dos equipos recientemente descendidos de Segunda División y que aspirarán a retornar a la categoría de plata del fútbol español, como son el Cádiz y el Murcia.

El equipo pimentonero será quizás el rival a batir para el Cádiz Club de Fútbol en su lucha por lograr el primer puesto de la clasificación, que da derecho a disputar la eliminatoria de los campeones con los otros tres líderes de los grupos de Segunda B. Tampoco habrá que perder de vista al Real Jaén –todo un clásico del fútbol español que en los dos últimos años ha estado acariciando el ascenso a Segunda-, el Poli Ejido o al Ceuta y al Melilla. A partir de ahora, toca trabajar para poder competir con estos equipos que, al igual que el Cádiz, tienen un objetivo común: abandonar el pozo de la Segunda B.

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España gana el derbi ibérico

España se impuso a Portugal tras una gran segunda mitad y logra el pase a los cuartos de final del Mundial, donde le espera Paraguay, gracias a un gol de David Villa y una gran actuación del riojano Llorente.

El último partido de los octavos de final del Mundial enfrentaba a España y Portugal. Todo un derbi ibérico en busca de un puesto en los cuartos de final, donde esperaba Paraguay, que eliminó a Japón en los penaltis. Un duelo vibrante, emocionante, entre dos selecciones ofensivas, con buen trato de balón y que contaban en sus filas con algunos de los jugadores más talentosos del planeta. Era, además, un partido repleto de morbo: por la eliminación de España a manos de Portugal en la Eurocopa de 2004; por el duelo en los banquillos entre Del Bosque y Carlos Queiroz, ambos ex entrenadores del Real Madrid: el primero despedido en 2003 nada más ganar la Liga, el segundo su sustituto sin apenas haber demostrado más que ser un buen ayudante de Sir Alex Ferguson en el Manchester United.

Toda una prueba de fuego para España, que había jugado de forma dubitativa en la primera fase, sin llegar a confiar del todo en el fútbol de toque tan exquisito que la encumbró en la Eurocopa de 2008. Del Bosque, fiel a sus costumbres y ajeno a las críticas, repitió el once titular que había jugado los tres anteriores encuentros del Mundial, con Iker Casillas en la portería, línea defensiva compuesta por Sergio Ramos, Puyol, Piqué y Capdevila, trivote en el centro del campo con Xabi Alonso, Sergio Busquets y Xavi Hernández, Iniesta por la banda derecha, Villa escorado en la izquierda y Fernando Torres en la punta del ataque.

Tras el pitido inicial del argentino Héctor Baldassi, se barruntaba la tónica del partido: España tocando con velocidad y criterio y Portugal agazapada, esperando a la contra. Tras una larga jugada de ataque, Fernando Torres realizó el primer disparo a portería del partido, pero su lanzamiento escorado fue detenido sin problemas por el cancerbero luso Eduardo, único guardameta imbatido del Mundial. El inicio de la Roja fue fulgurante, encerrando a su rival y buscando la portería contraria, con una buena organización defensiva merced a un especial marcaje de Piqué a Cristiano Ronaldo. A los cinco minutos de partido hubo un posible penalti de Coentrao sobre Fernando Torres, cuando el fuenlabreño encaraba al portugués e intentaba penetrar en el área.

Miedo y respeto

Con el paso de los minutos Portugal fue encontrando su sitio y empezó a tocar con mayor frecuencia el balón, aunque el dominador del juego seguía siendo España, con un Xavi muy animado. Estaban siendo los mejores minutos del centrocampista catalán en el Mundial: se multiplicaba en el terreno de juego, mandaba, organizaba el juego. Quizás, al equipo de Del Bosque le faltaba imprimirle mayor velocidad al balón para terminar de romper a su rival. Un rival que pudo marcar el primer gol del partido tras un duro disparo de Tiago desde fuera del área que Casillas detuvo con dificultad, sin llegar a atajar del todo y propiciando una lucha dentro del área pequeña entre el cancerbero español y Almeida. El atacante portugués hizo falta sobre Casillas, pero el colegiado no consideró que hubo infracción y el peligro fue despejado por Sergio Ramos.

La ocasión lusa no alteró los planes de España, que triangulaba con criterio y siempre intentando pisar el área de Eduardo, muy nervioso a la hora de jugar el balón en cada saque de puerta, que regalaba de manera sistemática a los centrocampistas españoles. Cristiano Ronaldo, nulo en ataque y muy gris como en todo el Mundial, dispuso de una buena oportunidad en un lanzamiento de falta a treinta y siete metros de la portería de España, ante el que Casillas despejó con problemas por culpa del vuelo del Jabulani. Portugal apenas tenía el balón: defendía de manera solidaria –todo el equipo a excepción de Cristiano Ronaldo- y su baza ofensiva consistía en esperar a robar algún balón que pillara desprevenida a la zaga española.

El miedo a cometer un error podía a ambas escuadras, conscientes de la igualdad entre ambas, reservándose para concretar más en el segundo período. Así murió el primer acto del derbi ibérico, con empate a cero y con una España que fue de más a menos, y una Portugal que acabó gozando de mayores oportunidades en el tramo final.

El segundo período comenzó con ciertas imprecisiones en el pase de España, que propiciaron que Portugal gozara de una buena oportunidad dentro del área de Casillas. Totalmente solo, Almeida pisó el área española y cuando iba a recibir solo Cristiano Ronaldo el centro, llegó Piqué para meter la pierna y despejar el peligro –no sin ciertos apuros- a saque de esquina. El partido se desordenó, pasando a ser un correcalles en el que Portugal parecía estar más cómoda que España: tenía más espacios y arrinconó a los defensores españoles, buscando de manera obsesiva a Cristiano Ronaldo. Vicente del Bosque, descontento, sustituyó a un desapercibido Fernando Torres por Fernando Llorente, buscando comprometer a los centrales lusos. Por su parte, Queiroz quitó a Almeida y metió a Danny, que jugó en la banda izquierda, siendo el delantero centro Cristiano Ronaldo.

A la tercera, gol

En el primer balón que tocó, Fernando Llorente pudo marcar. Sergio Ramos centró desde la banda derecha y el jugador del Athletic de Bilbao le ganó la espalda a Carvalho y a Bruno Alves para rematar en plancha, recibiendo una buena respuesta de Eduardo. En la jugada siguiente David Villa también pudo marcar, pero su lanzamiento con rosca desde fuera del área se marchó por poco fuera de la portería portuguesa. España había despertado. Y despertó. A la tercera fue la vencida, como suele decirse y España se adelantó en el marcador gracias a un gol de Villa. El gol nació en una buena jugada al primer toque al borde del área entre Iniesta y Llorente. El manchego abrió el juego a la izquierda, donde el Guaje, libre de marca, se plantó ante Eduardo. Su primer disparo fue despejado por el portero, pero el asturiano, muy listo, recogió el rechace para marcar con su pierna derecha. Era su cuarto gol del Mundial.

Portugal acusó el golpe y España pasó de manera decidida a la ofensiva, buscando el segundo gol, que diera la tranquilidad definitiva en el marcador. Todo el equipo despertó, teniendo un papel muy destacado Llorente, Villa –que tuvo otra buena oportunidad tras el gol-, Xavi e Iniesta. Eduardo se erigió en el salvador de su Portugal, tras meter una buena mano a un duro disparo de Sergio Ramos desde la derecha. Queiroz realizó un doble cambio: Pedro Mendes por Pepe y Simao por Liedson.

España estaba más cómoda con el 1-0 que con el empate sin goles. Tocaba el balón con criterio, con tranquilidad y manejando el tiempo de juego sin problemas. Muy destacado el papel de Fernando Llorente, auténtico revulsivo de la Roja, que cuerpeaba a la perfección con los centrales lusos, a los que ganaba sistemáticamente la partida en cada balón dividido. Villa volvió a estrellarse en Eduardo después de que el cancerbero repeliera un trallazo del asturiano desde fuera del área.

A falta de diez minutos España monopolizó la posesión de la pelota: Portugal, que se jugaba la vida, era un mero espectador del espectáculo de pases al primer toque de la Roja, que tenía en Xavi Hernández a su cerebro. La superioridad de España, y su tranquilidad a la hora de mover el balón, era insultante. Fernando Llorente gozó de su segunda ocasión de gol tras peinar sutilmente un buen centro de Villa desde la izquierda, pero su cabezazo se marchó fuera. Por si fuera poco, Portugal se quedó con un jugador menos después de que Baldassi expulsara a Ricardo Costa. El lateral, recientemente fichado por el Valencia, le propinó un manotazo a Capdevila en un salto.

Así finalizó el partido, que se saldó con la victoria española y el pase a cuartos de final, ante un rival serio, que tuvo sus opciones pero que fue incapaz de superar al equipo de Del Bosque cuando tocó el balón. Gran partido de Villa, que contrastó con la intervención de Cristiano Ronaldo, que pasaba otra vez de puntillas por una gran competición continental.

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lunes, 28 de junio de 2010

Dos errores garrafales favorecen a Alemania y Argentina

Dos errores tremendos. Imperdonables. Errores garrafales que condicionan una eliminatoria. En la segunda tanda de partidos de octavos de final del Mundial de Sudáfrica los árbitros se han erigido en tristes protagonistas, jueces que han ayudado a un equipo, allanándole el camino hacia los cuartos de final. Una pena, porque los dos partidos eran grandes, bonitos e interesantes. Una lástima que dos errores arbitrales hayan condicionado tanto partidos con tanta emoción. Dos errores arbitrales que han destrozado todo un Alemania-Inglaterra o un Argentina-México.

Pasaron las dos favoritas, las que venían de hacer un mejor campeonato, pero la mala labor arbitral les ayudó bastante. Al igual que en el Mundial de 2006, en cuartos de final se verán las caras alemanes y argentinos, en otro gran clásico futbolístico. Viendo lo acaecido en octavos, cabe preguntarse por qué combinado optará el trío arbitral para ayudarle en caso de que sea necesario. Alemanes y argentinos recibieron una ayudita del árbitro cuando no la necesitaban: cosas así adulteran la competición, aunque por mucho que se hable de ello no se trabajará para solucionarlo.

Un gol legal que no subió al marcador y un gol ilegal que no se anuló fueron los errores. Imperdonables, aunque quizás más flagrante el segundo caso que el primero. Con 2-1 en el marcador y con Inglaterra apretando, se produjo la primera polémica. El jugador del Chelsea Frank Lampard controló un balón al borde del área y ensayó un fantástico disparo que impactó en el larguero, botó por detrás de la línea de gol y salió de dentro de la meta defendida por Neuer. Gol fantasma, pero legal, ya que el esférico traspasó la línea de gol, algo que no apreciaron ni el linier ni el árbitro. Fallo clamoroso, pero comprensible: es difícil decidir en apenas segundos si ha sido gol en una jugada tan rápida.

El segundo error sí es imperdonable. México había disfrutado de hasta tres buenas ocasiones de gol, pero fue Argentina la que se adelantó. Un barullo en el área entre el portero azteca y sus zagueros fue aprovechado por Leo Messi, que disparó casi con la meta vacía. Antes de que el balón besara las redes de la portería, Carlos Tévez terminó de empujarlo con un remate de cabeza, aunque estaba muy por delante de la línea que marcaban los defensores mexicanos. Fuera de juego clamoroso, ante el que el árbitro apenas hace nada, optando por hacer que suba al marcador el gol ilegal.

El colmo del despropósito llegó cuando en un vídeo marcador se vio la jugada repetida y, por tanto, se pudo constatar la ilegalidad del gol. Rápidamente los jugadores mexicanos fueron a indicárselo al árbitro y a su asistente, quienes, pese a ver la jugada repetida no dieron marcha atrás en su decisión. Vergonzoso que esto pase en la máxima competición por selecciones. Se echó de menos un poco de honestidad por parte del trencilla, que al ver la repetición debería de haber anulado el gol. Esto no fue así, y México acusó el golpe.

Por lo tanto, los dos errores condicionaron mucho las eliminatorias, dificultando a los equipos damnificados una labor que ya de por sí era complicada: eliminar a dos conjuntos muy superiores a ellos. Dos errores que favorecieron a alemanes y argentinos, a los que no les hacía falta el favor arbitral.

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sábado, 26 de junio de 2010

Dos goles que valen para derrotar a Chile

España logró el pase para los octavos de final del Mundial tras vencer a Chile en su último partido de la fase de grupos. De paso, con esta victoria sobre el combinado dirigido por Marcelo Bielsa, logró el liderato de su grupo, gracias a la diferencia de goles. Pese al pase a la siguiente ronda, lo cierto es que el juego de la selección española genera más dudas de las pensadas y ante Chile jugó el peor partido de los tres que de momento lleva disputados en la Copa del Mundo. El colmo del despropósito llegó en la segunda mitad, en la que apenas generó juego, apenas puso en aprietos al arquero de la Real Sociedad, Claudio Bravo, y en la que se limitó a especular con el resultado favorable a sus intereses.

Con la única variación de Iniesta por Jesús Navas con respecto al once titular que derrotó a Honduras, España se presentó ante Chile, que no se amilanó y salió a comerse a su rival. El ímpetu chileno fue tal que pronto endureció el partido, viendo hasta tres jugadores sudamericanos la cartulina amarilla por realizar entradas a destiempo. El único jugador que mantuvo el tipo para la Roja fue, precisamente, Iniesta, que demostró en todo momento que si tiene el día acertado es un futbolista prácticamente imparable. Tras unos veinte primeros minutos de juego horribles de los españoles, llegó el primer gol del partido, obra de David Villa, que igualaba al argentino Higuaín al frente de la tabla de máximos artilleros del Mundial.

Dos goles

El gol del asturiano contó con la inestimable ayuda del guardameta chileno, que salió de su área para defender un balón en profundidad metido desde la defensa para Fernando Torres. El Niño estaba lejos de controlar y Bravo fue capaz de arrebatarle el esférico al fuenlabreño, pero con la mala fortuna de que le llegó a David Villa. Villa, sin apenas pensárselo y con la portería totalmente vacía, disparó desde la banda izquierda –donde había recibido el balón- para adelantar a su equipo. Gran gol del asturiano, que consiguió controlar el indomable Jabulani, que tantos quebraderos de cabeza está dando a porteros y jugadores de campo en este torneo.

Después llegaría el segundo gol de España, que terminaba de poner distancia entre ambos contendientes en el marcador y parecía darle tranquilidad al partido. El autor fue Andrés Iniesta, de largo el más destacado de España. Iniesta, tras robar en banda derecha, se la cedió a Fernando Torres, anclado en las inmediaciones del área, que tras controlar se la devolvió al manchego. Manejando a la perfección los tiempos de juego, Iniesta optó por abrir el juego a la banda izquierda, donde David Villa recibió para, tras levantar la cabeza y no ver a ningún compañero en mejor posición de disparo, asistir a Iniesta, que disparó para batir a Claudio Bravo. Una bonita jugada de ataque al primer toque que, además tuvo doble premio para España: Chile se quedó con un jugador menos después de que Estrada fuera expulsado tras zancadillear a Fernando Torres.

Y tras ese gol, acabó el partido de España. Tras la reanudación parecía que Chile saldría desanimada, tanto por la distancia existente en el luminoso como por estar con un hombre menos, pero el equipo de Bielsa demostró casta, coraje y valor, logrando arrinconar a España. De hecho, Chile recortó distancias en el marcador gracias a un gol de Millar, que tuvo fortuna: su disparo desde fuera del área rebotó en los defensores españoles, cambiando la trayectoria del balón y despistando a Iker Casillas. Del Bosque optó por retirar a Fernando Torres para que jugara Cesc Fábregas. El catalán estuvo muy gris, al igual que sus compañeros en este segundo período. El partido murió de forma triste, con una gran pasividad de ambos equipos en los últimos minutos: Chile no buscaba a España porque estaba virtualmente clasificada ante el empate de Suiza con Honduras, y España parecía no querer hurgar más en la herida.

Finalmente, 2-1 en el marcador y tres puntos de oro para España, que debe mejorar mucho si pretende aspirar al título final. La selección no es tan fiable como en la Eurocopa pasada: quizás se eche en falta a algunos jugadores clave en ese histórico triunfo; tal vez se eche de menos a Fernando Torres, o a Silva, o a Cesc, con molestias; tal vez hagan daño las declaraciones de Luis Aragonés. Las comparaciones son odiosas, cierto es, pero aún así este equipo puede rendir mucho mejor de cómo lo está haciendo en el Mundial.

Derbi ibérico en octavos

El rival de España en octavos no será moco de pavo: Portugal. Un equipo que ha logrado la goleada más escandalosa del torneo, el 7-0 a Corea del Norte, aunque con las selecciones de mayor entidad ha sido incapaz de marcar. Empató a cero ante Costa de Marfil y ante Brasil, acabando segunda de su grupo de clasificación. El equipo de Queiroz cuenta en sus filas con muchos jugadores conocidos por la afición española, como Cristiano Ronaldo –autor de un gol ante Corea del Norte, busca sacudirse el estigma de jugador que no rinde en torneos importantes de selecciones-, Simao, Pepe o Tiago, auténtico líder del equipo luso en el centro del campo. Un derbi ibérico interesante, en el que España buscará cobrarse venganza de lo acaecido en la Eurocopa de 2004, cuando se enfrentaron en la fase de grupos y acabó cayendo eliminada tras perder con Portugal en la última jornada.

Si logra eliminar al combinado portugués, que sigue adoleciendo de la falta de gol tan característica de los últimos años, el camino de España hacia las semifinales se allanará bastante: se vería las caras con Japón o Paraguay, rivales con un nivel bastante menor que el del equipo de Del Bosque. Pero antes, habrá que derrotar a Portugal, jugar con concentración y sin adelantar acontecimientos: no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, lección que el equipo debe haber aprendido tras su inesperado tropezón con Suiza en su debut en el Mundial.

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viernes, 25 de junio de 2010

Los rumores son la realidad del Cádiz

Hace apenas una semana que se consumó el descenso del Cádiz Club de Fútbol a Segunda División B, pero parece que ha pasado más tiempo. Desde que se produjo el descenso y la temporada 2009-2010 se dio por concluida los rumores sobre el futuro de la entidad han sido múltiples y constantes. Las urgencias del club hacen que los acontecimientos se sucedan con un ritmo vertiginoso y eso provoca inseguridad en la hinchada.

Todo comenzó con la dimisión de Antonio Muñoz y del Consejo de Administración. Fue el sábado, pocas horas después de la inútil goleada al Numancia en Carranza. Un Muñoz que se sabía poco respaldado –no en vano los aficionados que acudieron a ver el último partido de la temporada pidieron su marcha del club- optó por el camino más fácil: dejar la presidencia, sin dar la cara y manteniendo el control sobre la mayoría del paquete accionarial del Cádiz. Comenzaba, de esta manera, el camino de incertidumbre del aficionado, que se preguntaba de manera casi obsesiva: ¿y ahora qué?

Para contestar a este complejo interrogante compareció el pasado lunes en rueda de prensa Antonio Muñoz Tapia, hijo del ex presidente cadista. Muñoz Tapia indicó que el club podría acogerse a la Ley Concursal, debido a la caída de ingresos que suponía el pasar de jugar en Segunda a hacerlo en Segunda B. Una forma de salvaguardar el futuro del club por la que ya optaron entidades como el Málaga o la Real Sociedad. Tampoco estaba seguro el futuro de unos cuarenta empleados del Cádiz, al igual que el de Julio Peguero –que sería cesado pocos días después-. Quizás, una cuestión que de verdad inquietaba a la afición era el posible descenso administrativo a Tercera División por el impago de las nóminas de los jugadores. “Ahora mismo no se puede garantizar que no se produzca el descenso administrativo... pero lógicamente los actuales accionistas no dejarían que esto pasara”, fueron las declaraciones de Muñoz Tapia al respecto.

Cuando aún no se había acostumbrado a la idea de enfrentarse a rivales como el Unión Estepona, el San Roque Lepe o el Alcalá, cabía la posibilidad de jugar contra el Algeciras. Si ya de por sí era triste y catastrófico “celebrar” los cien años de vida del Cádiz en Segunda B, hacerlo en Tercera División sería algo vergonzoso e inmerecido para la afición. Ante la alarma que generó la posibilidad del descenso administrativo (pues si la afición no merecía un descenso deportivo a Segunda B, menos aún merecía uno a Tercera por la mala gestión de la entidad) el Cádiz no tardó en negar categóricamente que llegara a producirse dicha situación mediante un comunicado de prensa en su web oficial.

Una vez aclarado esto, tocaba planificar la próxima temporada –pues, en el comunicado de prensa apostaba por trabajar para retornar cuanto antes al fútbol profesional- y el primer paso fue la destitución del onubense Julio Peguero, tras dos años en el cargo de director deportivo. Después, comenzó el famoso baile de los fichajes, con más rumores de posibles bajas que de nuevas incorporaciones para la próxima campaña. Se marchaban seguro del Cádiz los cedidos Jaume Costa, Zlámal, Milos Bogunovic y Ramis. Se especulaba con que también abandonarían la entidad Bezares y Rubiato, de acuerdo con una cláusula existente en sus contratos, que los liberaba en caso de descenso a las catacumbas de Segunda B.

Rumores, rumores y más rumores. Rumores sobre bajas, rumores sobre el futuro del Cádiz y rumores sobre una posible oferta de compra de las acciones de Antonio Muñoz que fue rechazada por el empresario cordobés. Rumores ante la delicada situación de un club histórico al que este nuevo descenso ha herido profundamente. Si el anterior descenso en el Rico Pérez de Alicante fue malo –aunque sirvió para limpiar el vestuario cadista- este es mucho peor, pues se ha producido cuando aún no se ha digerido el anterior y sin las cuentas del club saneadas. Y mientras tanto, el runrún de los rumores no cesa, provocando ansiedad y tensión en la hinchada, que sufre desconcertada sin saber a qué realidad atenerse. Aunque, por encima de la rumorología, la realidad del Cádiz es esta: no hay presidente, no hay director deportivo, no hay entrenador y no hay nuevas incorporaciones. Ha pasado una semana, cierto: pero todo el tiempo que se malgaste con los rumores será un tiempo perdido en la reconstrucción del Cádiz, tan difícil y tan necesaria.

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jueves, 24 de junio de 2010

El campeón destronado

El trono del fútbol Mundial presenta, desde el final de la fase de grupos, una vacante: el rey ha muerto. Ese rey no es otra que la Italia de Lippi, que ha hecho un ridículo espantoso tras ser incapaz de ganar algún partido de los tres que ha disputado en Sudáfrica y ha caído eliminada a las primeras de cambio, sin disputar los octavos de final. Por tanto, la defensa del título por parte de los transalpinos ha sido corta. Muy corta. Un dato que ayuda a darse cuenta de la magnitud del fracaso de Italia: no caía en la primera ronda de una Copa del Mundo desde 1974.

La eliminación de Italia supone, además, el final de un ciclo. Jugadores importantes en el fútbol italiano no volverán a jugar más con su selección un torneo de grandes magnitudes. Cannavaro, Andrea Pirlo o Buffon son algunos de los grandes del balompié italiano que abandonan su último gran torneo de selecciones por la puerta de atrás. Curiosamente, los dos combinados que se disputaron el título en 2006 han caído eliminados en esta primera fase del Mundial.

El caso de Italia es más sonoro que el de Francia: el grupo de la “azzurra” no era excesivamente complicado, mientras que los “bleus” tenían rivales de mayor tradición futbolística. Paraguay, Nueva Zelanda y una novata Eslovaquia quedaron encuadradas con la campeona en 2006. México, Sudáfrica y Uruguay, con los subcampeones. Mientras que los problemas del entorno hacían suponer que el papel de Francia en el Mundial sería bastante corto, la eliminación de Italia ha sido verdaderamente sorprendente: no era una auténtica aspirante al título, pero se esperaba que pasara a octavos sin dificultades. Y no ha sido así.

En teoría, el rival más complicado para Italia era Paraguay, con futbolistas más experimentados que los neozelandeses o los eslovacos. Dos empates y una derrota ha sido el bagaje de Italia que, al igual que Francia, ha acabado última de su grupo. Un grupo en el que la única selección que de verdad ha decepcionado, ha sido la italiana: Paraguay ha logrado un liderato histórico y se medirá a Japón en octavos, Eslovaquia ha demostrado que quienes la catalogaban como la posible revelación del torneo no andaban desencaminados y Nueva Zelanda ha acabado invicta, aunque cosechando tres empates en sus tres partidos.

Un sonoro fracaso de Italia, que ahora deberá entrar en un período de profunda reflexión y reconstrucción para el futuro. La primer incógnita que deberán de resolver será la de quién se hará con las riendas de la selección, puesto que Lippi termina contrato y, de acuerdo con lo anunciado antes del Mundial –y del varapalo que ha supuesto a la postre para los italianos-, no iba a continuar una vez acabado el torneo. Después, tocará buscar un relevo de garantías a los Buffon, Cannavaro, Pirlo, Zambrotta o Gatusso.

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Özil: la sensación del Mundial

Alemania logró clasificarse para los octavos de final del Mundial tras doblegar a la selección de Ghana. El combinado teutón, que goleó a Australia en su debut y cayó –con un arbitraje que dejó mucho que desear por parte del español Undiano Mallenco- ante la Serbia de Radomir Antic, consiguió así el liderato del Grupo D, enfrentándose a Inglaterra para alcanzar los cuartos de final. Sin duda, el partido de octavos será bonito y emocionante, con dos selecciones candidatas a todo. También logró el pase Ghana, única selección africana que pasa la criba de la fase de grupos. Su rival será Estados Unidos, sorprendente líder del Grupo C. La clasificación de los ghaneses ha sido inesperada, pues se preveía que la que acompañante de Alemania fuera Serbia, que con un equipo repleto de jugadores muy interesantes en el plano individual, vuelve a abandonar prematuramente un Mundial. Fracaso del fútbol balcánico, al que Eslovenia pudo rescatar de la nada de no haberse dado el gol de Landon Donovan ante Argelia.

Volviendo a Alemania, decir que el equipo de Low está siendo uno de los que mejor impresión están dejando al aficionado. La maquinaria alemana no para y para este Mundial ha sido capaz de aunar el carácter ganador típicamente teutón y la calidad procedente de la sangre nueva turca. Una mezcla que, por el momento, está dando muy buenos resultados. Jugadores que siempre cumplen con la selección, como Podolski o Miroslav Klose –que, curiosamente, dan un rendimiento netamente inferior en cuanto a sus clubes se refiere- son referentes para el equipo. También son importantes Lahm y Schweinsteiger. Pero, sin duda alguna, el futbolista que más está llamando la atención es Mesut Özil.

Jugador joven –apenas veintidós años- y titular en el Werder Bremen, está llevando la manija de Alemania sin que le tiemble el pulso. El equipo juega al ritmo que marca este prodigioso zurdo de origen turco, siendo este aspecto clave a la hora de explicar por qué Alemania está dando una grata impresión. Posee una gran visión de juego y una facilidad tremenda para jugar al primer toque: se trata de un futbolista cuyo perfil hacía muchos años que había quedado vacante en la selección alemana. Ante Ghana, Özil dio un recital y él sólo se bastó para doblegar al combinado africano.

Suyo fue el único gol del partido: un auténtico golazo que nació de un disparo desde fuera del área ante el que el portero ghanés nada pudo hacer. Un golazo que le daba el liderato del grupo a Alemania. Un golazo que terminaba de encumbrar a Özil en este Mundial, en el que, de momento, está siendo el jugador revelación. Sin duda, un gran escaparate para él, que puede verse involucrado en algún traspaso importante al término del Mundial –quizás al Bayern de Múnich, tan dado a arrebatarle jugadores a sus rivales de la Bundesliga para asegurarse el dominio en la competición doméstica.

El concurso de Özil será clave en el bombazo de octavos entre alemanes y británicos. Un duelo histórico, que ha dado grandes momentos de la historia del fútbol, como aquella frase de Lineker: “el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, pero en el que siempre ganan los alemanes”. Mucho tendrá que mejorar el equipo de Capello y mucho tendrá que controlar a Özil para evitar que el “axioma” de Lineker vuelva a cumplirse.

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miércoles, 23 de junio de 2010

Francia se guillotina

Ha sido el fracaso más sonado del Mundial. Cierto es que tampoco se esperaba mucho de la actual subcampeona del torneo, pero el papel realizado por el equipo de Domenech ha sido paupérrimo e indigno de una selección con la gloriosa historia reciente de Francia. Se repitió la historia del Mundial de Corea y Japón, cuando Francia fue incapaz de pasar de octavos de final sin llegar a marcar ningún gol. Ocho años más tarde, los bleus también acabaron últimos de grupo aunque logrando marcar un solo gol.

Sin duda el papel de Francia en este Mundial pasará a la historia por los problemas extradeportivos que la han rodeado. Ha sido un grupo fragmentado, con disputas personales –es un secreto a voces que en el vestuario Anelka, Gourcuff y Ribèry no se podían dirigir la palabra-, problemas institucionales… El seleccionador ha sido incapaz de tomar las riendas del vestuario donde sus decisiones han sido muy discutidas siempre: no gustó la no inclusión de Thierry Henry en las alineaciones mundialistas. Curiosamente ocurrió como en el Mundial de Alemania: las decisiones de Domenech no fueron acatadas por el grupo, que entró en rebeldía y tomó el poder del vestuario. En aquella ocasión salió bien, ahora no. Tampoco gustaba a la prensa gala el seleccionador, que sabía antes de desembarcar en Sudáfrica que iba a perder su cargo a favor de Laurant Blanc.

Es difícil hablar del juego de Francia en el Mundial, máxime teniendo un entorno tan convulso como el que ha tenido. Desde los choques con las instituciones deportivas del país, que criticaban el lujo de los hoteles en los que los jugadores se alejaban, hasta la negativa de varios integrantes del equipo a entrenarse. La actitud de Francia ha sido deplorable, muestra de lo que no debe hacerse en el deporte de alta competición. También ha tenido un papel muy destacado Nicolas Anelka, futbolista con un difícil carácter donde los haya, que fue expulsado por el seleccionador de manera fulminante después de que el ariete del Chelsea le insultara abiertamente en el descanso del partido contra México. Un desplante más en el largo historial de Anelka, que volvía hace pocos días a Londres sin realizar declaraciones. La pelea de Patrice Evra con el preparador físico del equipo ha sido otro episodio más del horrible Mundial de la selección francesa, que se ha guillotinado en esta competición –y ya van dos tras el fiasco de la Eurocopa de 2008-, evidenciando que necesita una amplia y profunda reconstrucción.

Con un ambiente así es difícil hacer un buen torneo. Potencial tenía para llegar por lo menos a los octavos de final. Su bochornoso comportamiento lo ha impedido. Aunque, en un Mundial como este, tan aburrido, se echará de menos el espectáculo francés: era, junto con la polémica montada en torno a Sara Carbonero, de lo poco interesante de este torneo.

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martes, 22 de junio de 2010

Villa destroza a Honduras

España consigue su primera victoria en el Mundial gracias a dos goles de David Villa, que incluso desaprovechó un penalti en el segundo tiempo para lograr el hat-trick.

España se jugaba su ser o no ser en el Mundial de Sudáfrica ante la cenicienta de su grupo, Honduras. Una derrota de la Roja –e incluso un empate ante la selección centroeuropea- significaría la eliminación del Campeonato del Mundo tras la victoria de Chile ante Suiza. Era, por tanto, el momento de que la selección diera un paso al frente y demostrara que los que habían dicho antes del torneo que era favorita a alzarse con el título no se habían equivocado.

Para este encuentro, Vicente del Bosque realizó cambios con respecto al once titular que debutó ante Suiza. Así, de inicio jugaron Casillas en la portería secundado por una línea de cuatro defensas integrada por Sergio Ramos, Piqué, Puyol y Joan Capdevila; Busquets, Xabi Alonso y Xavi Hernández en el medio del campo, David Villa escorado en la banda izquierda, Jesús Navas por la banda derecha y en la punta del ataque, Fernando Torres. Destacaban las ausencias de Iniesta y David Silva. Con dos delanteros Del Bosque buscaba aprovechar más sus oportunidades de ataque en un partido en el que iba a resultar muy importante el número de goles que le marcaran a Honduras. Pese a las críticas que indicaban que ante Suiza le faltó profundidad y verticalidad a España, el salmantino mantuvo el pivote Busquets-Xabi Alonso.

España comenzó con ciertas imprecisiones en el pase, como se evidenció en las primeras jugadas de Fernando Torres y Xavi. Parecía que la selección había salido con mayor ímpetu que ante Suiza, tratando de profundizar más y de buscar con mayor claridad el área rival. También comenzó a presionar la salida del balón de Honduras, que jugaba tratando de tocar la pelota, donde España no tenía problemas para recuperar la posesión.

Fruto de esta obsesión por tocar la pelota llegó la primera jugada de peligro de España: Walter Martínez se complicó la vida a la hora de jugar la bola (negándose a despejar en largo) y Capedvila le robó el esférico. El lateral zurdo catalán dio un pase atrás a Xavi Hernández, que disparó mordido desde la frontal. El balón impactó en un defensor hondureño, llegándole a Fernando Torres dentro del área. El madrileño intentó controlar y, al darse la vuelta para encarar al cancerbero, vio cómo el balón daba en la mano de Izaguirre. Un claro penalti que el colegiado japonés no sancionó como tal.

Poco después David Villa pudo adelantar a España en el marcador tras recibir un buen pase de Xabi Alonso: el asturiano disparó desde lejos al ver a Valladares adelantado y su lanzamiento impactó en el larguero. Había sido un inicio fulgurante de la Roja, con una clara ocasión de gol y un penalti no pitado a su favor. Pese a esto Honduras no se achicó: buscaba el área de Casillas surtiendo de balones a Suazo.

El Guaje marca el primero

Tras una llegada hondureña, llegó el primer tanto de España en el Mundial. Su autor fue David Villa, máximo artillero de la pasada Eurocopa y que lograba así su trigésimo noveno gol con la selección. El Guaje recibió en la banda izquierda, se adentró en el área tras encarar a dos zagueros y, tras driblar a otro, clavó el balón en la escuadra de Valladares. Un auténtico golazo que premiaba el buen inicio de España, con un David Villa muy activo, que logró sacarle la amarilla a Mendoza poco después en otra galopada por la banda.

España tocaba y tocaba, con tranquilidad, pero sin perder de vista la portería de Honduras. En un buen centro de Jesús Navas desde la derecha pudo llegar el segundo gol, pero un Xavi totalmente solo dentro del área no acertó a rematar el balón. Fernando Torres falló dos goles cantados: el primero tras un remate picado de cabeza a centro de Ramos y el segundo tras una buena jugada personal que no acertó a definir con claridad ante Valladares. Al ver que apenas tenían la pelota, los hondureños comenzaron a realizar entradas feas, muy al límite de la legalidad.

El segundo tras el descanso

A la vuelta del túnel de vestuarios se vio un cambio de actitud de Honduras: buscaba un juego más directo, más ofensivo: parecían haberse recuperado del mal juego realizado al término del primer tiempo. España se limitaba a esperar en busca de algún contragolpe, aprovechándose de los huecos dejados por los hondureños. En uno de ellos David Villa le puso la puntilla a Honduras. El contragolpe fue perfectamente trazado por Xavi, que al llegar a las inmediaciones del área le pasó la pelota a Navas. El sevillano, desde la banda derecha, raseó el balón para dárselo a Villa, completamente solo en la frontal del área. El Guaje remató sin pensárselo, batiendo a Valladares por segunda vez en el partido. Sin apenas tiempo para reponerse, Sergio Ramos pudo haber marcado el tercero de España, pero su disparo se marchó fuera por poco.

Con la tranquilidad en el marcador y con un hombre menos –Piqué estaba siendo atendido por una patada que había recibido en la boca- España se gustaba y alargaba de manera innecesaria algunas jugadas ofensivas que podrían solventarse con facilidad disparando a puerta. Honduras, con el 2-0 en el marcador, mantuvo su planteamiento del partido valiente: buscando la portería de Casillas y arriesgando, quizás porque nada tenían que perder.

El japonés Nishimura pitó penalti a la hora de juego después de que Emilio Izaguirre derribara a Navas dentro del área. El lanzador fue David Villa, que buscaba así el hat-trick. Sin embargo, el asturiano ajustó tanto su disparo buscando el poste derecho de la portería hondureña que el balón se marchó fuera. Tras un disparo fuera del hondureño Suazo llegó el primer cambio de España: Xavi Hernández fue sustituido por Cesc Fábregas, que nada más ingresar en el terreno de juego tuvo una clara ocasión de gol, pero su disparo fue despejado a corner cuando estaba a punto de introducirse en la portería de Valladares. Las ocasiones para España se sucedían pero los delanteros de la Roja no acertaban a materializarlas en gol.

En el minuto setenta fue sustituido Fernando Torres por el valencianista Mata. España llegaba al área del rival con claridad, participando la mayoría de los jugadores en las transiciones de balón, pero una vez allí, se atascaba: en lugar de buscar la solución fácil adornaba en exceso la jugada, marrando ocasiones cantadas de gol. El último cambio de España consistió en quitar a Sergio Ramos para que jugara Álvaro Arbeloa. Al borde del final David Villa tuvo otra ocasión para hacer el hat-trick, pero su disparo tras un buen centro de Navas se marchó por línea de fondo tras impactar en un defensor.

Finalmente, España consiguió la victoria ante Honduras, colocándose como segunda de grupo, a la espera del último partido contra Chile para asegurar su pase a los octavos de final del Mundial. En líneas generales, el equipo de Del Bosque mejoró considerablemente la imagen dada en su debut mundialista, aunque mantenía la asignatura pendiente de las ocasiones de gol desperdiciadas.

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domingo, 20 de junio de 2010

El mismo perro pero con distinto collar

Finalizó el primer tiempo y la grada explotó. Mostró su descontento, su pesar, su malestar por la gestión llevada a cabo por el consejo de administración del club. Nada se jugaba ya en Carranza –donde el Cádiz goleaba sin despeinarse a un Numancia plagado de canteranos y suplentes- y era lógico que se aprovechara el momento para que la hinchada se desahogara, descargara todo lo que llevaba dentro en un año que debía ser de ensueño y ha acabado en pesadilla. El año del retorno a Segunda ha acabado como peor podía hacerlo, descendiendo a Segunda B: un viaje de ida y vuelta. Dicen que la vida es un intervalo entre dos nadas y eso ha sido esta travesía por el fútbol de plata para el Cádiz Club de Fútbol: un triste intervalo entre la nada de Segunda B.

La afición se quejaba y no le faltan motivos ni razones para ello. Fue duro reponerse y recuperar la ilusión después del batacazo del Rico Pérez y ahora se regresa al infierno del fútbol de bronce. Ha pasado de jugar ante el Celta de Vigo, la Real Sociedad, el Hércules o el Betis a jugar la próxima temporada contra el San Roque Lepe, Estepona, Melilla o Betis B. Una hinchada tan maravillosa como la cadista se ha sentido maltratada este año, pues considera que la directiva no ha hecho el esfuerzo necesario para mantener la categoría. Con motivo del Centenario, a muchos se les llenaba la boca indicando que la plantilla amarilla era una de las más caras de la categoría y que el devenir del club en Segunda iba a ser bastante más tranquilo. Todo falló desde la pretemporada, cuando se confeccionó, con muchas dudas, un plantel que no era de garantías para jugar en Segunda División, de entrada, porque muchos de sus integrantes eran debutantes en la categoría.

Incapaz de asumir responsabilidades, desde la directiva se puso al técnico Javi Gracia a los pies de los caballos y se le cesó de su cargo de manera fulminante. Hacía falta una reacción, un revulsivo. Era cierto, pero no sólo hacía falta eso. El equipo tenía muchas carencias, multitud de agujeros por cubrirse y no se trabajó para ello en el mercado invernal. Se fichó a un jugador balcánico desconocido y a una joven promesa uruguaya que era eso, sólo una joven promesa. Ningún jugador experimentado, batallador, que supiera desenvolverse en tan complicadas situaciones llegó en enero. Y así, se dio por cerrada la plantilla, como si nada.

Pese a todo el equipo respondió y en el tramo final de temporada realizó una remontada digna de elogio. No me atrevo a ponerle ni un solo pero a los integrantes de la plantilla del Cádiz. Pese a ser ellos los que saltan al terreno de juego, los que ganan, empatan o pierden, no considero oportuno acusarlos de pereza o dejadez. Se han dejado la piel por el objetivo, han luchado como jabatos y al final han muerto en la orilla. Han dado todo lo que tenían. Y no han logrado la permanencia porque nada más tenían que aportar. Tampoco se puede reprochar nada al tándem Espárrago-Soler. Han trabajado con gran profesionalidad y han conseguido sacarle un gran rendimiento a este grupo. Y no han conseguido sacarle más rendimiento porque esta plantilla no daba para más.

El partido contra el Numancia era la crónica de una muerte anunciada. Quizás se presentía algo desde la confección de la plantilla, desde que se entró por vez primera en puestos de descenso en Navidad, desde que acabó el mercado de fichajes de invierno, desde el partido en el Nuevo Colombino, desde Huesca. La temporada, además de las carencias del equipo, ha sido muy desafortunada: se han empatado partidos que claramente deberían haberse ganado –en Carranza ante el Villarreal B o ante el Hércules- y se han perdido partidos que, como poco, se deberían haber empatado –el partido contra el Recreativo de Huelva es el máximo exponente de esto- y así, es muy difícil mantener la categoría.

Por tanto, el manifiesto descontento de la afición estaba justificado. Poco después del partido la Junta Directiva del Cádiz dimitió, haciéndolo con ella Antonio Muñoz, que dejará de presidir la entidad. Una decisión comprensible, pues no tiene el empresario cordobés no tiene ni credibilidad ni el apoyo de la masa social cadista. Sin embargo, se trata de una decisión que no sirve de nada. El Cádiz seguirá siendo el mismo perro pero con diferente collar: Muñoz deja la presidencia, pero sigue teniendo la mayoría de las acciones del club. Por lo tanto, seguirá tomando decisiones importantes. Sin embargo, se trata de una decisión importante, pero insatisfactoria. Muñoz debe acatar responsabilidades –algo que no hizo durante el anterior descenso, cuando gracias al recurso de Kiko Femenía logró distraer la atención- y trabajar para que el equipo del año que viene sea de garantías.

Debe ser más dialogante y aceptar críticas. Y trabajar. Trabajar para que la estancia en Segunda B sea lo más corta posible. Para que el cadismo, que no lo merece, vuelva al lugar que le corresponde. En el futuro del Cádiz hay, en estos momentos, más nubes que claros. Toca reflexionar y trabajar para que las nubes que impiden vislumbrar el horizonte se disipen.

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La agonía del transistor

Tarde de transistores para cerrar la Liga Adelante 2009-2010. Desde la seis de la tarde arrancaba una tarde repleta de tensión y nervios en varios estadios de Segunda División, pues en total había ocho equipos en la lucha por la salvación: Cádiz, Las Palmas, Salamanca, Murcia, Albacete, Huesca, Rayo Vallecano y Girona. Para los intereses del Cádiz debían darse dos premisas: una victoria amarilla y dos tropiezos de los equipos que tenía por delante en la clasificación.

Como estaba previsto, el balón echó a rodar de manera rigurosa a las seis de la tarde en todos los campos de fútbol. Y nada más comenzar la jornada, llegó el primer gol: con apenas un minuto jugado, el Rayo Vallecano se adelantaba en el Teresa Rivero ante el Recreativo de Huelva, gracias a un gol de Rubén Castro. Ese gol, que apenas afectaba al Cádiz, certificaba la permanencia del combinado madrileño. El primer resultado adverso para los intereses de la afición amarilla llegó nueve minutos después, cuando el Huesca de Antonio Calderón se adelantó en Balaídos ante el Celta de Vigo. Mikel Rico, que jugó un destacado papel la jornada anterior, fue el encargado de marcar un gol que valía una permanencia para los oscenses.

A partir de ahí los varapalos no dejaron de sucederse. Al cuarto de hora de partido, la Unión Deportiva Las Palmas se adelantaba ante un Gimnástic de Tarragona que nada se jugaba. El venezolano Rondón, que destrozó al Cádiz en Copa del Rey, marcó para el cuadro canario. Cinco minutos después se producía otro mazazo: el Salamanca, por un gol de Salva Sevilla, se adelantaba en el Mini Stadi del Villarreal B. La situación estaba muy fea para el Cádiz, que mantenía el empate sin goles en su duelo con el Numancia de Soria.

Poco después llegó otro nefasto resultado, en un partido que, por el resultado final y la diferencia existente entre ambas plantillas fue muy sospechoso: el Albacete se adelantaba por partida doble en el estadio del Cartagena. En el minuto veinticinco de partido Fernando Sales adelantaba a los manchegos y, sin apenas tiempo para reponerse, Antonio Hidalgo ponía tierra de por medio en el marcador. Un 0-2 visto y no visto. Con estos resultados, el Cádiz debía esperar un empate de Murcia y Las Palmas para mantener la categoría, pero antes debía de marcar ante el Numancia. El Rayo Vallecano solventó su compromiso ante el Decano al mismo tiempo que Hidalgo hacía el segundo ante el Cartagena.

Un minuto después un pequeño halo de esperanza iluminaba Carranza: Diego Tristán adelantaba al Cádiz. Sin embargo la alegría duró poco: a la media hora de partido, el Murcia se adelantaba en Montivili, metiendo al Girona en puestos de descenso. Era necesario, pues, un gol gerundense para meter al Murcia en el ajo. El Albacete marcó el tercero en Cartagonova por mediación de Stuani: cada vez era más sospechosa y descarada la goleada que el equipo manchego le infligía al Cartagena. La esperanza se recobró mínimamente con el empate de Matilla para el Villarreal B: ahora, era el Salamanca el que acompañaba a Cádiz, Real Unión y Castellón al pozo de Segunda B.

El Cádiz marcaba el segundo gracias a López Silva: el duelo ante el Numancia estaba casi sentenciado y sólo quedaba esperar a que los tan necesarios resultados se produjeran. Pero no había manera. El Albacete marcaba el cuarto en una goleada escandalosa e imprevista: se esperaba que el Cartagena diera facilidades, pero no tantas. Antes del descanso Ogbeche cerraba el marcador anotando el tercero y entonces, sabedora de que el equipo había cumplido con su parte y que no había nada en juego, la grada de Carranza explotó. Gritos y cánticos contra el presidente y el consejo de administración del club, pidiendo su dimisión. Cuando se reanudaron los partidos tras el tiempo de descanso el Cádiz marcó el cuarto y el Salamanca se adelantaba ante el Villarreal B: quedaba mucho tiempo por delante, pero la situación se había puesto extremadamente cuesta arriba para el Cádiz.

Para lograr la permanencia era necesario un empate del Girona y un empate del Gimnástic de Tarragona, resultado que nunca llegó a darse. Pasaban los minutos y no había esperanza: la cruel Segunda B esperaba al Cádiz con los brazos abiertos, mientras la afición seguía mostrando su descontento con la directiva amarilla. En cuarenta y cinco minutos del segundo período sólo llegaron dos goles intrascendentes del Numancia y el cuarto tanto del Rayo Vallecano. Hubo tiempo para las suspicacias en el duelo del Salamanca, donde el filial del Villarreal se quedó con un futbolista menos sobre el terreno de juego y el árbitro no señaló un penalti a favor del equipo castellonense.

Daba igual. El segundo tiempo sirvió para que Diego Tristán y Fleurquin se despidieran del Cádiz, yéndose ovacionados por la afición cadista. Amoedo Chas pitó el final del partido y se cumplió lo peor: la Segunda B era una realidad. Sólo en el descuento se movió un marcador y cambió uno de los acompañantes del Cádiz al infierno: el Girona marcó un penalti ante el Murcia que valía una permanencia. Kiko Ratón tuvo que lanzar hasta en dos ocasiones la pena máxima. Una pena máxima que salvó al Girona y sentenció al Murcia.

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sábado, 19 de junio de 2010

El Cádiz muere con las botas puestas

Imposible: el Cádiz goleó al Numancia pero no se dio ninguno de los resultados necesarios para hacer buena esa victoria y regresa un año después al infierno de la Segunda División B.

Duelo de tensión y nervios en Carranza, donde el aficionado estaba pendiente del terreno de juego y del transistor, para saber qué pasaba en otros estadios. El Cádiz necesitaba un milagro para mantener la categoría: vencer al Numancia de Soria –rival que no se jugaba nada y que visitaba el estadio gaditano con una convocatoria repleta de canteranos- y esperar un tropiezo de dos de los cinco equipos que estaban por delante de él en la clasificación. Una empresa complicada, máxime con los maletines circulando y los rumores de primas que llevaron circulando durante toda la semana.

Víctor Espárrago pudo contar para este trascendental duelo de la última jornada del campeonato con todos los futbolistas de la plantilla, a excepción del valenciano Jaume Costa, que cumplía ciclo de amonestaciones tras ver la quinta cartulina del campeonato en El Alcoraz. Incluso, el uruguayo podía contar con Abraham, operado de su lesión de la mano, pero que había decidido arriesgar para ayudar a sus compañeros ante el Numancia. Pese a todo, el catalán al final ni siquiera acabó siendo incluido en la convocatoria. Con respecto a otros partidos hubo dos novedades en el once titular del Cádiz: la presencia de Caballero en el doble pivote junto a Fleurquin y el concurso de López Silva en el extremo zurdo, supliendo a Jaume Costa. Así, el equipo titular que saltó a Carranza estuvo formado por Dani Miguélez bajo palos, línea de cuatro defensas con Cristian, De la Cuesta, Dani Fragoso y Raúl López, Fleurquin y el ya citado Caballero en el doble pivote, Enrique y López Silva en las bandas y dupla atacante con Ogbeche y Tristán. Por su parte, el equipo numantino presentó a cuatro jugadores del filial en el equipo titular.

Nada más empezar el partido tuvieron que saltar las asistencias al terreno de juego de Carranza para atender a Dani Fragoso, que se encontraba tendido en el suelo. El Cádiz se aproximaba poco a poco a las inmediaciones del área numantina, tratando de inquietar a la defensa soriana y a su cancerbero, el joven Jesús. Pese a tener un equipo plagado de canteranos y suplentes, el Numancia había acudido a Carranza dispuesto a vender caro su pellejo. El Cádiz llegaba al área y encerraba a su rival: a los diez minutos y tras disfrutar de tres saques de esquina consecutivas, Enrique Ortiz disparó desde fuera del área tras recoger un rechace del meta numantino.

Muy enchufado en estos primeros compases de juego estaba Diego Tristán: participativo, ofreciéndose como solución para sus compañeros si se atascaban con el balón y con galones, mandando a los demás y tomando responsabilidades. Sin embargo, quien más cerca estuvo de adelantarse en el marcador fue el Numancia, después de un corner botado por Mikel Álvaro que fue rematado al larguero por Dani Fragoso en un intento de remate. Susto en Carranza. Tras un centro del onubense López Silva, Diego Tristán pudo batir a Jesús, con un disparo nada más recibir el balón, pero el lanzamiento acabó marchándose fuera. Con los marcadores que se estaban dando en otros estadios (con victoria de Huesca, Salamanca y Las Palmas) el Cádiz debía marcar un gol para salir del descenso.

Por lo general el Cádiz estaba muy nervioso: rifando la posesión del balón, sin jugar tocando, sin creación en la zona ancha del terreno de juego y con un bagaje ofensivo bastante escaso. Ante esto y con los resultados en otros campos que no acompañaban, la afición que había acudido a las gradas de Carranza se impacientó. Era necesario que el Cádiz solventara su duelo con el Numancia antes de pensar en otros resultados, que eran muy desalentadores: en apenas un minuto el Albacete ya le había marcado dos al Cartagena.

Triplete amarillo

Ese gol deseado por el cadismo no tardó en llegar: Diego Tristán marcaba y traía la ilusión a las gradas de Carranza. Todo empezó en una jugada de López Silva por la banda izquierda. El onubense dribló a su marcador, ensayó un fantástico centro y Diego Tristán de cabeza marcó. Buen gol del de La Algaba, que en la celebración pedía perdón a la afición. Ahora, sólo quedaba mantener el resultado y esperar que los marcadores ayudaran, aunque no era fácil: todos los rivales del Cádiz ganaba sus partidos. El Cádiz seguía a lo suyo: ante el desánimo de los resultados marcó el segundo gol. López Silva definió perfectamente ante el guardameta soriano tras recibir un balón de Enrique, trayendo la tranquilidad en el marcador. El equipo amarillo cumplía su parte del trato: sólo faltaba que se dieran los resultados en los otros estadios. Aún quedaba mucha tela que cortar.

El Cádiz tenía la posesión del balón, dominando a su rival y cercando el área numantina. El equipo quería más, aumentar la diferencia en el marcador y jugar con tranquilidad plena, a la espera de que algún marcador ajeno ayudara a lograr la permanencia. Muy gris Bartholomew Ogbeche, que mantenía la línea descendente en su rendimiento de los últimos tres partidos. El nigeriano no controlaba bien los balones y apenas inquietaba al Numancia. Sin embargo, sería él el autor del tercer tanto de la tarde en Carranza, después de rematar plácidamente a la red un rechace a un disparo de Diego Tristán tras un gran centro de Raúl López. Era el gol de la tranquilidad, que remataba el partido. Con ese gol se llegó al descanso y la grada cadista eligió ese instante para mostrar su malestar con el presidente del club.

Intrascendente

Tras la reanudación Víctor Espárrago realizó un cambio: Álvaro Silva entró por Dani Fragoso, mareado tras el golpe recibido nada más empezar el partido. La tensión en Carranza era total: el equipo cumplía con su compromiso, pero no se daban los resultados necesarios para mantener la categoría. A priori, eran de máximo interés para los cadistas el Girona-Murcia (siendo necesario un gol gerundense) y el Villarreal B-Salamanca (teniendo que marcar el filial villarrealense)

Mientras la afición iniciaba cánticos contra el presidente Antonio Muñoz, el Cádiz disfrutó de un penalti a su favor tras un derribo a López Silva dentro del área. El encargado de lanzarlo fue Diego Tristán, que lo materializó sin problemas. 4-0 en Carranza, la mayor goleada del Cádiz de toda la temporada que, momentáneamente, no servía para nada. El gol del sevillano no fue celebrado por la grada. Todas las miradas estaban puestas en los otros campos de Segunda División, en un partido que ya no tenía historia. El Numancia logró el gol del honor en una falta rematada por Nandi de cabeza. La noticia no estaba en el terreno de juego, sino en las gradas, donde el clamor contra la directiva amarilla iba en aumento.

Sin nada en juego, Álvaro Silva derribó a un atacante del Numancia dentro del área cadista, señalando el gallego Amoedo Chas penalti. La pena máxima fue materializada en gol por Mikel Álvaro, pese a la gran estirada de Dani Miguélez, que rozó el balón. Con 4-2 en el luminoso Víctor Espárrago sustituyó a Diego Tristán por Toedtli. El sevillano fue muy ovacionado por la grada de Carranza. También se marchó, a diez minutos del final, Andrés Fleurquin, capitán amarillo, por Jon Erice. Los aplausos recibidos por el uruguayo cambiaron con rapidez por unos sonoros pitos hacia el navarro.

Sin tiempo de descuento finalizó el partido en Carranza: una sonora pitada despidió la temporada del Cádiz en Segunda División. El equipo cumplió, goleó al Numancia, pero no se dio ningún resultado favorable en los otros estadios y se certificó así el tan temido descenso a Segunda División B.

jueves, 17 de junio de 2010

Higuaín se da un festín

Decían los medios de comunicación que, a excepción del partido de Alemania, este Mundial se estaba caracterizando por el bajo promedio goleador. Una vez todas las selecciones habían hecho acto de presencia en la hierba sudafricana el número de goles no podía ser más bajo: veinticinco tantos en dieciséis partidos, lo que da un porcentaje de gol y medio por partido. Unos guarismos muy bajos para un Mundial que aspiraba a superar los ciento setenta y un goles de la edición disputada en 1998 en Francia.

Faltaban por entrar en escena los grandes goleadores y el primero en dar un golpe de autoridad fue el uruguayo Diego Forlán, que lideró a su selección ante la anfitriona del torneo, casi certificando su clasificación para los octavos de final. Con esos dos tantos el dos veces bota de oro del fútbol europeo se convertía en el máximo artillero del Mundial. Y le ha durado poco.

Menos de veinticuatro horas ha ostentado Forlán el liderazgo en la Copa del Mundo: el argentino Gonzalo Higuaín lo ha superado en el duelo que ha enfrentado a Argentina y Corea del Sur, en el que ha logrado anotar un hat-trick. Un auténtico festín del Pipita, máximo goleador del Real Madrid por segunda temporada consecutiva, que se ha aprovechado de la defensa surcoreana. Un futbolista al que le costó obtener la confianza de Diego Maradona, quizás por sus flirteos con la selección francesa (podía jugar con Francia –lugar donde nació mientras su padre era futbolista- o Argentina) pero que parece va a ser el delantero titular de la albiceleste hasta el final.

El primer gol, un buen remate de cabeza tras un centro de Tévez. El Pipita remató sin apenas saltar al primer palo, con fuerza, con sobriedad, midiendo perfectamente los tiempos: un gol propio de un “nueve” nato. Su segundo gol demuestra que en el fútbol un delantero tiene que saber estar, acompañar las jugadas de los compañeros, estar atento y, cuando es necesario, ser oportunista. Una bonita jugada de Leo Messi acabó en un disparo que dio en el poste, donde Higuaín, que vino acompañando la jugada, sólo tuvo que empujar la pelota para marcar gol. El último gol, con el que instauraba el definitivo 4-1 en el marcador y culminaba su hat-trick –cuarto de un futbolista argentino en un Mundial- también fue de cabeza, con un remate al segundo palo.

Argentina, gracias a este hat-trick ya está clasificada para octavos de final. Buena señal los tres goles de Higuaín: ya era hora de que se animara el Mundial y de que algún gran goleador despertara del sopor generalizado al aficionado. Ojalá sirva de ejemplo y jugadores que tienen el gol en las venas, como Klose, Cristiano Ronaldo, Drogba, Luis Fabiano o Villa vean puerta y animen el Mundial.

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miércoles, 16 de junio de 2010

España cae ante Suiza

Un gol de Gelson Fernandes y una férrea defensa le sirven a Suiza para vencer contra pronóstico a una España que gozó de buenas oportunidades pero que fue incapaz de batir a Benaglio.

Después del decepcionante debut de la gran inmensa mayoría de las aspirantes a levantar la copa Jules Rimet en julio –a excepción de Alemania-, le tocaba el turno a España. La Roja llegaba con la vitola de favorito, máximo aspirante a ostentar el cetro mundial por el fútbol deslumbrante del que hizo gala durante la pasada Eurocopa. Su rival era a priori asequible: una Suiza que afrontaba el duelo sin sus dos grandes estrellas, Behrami y Frei.

La gran duda de Vicente del Bosque era el concurso de Iniesta, lesionado en el último amistoso que disputó España antes del Mundial, ante Polonia en la Nueva Condomina. Sin embargo, el seleccionador español decidió alinear de inicio al manchego, estando el equipo que debutó en el Mundial formado por Casillas, Sergio Ramos en el lateral derecho, pareja de centrales formada por Piqué y Puyol, Capdevila en el lateral zurdo, Busquets, Xabi Alonso y Xavi, en el centro del campo, Silva por la derecha, Iniesta por la izquierda y David Villa como hombre más adelantado.

Nada más echar a rodar el balón se observó que ambos equipos tenían dos estilos de juego más bien contrapuestos: Suiza buscaba el desplazamiento en largo del balón con un fútbol más bien directo, mientras que España jugaba al primer toque, disfrutando de posesiones largas de balón y tratando de dormir al rival. Antes del primer minuto de juego todos los jugadores de la Roja había tocado el esférico al menos hasta en una ocasión. Pronto España se hizo con la posesión de la pelota, apabullando a su rival tocando con calma, cambiando de banda cuando era necesario e inquietando con la movilidad de Iniesta y Silva, que no se limitaban a actuar pegados a la línea de cal.

Peligro español

La primera gran ocasión de peligro para España llegó en un contragolpe tras un saque de esquina de Suiza. Villa recibió a la altura del medio del campo y, tras apoyarse en Iniesta y actuando casi como extremo, se marchó por la banda y se internó en el área. El Guaje, que tenía a dos compañeros para centrar, decidió finalizar la jugada, que acabó siendo detenida con facilidad por el cancerbero helvético Benaglio. El partido estaba controlado por España y el gol era cuestión de tiempo y paciencia. Suiza se limitaba a aguantar atrás, defendiéndose como gato panza arriba mientras la Roja, liderada por Xavi Hernández, se sentía cada vez más cómoda sobre el terreno de juego.

El dominio español se acrecentaba, al igual que las llegadas al área. Silva desde la banda izquierda disparó cruzado con timidez y Sergio Ramos entrando en el área disparó fuera. Pero la verdadera ocasión fue en el minuto veintitrés de partido, cuando Iniesta le dio un maravilloso pase a Piqué, que recibió dentro del área y tras regatear con una sangre fría más propia de un delantero que de un defensa, se encontró cara a cara con Benaglio. El central catalán disparó, pero el portero suizo leyó bien la jugada y evitó un gol que parecía cantado.

Un pase de genio de David Silva en el centro del campo habilitó a Iniesta para plantarse en la frontal del área helvética, donde el manchego fue tirado al suelo por el central Grichting, que fue amonestado por el inglés Webb. La falta fue lanzada por Villa sin más historia, pues se marchó a saque de esquina tras dar en la barrera. Suiza estaba encerrada y mermada en defensa: su central estandarte, Senderos, jugaba tocado y Grichting ya estaba amonestado. De hecho no tardó en retirarse Senderos, no sin antes haber derribado a Villa dentro del área. Su sustituto fue Von Bergen. Sin embargo, Suiza aguantaba en el primer tiempo: con empate a cero se llegó al descanso.

Sorpresa helvética

Tras la reanudación Suiza intentó acercarse con timidez al área de Casillas y España decidió darle más ritmo al partido: tocaba con mayor velocidad y jugaba de manera más vertical. Sin embargo, en el minuto seis de la segunda parte saltó la sorpresa en Durban: Suiza se adelantó en el marcador. Un balón en largo le llegó a Derdiyok al borde del área. Casillas salió a quitarle el balón al atacante suizo, pero tras rebotar el balón en el portero español y en Piqué, le llegó a Gelson Fernandes, que remató a puerta vacía. Sorpresa mayúscula: España empezaba perdiendo tras una jugada desafortunada y se veía obligada a remontar.

España no acusó el mazazo y con un Sergio Ramos muy activo buscó ensanchar el campo, mientras que Suiza se replegó para defender ese inesperado gol que acababan de lograr. Del Bosque movió ficha al quitar a Sergio Busquets y Silva para que entraran Fernando Torres y Jesús Navas. Con estos cambios el salmantino buscaba una vertiente más ofensiva, de buscar el remate dentro del área en vez del toque en la periferia. Iniesta tuvo el empate en sus botas después de una rápida jugada de ataque que partió desde la derecha con los dos futbolistas que iniciaban su concurso en el partido, pero su disparo se fue por poco fuera de la meta de Benaglio.

El cerco español iba en aumento: Xabi Alonso realizó un violento disparo desde fuera del área tras saque de esquina de Xavi Hernández, pero el esférico golpeó en el larguero. Un magnífico remate del vasco que no tuvo la recompensa merecida. Por la banda derecha Jesús Navas también tuvo un mano a mano con Benaglio, después de haberle ganado la espalda por velocidad a su defensor: el sevillista era un puñal y España debía explotar sus condiciones físicas. Suiza tampoco le perdió la cara al partido y Derdiyok pudo sentenciar tras haber recortado dentro del área española a Puyol, pero su remate dio en el palo. En defensa los helvéticos se mostraban contundentes, aprovechándose de la permisividad arbitral: Inler merecía haber visto la amarilla y tampoco Lichsteiner vio la cartulina después de haber realizado una entrada criminal sobre Andrés Iniesta. Fue la última acción del manchego, que fue sustituido por Pedro.

A medida que se acababa el tiempo España se ponía nerviosa y se precipitaba en sus acciones de ataque, tocando con mayor ansiedad y de forma imprecisa. Apenas tiraban a la portería suiza, ni le llegaban buenos balones a los dos delanteros españoles para tener alguna oportunidad. Con el descuento y sabedora de que tenía un valioso botín, Suiza se dedicó a perder tiempo: Hitzfeld introdujo a Eggimann y el guardameta Diego Benaglio fue amonestado por Webb. Los cinco minutos de añadido pasaron con más pena que gloria, sin que la Roja fuera capaz de destrozar el muro suizo y acabó perdiendo en su debut en el Mundial.

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La última bala

El Cádiz tiene su última oportunidad ante el Numancia para mantener la categoría y seguir siendo equipo de Segunda División la próxima temporada. Es la última bala, el último cartucho: el último halo de esperanza. Un clavo ardiendo para seguir formando parte del fútbol profesional al que debe agarrarse como sea. Para mantener la categoría deben darse dos premisas: vencer al Numancia y esperar que al menos dos equipos fallen. Ambas premisas son igual de complicadas.

Partiendo por la última, el Cádiz tiene que esperar un tropiezo de Las Palmas, Murcia, Albacete, Salamanca o Huesca para mantenerse. Es la parte del trato que más desaliento provoca: el equipo no depende de sí mismo. Además de en Carranza, el Cádiz juega en cinco estadios más. Es esa sensación de no depender de uno mismo, de estar a merced de los demás equipos, de estar pendiente de lo que hagan o dejen de hacer lo que hace que la situación sea tan complicada. Tanto que parece insalvable. Tanto, que el derrotismo parece haberse instaurado en la afición.

Y es eso último lo que me parece verdaderamente peligroso: el derrotismo, porque, para que la segunda premisa sea válida, el Cádiz debe ganar primero al Numancia. De nada sirve que se den resultados favorables en otros estadios si el equipo no responde en su estadio ante el Numancia. Las dos premisas van cogidas de la mano: no hay una sin la otra. Si el Cádiz no gana al Numancia no habrá ninguna posibilidad, del mismo modo que si el equipo gana y no se dan los tan deseados resultados en otros campos tampoco habrá ninguna posibilidad.

Temo que el derrotismo se instale en el vestuario cadista y que los jugadores de la plantilla se sientan ya descendidos, miembros de un equipo de Segunda División B, cuando aún disponen de un último disparo para evitarlo. Desde el partido en Carranza contra la Real Sociedad el ánimo del equipo no es el mismo. El fútbol son estados de ánimo y, si el estado es negativo resultará muy complicado alterar la dinámica negativa. Hay que evitar que el derrotismo se instale en el vestuario. Hay que intentar que los once futbolistas que salten al verde de Carranza el sábado salgan a por todas, a comerse al Numancia. Hay que jugar como aquel que no tiene nada que perder –aunque el Cádiz sí lo tenga, aunque a medias pues parte con desventaja sobre el resto- y sí mucho que ganar. Con valentía, sin complejos, a cumplir su parte del trato y esperar que los resultados acompañen.

Esto también es aplicable para los aficionados que asistan al estadio para el crucial duelo ante el Numancia. Hay que evitar, de todas las maneras posibles, que Carranza sea un funeral. Hay que evitar ir al estadio con la intención de desahogarse y gritarle al presidente el sentir de una afición maltratada, que no merece este trato. Eso, tanto para bien como para mal, que se deje para el final del partido: una muestra pública del descontento cadista ante un hombre que no ha invertido lo suficiente en un club como este. Como decía, el fútbol son estados de ánimo y si el ambiente de Carranza es de funeral o muy en contra para los jugadores o la directiva desde el comienzo, será difícil hacer la proeza.

Además de un estado de ánimo, el fútbol es imprevisible, una ciencia inexacta. Probablemente se dé algún resultado favorable. Es difícil. Cierto. Y más difícil aún con maletines de por medio. Cierto. Pero puede que, de entre tanto maletín, de entre tanto fuego cruzado, se dé algún resultado bueno para el Cádiz. Que se dé alguna sorpresa de esas que siempre se dan en las jornadas finales. Sin ir más lejos: este año hay un equipo de Segunda División que no se esperaba para nada descender la pasada campaña, cuando militaba en Primera División y que acabó descendiendo, evitando que Valladolid u Osasuna regresaran al infierno.

Hay que confiar, creer. Ganar al Numancia y esperar. Después, que pase lo que tenga que pasar. Pero mientras hay vida, hay esperanza. A eso hay que aferrarse durante la hora y media del partido en Carranza contra los sorianos.

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