sábado, 31 de julio de 2010

Enrique: un jugador especial

Poco a poco el Cádiz de la temporada 2010-2011 va tomando forma. Poco a poco van llegando nuevas incorporaciones, se van marchando jugadores que no tenían cabida en un proyecto en Segunda División B y se renuevan contratos de futbolistas que formaron parte de la plantilla la pasada temporada. Uno de esos futbolistas ha sido el extremeño Enrique Ortiz, que ha renovado su contrato con la entidad cadista por dos años.

Le pese a quien le pese, Enrique es, a día de hoy, un futbolista básico para el Cádiz Club de Fútbol. Puede que su manera de irse de sus marcadores no sea la más ortodoxa, pero resulta efectiva. Puede que se agote pronto, pero mientras está descansado es un auténtico puñal por la banda. Ya lo demostró en la anterior andadura en Segunda B, cuando fue prácticamente indiscutible para Gracia y logró mantener el mismo nivel en Segunda División la pasada campaña. El año pasado Enrique siempre estuvo ahí. Cuando más inspirado estaba Ogbeche, el extremeño fue su primer escudero. Cuando el protagonismo llegó a tenerlo Tristán, Enrique estaba ahí para dar el pase desde la derecha. Y cuando ningún jugador de corte ofensivo daba la talla Enrique era el encargado de rescatar al equipo.

Dentro de todas las posibilidades atacantes con las que contaba el Cádiz la pasada temporada, Enrique Ortiz fue, pese a la irregularidad que le caracteriza, la más regular. A pesar de que en la gran inmensa mayoría de los partidos la gasolina le duraba veinte minutos, Enrique era el que cargaba con el peso ofensivo. Cuando aparecía, incidiendo constantemente por la banda, el Cádiz era una apisonadora. Cuando desaparecía, morían gran parte de las acciones de ataque y el Cádiz se transformaba en un equipo totalmente previsible.

Ejemplos de esto se pueden encontrar miles en la Liga Adelante 2009-2010, como en el partido en Balaídos contra el Celta de Vigo. Tras el descanso, el extremeño fue el estilete del Cádiz, la punta de ataque. El equipo había estado dormido durante todo el primer tiempo y gracias a un inicio fulgurante del segundo tiempo de Enrique fue capaz de empatar. Pero cuando se agotó Enrique y Víctor Espárrago lo sustituyó, el Cádiz redujo sus prestaciones ofensivas y acabó perdiendo el partido. Con él, el Cádiz fue capaz de ganar a todo un Numancia de Soria en su estadio con autoridad. Sin él, se perdió el partido en Carranza ante la Real Sociedad.

Se dio una extrema dependencia de Enrique, lo que ayuda a explicar por qué el Cádiz 2009-2010 fue un conjunto tan limitado en las labores ofensivas. Cuando se depende tanto de un futbolista que no puede rendir al mismo nivel durante un partido, es normal que pasaran cosas como las que acabaron propiciando el descenso del equipo. Durante gran parte de la competición, además de ser la principal referencia ofensiva –gracias a sus “trompiquinhas” y a la sociedad limitada que formó con Cristian- Enrique llegó a ser el máximo goleador del Cádiz. Al finalizar la temporada fue autor de ocho dianas.

Un jugador como el extremeño puede ser vital en Segunda B. No sólo por su conocimiento de la categoría, ni por su veteranía, sino por todo lo mostrado la pasada temporada. A pesar de sus limitaciones, Enrique realizó una temporada extraordinaria. Fue capaz de cambiarle la cara a un gris Cádiz en muchos partidos. Fue un jugador capaz de marcar goles importantes, capaz de dar ese último pase para que el delantero rematara. Fue un jugador especial pese a sus carencias y a su escasez de gasolina. Y esta temporada está llamado a volver a serlo, como ya hiciera hace dos años, en la anterior estancia en el infierno de la división de bronce.

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viernes, 23 de julio de 2010

El Espanyol cierra el LVI Carranza

El Espanyol de Barcelona completará el cartel de la LVI edición del Trofeo Carranza. El combinado catalán se une así a los ya confirmados Atlético de Madrid y Sevilla para la disputa de la nueva edición del trofeo de los trofeos. Se tardó más en confirmar el último participante por si se conseguía invitar a algún club europeo de primer nivel –se especulaba que de la Premier League inglesa. Finalmente esto no fue posible y el cartel del Carranza estará compuesto por cuatro equipos españoles.

La temporada 2009-2010 ha sido triste para el equipo periquito. Logró la permanencia en Primera División –gracias a los goles del mexicano Osvaldo en la segunda vuelta- sin demasiados apuros, pero al final han resultado más determinantes los asuntos extradeportivos. Todo comenzó en éxtasis: tras muchos años jugando en el Olímpico de Montjuic, la parroquia espanyolista cumplió un sueño al tener su propio estadio. Por todo lo alto se inauguró con un amistoso ante el Liverpool –curiosamente, uno de los equipos ingleses que podrían haber cerrado el cartel del Carranza 2010- el Estadio de Cornellá-El Prat.

La fiesta y la alegría duraron poco: tras el amistoso, en una concentración en Italia, fallecía de manera súbita el defensa Daniel Jarque, recientemente nombrado capitán del equipo. Una tragedia que sesgó el ambiente festivo en el Espanyol. Los gestos y muestras de cariño de todo el fútbol español se multiplicaron. Incluso, llegó a solicitarse que el recientemente inaugurado estadio llevara el nombre del malogrado Daniel Jarque.

Al shock por la pérdida humana se unió otro por la pérdida de un mito: Raúl Tamudo fue apartado del primer equipo, llegándose a especular su marcha del equipo en el mercado invernal. Todas estas cosas marcaron la temporada del Espanyol, que estaba llamado a hacer una mejor clasificación –undécimo, con cuarenta y cuatro puntos- y un mejor papel en la Copa del Rey, de la que cayó eliminado a las primeras de cambio. Acusó además la bajada de nivel del asturiano Luis García y la ausencia de Iván de la Peña, lesionado durante casi toda la temporada. Al final, logró salvarse gracias a sus buenos partidos como local: hizo de Cornellá-El Prat un campo casi inexpugnable.

El objetivo periquito para la temporada 2010-2011 es la de dar un pasito más y mantener una progresión constante, aunque lo primero será lograr la permanencia cuanto antes. Es un equipo que a día de hoy no ha realizado grandes fichajes –sólo la cesión de Dátolo, del Nápoles- y que aún debe terminar de construirse para afrontar con garantías su debut liguero. Para el equipo de Pochettino, el Trofeo Carranza será una buena prueba para culminar su puesta a punto.

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miércoles, 21 de julio de 2010

Los valores de Raúl López

Costó, pero finalmente fue posible. A pesar de que se complicó el acuerdo entre club y jugador, éste finalmente pudo materializarse. Raúl López, jerezano, futbolista que más veces ha vestido la elástica amarilla en partido oficial, seguirá vinculado al Cádiz Club de Fútbol. El equipo donde dio sus primeros pasos. El equipo en el que, a excepción de una breve etapa en el Melilla y Racing de Ferrol, ha militado toda su vida. El equipo donde acabará su carrera deportiva. En un Cádiz que parece va a contar con la cantera y el jugador de la tierra, no podía faltar Raúl López.

El jerezano ha sido clave en el Cádiz y ha vivido los mejores momentos de la historia reciente del cadismo. También ha vivido los peores. Y gracias a la renovación de su contrato, como dijo en aquel anuncio antes de ascender en Irún, le queda mucho por vivir. La experiencia es un grado y el currículum de Raúl López en este equipo es impresionante: junto con el extremeño Enrique Ortiz es el único futbolista de la actual plantilla que sabe lo que es jugar con el Cádiz en campos de Segunda B, Segunda y Primera División.

Ha sido un futbolista incombustible, vital en el aspecto defensivo. Sin el jerezano en el lateral zurdo el equipo está cojo, como ya se demostró la pasada temporada. Gran parte de la culpa en la mejoría defensiva del Cádiz la tuvo el retorno de Raúl López al once inicial –después terminarían de rematar la faena los regresos de Fleurquin y De la Cuesta. Quizás, en algunos momentos llegaron a faltarle velocidad, frescura, potencia o fuerza, pero lo supo suplir con su experiencia, su liderazgo y su saber estar. Un perro viejo como él podía manejarse como pez en el agua en la división de plata del fútbol español. Perfectamente puede hacerlo en la de bronce, siempre que el físico le aguante.

Por su edad, está claro que va siendo el momento de dejar paso a otros jugadores. Juventud, sangre nueva: futbolistas con ganas de hacerse con el lateral izquierdo del Cádiz que durante todos estos años sólo ha tenido un dueño y demostrar que pueden asumir el reto con garantías. Pero esto no quiere decir que el jerezano no sea necesario en el Cádiz. Seguramente, como ya hicieron otros antes que él, Vidakovic contará con Raúl López, haciéndole jugar en momentos importantes, para que ejerza su liderazgo en la zaga. Para que ayude a sus compañeros a mantener el tipo, la intensidad necesaria para sacar adelante los compromisos más difíciles. Seguramente, jugará más minutos de titular de lo que puede parecer en este momento de la pretemporada. Raúl López va a jugar este año un papel importante dentro del campo. Y también fuera de él.

En un Cádiz que va a tener en la cantera a uno de sus puntales, la presencia de Raúl López en la plantilla se antoja prioritaria. Nadie mejor que el futbolista que más veces ha defendido la camiseta del club como para hacerle entender a un canterano que acaba de aterrizar en el primer equipo lo que significa vestir esa prenda. Nadie mejor que él para enseñar a los jóvenes valores lo que implica jugar en este club, en Carranza. Nadie mejor que Raúl López para demostrar que siempre que se sale al campo a jugar, hay que hacerlo dejándose la piel por el escudo, por la afición, por uno mismo. Su experiencia y su entrega van a ser valores que los canteranos deberían tener muy en cuenta, siendo además una oportunidad única de progresar en el club aprendiendo de un perro viejo.

Por todo lo que significa para el Cádiz y por lo que aún puede aportar, es una gran noticia la renovación de Raúl López. En el fútbol actual es extraño encontrar casos de jugadores que desarrollan su carrera de manera íntegra –o prácticamente íntegra- en un solo club. Es extraño el caso de un futbolista que sólo defiende unos colores: los suyos, los de su tierra. Porque cualquier futbolista ayuda a escribir páginas en la historia de los equipos, pero son aquellos que durante más tiempo permanecen los que escriben las páginas más importantes. Los que ayudan a mantener el nexo existente entre equipo y afición. Por ello mismo, la renovación de Raúl López es buena, porque es y seguirá siendo esta temporada, historia viva del Cádiz.

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lunes, 19 de julio de 2010

El cancerbero Álvaro Campos fue presentado

El Cádiz Club de Fútbol presenta a la que es su segundo fichaje para esta temporada 2010-2011 tras anunciarse la contratación del ex futbolista de la Unión Deportiva Salamanca, Álvaro Jurado. Se trata del guardameta valenciano Álvaro Campos, que será quien compita junto con el canterano Dani Miguelez por la titularidad bajo palos en el equipo amarillo. Campos ha firmado un contrato de un año de duración, prorrogable en caso de que se logre ascender a Segunda División.

Pese a su juventud, apenas veintitrés años, Álvaro Campos cuenta con experiencia en la categoría, ya que ha jugado en ella las últimas cuatro temporadas. Se formó En las categorías inferiores del Levante, que lo cedió al Requena -en Tercera División- y al Onteniente -en Segunda B. En 2008 logró desvincularse del equipo granota y desembarcó en el Real Murcia, donde ya trabajó con Hristo Vidakovic, entrenador del Cádiz esta campaña. En la 2009-2010, Álvaro Campos jugó veintiún partidos como titular en el Murcia B, encajando veinticuatro goles. Durante el resto de la temporada no jugó por ser convocado como cancerbero suplente del primer equipo entrenado por José González, aunque finalmente no llegó a debutar en Segunda División.

Antes de ser presentado tuvo ocasión de entrenarse con los que van a ser sus compañeros esta temporada. Roberto Suarez, en la presentación ante los medios, destacó que las principales virtudes del recién llegado son el juego aéreo y su personalidad. El asturiano espera que Campos siga creciendo y mejorando a medida que permanezca en el club y que compita con Dani Miguelez. Su juventud y su experiencia en la categoría son importantes para que luche por el puesto de titular con el canterano gaditano, que es quien, a priori, parte con mayor ventaja para defender el arco cadista esta temporada. Su fichaje no ha resultado fácil, ya que como Suárez reconoció, Campos tenía muchas novias.

Campos indicó que, a pesar de tener una oferta del primer equipo del Murcia -principal rival del Cádiz en el Grupo IV- para continuar en Segunda B, apostó por cambiar de aires por el proyecto. En palabras del guardameta, "el Cádiz es un club de Primera División aunque ahora por circunstancias no lo está. Creo en este proyecto y mi intención es la de subir al equipo a Segunda División". Un futbolista de futuro, de garantías y que viene a sumar su granito de arena para que el Cádiz abandone el pozo cuanto antes.

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viernes, 16 de julio de 2010

Un Cádiz caracol

Las cosas de palacio van despacio. Todo aquello importante, necesario y vital debe tener una planificación exhaustiva. Hay que tener paciencia y saber esperar, pues si se deja llevar por las prisas –que son malas consejeras-, es probable que algo salga mal. Sin prisa, pero sin pausa. El problema es que las cosas en los dominios del Cádiz Club de Fútbol no sólo van despacio, sino que parecen estancadas. Y la gente empieza a impacientarse.

Camino de que se cumpla un mes del traumático descenso a Segunda B –dicha efeméride se cumple el mismo día en que arranca la pretemporada cadista- son demasiadas las cosas que quedan por hacerse. Desde el club se está perdiendo un tiempo precioso en la confección de la plantilla y las cosas buenas se realizan con cuentagotas. Con cuentagotas, tarde, mal y a rastras. Se ha tardado demasiado en aclarar el futuro de la entidad, en despedir al anterior Director Deportivo y traer uno nuevo, en elegir entrenador… Y aún no hay ninguna cara nueva, por mucho que se pretenda que con su fastuosa presentación Dani Miguélez sea considerado como el primer refuerzo para la 2010-2011.

Si ya se intuía que tras el partido en El Alcoraz el Cádiz estaba herido de muerte –ya que lo del Numancia en Carranza fue un canto de cisne-, ¿por qué nadie empezó a planificar la temporada siguiente en Segunda B? ¿Por qué se ha tardado tanto, a pesar de que existiera una mínima posibilidad de permanencia en la última jornada del campeonato? Se ganó al Numancia pero se perdió la categoría y Muñoz dimitió como Presidente. ¿Por qué se tardó tanto en designar a Moyano y a Pozas como gestores de la entidad, mientras tampoco se daban explicaciones válidas al aficionado sobre los rumores de descenso administrativo?

Si Julio Peguero no iba a continuar en el club, ¿por qué no se tenía claro quién iba a sucederle en el cargo para que pudiera trabajar cuanto antes? ¿Por qué no iniciar contactos antes, para que entre el despido y el fichaje hubiera la menor diferencia temporal posible? Peguero fue despedido el día veintitrés de junio y Roberto Suárez fue presentado como nuevo Director Deportivo del club el dos de julio. Diez días entre el despido de uno y la contratación de otro. En la situación en la que está el Cádiz, cada día vale su peso en oro. Diez días perdidos que han propiciado que casi un mes después, el equipo esté en pañales. Diez días de vacío, sin una idea, sin un propósito, sin un esquema de trabajo. Diez días sin hacer absolutamente nada.

A partir de la tardanza en aclarar el futuro del club –ya que desde que Muñoz anunció que dejaba de presidir la entidad hasta la rueda de prensa posterior en la que aclaró que Moyano y compañía llevarían el timón de la nave pasaron la friolera de once días- y del tiempo perdido en contratar a Suárez, el resto de las cosas han empezado a ir mal. Se tardó demasiado en atar a un entrenador, ya que debe ser él, junto con el Director Deportivo, quien tiene que confeccionar la plantilla. El técnico debe elegir qué jugadores quiere en su equipo y a cuáles no. Debe proponer jugadores que le apetezca tener, reunirse con el Director Deportivo. Pero claro, el entrenador debe ser elegido primero por el máximo responsable deportivo de la entidad, al que se tardó diez días en contratar. De haberse elegido antes a Suárez, igual Vidakovic también estaría antes en el banquillo.

La tardanza en la designación de Director Deportivo también provoca una demora importante a la hora de renegociar contratos o de luchar por las renovaciones. Diez días de espera, sin poder reunirse con nadie para aclarar su futuro son demasiados para los jugadores. A día de hoy Suárez tiene que reunirse con una gran cantidad de futbolistas, a los que habría que renovar o reducir el salario para continuar en Segunda B. Todo ello, con el tiempo perdido y la situación en la que se encuentra el Cádiz, es muy complicado. Difícilmente nadie va a aceptar un contrato a la baja: cada uno tiene sus propios intereses y hace bien en luchar por ellos. En el caso de Dani Miguélez –al que, quizás de manera panfletaria e interesada se le presenta como el “primer fichaje”- tuvo que reunirse Muñoz con el guardameta y aumentar sus emolumentos. Por la tardanza, además de tener que solventar la situación actual, muchos jugadores interesantes para el Cádiz han hecho las maletas, con rumbo a otros gallitos de la categoría. Este tiempo perdido implica tener una desventaja con respecto a Oviedo, Alavés, Murcia o Ceuta, por poner ejemplos.

Hasta que la situación de la plantilla de la pasada temporada no esté más o menos clara, no se harán demasiados fichajes. Suárez está lastrado para trabajar por la herencia que le han dejado y por el tiempo perdido en una entidad en la que parece que nunca se van a aprender a hacer las cosas bien. Las cosas de palacio van despacio, cierto. Pero con lo que se ha tardado en decidir lo básico en el club, al final se va a acabar trabajando con prisas para confeccionar una plantilla de garantías en Segunda B. Un proceso que debería hacerse de manera minuciosa acabará haciéndose precipitadamente. Prisas. Y todos sabemos que las prisas, son malas consejeras.

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jueves, 15 de julio de 2010

Cristian rescinde su contrato

Tras confirmarse las bajas de Jon Erice y Mansilla, se ha hecho público que otro jugador que abandona la nave cadista es Cristian García Ramos. Aunque mientras en los casos anteriores se conocían cuáles iban a ser sus destinos, en el caso del menudo lateral catalán eso sigue siendo una incógnita. Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo para rebajar su ficha, demasiado elevada para una entidad en Segunda B y con la delicada situación financiera que atraviesa en la actualidad, Cristian rescindió su contrato con el Cádiz y es libre para fichar por cualquier equipo de Segunda División.

Le quedaba un año más de contrato y lo cierto era que un jugador de sus cualidades hubiera venido francamente bien para el equipo de Vidakovic, pero su salario era inasumible para el Cádiz. El hecho de que tanto él como su familia estuvieran aclimatados a la ciudad propició que se reuniera con Javier Moyano para intentar alcanzar un acuerdo sobre su contrato. Sin embargo, las negociaciones no fructificaron y al jugador sólo le quedaba una cosa por hacer: marcharse. Para poder irse, Cristian ha renunciado a una gran cantidad de dinero que el club le adeudaba. Novias no le faltarán a un futbolista que por mucho es considerado como de los mejores laterales diestros de la Segunda División española.

Atrás deja tres años vestido de amarillo y azul en los que ha vivido más sinsabores que alegrías, con dos descensos a Segunda B y un ascenso a la categoría de plata. Llegó de la mano de Arturo Baldasano, siendo el primer fichaje del ambicioso proyecto del abogado gaditano en el Cádiz, procedente del Poli Ejido. Gracias a su juego ofensivo y descarado, Cristian encontró una pareja de baile excelente en Enrique Ortiz, con el que a lo largo de las tres últimas campañas ha formado una sociedad muy beneficiosa para el Cádiz. Con el extremeño se doblaba por la banda, llegaba hasta la línea de fondo, centraba, tiraba a puerta… Era un comodín más en ataque. Además, tampoco descuidaba las facetas defensivas. Ha sido un jugador muy completo que ha sido fijo para todos los técnicos que ha tenido en el Cádiz –García Remón, Calderón, Procopio, Julián Rubio, Gracia y Víctor Espárrago-, jugando un total de ciento nueve partidos de Liga. Además, ha logrado anotar seis goles: dos cada temporada.

Una vez zanjada la vinculación de Cristian con el club, Roberto Suárez tiene varios frentes abiertos: por un lado, renovar a Raúl López y Dani Fragoso –empresa que parece complicarse por momentos- y por otro, lograr que jugadores con contrato en vigor acepten una reducción de su salario –lo que tampoco está resultando fácil. Además, a tres días escasos para que oficialmente dé comienzo la pretemporada cadista, aún no ha realizado ningún fichaje, más allá de las renovaciones de Dani Miguélez y Germán. Queda mucho por hacer.

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Mansilla se va al Ceuta

Vino con Peguero y con él se fue. Roberto Carlos Mansilla abandona la disciplina del Cádiz Club de Fútbol para marcharse a un rival directo de los amarillos, como es el A.D. Ceuta. Su contrato con el Cádiz expiró al finalizar la temporada 2009-2010 y llega libre al conjunto caballa gracias a la labor del que fuera Director Deportivo cadista. Un jugador que fue clave en la anterior travesía por el desierto de la Segunda B y que pasó desapercibido por la Segunda División, donde sus limitaciones y carencias se notaron más.

Procedente del Mérida, Mansilla firmaba como un central de garantías, que venía a aportar su granito de arena para regresar a Segunda División. Tras haber jugado en el filial del Levante y una campaña en el conjunto emeritense ir a jugar a la Tacita era el reto más ambicioso que afrontaba el defensa central alcarreño en su carrera. Mansilla, cuyo principal aval era el poderío físico, aunque tenía un manejo del balón escaso, logró afianzarse en el equipo titular del Cádiz en el eje de la zaga junto a Dani Fragoso y además, sintiéndose importante. Fue autor de dos goles y uno de ellos especialmente recordado: el que logró en el Estadio de Santo Domingo ante el Poli Ejido en el último minuto de partido. Un soberbio cabezazo que le daba in extremis la victoria al Cádiz, poniendo tierra de por medio con un rival directo por el liderato del Grupo IV de Segunda B.

Con el ascenso a la división de plata del fútbol español la situación cambió para Mansilla. De ser titular indiscutible pasó a ser un inquilino permanente del banquillo, siempre a la sombra de Álvaro Silva: no debutó hasta la decimoquinta jornada ante el Elche, jugando el tiempo de descuento de dicho encuentro. Su último encuentro con la zamarra amarilla fue ante el Albacete en la vigésimo séptima jornada liguera. Así, Mansilla disputó diez encuentros, acumulando un total de ochocientos once minutos.

Gracias al hombre que lo trajo a Cádiz en el verano de 2008 puede jugar en uno de los gallitos de Segunda B, con el que ha firmado un contrato por un año. Un Ceuta que ya ha firmado a seis futbolistas hasta la fecha, mientras que el Cádiz aún está aligerando el vestuario.

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miércoles, 14 de julio de 2010

Germán, segundo fichaje, jugará en 2ª B con el Cádiz

A falta de incorporaciones llegadas de otros clubes, el Cádiz Club de Fútbol está comenzando a reforzarse con futbolistas salidos de su cantera, que iba a ser una de las bases del nuevo proyecto deportivo encabezado por Roberto Suárez. Mientras que las renovaciones de jugadores como Raúl López o Dani Fragoso siguen en el aire, se ha confirmado que el contrato que vinculaba a Germán Sánchez Barahona con la entidad cadista se ha prorrogado. De hecho, el canterano, formará parte de la primera plantilla esta próxima temporada. La apuesta del Director Deportivo, que también va a contar con más jugadores del filial para el primer equipo, es clara: ahora será Vidakovic quien tenga la última palabra.

Nacido en San Fernando en 1986, Germán dio sus primeros pasos como futbolista en el UD San Fernando y en el GE Bazán, de donde recaló en el CD San Fernando para la temporada 2006-2007. Un año más tarde este espigado defensa central dio el paso al Cádiz B, aunque un año más tarde regresó en calidad de cedido a la disciplina del extinto CD San Fernando, con el que debutó en Segunda B. No pudo evitar el descenso a Tercera del equipo de su tierra –que acabó desapareciendo, aunque haya sido refundado como San Fernando Club Deportivo- y al finalizar su cesión volvió a la disciplina del filial cadista.

Ha sido en la temporada 2009-2010 en la que Germán ha terminado de despuntar y de demostrar que puede ser un central válido para el primer equipo. Su concurso ha sido vital para el Cádiz B y su paso al Cádiz para esta temporada resultaba claro para todos aquellos que han seguido el día a día de la cantera. De hecho, se especuló que en el pasado mes de enero diera el salto definitivo, pero no pudo materializarse, del mismo modo que tampoco se marchó al Lucena, equipo de Segunda B que le pretendía.

Sus mayores virtudes son el juego aéreo y la calidad para jugar desde atrás el balón, aunque también tiene gol. Germán ha sido el máximo goleador del Cádiz B esta pasada campaña al haber anotado seis dianas. Estas características y el hecho de que ya ha jugado en la categoría de bronce del fútbol español han propiciado que Germán pase a ser integrante, por méritos propios, del Cádiz de Hristo Vidakovic. Un central joven, con hambre y que deberá seguir creciendo en el Grupo IV de Segunda B.

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lunes, 12 de julio de 2010

Iniesta hace que España llegue a la gloria

España se proclama campeona del mundo de fútbol gracias a un tanto de Andrés Iniesta en la segunda parte de la prórroga, ante una Holanda que se preocupó más por jugar duro amparada en la permisividad de Webb que de jugar al fútbol.

El Mundial de fútbol tendría un campeón inédito tras la disputa de la gran final. España u Holanda pasarían a formar parte del palmarés del torneo después de haber mantenido trayectorias diferentes a lo largo de la competición. El conjunto holandés era el único que había ganado todos sus partidos, aunque sin una brillantez extrema y basando su juego en la inspiración de Sneijder y Robben. España, por su parte, se había plantado en la gran final con un juego que a excepción del día de Alemania distaba mucho del que le valió para proclamarse campeona de Europa.

Lo cierto era que el equipo había hecho historia: había superado la barrera de los cuartos de final y sin complejos iba a disputar el título. El once que Vicente del Bosque presentó en el Soccer City de Johannesburgo estuvo formado por Iker Casillas en la portería, Sergio Ramos y Capdevila en los laterales, Piqué y Puyol en el centro de la zaga, Xabi Alonso, Sergio Busquets y Xavi en el centro del campo, Iniesta y Pedro en las bandas y Villa como delantero centro. El colegiado fue el británico Webb, que ya pitó a España en su debut en el Mundial, ante Suiza.

Con el pitido inicial Holanda salió a morder: Van Persie mereció ver la amonestación en el primer minuto, tras realizar una dura entrada por la espalda a Busquets. Tal era la agresividad holandesa que en los cuatro primeros minutos de juego realizó cuatro faltas. España, pese a esto, trataba de imponer su ritmo de juego, manteniendo la posesión, jugando entre líneas y con alegría. La primera gran ocasión de gol de la final fue favorable a España. Un saque de falta de Xavi Hernández tras una criminal entrada sobre Pedro fue cabeceada dentro del área por Sergio Ramos. Curioso que el de Camas estuviera tan solo dentro del área holandesa, sin ningún marcador que le dificultara el remate. El cabezazo fue bien detenido por el guardameta Stekelenburg.

Holanda respondió con un tímido lanzamiento lejano de Kuyt, que vino precedido de un incomprensible error de España. En defensa, Xabi Alonso dio un pase horizontal buscando a Busquets, que la dejó pasar sin saber que detrás de él estaba el atacante holandés. Fue una jugada aislada, ya que España seguía con la posesión de la pelota, asustando al rival. Tras una jugada rápida de ataque, Iniesta abrió a la derecha buscando a Ramos, que se adentró en el área y centró buscando el remate de algún compañero, estando a punto de introducir Mathijsen el balón dentro de su portería en el despeje. En el siguiente corner, Villa tuvo su primera oportunidad, tras disparar de primeras al recibir un centro de Xavi, pero el balón se marchó lamiendo la red de la portería oranje.

Vergonzoso Webb

Al cuarto de hora de partido Howard Webb amonestó a Van Persie, después de que el delantero holandés golpeara a Capdevila en el tobillo. Para compensar, en una actitud incomprensible, el árbitro amonestó a Puyol tras una entrada sobre Robben. El inglés Webb medía con diferente rasero las entradas de ambos equipos, ya que Holanda vio la primera amarilla a la sexta falta y España, a la primera. Los nervios empezaron a hacer mella en los futbolistas españoles, que desplazaban el balón en largo, rifándolo y renunciando a su estilo. Holanda, que había disfrutado de la primera galopada por la banda de Robben, seguía a lo suyo: Van Bommel mereció irse a la ducha antes de tiempo tras hacer una salvaje entrada sobre Iniesta, que fue merecedora de cartulina amarilla para Webb. El árbitro se volvió loco: Ramos vio la amarilla en la jugada siguiente, quizás por las airadas protestas de los jugadores holandeses cuando el andaluz derribó a Kuyt.

Las entradas holandesas habían logrado descentrar a España. Hacía falta que el equipo se tranquilizara y se aclarara las ideas, ante un rival que buscaba más la provocación que el juego. De Jong vio también la amarilla al darle una patada en el pecho a Xabi Alonso en el centro del campo, cortando un contragolpe de España. La entrada fue vergonzosa y la actitud del árbitro, más: era merecedora de roja y no de amarilla. Holanda pegaba y protestaba cada vez que el árbitro señalaba la infracción. El despropósito holandés llegó a su máximo cuando, a la hora de devolverle el balón a España después de que Casillas la echara fuera para que atendieran a Puyol, casi dispararon a puerta. Casillas tuvo que tocar la pelota, enviándola a saque de esquina, en el que Van Persie sí le devolvió la posesión a España.

La final se acabó afeando: primó el juego holandés. Curiosamente, la Oranje no atacaba, se limitaba a dejar que corriera el reloj y de entrar con dureza a los jugadores españoles. España estaba incómoda y, aunque cuando tenía la pelota trataba de mimarla, le resultaba imposible. En el tiempo de descuento Robben pudo adelantar a Holanda, pero Iker Casillas despejó su lanzamiento desde la frontal a saque de esquina. Con empate a cero se llegó al descanso.

Igual que en la primera parte

Tras la reanudación España intentó volver a estar en contacto con la pelota, mientras que Holanda mantenía su juego duro. El árbitro también mantenía el mismo nivel, especialmente permisivo con los holandeses. Todo seguía igual en el Soccer City. En un saque de esquina en el que los zagueros tulipanes hicieron gala de todo un recital de agarrones pudo llegar el tanto español, después de que Capdevila no llegara a rematar la pelota en la misma línea de gol. En la siguiente jugada Webb no señaló un penalti favorable a la Roja tras derribo de Van Bommel sobre Xabi Alonso dentro del área.

España trataba de buscar alternativas ofensivas: Villa se marchó a la banda derecha y Pedro se marchó al centro. En una internada de Sergio Ramos vio la amarilla Gio van Bronckhorst. En esa falta llegó otra ocasión para la Roja, bien lanzada por Xavi, aunque se acabó yendo fuera. Holanda, que dio un pasito adelante gracias a Robben, seguía obsequiando al público con feas entradas: Heitinga tiró al suelo a Villa de manera criminal, cortando un contragolpe para España. El árbitro amonestó al central, más por sus airadas protestas que por la entrada. Era el quinto tulipán con cartulina amarilla en la final.

Pero las malas artes de Holanda iban más allá de la dureza: hizo alarde otra vez de juego antideportivo a la hora de devolverle el balón a España después de que Xabi Alonso lo echara por línea de banda para que Villa fuera atendido. Le devolvió la posesión a España dejándole la pelota setenta metros más allá de donde la dejó fuera. Y, para colmo, Van Bommel pretendió presionar el saque. Buscando un cambio en el estilo de juego, Vicente del Bosque sustituyó a Pedro para introducir al sevillano Jesús Navas. La apuesta era clara, se buscaba más verticalidad y descaro.

Ocasiones para los dos

Iker Casillas salvó a España al dieciséis de la segunda parte, en la jugada más clara para Holanda. Un buen pase entre la zaga de Sneijder encontró a Robben, que se marchó como una exhalación hacia la portería de España. Era un mano a mano claro, de los que Robben no solía fallar, pero falló: Casillas despejó el balón a corner con el pie derecho. España intentó restarle importancia a la ocasión, volcando su juego ofensivo por la derecha, donde Jesús Navas había salido con muchas ganas. El andaluz encaraba, luchaba, regateaba y salía victorioso de sus lances con los defensores holandeses.

Si antes Holanda perdonó, también lo hizo España. Un centro de Navas le llegó completamente solo y sin portero a Villa, pero su lanzamiento a puerta fue despejado a corner sobre la línea de gol por Mathijsen. El seleccionador holandés metió a un jugador ofensivo: Elia por Kuyt. Heitinga, consciente de que Webb no lo expulsaría, tiró al suelo a Iniesta cuando el manchego iba a organizar el juego ofensivo de España. El árbitro, con su permisividad, había destrozado la gran final.

El Guaje optó por irse a la banda izquierda y desde allí llegó al área tras hacer una serie de paredes con Xavi. Su disparo fue enviado a corner por Stekelenburg. En dicho saque de esquina Sergio Ramos, completamente solo, envió el balón por encima del larguero tras rematar de cabeza. Volvía a perdonar España. Mientras tanto, Holanda seguía igual y Van Bommel era el máximo exponente de este juego: tiró a Iniesta y exageró en la caída un choque con el manchego poco después. Cada vez que España tenía unos minutos buenos, Van Bommel estaba allí para desestabilizar.

Fueron los mejores minutos de España, que arriesgaba para matar el partido antes de la prórroga. Fruto de estos riesgos, Robben estuvo a punto de tener otro mano a mano con Casillas, pero el mostoleño le quitó rápidamente la pelota al extremo holandés. Robben estaba desquiciado y por sus airadas protestas fue amonestado por Webb. Del Bosque volvió a mover ficha: quitó a un cansado Xabi Alonso por Cesc Fábregas.

A la prórroga

Los minutos finales del segundo tiempo se consumieron con más pena que gloria: ambos contendientes eran víctimas del cansancio. Apenas pasó nada, ya que España decidió aguantar la pelota sin arriesgar para llegar al tiempo suplementario. Finalmente, sin goles, se llegó a la prórroga.

En la prórroga España salió a por todas, tratando de conectar entre ellos Xavi, Cesc e Iniesta. Sin embargo, debía enfrentarse a doce rivales, ya que Webb con sus decisiones favorecía a Holanda. No pitó un claro penalti sobre Xavi después de que Mathijsen lo derribara dentro del área. Webb pudo incluso pitar una falta previa a Iniesta al borde del área, pero no lo hizo. Incluso en la prórroga Holanda salió con una actitud reservona, esperando atrás y jugando al límite de la legalidad.

Cesc pudo darle el Mundial a España. Iniesta metió un paso en profundidad entre los centrales y el capitán del Arsenal encaró a Stekelenburg. Tenía a Villa solo, pero optó por disparar, adivinándole el cancerbero las intenciones y evitando el tanto. Holanda se estiró, buscando robar el balón para que Robben resolviera. Holanda debía tener más la pelota si quería hacerle daño a España y por ello Van Marwijk introdujo a Rafael Van der Vaart, por Nigel de Jong. Jesús Navas tuvo la tercera gran ocasión de la Roja, pero su disparo fue despejado a corner al dar en Van Bronckhorst.

Con Van der Vaart, los tulipanes tenían una salida más clara del balón, pero las mejores ocasiones seguían siendo de España. Cesc, tras una buena jugada individual volvió a estar a punto de marcar. Holanda quemó sus naves y realizó su último cambio: se fue Van Bronkhorst y entró Braafheid. La primera parte de la prórroga acabó también sin goles. Antes de que la segunda parte tuviera comienzo Del Bosque quitó a David Villa para meter a Fernando Torres.

Justicia

Nada más entrar, el Niño pudo comprobar la dureza holandesa, después de que Heitinga chocara con él sin balón. Heitinga fue expulsado tras agarrar a Iniesta cuando se marchaba para encarar a Stekelenburg. Holanda se quedaba con diez jugadores sobre el campo: más vale tarde que nunca. También fue amonestado Van der Wiel tras hacerle una fea falta por la espalda a Iniesta. Holanda con uno menos decidió esperar a jugarse el Mundial en la lotería de los penaltis. En cada saque de puerta Stekelenburg perdía todo el tiempo que podía, en cada saque de banda Van der Wiel también hacía lo propio.

Y llegó el momento. Llegó el gol que hacía justicia en el minuto ciento dieciséis de partido. Y fue de Iniesta, el mejor de la final. Desde la banda izquierda Fernando Torres centró al área, pero el balón fue cortado por un defensor, quedándosele muerto a Cesc Fábregas. El catalán se la dio a Iniesta, solo dentro del área, que con un fulminante disparo batió a Stekelenburg. Un gol que podía con la injusticia arbitral y con el antifútbol holandés. Y un gol que homenajeaba al fallecido Dani Jarque. Con el gol en contra le entraron prisas a Holanda, que trató de presionar más al árbitro en cada decisión que tomaba. Mathijsen vio la amarilla, al igual que Iniesta.

Cada balón de Holanda buscaba el área española. El colegiado descontó dos minutos, que fueron agónicos. Tan agónicos que Fernando Torres se lesionó solo, teniendo que abandonar campo antes de tiempo. España acabó con diez, al igual que Holanda. Y con el pitido de Webb se desató la locura: España ganó el Mundial de fútbol. Las lágrimas del capitán Casillas al término del partido ejemplificaban el sufrimiento de un grupo que acababa de hacer historia, pese al despropósito arbitral y el juego sucio.

Para recoger la tan ansiada Copa de Jules Rimet los jugadores se cambiaron la camiseta: dejaron la segunda equipación azul por la roja usual, que ya tenía la estrella que acreditaba a España como campeón del mundo bordada en la camiseta. Uno a uno, emocionados, recogieron sus medallas, hasta que Blatter, presidente de la FIFA, le dio el preciado tesoro a Iker Casillas, que la levantó emocionado. España acababa de hacer historia.

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sábado, 10 de julio de 2010

Alemania logra el bronce

Al igual que en el Mundial de 2006, Alemania logró alzarse con la medalla de bronce en Sudáfrica tras derrotar a Uruguay en un vibrante partido. Si parecía que el duelo por el tercer y cuarto puesto iba a resultar descafeinado y carente de emoción pronto el aficionado que vio el encuentro pudo quitarse esa idea de la cabeza. Cada selección trató de imponerse a la otra, fiel a su estilo, tratando de abandonar la Copa del Mundo con un buen sabor de boca. La premisa era no irse del Mundial derrotado, ganar aunque fuera la final de consolación, un auténtico sinsentido que no consuela a nadie.

Desde el pitido inicial los contendientes fueron a por todas: era el último partido y lo querían dar todo. Uruguay salió con su once de gala, Alemania con algunos suplentes, sirviendo este encuentro como homenaje a los no habituales, aquellos que no habían sido protagonistas en la aventura teutona hasta llegar a semifinales. El equipo de Löw intentó imponerse a Uruguay adueñándose de la posesión del balón, haciendo su fútbol, aquel que España impidió que desarrollara en semifinales.

Muy activos en los primeros minutos estuvieron Özil y Bastian Schwensteiger. Fue precisamente gracias a un duro disparo lejano del centrocampista del Bayern cuando llegó el primer gol del encuentro: Muslera fue incapaz de atajar el esférico, dejando en el despeje el balón franco para que Müller marcara gol. Era el quinto tanto en el torneo de la joven perla alemana, que igualada con Villa y Sneijder como máximo artillero del Mundial. Sin embargo, Uruguay no se acobardó: durante todo el campeonato ha sido un equipo desequilibrado, con gran potencial ofensivo pero con un medio del campo endeble, pero muy luchador. Liderado por Forlán –al que no se notó llegar mermado a este encuentro- disfrutó de buenos contragolpes hasta que Cavani puso la igualada en el marcador. Merecido tanto de los charrúas, que iban a vender muy cara su derrota.

Tras la reanudación y después de que el árbitro Archundia Téllez le perdonara la expulsión a Diego Pérez, Uruguay daba la sorpresa. Diego Forlán empalmó un buen centro de Arévalo pata batir a Butt. Con este gol, el artillero del Atlético también sumaba cinco dianas y se unía al trío antes mencionado como máximo goleador del Mundial. Si Uruguay demostró ser un equipo luchador, otro tanto se puede decir de Alemania: ha ganado toque y ritmo con la salida de Ballack –gran problema el que se le plantea a Löw a partir de ahora, pues de haber ido convocado el capitán igual su equipo no hubiera llegado tan lejos- pero mantiene su gran virtud, su espíritu ganador. Un espíritu ganador que impide fiarte del combinado teutón, que impide que te relajes, que impide creer que ya lo has doblegado.

Cuatro minutos le duró la alegría a Uruguay, que soñaba con el bronce. Otro error de Muslera a la salida de un gran centro de Boateng posibilitó que Jansen empatara el partido. Decir que el remate del jugador alemán fue casi sin querer: fue de lo peorcito de su equipo en todo el partido y su gol casi parece una broma que muestra que cualquier futbolista que vista la zamarra de Die Mannschaft es peligroso. Este fallo de Muslera le dio alas a Alemania, que parecía k.o. tras el gol de Forlán.

El dominio pasó a tenerlo Alemania. Uruguay se desfondó físicamente y parecía esperar a que llegara la prórroga para tomar aire. Y cuando parecía que el tiempo suplementario iba a ser necesario para dirimir quién sería el tercero del Mundial, Alemania impuso su ley. Fue en un saque de esquina bien botado por Özil, en el que tras una serie de carambolas dentro del área –en las que hubo imprecisiones alemanas para rematar y fallos uruguayos de marcaje- Khedira marcó de cabeza. Era el 3-2 y el marcador no se movió más, a pesar de que en el último segundo Forlán estampó el balón en el larguero en un libre directo. Pero esta vez la suerte le fue esquiva al conjunto charrúa que ha hecho un papel más que digno en el Mundial. Alemania, tal y como predijo el pulpo Paul –que va camino de ser, junto a las vuvucelas, por lo que esta Copa del Mundo sea recordada- logró el tercer puesto.

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viernes, 9 de julio de 2010

Vidakovic entrenará al Cádiz la próxima temporada

Prácticamente una semana después de que Roberto Suárez fuera elegido como Director Deportivo del Cádiz Club de Fútbol y tras múltiples especulaciones, ya hay entrenador para la próxima campaña. El bosnio Hristo Vidakovic ha sido el elegido, aunque en los últimos días sonaron para ocupar el cargo David Vidal, Víctor Espárrago, Luis Soler o David Amaral. Después de mantener varias reuniones con Suárez, Vidakovic ha aceptado ocupar ser el inquilino del banquillo amarillo, aceptando un reto interesante para él: pelear por ascender a Segunda División. Firma por un año con opción a prorrogarlo en función de los objetivos alcanzados.

A pesar de tener una trayectoria como entrenador corta el bosnio conoce la categoría, uno de los elementos que valoraba Suárez a la hora de elegir entrenador. Antes de aceptar la oferta cadista había sido entrenador del Écija, al que deberá enfrentarse esta temporada. Firmó por el equipo sevillano el verano de 2009, con el objetivo de hacer un equipo serio que mantuviera la categoría sin demasiados apuros. Cumplió con creces: el Écija acabó la temporada en el décimo puesto, llegando a estar en determinados momentos en la séptima plaza. Es de esperar que, con este aval y con una plantilla de mayor calidad que la que tuvo el año pasado, Vidakovic pueda alcanzar cotas más altas. Comenzó su trayectoria en los banquillos en 2006 cuando aceptó ser el segundo entrenador de Javier Clemente en la aventura del técnico de Barakaldo al frente de la selección de Serbia. Desempeñó esta función hasta 2007 cuando Clemente fue cesado de su cargo tras no clasificar a la selección balcánica para la Eurocopa. A mediados de 2008 volvió a acompañar a Clemente en el Real Murcia. El equipo pimentonero –rival del Cádiz en el Grupo IV de Segunda B- estaba por aquel entonces en Primera División y luchaba por eludir el descenso, algo que no logró. Dejó el Murcia en 2009 cuando Clemente volvió a ser cesado tras un horrible arranque de competición.

Pero si por algo es conocido Vidakovic es por su extraordinaria carrera futbolística. Jugaba como líbero y destacaba por su elegancia a la hora de sacar el balón desde atrás, por no complicarse y por su contundencia a la hora de arrebatarle la pelota a los atacantes rivales. Comenzó su carrera en el FK Sarajevo, del que pasó al Estrella Roja de Belgrado en 1992 tras estallar la guerra de los Balcanes. Permaneció en dicho equipo hasta 1994, cuando dio el salto a la Liga española de la mano del Betis. Fue en el conjunto verdiblanco donde Vidakovic se hizo un nombre en el fútbol mundial y donde maduró como futbolista, cuajando sus mejores temporadas. Se convirtió en ídolo de la afición, siendo clave en el Betis que perdió la final de la Copa del Rey contra el Barcelona en 1997. Vivió otra gran alegría en el Betis: acabar tercero de la Liga.

También vivió la cara amarga del fútbol en el equipo sevillano. Era un futbolista que tenía facilidad para ver puerta y marcándole uno al Real Madrid en el Ruiz de Lopera se lesionó de gravedad. Esa lesión terminaría por lastrarle, cortando su progresión como futbolista. Pero lo peor estaba por llegar, ya que en el año 2000 el Betis descendió a Segunda División. Tuvo que hacer las maletas para irse al Osasuna, donde jugó diecinueve partidos. A la temporada siguiente se marchó al Poli Ejido, donde se retiró.

Llegar a Cádiz es un paso importante en su carrera, ya que tiene la oportunidad de dirigir un proyecto grande, ambicioso, que busca retornar al fútbol profesional cuanto antes. En la rueda de prensa de su presentación –en la que estuvo acompañado por Juan Ureña, su segundo entrenador en el Cádiz y que es otro mito reciente del Betis- Roberto Suárez no dudó en indicar que Vidakovic cumple el perfil buscado por la secretaría técnica. Por su parte, Vidakovic no dudó en definir su estilo de juego como “ofensivo” y con buen trato del balón. Cuestionado sobre los jugadores que estuvieron la pasada campaña y que pudieran formar parte del equipo en esta aventura en Segunda B, sólo pidió que aquel que se quede esté comprometido con el club y el objetivo. Finalmente, se mostró ilusionado por este reto, como ya hiciera Suárez hace una semana en su presentación. Ilusión y trabajo es lo que hace falta para retornar a Segunda. El próximo día diecinueve podrá empezar a dirigir al equipo.

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jueves, 8 de julio de 2010

El Presidente en funciones convence a Dani Miguélez para que renueve

El Cádiz Club de Fútbol ha hecho oficial la primera incorporación para la temporada 2010-2011, después de haber anunciado en apenas veinticuatro horas la primera baja de la plantilla. Se trata de una incorporación que en verdad no lo es tanto, puesto que el futbolista ya formó parte del equipo durante la pasada campaña. El canterano Dani Miguélez permanecerá en el club amarillo al haber renovado su contrato. Un contrato que expiró el treinta de junio de 2010, momento en el que el guardameta podía decidir su futuro con total libertad.

La continuidad de Dani Miguélez era fundamental para el nuevo Director Deportivo del Cádiz, Roberto Suárez. Y es que el final de temporada en Segunda División del canterano fue sorprendente, de lo mejor de una triste campaña en la división de plata del fútbol español. Pese a partir como tercer portero llegando a estar por detrás de Kiko Casilla y el checo Zlámal, Dani Miguélez logró hacerse con el puesto ante el Villarreal B, en la trigésimo tercera jornada de Liga. El gaditano sorprendió a propios y a extraños, mostrándose seguro y sobrio: todo un seguro bajo palos, logrando que el equipo aumentara su fiabilidad en el aspecto defensivo.

Tras el descenso a Segunda B y teniendo en cuenta sus brillantes actuaciones en las diez últimas jornadas de competición le llovieron ofertas del clubes de Segunda, que deseaban contar con el gaditano entre sus filas. Sin embargo, Dani Miguélez decidió esperar a ver qué le proponía el Cádiz. En la primera reunión que Suárez y el representante del jugador mantuvieron parecía imposible un acuerdo para renovar el contrato del canterano: las prestaciones económicas del jugador eran más elevadas que lo que el club podía ofrecerle. La situación era complicada, como no dudaban en reconocer las dos partes implicadas.

Pese a que Dani Miguélez dijo no tener claro un posible destino, pronto se le relacionó con el Albacete Balompié donde contaba con el aval del gaditano Antonio Calderón en el banquillo. La situación para el Cádiz era bastante catastrófica, ya que no contaba con ningún portero en sus filas, después de que tanto Casilla como Zlámal regresaran a sus clubes de origen –jugaron cedidos en la entidad amarilla en la temporada 2009-2010- y que la renovación de Dani pareciera utópica.

Finalmente la utopía se ha materializado y el canterano cadista continuará en el equipo en esta nueva andadura, siendo el guardameta del futuro del Cádiz Club de Fútbol. Dani permanecerá en el club al menos hasta la temporada 2013-1014, cumpliendo su intención de mantenerse en el equipo de su tierra –del que sólo ha salido una vez, en una infructuosa cesión en el Granada- con un aumento de su ficha. Roberto Suárez ya ha conseguido su primer objetivo: ahora falta el entrenador.

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España ya ganó un Mundial en África

El Mundial de 2010 tendrá un campeón inédito hasta la fecha. Holanda tiene la oportunidad de ostentar el cetro mundial en su tercera final, mientras que España, tradicionalmente cuartofinalista, puede hacerlo en su primera participación en el último partido. Miles de cábalas son válidas, miles de tópicos, de supersticiones para afrontar este partido. Los holandeses pueden aferrarse a la idea de que a la tercera va la vencida, después de las derrotas de 1974 y 1978. Por su parte, la selección española puede decir que nunca, en la historia de los mundiales, el campeón ganó todos los partidos: España perdió en su estreno contra Suiza y Holanda… Aún permanece invicta.

Otra idea que también puede ser válida y que tiene cierto paralelismo con esta edición del torneo, es que España ya ganó un Mundial organizado en el África negra. Fue hace once años, en Nigeria: el Mundial sub’20. Un torneo organizado por la FIFA para descubrir nuevos talentos, de los que han salido multitud de estrellas y que ha servido como preparación a las grandes selecciones para lograr clasificaciones interesantes en el Mundial “adulto”. Algunos integrantes de las selecciones juveniles que coparon el podio fueron capaces de reeditar los éxitos logrados con la selección absoluta en un Mundial, una Eurocopa o una Copa América. En el Mundial sub’20 de Nigeria grandes futbolistas como Ronaldinho, Fernando Baiano, Cambiasso, Forlán o Ashley Cole dieron sus primeros pasos.

Aquella selección española que se presentó en Nigeria estaba dirigida por Iñaki Sáez –que sería seleccionador nacional en la Eurocopa de 2004- y contaba en sus filas con futbolistas como Casillas, Xavi Hernández o Marchena. También había jugadores que han hecho carrera en el fútbol español como Varela, Fran Yeste, Orbaiz, Gonzalo Colsa, Aganzo o Barkero. El jugador más joven de dicha convocatoria era Iker Casillas, que no partía como titular en la portería aunque tuvo un papel determinante en los cuartos de final contra Ghana.

España quedó encuadrada en el Grupo F junto a Brasil, Zambia y Honduras –que, curiosamente, ha sido rival de la Roja en el Mundial de 2010. Un grupo que no planteaba grandes dificultades para clasificarse para octavos de final –máxime si se tiene en cuenta que los cuatro mejores terceros de grupo tenían derecho a clasificarse- pero que tenía a Brasil, aspirante a todo. Precisamente el debut de los chicos de Sáez fue ante la canarinha, a la que venció sorprendentemente con suficiencia, gracias a dos goles del hoy jugador del Ajax de Amsterdam Gabri. En la segunda jornada tocó enfrentarse a Zambia, con la que se cosechó un empate sin goles que dejaba la clasificación y el liderato de grupo al alcance de la mano: había que ganar a Honduras. Y se ganó, por 1-3, gracias a los goles de Pablo Couñago –máximo goleador del torneo-, Fernando Varela y Rubén Suárez.

En octavos de final el rival de España fue Estados Unidos. El conjunto norteamericano fue incapaz de aguantar el juego de los españoles en el primer tiempo y se marchó al descanso con un abultado 3-0 en contra, gracias a los goles de Pablo Couñago –autor de dos dianas- y de Xavi Hernández. Tras la reanudación Twellman acortó distancias y en el tiempo de descuento este mismo jugador logró poner el 3-2 en el marcador. En cuartos de final esperaba Ghana, un rival complicado, no sólo por el poderío físico de todo equipo africano, sino porque sabía jugar con criterio el balón. A la media hora de juego Barkero adelantó a España, pero en el minuto noventa Ofori Quaye logró la igualada, llevando el partido a la prórroga. En el tiempo suplementario ningún equipo fue capaz de marcar y el partido se tuvo que decidir en la lotería de los penaltis. Allí, un jovencísimo Iker Casillas, que apenas había disfrutado de minutos en ese Mundial, tuvo un papel decisivo: detuvo los lanzamientos de Mohamed y Blay, posibilitando el pase a semifinales de España.

Esperaba Malí, una de las revelaciones del torneo, que contaba en sus filas con el que a la postre sería designado mejor jugador del campeonato: el hoy barcelonista Seydou Keita. Pronto España se adelantó en el marcador, merced a un tempranero tanto de Varela. El jugador bético marcaría el segundo poco después. Parecía que el partido estaba encarrilado, pero en el minuto cincuenta y uno de partido Dissa acortaba distancias para Malí. Finalmente, en el minuto noventa, Xavi Hernández logró un gol que ponía la puntilla a los africanos y certificaba que España jugara la final.

Una final en la que el rival fue Japón, que derrotó a la Uruguay de Forlán y Chevantón en semifinales. Sin embargo, la final no fue tan complicada como se esperaba: España ganó por un cómodo 0-4, con goles de Barkero, Pablo Couñago –que logró un doblete- y Gabri. Así España logró el Mundial sub’20, un hito sin precedentes en nuestro fútbol y que aventuraba éxitos futuros. Ahora, tres jugadores de esa generación tan exitosa –a los que hay que sumar a Iniesta, subcampeón del Mundial sub’20 de 2003- pueden lograr el Mundial con la selección absoluta, cerrando una etapa que abrieron en África hace once años.

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miércoles, 7 de julio de 2010

Puyol de cabeza lleva a la Roja a la final

Holanda esperaba a España o Alemania para jugar la gran final del Mundial de Sudáfrica. Un Mundial disputado fuera del continente europeo que por vez primera tendría un campeón europeo. Un Mundial en el que Alemania podía regresar a una final tras la jugada en 2002 ante Brasil. Un Mundial en el que España podía hacer historia, con una fantástica generación que había colocado en el primer lugar del fútbol internacional a una selección que nunca había terminado de romper con su techo histórico de cuartos de final.

Frente a frente estaban la actual campeona de Europa y la actual subcampeona, aunque ambos equipos no se parecían en nada a los que se disputaron el cetro continental hacía dos años en Viena. Alemania tenía la baja de su capitán Ballack y curiosamente gracias a esta sonada ausencia había logrado desplegar otro fútbol, más de toque, más elegante. España no contaba con jugadores clave como Senna o Cazorla, pero mantenía la esencia de aquel entonces. Por el juego desplegado en el Mundial y por historia, Alemania partía con una ligera ventaja, aunque se preveía que la semifinal iba a ser igualada.

Era la primera vez que España jugaba una semifinal de un Mundial y para este histórico encuentro Vicente del Bosque alineó a Iker Casillas bajo palos, línea de cuatro defensas integrada por Sergio Ramos, Piqué, Puyol y Joan Capdevila; Xabi Alonso, Sergio Busquets y Xavi Hernández en el centro del campo; Iniesta y Pedro por las bandas y como único punta David Villa. Sorprendía –aunque no tanto a tenor del nivel que mostró en el torneo- la ausencia de Fernando Torres, que le cedió su puesto en el once titular al canario Pedro.

España quiso tener la pelota de inicio, jugando al toque, con tranquilidad y disfrutando de posesiones largas de balón. Muy bien en estos primeros minutos de juego Piqué, que cambiaba de vez en cuando la monotonía de pases cortos de España con algún pase largo orientado a la banda. Alemania, por su parte, esperaba replegada, con las líneas muy juntas y sin presionar la salida del balón de su rival. A los cinco minutos de juego saltó un espontáneo al terreno de juego, pero fue rápidamente reducido por la seguridad del estadio.

Gran inicio de España

A nivel ofensivo destacaba en España la novedad, Pedro, que tenía una gran movilidad, jugando de banda a banda con plena libertad. Suyo fue el pase de la primera ocasión del partido, cuando metió un balón en profundidad buscando la espalda de Mertesacker para que rematara Villa. El Guaje llegó a tocar el balón, pero no pudo superar en la salida al cancerbero alemán Neuer. Parecía que España había superado a Alemania en el inicio: tenía más la posesión e intentaba arrinconar al equipo teutón, que era incapaz de hilar dos pases seguidos. Inquietaba más España, que en una bonita jugada de estrategia pudo marcar. Sacó el saque de esquina en corto Xavi buscando a Iniesta. El manchego se la devolvió al cerebro del equipo y este abrió para Xabi Alonso, que se la devolvió al catalán. Totalmente solo, Xavi centró al corazón del área, donde Puyol remató por encima del larguero. Dos buenas ocasiones de gol en poco más de diez minutos.

Tras esta ocasión para España el equipo alemán se desperezó e intentó entrar más en contacto con la pelota. Dispuso de dos saques de esquina consecutivos en los que buscó encerrar a España en su área gracias a su poderío físico. Fue un espejismo, una demostración del gen ganador alemán: España tenía plenamente controlado el partido y recuperaba con facilidad la posesión de la bola cada vez que Alemania intentaba jugarla. El peligro teutón llegaba en el contraataque, cuando Özil tenía el cuero e intentaba conectar con Klose.

El primer disparo a portería de Alemania corrió a cargo de Trochowski, que disparó desde lejos, forzando la intervención de Casillas, que despejó a saque de esquina. Era en los saques de esquina donde, tal y como España había planteado el partido, podía crear peligro Alemania, gracias a su poderío físico y a sus hombres altos. Alemania se había estirado un poco más y España tenía más dificultad para jugar la pelota, además de no tener las ideas demasiado claras: hasta en dos ocasiones David Villa estuvo solo en la banda para crear peligro, pero ni Iniesta ni Pedro lo vieron para conectar con él. El dominio de España era constante, pero en el tiempo de descuento Alemania pudo tener un penalti a su favor después de un choque entre Ramos y Özil dentro del área, pero el árbitro húngaro no señaló nada.

Al descanso se llegó con empate sin goles, en una primera parte dominada de cabo a rabo por España, que sin embargo fue incapaz de plasmar su dominio con goles, algo muy peligroso dada la entidad del rival que tenía enfrente. Alemania estaba aletargada, ante un rival que por vez primera en el Mundial estaba jugando a su auténtico nivel, aunque en las pocas ocasiones de las que había disfrutado había inquietado a la zaga española. Quizás echaban demasiado en falta los germanos a Müller, sancionado.

El mismo guión

Tras la reanudación Alemania parecía haber dado un paso al frente, intentando entrar más en contacto con el balón. Sin embargo, fue España la que tuvo la primera gran ocasión del segundo período, después de una gran jugada individual de Pedro por la banda derecha, en la que tras luchar el balón, logró llegar al pico del área alemana y dejársela a Xabi Alonso, que disparó desde fuera del área un pelín desviado. El tolosarra tuvo otro buen disparo desde la frontal tras otra gran jugada de Pedro, muy atrevido, pero volvió a marcharse lejos del marco de Neuer.

Boateng sufría enormemente marcando a Pedro y a Sergio Ramos y por ello Joachin Löw lo sustituyó para introducir a Jansen, un lateral zurdo más contundente. El tercer disparo de España fue de Villa, que recibió fuera del área un pase de Xavi Hernández. En apenas diez minutos la Roja había disfrutado de tres tiros a portería: el gol parecía cuestión de tiempo. Neuer tuvo que emplearse a fondo para detener un disparo de Xabi Alonso, pero no pudo detener el esférico y rechace franco para que Iniesta controlara dentro del área. El manchego, con dos compañeros para rematar, centró mal. El balón parecía perderse, pero Busquets no tardó en recuperarla: al final de esa jugada Pedro pudo marcar, pero su lanzamiento se marchó fuera.

Löw volvió a mover fichas, quitando a Trochowski por Kroos. España jugaba a sus anchas, profundizando y jugando con velocidad. El húngaro Kassai se comió un claro penalti a favor de España, después de que Friedrich derribara a Ramos cuando el de Camas iba a rematar un centro de Xabi Alonso. El balón le duraba muy poco a Alemania, incapaz de crear peligro, incapaz de encontrar a Özil para que tejiera el juego. En este segundo tiempo todo el juego se desarrollaba en la mitad del campo alemana.

Iker Casillas salvó a España en la única jugada de peligro de Alemania. Una buena jugada de toque que comenzó en la banda izquierda y que finalizó con un centro a la derecha buscando al recientemente ingresado Kroos, que disparó dentro del área, obteniendo una gran réplica del cancerbero mostoleño de la Roja. Alemania aprovechó para desahogarse y poner cerco a la meta española: dispuso de dos saques de esquina y una falta al borde del área para meterle el miedo en el cuerpo a su rival.

Puyol hace historia

Cuando mejor estaba Alemania, llegó la apoteosis: España se adelantó en el marcador. Un gol merecido, esperado, que hacía justicia. Su autor, Carles Puyol, que entró con poderío dentro del área alemana para alojar dentro de las mallas de Neuer un saque de esquina botado por Xavi Hernández. Un cabezazo antológico que daba ventaja a España y la dejaba a un pasito de su primera final mundialista a un cuarto de hora de que el partido acabara.

Con el gol en contra Alemania se marchó decididamente en busca del empate que le permitiera jugar la prórroga. Se dedicó a jugar balones largos, al corazón del área, intentando imponer su fortaleza física. España presionaba con ahínco, tratando de forzar la precipitación de su rival. En el festival de balones colgados al área española un jugador se erigió en auténtico protagonista: Piqué. El catalán cortaba providencialmente cada balón, arrebatándoselo de la cabeza a Klose y a Podolski. Löw metió más mordiente en ataque: quitó a Khedira y colocó en su lugar a Mario Gómez. En ese momento Vicente del Bosque aprovechó para realizar el primer cambio de España: un cansado David Villa dejó su sitio a Fernando Torres.

España estaba cansada. Tenía que limitarse a aguantar y jugar a la contra. En una de ellas Pedro desperdició la posibilidad de matar el partido. Iniesta le puso un gran pase en profundidad, estando solos el canario y Torres con Friedrich. Pedro entró en el área alemana y, cuando tenía a Fernando Torres para marcar a placer, se dedicó a regatear al central alemán hasta que acabó perdiendo el balón. Hacía falta que España durmiera el partido, que intentara controlarlo un poco más. A seis minutos del final Del Bosque quitó a Pedro –que había rendido a un gran nivel- por David Silva.

Kassai concedió tres minutos de descuento, en los que Alemania encerró a España. Fueron tres minutos en los que el partido pareció un auténtico frontón, pero que pudo sobrevivir gracias al buen hacer de Puyol y Piqué. Finalmente, España ganó el partido y logró el pase a la final. Había sido el mejor partido de la Roja en todo el Mundial. Esperaba Holanda.

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Con más pegada que juego Holanda gana a Uruguay

Treinta y dos años después la selección holandesa jugará una final de un Mundial. Imperó la lógica en la primera semifinal y el equipo orange ganó a una digna Uruguay, que jugó muy mermada por las sanciones, echando mucho de menos a Luis Suárez. Una Holanda que mostró más pegada que juego, una Holanda que se mostró más práctica que preciosista. Curioso el caso holandés: siempre entra en las quinielas de favoritos, siempre es un equipo a tener en cuenta por ser la heredera del fútbol total de Cruyff y compañía y, este año, en el que apenas juega a nada, ha logrado llegar hasta la final.

El tópico que dice que jugando mal se alcanzan cotas mejores parece cumplirse con Holanda. Comparando a la Holanda de la Eurocopa de 2008 y a la del Mundial de dos años después, se puede decir que es cierto. En la Eurocopa hubo dos equipos que deslumbraron a todo el mundo por su juego brillante: España y Holanda. Una Holanda que era máxima candidata, que aplastaba a sus rivales y que cayó incomprensiblemente eliminada en cuartos de final por Rusia –que jugó las semifinales con España. La Holanda de Van Marwijk nada tiene que ver con la de Van Basten –seleccionador en 2008- ya que juega con dos centrocampistas menos creativos, como Van Bommel y Nigel de Jong y que vive exclusivamente de la genialidad de Robben y Sneijder –de largo, junto a Özil y David Villa, el mejor jugador del Mundial. Ni siquiera tiene un delantero centro puro, que muestre hambre, ganas e inquiete a la defensa rival: Van Persie está dejando mucho que desear, y aún se espera que la perla del Arsenal comparezca en el Mundial.

Ante Uruguay Holanda ganó por tener mejores jugadores que los de su rival, por pegada y por la cobardía de Tabárez. Se adelantó en el marcador con un golazo de Gio Van Bronckhorst, pero a partir de ahí el equipo dio un paso atrás y dejó jugar a Uruguay. Una Uruguay que demostró más ganas y dominó el partido hasta el final del primer tiempo, donde Diego Forlán logró empatar con un gran gol mezcla de genialidad y de la ayuda de Stekelenburg: el guardameta holandés tocó con la mano el disparo lejano del delantero uruguayo, pero no pudo hacer nada por evitar que el tanto subiera al marcador por estar mal colocado.

En la segunda parte Holanda se mostró tal y como es: un equipo sólido y con pegada. De entrada, Van Marwijk sustituyó a De Zeeuw por Rafael Van der Vaart, y el equipo notó tener a un centrocampista más creativo sobre el terreno de juego. Poco a poco fue dominando el juego hasta lograr dos goles en un suspiro. El primero de Sneijder, que disparó cruzado, batiendo a Muslera. Este gol debió ser anulado por el colegiado uzbeko, pues Van Persie estaba en fuera de juego e intentó tocar la pelota, lo que debería haber invalidado la jugada. Prácticamente nadie protestó la jugada y poco después Holanda terminó de matar la semifinal: un gran centro de Kuyt desde la derecha fue rematado magistralmente de cabeza por Robben: un golazo en el que el veloz extremo del Bayern de Múnich midió bien los tiempos y giró con mucha calidad el cuello para alojar el balón en las redes de un Muslera que fue un mero espectador del remate.

El 3-1 era demasiado botín al juego exhibido por Holanda, que ya se sabía finalista del Mundial. También lo sabía Tabárez, seleccionador uruguayo, que sustituyó a Diego Forlán en el tramo final del partido no se sabe muy bien por qué. Este cambio frenó las expectativas charrúas, que en un despiste mayúsculo de la zaga holandesa consiguió recortar distancias en el marcador con un gol de Pereira. Durante el descuento Uruguay logró encerrar a su rival y pudo haber marcado en la última jugada del partido, pero Sebastián Fernández se equivocó al intentar controlar el balón dentro del área en lugar de haber disparado de primeras y la jugada murió sin más. Quizás, de haber estado Forlán en el campo la selección uruguaya podría haber forzado la prórroga.

El caso es que Holanda alcanza su tercera final de un Mundial, tras las de 1974 y 1978. Ambas las perdió ante Alemania y Argentina, respectivamente. Precisamente, Alemania puede ser uno de los rivales de los tulipanes en la gran final, algo que anhelan y desean los aficionados y jugadores holandeses, para resarcirse de la derrota de 1974. Aunque, de acuerdo con el oráculo alemán por excelencia, el pulpo Paul –que tiene un porcentaje de aciertos insólitos, pues no ha fallado un solo resultado de Alemania en este Mundial- los deseos holandeses no se cumplirán: su rival, sería España.

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martes, 6 de julio de 2010

Muñoz solicita que le declaren insolvente al Cádiz Club de Fútbol, SAD

El Cádiz Club de Fútbol ya ha iniciado el proceso y ha entregado toda la documentación para acogerse a la Ley Concursal. Una ley a la que ya varios equipos de fútbol profesional se han acogido, logrando reflotar su situación económica: Las Palmas, Málaga, Real Sociedad, Celta, Levante… Para que el Cádiz siga los pasos de estos clubes, primero deberá esperar a que la jueza Nuria Orellana estudie el caso: una vez lo haya hecho dictaminará si acepta la petición. Algo que cree que llegue a materializarse Javier Moyano, que consideró que el Cádiz cumplía los requisitos para acogerse al concurso de acreedores –ya que adeuda cantidades importantes de dinero a la plantilla y se ha declarado incapaz de cumplir con sus obligaciones tributarias.

Se venía especulando con esta posibilidad desde que se consumó el descenso de categoría tras la conferencia de prensa dada por Antonio Muñoz Tapia en la que trataba de aclarar el futuro de la entidad. En ese momento, el consejero delegado del club declaró que no descartaba acogerse a la Ley Concursal, ante el descenso de los ingresos por militar en una categoría inferior, a la par que indicaba que dos de los tres equipos que habían logrado el ascenso a Primera esta campaña se encontraban en pleno proceso y “no les había pasado nada”.

Finalmente, y una vez el Cádiz logró toda la documentación necesaria -una memoria de la historia económica y jurídica que comprendiera la identidad de los socios y administradores, las actividades a que se dedica la entidad, las causas de la insolvencia, las propuestas de viabilidad, un inventario de los bienes poseídos y una relación de los distintos acreedores- hizo pública en su página web mediante un comunicado de prensa su intención de acogerse a la Ley Concursal. En dicho comunicado de prensa se indica que era una medida básica y necesaria para asegurar el futuro de la entidad tanto a corto como a medio plazo: se trata de un mecanismo que ha ayudado a mejorar las situaciones económicas y deportivas de los clubes de fútbol que tomaron esa senda.

Un dato para el optimismo es que los equipos que lo hicieron con anterioridad tenían una deuda reconocida mayor que la del club cadista. El pionero, Las Palmas, tenía una deuda que rondaba los setenta millones de euros –y jugaba en Segunda B, como va a hacerlo el Cádiz- y ahora cuenta con una economía saneada. El Málaga, en Segunda División se acogió con una deuda de veintisiete millones de euros, uno menos que la Real Sociedad, que celebró el concurso de acreedores en 2008. Gracias a esta medida, equipos como el Deportivo Alavés, que adeudaba una gran cantidad de los salarios de los jugadores del club, pudo mantener la categoría pese a las denuncias interpuestas en la AFE.

La deuda reconocida del Cádiz Club de Fútbol se encuentra situada en torno a los doce millones de euros, a los que habría que sumar los cerca de cuatro millones que la entidad dejará de ingresar por estar en Segunda B. También tiene el frente abierto de las denuncias interpuestas por parte de los integrantes de la plantilla de la pasada campaña, que solicitan el pago de las tres mensualidades pendientes –abril, mayo y junio- y de la prima por el ascenso a Segunda de la temporada 2008-2009. Desde el club se indica que no habrá problema alguno para hacer frente a los pagos pendientes con los futbolistas, estando a la espera de la resolución por parte de la jueza Orellana, que dictaminaría la vía para saldar esa situación.

La Ley Concursal trata de reflotar a entidades que entran en una situación de crisis, marcando una hoja de ruta para que pueda hacer frente a sus deudas. En el caso de las sociedades deportivas, además, puede conseguir que la deuda se reduzca hasta en un cincuenta por ciento. También las causas pendientes que pudiera tener el Cádiz Club de Fútbol quedarían suspendidos, algo que beneficiaría enormemente a la entidad. En caso de que se admita a trámite la petición del Cádiz se nombraría un conjunto de administradores externos al club que vigilaría todo lo relacionado con la economía de la sociedad: pondría un límite salarial a los empleados, aprobaría los presupuestos y llegaría a acuerdos con los acreedores. Pero para que todo esto sea posible, aún habrá que esperar al dictamen de Nuria Orellana.

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domingo, 4 de julio de 2010

España hace historia

Un lugar en la historia. Era eso lo que tanto España como Paraguay se disputaban en su cruce de cuartos de final. Los españoles querían acabar de una vez con su gafe de los cuartos de final, haciéndole justicia a una gran generación capaz de vencer los miedos de la selección y ponerla en un lugar inimaginable para todos. Los paraguayos, que nunca habían llegado a cuartos, querían seguir avanzando y superando sus límites. Un partido con dos equipos con estilos de juegos diferentes: España buscaba el trato del balón, mimándolo; Paraguay jugaba más rocosa, más compacta, dejándose dominar y sabiendo sufrir.

Para este encuentro, y pese a los debates abiertos sobre la conveniencia de alinear a Torres o a Llorente, Vicente del Bosque apostó por el mismo once titular usado a lo largo del campeonato. Es decir, ante Paraguay jugaron Iker Casillas en la portería, Sergio Ramos en el lateral derecho, Capedvila en el izquierdo, pareja de centrales formada por Puyol y Piqué, trivote en el centro del campo con Sergio Busquets, Xabi Alonso y Xavi Hernández, Iniesta escorado en la derecha, David Villa pegado a la banda izquierda y Fernando Torres como delantero centro. El colegiado fue el guatemalteco Carlos Batres, cuya designación por parte de la FIFA no gustó nada a Paraguay.

De salida, Paraguay presionó muy arriba, intentando arrinconar a España, que cuando tenía la posesión de la pelota tocaba con calma, esperando que se abriera algún hueco entre la maraña defensiva de su rival. El primer disparo a portería fue del cuadro guaraní tras un saque de banda: Cardozo prolongó de cabeza buscando a Santana, que disparó mansamente desde la frontal. La presión paraguaya era constante, tratando de dificultar la salida del balón de España, haciéndole un marcaje especial a Xavi, que no terminaba de encontrar su sitio. Los ataques de la Roja eran estériles, pues tanto Sergio Ramos como David Villa –únicos jugadores que se ofrecían para inquietar al rival- estaban especialmente solos. Cada vez que controlaban la bola se veían rodeados por cuatro defensores paraguayos, sin que ningún compañero se ofreciera para combinar. También ayudaba la permisividad arbitral, que no sancionó un par de entradas de los jugadores paraguayos que deberían haber sido falta.

Mal arranque de España

La superioridad física de Paraguay era manifiesta: parecía que había más jugadores paraguayos que españoles. No había movilidad por parte de Xavi e Iniesta, que debían ser el motor del equipo y los que con sus pases facilitaran las internadas de Villa. Además, Busquets se mostraba muy inseguro en el medio del campo, perdiendo balones fáciles y comprometiendo a sus compañeros cuando tenía que retrasar el cuero. Cuando España atacaba tenía otra dificultad añadida: Paraguay se replegaba por completo, defendiendo todo el equipo menos Cardozo. En los primeros veinticinco minutos de partido el acercamiento de mayor peligro llegó en una jugada por la banda izquierda de David Villa, que tras recibir un pase de Xavi, dribló a dos defensores, llegó hasta la línea de fondo y pasó raso buscando a algún compañero, pero el pase fue interceptado y despejado a corner.

El primer disparo de España fue de Xavi: el catalán disparó desde lejos y el balón impactó en el larguero de la portería de Justo Villar. Marcar era muy difícil, no solo por la dificultad del equipo a la hora de elaborar el juego, sino por la inoperancia de Fernando Torres. El Niño apenas se movía, apenas se ofrecía: permanecía estático y no hizo intento alguno de ir a por una pelota franca dentro del área tras un buen centro de Iniesta. El fuenlabreño era un reflejo de España, que no era el mismo equipo que derrotó en octavos a Portugal. Mientras tanto, Paraguay gozaba de algunas buenas ocasiones: en un remate en plancha Santana estuvo a punto de adelantar a su equipo, pero no llegó a peinar el esférico. Por si fuera poco, Batres anuló un gol de Valdez por fuera de juego de Cardozo, que pese a no tocar el balón, intentó intervenir en la jugada. Era el partido más duro de España en el Mundial, más que por el rival por el mal juego exhibido por el equipo de Del Bosque. Se estaba jugando como le convenía a Paraguay: sin prisas, dejando que pasara el tiempo.

Batres protagonista

Tras la reanudación se mantuvo el guión del primer tiempo: Paraguay mantenía el tono físico y España jugaba enmarañada. El árbitro también se mantuvo en su línea: especialmente permisivo con las faltas de los paraguayos, apenas intervenía cada vez que caía al suelo algún futbolista de la Roja. Las quejas de la prensa paraguaya y de Chilavert parecían haber hecho mella en el guatemalteco Batres. Pese a esta ausencia de claridad en las ideas de los jugadores españoles, en los cinco primeros minutos del segundo acto llegó más veces que en los primeros cuarenta y cinco minutos al área de Villar. Viendo que el equipo necesitaba un revulsivo, Vicente del Bosque no tardó en sustituir a Fernando Torres por Cesc Fábregas. Con este cambio, Villa pasaba a jugar como único punta y Cesc jugaba donde antes había estado el asturiano, en la banda izquierda.

Lo peor sucedió en el minuto doce del segundo tiempo, cuando en un saque de esquina a favor de Paraguay, Gerard Piqué agarró descaradamente a Cardozo dentro del área. Batres no lo dudó y señaló la pena máxima, amonestando además al defensor español. El lanzador fue el propio Cardozo, que lo lanzó a la derecha, pero Casillas adivinó sus intenciones y blocó el balón. En la siguiente jugada Batres pitó otra vez penalti, pero esta vez favorable a España: Alcaraz derribó a Villa y fue amonestado. El lanzador fue Xabi Alonso, que batió a Villar, pero el árbitro indicó que debía repetirse el lanzamiento. En el segundo intento Villar detuvo el disparo y, en el rechace, hubo otro penalti del cancerbero paraguayo sobre Cesc Fábregas cuando iba a disparar, pero Batres no lo pitó. Con estas decisiones el guatemalteco se había erigido en inesperado e indeseado protagonista del partido.

El penalti parado por Casillas había metido a España en el partido, que pese a haberse topado con los errores arbitrales, se reencontró a sí misma. Tocaba de un lado a otro, con tranquilidad, cambiando la orientación del juego cuando era necesario y con los jugadores ofreciéndose para ayudar a sus compañeros cuando estaban presionados por los paraguayos. Iniesta se había metido en el partido: se ofrecía y asumía responsabilidades, yéndose por la banda y llegando al borde del área. Xavi Hernández pudo marcar con un duro lanzamiento desde fuera la frontal, pero el balón se marchó fuera. Tras esta ocasión de la Roja, Del Bosque introdujo al canario Pedro por Xabi Alonso: el recién ingresado jugaba por la izquierda y, como falso extremo diestro, lo hacía Iniesta.

Villa rompe el muro paraguayo

Paraguay acabó físicamente agotada. Cuando tenía el balón no tenía las ideas claras, ni buscaba atacar: sólo quería llegar a la prórroga. A siete del final España logró un gol agónico, obra de Villa, máximo artillero en solitario del Mundial. El gol nació de una preciosa jugada individual de Iniesta, que se plantó al borde del área con mucha sangre fría para abrir el juego a la derecha, donde recibió solo Pedro. El canario disparó al palo, recogiendo el rechace Villa, que tras controlar disparó al palo nuevamente, pero esta vez el poste no repelió la bola, que se introdujo en la portería de Justo Villar. Un gol que hacía justicia a lo visto en la segunda parte y que restablecía lo ocurrido por el desastre de Batres.

Del Bosque gastó su último cambio sustituyendo a un lesionado Puyol por Carlos Marchena. Con este cambio Busquets se integró también en la línea defensiva, que estuvo compuesta por cinco jugadores. España ya no podía arriesgar y sabedora de ello tocaba la pelota con parsimonia, dejando que corrieran los minutos. Paraguay decidió ir a por todas: tras una falta no señalada por Batres sobre Iniesta, el equipo guaraní salió en un contragolpe que culminó Santana. El disparo fue despejado por Casillas, pero el rechace le llegó a Santacruz , que con todo fue incapaz de batir al cancerbero español, que se rehízo y blocó el nuevo lanzamiento paraguayo. En la siguiente jugada y tras una gran jugada de Pedro, Villa pudo marcar el segundo gol del partido, pero pese a controlar con calma dentro del área, disparó mal, facilitando la intervención de Justo Villar. El partido estaba loco.

Sin embargo, España supo controlar el descuento, dejando que el partido muriera hasta que Batres señaló el final del partido. Con este final, estalló la alegría retenida del grupo, que había hecho historia en el fútbol español: era la primera semifinal de España en un Mundial. Una semifinal en la que esperaba la Alemania de Özil.

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