domingo, 26 de septiembre de 2010

Buenavictoria en Estepona

El Cádiz llegaba al Francisco Muñoz Pérez para enfrentarse a la Unión Estepona, en la sexta jornada del Grupo IV Segunda B. Un campo de césped artifical, que sin embargo presentaba unas condiciones óptimas para la disputa del encuentro. El Estepona se encontraba en la decimotercera posición en la clasificación, con cinco puntos, mientras que el Cádiz se mantenía líder con trece.

Para este encuentro Risto Vidakovic no pudo contar con el extremeño Enrique Ortiz –que se lesionó en el duelo entre semana con el Yeclano- ni con Baquero. En la convocatoria del equipo amarillo destacaba la presencia de Raúl López –lesionado desde el Trofeo Carranza- y del gallego Hugo García. El once titular que saltó al césped del Muñoz Pérez estuvo integrado por Dani Miguélez en la portería, línea de cuatro defensas con Cifuentes, Álvaro Silva, José Serrano y Diego Reyes, trivote en el centro del campo con Álvaro Jurado, Fran Cortés y Carlos Caballero, Velasco como extremo derecho, Aarón Bueno como extremo zurdo y Pachón como delantero centro. Una vez más el Cádiz jugó el encuentro con las calzonas amarillas.

Con el pitido inicial llegó la primera jugada polémica del encuentro: Álvaro Silva retrasó el balón para Dani Miguélez al que se le escapó la pelota al controlar, cogiéndola con la mano para asegurar. Una clara cesión que el colegiado, Sánchez Laso, no consideró como tal. Poco después llegó el primer acercamiento peligroso del Cádiz. José Serrano le dio un buen pase a Aarón Bueno, que asistió a Pachón. El madrileño, dentro del área, encaró al guardameta, pero este le adivinó la intención y consiguió detener el disparo. El posterior rechace dentro del área lo recogió Velasco, pero acabó disparando por encima del larguero. El Estepona, por su parte, tuvo la primera ocasión tras un mal despeje de José Serrano, que propició que Rubén Cruz se encontrara el esférico dentro del área, pero afortunadamente Dani Miguélez consiguió blocar.

Partido trabado

La iniciativa en el juego la llevaba el equipo local, más habituado a jugar en césped artificial que el Cádiz. Dani Miguélez realizó en el ocho de partido una intervención de mucho mérito, tras salvar un gran remate de cabeza de Rubén Cruz. El Estepona tenía mayor controlado el encuentro y las tres ocasiones de peligro habían sido suyas. El Cádiz estaba un poco a la expectativa, sin llegar a entrar en contacto con el balón. Los integrantes del centro del campo estaban poco participativos y eso dificultaba mucho la labor de ataque del Cádiz.

Poco a poco, gracias a Daniel Cifuentes, el Cádiz se estiró más y empezó a inquietar al Estepona. El lateral derecho cadista subía una y otra vez, ayudando a Velasco, ofreciéndose a Fran Cortés y Caballero para organizar los ataques. A pesar de esto, el Estepona estaba jugando muy ordenado y era difícil penetrar en la maraña defensiva del conjunto malagueño. En el minuto veintidós Álvaro Jurado vio la cartulina amarilla tras derribar a Pedro en un contragolpe. El propio Pedro, tras recibir un centro rápido desde la derecha de Rubén Díaz, disparó fuera. El Cádiz estaba atascado, con serias dificultades. Muestra de ello es que veinte minutos después de la ocasión de Pachón no volvió a llegar al área de Ávila. Pachón, de cabeza, asistió a Carlos Caballero, que no llegó a controlar el balón en el punto de penalti.

El especialista marca el penalti

Pese a lo poco que estaba llegando al área contraria, el Cádiz se adelantó en el marcador a la media hora de partido. En un balón dividido dentro del área, el portero Ávila derribó a Velasco dentro del área. Sánchez Laso no lo dudó, señaló la pena máxima y amonestó al cancerbero. El encargado de lanzar la pena máxima fue Aarón Bueno, que marcó tras poner el balón en la escuadra izquierda de la portería. 0-1, partido de cara para el Cádiz y quinto gol del extremo zurdo esta temporada.

En lugar de controlar el partido con la posesión del balón, el Cádiz le cedió por completo la responsabilidad a su rival. En consecuencia, el Estepona no se achicó, y cuatro minutos más tarde gozó de una muy buena oportunidad de empatar, pero en el momento de rematar Pedro se equivocó y acabó cabeceando por encima del larguero. Si hasta el momento del gol el equipo no estaba muy acertado en el aspecto ofensivo, defensivamente tampoco estaba muy lúcido. Ese remate de Pedro se produjo después de un error en cadena de la zaga amarilla. En el minuto cuarenta, Fran Cortés también fue amonestado tras hacer una falta en el centro del campo.

El Estepona lo intenta

Tras la reanudación el Estepona, que realizó un cambio –sustituyendo a Ríos por Cabello- tuvo una llegada peligrosa tras una jugada por la banda derecha, que fue solventada por Cifuentes, que envió la pelota a corner. Parecía que el combinado local había salido mejor de vestuarios, ya que había llegado un par de veces más a los dominios del guardameta cadista. El Cádiz, por su parte, basó su juego en estos primeros instantes en transiciones rápidas de balón para sorprender a su rival.

El fuerte viento que hacía en Estepona imposibilitaba que el Cádiz aprovechara las jugadas de estrategia de las que disfrutó. Todos los saques de esquina que había botado hasta el momento se marcharon fuera. Pachón, que si bien no había disparado más a portería, estaba muy participativo: una buena jugada suya por la banda izquierda casi fue el segundo gol cadista, pero en última instancia un central cortó el centro del madrileño cuando Aarón Bueno iba a rematar. Una jugada parecida se repitió minutos después: Pachón centraba desde la banda izquierda y Bueno casi remata de cabeza.

El Estepona volvió a mover ficha: quitó a Pecas y metió a Chupi. Esta segunda mitad adoleció de menor intensidad que el primer período: fútbol muy trabado en el centro del campo, sin claridad por parte de los dos equipos. Mucho desplazamiento del balón en largo, mucho juego de cabeza sin que ningún jugador llegara a controlarlo o a bajarlo al césped, pero muy poco fútbol.

La sentencia

En el minuto sesenta y seis, el Cádiz sentenció el encuentro. El Estepona dispuso de una jugada de ataque dentro del área, pero Gaitán controló mal y propició el contragolpe cadista. El balón le llegó en la banda derecha a Velasco, que asistió a Pachón. El madrileño no consiguió disparar y el balón rechazado lo recogió Aarón Bueno, que batió prácticamente a placer a Ávila. 0-2. El Estepona intentó contestar con un disparo de Chupi, que fue blocado sin problemas por Dani Miguélez. Cabello también disparó dentro del área tras un error de Álvaro Silva, pero una vez más el portero consiguió detener el lanzamiento.

Con el 0-2, Risto Vidakovic efectuó el primer cambio en el Cádiz: Hugo García sustituyó a un voluntarioso Pachón. También el Estepona aprovechó para hacer su último cambio del partido, al irse Capitán por Álex. Hugo García, desde fuera del área, estuvo cerca de lograr el tercero para el Cádiz. Tras esta ocasión del ariete gallego, Vidakovic hizo su segundo cambio: se marchó un ovacionado Aarón Bueno para que López Silva jugara los minutos finales. Poco después también se marchó Álvaro Jurado, dejándole su sitio al ovetense David González.

En los minutos finales, tanto Pedro como Cabello buscaron el gol del honor para el Estepona, pero el Cádiz consiguió aguantar y mantuvo su puerta a cero. Finalmente, victoria a domicilio, muy trabajada por el equipo amarillo, que con dieciséis puntos se mantiene una semana más al frente de la tabla.

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sábado, 25 de septiembre de 2010

A vueltas con las calzonas azules

Cuando el Cádiz Club de Fútbol presentó las aberrantes equipaciones diseñadas esta temporada por Kelme, la afición amarilla no tardó en poner el grito en el cielo. Obviando la detestable segunda equipación –de la que podría hablarse largo y tendido en términos estéticos- lo que provocó un rechazo unánime por parte de los seguidores fue la ausencia de las calzonas azules en la primera equipación del equipo. Inexplicablemente, el club había renunciado a uno de sus símbolos en el año del Centenario. Las protestas y muestras de descontento de la hinchada fueron en aumento al ver que desde el club no se daba marcha atrás a tamaño despropósito. Internet, tanto en foros como en las redes sociales, fue el lugar donde las protestas tuvieron cabida. Gracias al empuje de los aficionados, el club finalmente dio marcha atrás, prometiendo que usaría junto a las calzonas amarillas de Kelme, las azules tradicionales, aquellas que corresponden al Cádiz Club de Fútbol.

Hace más o menos un mes desde esta promesa y el equipo sigue sin vestir como debe. Un mes después, el Cádiz mantiene el color amarillo en las calzonas de su primera equipación. En total, han sido ocho los partidos disputados en lo que va de campaña: cinco en Liga y tres de Copa del Rey. Y en todos ellos, el equipo ha saltado al terreno de juego completamente de amarillo. El azul en las calzonas parece haber sido desterrado y con este destierro se le ha arrebatado al club una de sus señas de identidad.

El anuncio coincidió con el primer compromiso oficial de la temporada ante la AD Parla, en Copa del Rey. Lógico que el equipo jugara de amarillo, pues las calzonas azules ni siquiera estaban preparadas. También resultó lógica la ausencia del azul en el debut liguero ante el Real Jaén. En la segunda jornada de Liga –disputada tras otro choque copero contra L`Hospitalet, en el que el Cádiz volvió a ir de amarillo- no hubiera sido posible la utilización de las calzonas azules por coincidencia de colores con el CD Alcalá. En la eliminación del torneo del k.o., rindiéndole visita al Poli Ejido, el Cádiz tampoco utilizó las calzonas azules. El colmo del despropósito llegó en la tercera jornada de Liga, contra el Real Murcia. Un partido jugado dos días después de la fecha en la que el club cumplía el siglo de vida y en el que no se realizó ningún acto para celebrar dicha efeméride. Y, una vez más –y pese a la petición “popular”- no se jugó con las calzonas azules, algo que tampoco se hizo contra Almería B y Yeclano.

Ha pasado un mes desde la promesa del club y la gran pregunta que se hace la afición es: ¿para cuándo las calzonas azules? La tardanza en el cumplimiento de esa promesa no hace más que desacreditar más aún a los rectores de la entidad. Si su intención no era presentar las calzonas azules en la primera equipación, ¿por qué no lo dijeron abiertamente? ¿Por qué rectificar cuando no se está dispuesto a hacerlo? ¿Por qué decir sí, cuando se quiere decir no? Cuando se adquiere un compromiso –que es lo que hizo el club con esta promesa- hay que cumplirlo. No se puede decir sí porque sí, y después no hacer nada. Esa es una postura incoherente, inmadura, cobarde. Esa es la postura de los que conforman la cúspide del club, que con su promesa y su actitud a lo largo de este mes lo único que hacen es insultar a la inteligencia de la masa social del Cádiz.

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viernes, 24 de septiembre de 2010

La pegada minimiza los fallos

Con más sufrimiento de lo esperado venció el Cádiz al Yeclano. El equipo amarillo mostró tener más pegada que fútbol y fue gracias a su acierto de cara a gol por lo que consiguió superar a su rival. Un Yeclano que sorprendió, presionando muy arriba y manteniendo el orden táctico hasta que Enrique marcó el tercero. El rival acusó este gol, y no despertó hasta los minutos finales, cuando intentó encerrar al Cádiz colgando balones.

Después de haber estado en el banquillo el día del Murcia, Dani Miguélez volvió a la titularidad en Carranza. El canterano, por el que el club pujó muy fuerte para lograr su continuidad en la plantilla realizó un partido para olvidar. Muy inseguro, poco fiable, los goles del Yeclano llegaron en gran medida por errores suyos. El primer gol llegó tras un fallo de entendimiento entre el guardameta y Álvaro Silva que fue aprovechado por Tomás. Más clamoroso fue su fallo en el segundo gol del Yeclano, que colocaba un momentáneo empate en el marcador. Un disparo de Tomás se introdujo en la portería cadista después de haber pasado bajo el cuerpo del portero. Incluso, en la locura en que se convirtió el partido tras el penalti que falló Aarón Bueno, estuvo a punto de recibir un tercer gol más tonto que los anteriores. A la hora de despejar Dani se equivocó y el balón, que golpeó en un atacante rival, casi se metió en la portería.

El de portero es uno de los puestos de mayor responsabilidad en un equipo, pues es el primer eslabón de la columna que lo sostiene en el terreno de juego. Dani debería centrarse, aprender de estos errores y no volver a repetirlos, ya que con actuaciones como la de esta jornada no hace honor al esfuerzo que realizó el Cádiz en verano. No hay nada peor para una defensa que un portero inseguro, algo que ya pudo verse en Carranza la pasada temporada –aunque fuera con otro guardameta.

Mención aparte merecen dos de los goleadores: Fran Cortés y Enrique. El canterano hizo el primero, con mucho suspense, pues el balón casi lo interceptó el veterano Toni. Un gol que demuestra lo mucho que le cuesta a este futbolista ver puerta. Que marcara Cortés es importante porque demuestra que está ahí, a pesar de estar eclipsado por Carlos Caballero y de no rendir tampoco como se espera de él. Este tanto debería servirle como estímulo para intentar aportar más en el campo. Por su parte, el extremeño demostró, una vez más, que a pesar de no jugar en su sitio, es vital para el Cádiz. A pesar de que el gol fuera en gran medida mérito de Aarón Bueno, Enrique estuvo en el lugar y en el momento adecuado. Siempre está ahí, siempre acaba haciendo algo –ya sea marcar, asistir o luchar- que ayuda al equipo a sumar. Siempre acaba aportando algo positivo.

En líneas generales el partido contra el Yeclano fue raro. A los errores de Dani Miguélez hay que añadirle la linier –que algo nerviosa levantaba y bajaba el banderín sin orden ni concierto- y el penalti que Aarón Bueno falló. Pareció juntarse todo y, pese a tanta adversidad, el equipo sacó adelante el resultado, que es lo importante. Sumar. Para mantener el liderato, para mantener los dos puntos sobre el Murcia y los tres sobre Puertollano y Ceuta.

Lo mejor, la pegada y la capacidad de reacción. A pesar de ir perdiendo, el equipo apretó para empatar primero, y para adelantarse después. A pesar de haber recibido un gol tonto que implicaba el retorno de las tablas en el marcador, el equipo consiguió hacer un gol más. Queda mucho por mejorar, pero a medida que se le van planteando retos, este Cádiz va respondiendo.

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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sufrida victoria ante el Yeclano

Entre semana recibía el Cádiz al Yeclano, en partido correspondiente a la quinta jornada de Segunda B. Un encuentro en el que se enfrentaban dos conjuntos con trayectorias diferenciadas en la competición, con un Yeclano que había ganado sólo un encuentro y que había saldado sus otros compromisos con derrota. Eso sí, había sido capaz de doblegar al Puertollano, aspirante al ascenso. El Cádiz afrontaba el encuentro con la intención de seguir sumando para mantenerse en lo más alto de la clasificación.

Para este encuentro Risto Vidakovic se vio obligado a recomponer su once titular por la lesión de Baquero la jornada anterior. José Serrano fue el encargado de sustituir al central onubense, dándose su debut en Liga con el equipo amarillo. Así, de inicio, jugaron Dani Miguélez bajo palos, Cifuentes y Diego Reyes en los laterales con Serrano y Álvaro Silva como pareja de centrales, Jurado, Caballero y Fran Cortés en el centro del campo, Velasco en el extremo diestro, Aarón Bueno en la banda izquierda y Enrique como hombre más adelantado. Una vez más, el Cádiz jugó sin las calzonas azules.

En el primer minuto se produjo el primer acercamiento a la portería de Toni del Cádiz: Carlos Caballero dibujó un gran pase buscando la espalda de la zaga que fue recogido por Enrique, aunque su disparo acabó marchándose por encima del larguero. También Aarón Bueno dispuso de un buen disparo que acabó en saque de esquina. Tras este inicio fulgurante, el equipo perdió claridad en su juego, siendo víctima de la precipitación una vez traspasaba su mitad del campo. Por su parte, el Yeclano jugaba sin complicarse con desplazamientos largos de balón, pero sin inquietar en exceso a los centrales cadistas.

A los doce minutos de juego el ceutí Arias Madrid anuló un gol favorable para el Cádiz. Tras controlar un buen pase de Carlos Caballero, Aarón Bueno consiguió batir a Toni, aunque el árbitro de la contienda consideró que el cadista había hecho falta con anterioridad. Tres minutos después, Velasco estuvo cerca de batir al cancerbero del Yeclano, pero su disparo –tras un gran pase de Enrique- se marchó fuera, rozando el lateral de la red. Un contratiempo sacudió al Yeclano: Pablo Box se lesionó, teniendo que ser sustituido por Vilaseca. El conjunto azulgrana había sorprendido en este primer tiempo a propios y a extraños, jugando de manera muy ordenada y con una línea de presión muy adelantada.

Se adelanta el Yeclano

Después de que Carlos Caballero estampara contra la barrera una peligrosa falta en la frontal del área de Toni, el Yeclano se adelantó en el marcador. Fue en un error clamoroso de Álvaro Silva, que retrasó el balón buscando a Dani Miguélez, aunque el envío fue demasiado corto, llegando Tomás en lugar del cancerbero amarillo. El atacante del Yeclano superó al guardameta cadista y marcó a puerta vacía, a pesar de los intentos de José Serrano por evitarlo. El Cádiz, a raíz del gol, volvió a mover con velocidad la pelota. Aarón Bueno casi logró empatar con un disparo lejano que buscaba aprovechar que Toni estaba adelantado, pero el balón acabó dando en el larguero.

Sin embargo el Yeclano no se dejó llevar, no se desordenó y a medida que fueron pasando los minutos daba la sensación de estar mejor que el Cádiz. Esperaba parapetado para arrebatarle la pelota a los amarillos y contragolpear con velocidad. A pesar de jugar sin claridad de ideas, en los últimos diez minutos de la primera mitad el Cádiz puso cerco a la portería del veterano Toni: un disparo desde fuera del área de Fran Cortés, un cabezazo de Velasco que se marchó fuera, otro disparo de Enrique que se marchó desviado… Tanto fue el cántaro a la fuente que al final, llegó el gol. Llegó tras una gran triangulación cadista, entre Aarón Bueno, Enrique y Fran Cortés: el catalán centró desde la izquierda, el extremeño controló y se la cedió al canterano que disparó, batiendo con suspense al cancerbero rival. 1-1.

Tres goles más

Tras la reanudación, el Cádiz consiguió darle la vuelta al marcador. La jugada nació en un centro desde la derecha de Enrique buscando a Velasco, al que no llegó a rematar el jugador cadista. El rechace lo recogió en la izquierda el lateral zurdo, Diego Reyes, que volvió a meterlo en el área del Yeclano. Allí, Velasco consiguió controlarlo y, tras encarar al guardameta, lo batió de disparo cruzado. Un gol en un momento psicológico, que terminaba de hundir a un rival que había opuesto mucha resistencia.

Sin embargo, el Yeclano consiguió empatar tras un fallo de Dani Miguélez. Tomás disparó al primer palo, donde Dani Miguélez se comió el balón, que se introdujo por debajo de su cuerpo para besar la red. 2-2 y jarro de agua fría para el Cádiz, al que la alegría había durado apenas cinco minutos. Al igual que en el primer tiempo, el Yeclano basó sus jugadas de ataque en el contragolpe: en uno de ellos Tonete se plantó solo ante el portero cadista, pero esta vez el guardameta logró hacerse con el esférico.

El Cádiz volvió a marcar poco después de esa oportunidad para el Yeclano. Aarón Bueno, tras pisar el área rival y encarar al portero, vio a Enrique solo en el segundo palo. El catalán se la cedió al extremeño, que marcó a placer. 3-2. El Yeclano, algo descentrado, empezó a emplearse con más dureza. Rumbo vio la amarilla y Gasparini, también. Fue la segunda amonestación del jugador del Yeclano, que hizo penalti tras derribar dentro del área a Carlos Caballero. El encargado de lanzarlo fue, como siempre, Aarón Bueno, pero en esta ocasión el especialista amarillo marró la pena máxima.

Apuros

A partir del setenta de partido Vidakovic introdujo hombres de refresco. Aarón Bueno se marchó sustituido por López Silva. El Cádiz intentaba cerrar el marcador para evitar cualquier atisbo de reacción del Yeclano. Velasco, Caballero y Fran Cortés lo intentaron, pero sin fortuna. Sergio Pachón pudo disputar el último cuarto de hora de partido, tras sustituir a Velasco. Pasaba así Enrique al extremo diestro y el madrileño, a jugar como punta. El Yeclano, con uno menos, llegaba con cuentagotas, aunque en una jugada tonta de Dani Miguélez casi consigue empatar: un despeje del portero amarillo impactó en un atacante rival, estando a punto de introducirse en la portería.

En los cinco últimos minutos el Yeclano encerró al Cádiz en su mitad del campo, colgando balones, disfrutando de faltas peligrosas y provocando que el equipo amarillo lo pasara mal. El nerviosismo aumentó y varios jugadores amarillos –entre ellos Cifuentes y López Silva- vieron la cartulina amarilla por protestar decisiones del colegiado y su asistente.

Finalmente, el Cádiz consiguió los tres puntos en un partido extraño, en el que el Yeclano marcó en dos jugadas tontas. A pesar de esto, el equipo logró reponerse y vencer, manteniéndose líder una jornada más.

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martes, 21 de septiembre de 2010

Reválida en Carranza

El Cádiz tendrá ante el Yeclano una reválida después de haber jugado ya dos encuentros como local en lo que va de temporada. Tras recibir a Jaén y Murcia, el equipo de Risto Vidakovic tiene una asignatura pendiente con su hinchada: ofrecer un buen espectáculo. La imagen que el Cádiz ha mostrado en sus compromisos como local ha sido opuesta a la dada fuera de casa.

No hay más que mirar los puntos cosechados en Carranza –cuatro- y los obtenidos como visitante –seis- para ver que el equipo tiene que mejorar mucho cuando juega delante de su afición. Como local el Cádiz ha marcado tres goles, mientras que como visitante ha hecho seis goles. En Carranza ha recibido dos goles, lejos de su estadio, sólo uno.

Los resultados son consecuencia del juego mostrado: en su estadio el Cádiz no ha terminado de arrancar, sacando puntos más por jugadas aisladas que por la propuesta futbolística del equipo. La victoria ante el Jaén se logró in extremis, con un gol de cabeza cuando el partido agonizaba y el reparto de puntos parecía asegurado. Contra el Murcia, el empate se consiguió desde el punto de penalti, en otra jugada aislada en la que Velasco fue derribado dentro del área. Tras el gol de Bueno, el equipo buscó un segundo gol para doblegar a los pimentoneros, pero con más corazón que cabeza.

Todo lo contrario puede decirse del Cádiz de Vidakovic como visitante. En los duelos con Alcalá y Almería B, el equipo pasó como un ciclón por el terreno de juego: superó sin despeinarse al contrario, dejando sentenciados los encuentros antes del descanso. Lejos de Carranza el Cádiz domina, controla los tiempos, combina con calidad, pisa el área rival, encierra al contrario, genera ocasiones claras…

Cierto es que no se puede comparar a los rivales a los que el equipo ha tenido que hacer frente en su estadio con aquellos a los que ha tenido que rendir visita. Jaén y Murcia en teoría están llamados a estar en los puestos de honor de la clasificación, mientras que el Alcalá y el filial almeriense tienen objetivos más mundanos. Da la sensación de que los partidos contra los grandes rivales han llegado demasiado pronto, cuando el equipo no tenía el suficiente rodaje para afrontarlos. Quizás también haya influido el desgaste de la Copa del Rey, al haber jugado entre semana antes de afrontar los partidos como local.

Sea como fuere, el Cádiz tiene una buena oportunidad contra el Yeclano para dar una imagen seria y fiable ante su público. De lograr los tres puntos sin suspense y sin lagunas en el juego. Hace falta demostrar que se tiene la pegada de fuera de casa en Carranza. Los resultados se están dando, pues en estos momentos se encabeza la clasificación del Grupo IV de Segunda B, pero en el aspecto futbolístico queda mucho por mejorar.

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lunes, 20 de septiembre de 2010

La apatía y los cambios casi cuestan caras

Manual de cómo complicar un partido que prácticamente está ganado al descanso en dos lecciones. Lección uno, desentenderse del encuentro, dejarse llevar, permitir que un rival que ha sido completamente dominado en el primer tiempo pase a dominar. Lección dos: hacer cambios sin sentido, que desestabilizan al equipo y que necesitan una reestructuración en el once. El Cádiz cumplió estos dos pasos y, en consecuencia, se complicó un encuentro que al descanso estaba sentenciado gracias a los goles de Caballero y Aarón Bueno.

El equipo salió de vestuarios convencido de que la victoria estaba asegurada, de que el rival apenas iba a inquietar y que los segundos cuarenta y cinco minutos iban a ser de trámite, un paseo, como el día del Alcalá. Se dejó llevar el equipo, sin ejerce el dominio del centro del campo que le hizo fuerte en el primer acto y sin llegar a la portería rival. Todos se relajaron y el Almería B, que no es que hubiera empezado el segundo tiempo mordiendo al Cádiz, fue teniendo poco a poco oportunidades regaladas por la zaga amarilla.

Al despropósito de este segundo tiempo ayudó mucho el entrenador del Cádiz, el bosnio Risto Vidakovic. Seguramente lo hizo con la mente puesta en el próximo compromiso liguero ante el Yeclano, que será entre semana, pero eso no es excusa para hacer unos cambios tan raros. Vidakovic hizo un experimento que a punto estuvo de salirle mal –quizás, de no ser el rival el filial almeriense, hubiera sido peor- y que no debería volverse a repetir. Quitó a dos jugadores de la defensa para introducir a otros dos con un perfil más atacante. Primero Baquero le dejó su sitio a López Silva. Después, fue Cifuentes el que se marchó para que David González dispusiera de minutos. Dos cambios raros, sin sentido, cuando aún quedaba media hora de juego.

Con estos cambios, el equipo se vio obligado a reestructurarse. La línea de cuatro defensas que salió de inicio estuvo integrada por Cifuentes en el lateral derecho, Baquero y Álvaro Silva como centrales y Diego Reyes en el lateral zurdo. Al quitar a Baquero y Cifuentes, la situación fue diferente: Velasco, que había empezado como extremo diestro pasó al lateral para ocupar el puesto dejado por Cifuentes, mientras que Jurado pasó de ser mediocentro a actuar como central.

Y fue en ese instante cuando se juntaron la desgana amarilla en el juego y el desbarajuste por los cambios para que el Almería B recortara distancias y se creyera que podía empatar el partido. También lo creyó la hinchada, que espoleó a su equipo para que pusiera en apuros al Cádiz. El partido se complicó enormemente y fue más por deméritos del Cádiz que por los méritos del Almería B. El encuentro, hasta el postrero gol de penalti de Aarón Bueno, fue todo un agobio para el cuadro visitante, que fue incapaz de hacerse con el control en el centro del campo y de llegar con peligro a la portería rival.

No pasó nada, pues el Cádiz sumó tres puntos, pero de haber salido mal, el equipo se habría dejado dos puntos en el camino. Lo importante es sumar y no tirar los partidos. Quizás haya sido bueno que tanto Vidakovic como el equipo cometieran este error, pues ya saben qué no hacer en el futuro. El Cádiz no puede permitirse tanta relajación, pese a que la diferencia en el marcador sea grande. Tampoco, puede permitirse experimentos tan raros fuera de los entrenamientos. Hay mucho en juego y si al rival se le da vida, no lo va a desaprovechar.

Esta segunda mitad tan desafortunada quita brillo a la victoria conseguida y, sobre todo, al gran primer tiempo del equipo, que superó a su rival por completo y que, incluso cerca estuvo de marcar algún gol más. Con estos tres puntos el Cádiz es líder en solitario del Grupo IV de Segunda B. Ante el Yeclano el miércoles tendrá una gran oportunidad para seguir sumando y seguir mejorando.

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domingo, 19 de septiembre de 2010

El Cádiz gana pese a complicarse

El Cádiz llegaba al Juan Rojas de Almería para enfrentarse en otro partido matinal al primer filial rojiblanco. Un Almería B que había conseguido la plaza del Atlético Ciudad para competir esta temporada en la Segunda B. El Cádiz, tras empatar la jornada anterior contra el Real Murcia en Carranza, quería llevarse los tres puntos del feudo almeriense para continuar aupado en el liderato, después de que sus tres máximos rivales por el ascenso hubieran cosechado la victoria un día antes.

En el Juan Rojas, Risto Vidakovic alineó de inicio a Dani Miguélez bajo palos, a Cifuentes y a Diego Reyes en los laterales, Baquero y Álvaro Silva como centrales, trivote en el centro del campo integrado por Jurado, Carlos Caballero y Fran Cortés, Velasco por la banda derecha, Aarón Bueno por la izquierda y Enrique como hombre más adelantado. Destacaba el retorno de Dani Miguélez a la portería, tras haber visto desde el banquillo el duelo contra el Murcia, y la vuelta de Pachón a una convocatoria. Pero pese a ello era el once titular habitual de esta campaña. Otro partido más, el Cádiz saltó al terreno de juego vestido completamente de amarillo.

El partido comenzó con un Cádiz que pretendía hacerse con el control del juego, tocando la pelota con tranquilidad desde atrás y haciéndose con el dominio del centro del campo. Por su parte, el Almería B disfrutaba de posesiones muy cortas del esférico, ya que lo perdía con facilidad. El Cádiz fue el primero en avisar a los tres minutos de juego, en un contragolpe que culminó Caballero. Baquero robó la pelota en defensa y consiguió darle un pase a Diego Reyes. El chiclanero, pasó en profundidad hacia Aarón Bueno que, tras llegar a la línea de fondo consiguió centrar el balón al área donde Carlos Caballero remató de cabeza a las manos del cancerbero almeriense. Tres minutos después contestó el Almería B, con un fuerte disparo desde lejos de Javi Moyano que provocó una gran intervención de Dani Miguélez para atajar el balón.

Dos goles en el primer tiempo

El propio Javi Moyano estuvo cerca de adelantar al Almería B tras aprovecharse de un error en el marcaje de los centrales cadistas y plantarse ante Dani Miguélez completamente solo, pero no pudo superar con su disparo al guardameta gaditano. Sin embargo, en el minuto doce de partido, el Cádiz consiguió golpear primero y adelantarse en el marcador. El gol fue de Carlos Caballero, quien al ver a Álvaro adelantado decidió disparar desde fuera del área, alojando el balón en la escuadra de la portería del Almería B.

Con el 0-1, el Cádiz tocó la pelota con mayor calma que antes, esperando que el rival arriesgara y aprovechar así los espacios. El Almería B pasó a tener mayor posesión del esférico, pero casi siempre en su propio campo, sin generar peligro al pasar la mitad del terreno de juego. En una buena jugada por la banda izquierda entre Enrique y Aarón Bueno, pudo haber llegado el segundo gol del Cádiz, pero Velasco no llegó a rematar el centro servido por el extremo zurdo catalán. Por parte del conjunto local destacaba sobre el resto Javi Moyano, que de manera insistente buscaba el disparo a la portería de Dani Miguélez, aunque sin fortuna.

Tras dos buenas ocasiones de gol de Carlos Caballero –que blocó con el cuerpo Álvaro- y de Velasco, llegó el 0-2. Aarón Bueno marcó su tercer gol esta temporada tras rematar solo, dentro del área, un centro de Enrique desde la banda derecha. La superioridad amarilla era aplastante y todo hacía presagiar que el Almería B tendría un encuentro complicado, como su debut en la competición contra el filial del Sevilla.

Este segundo gol templó los ánimos de ambos contendientes, que no generaban peligro alguno. Esta actitud en el Cádiz era lógica, pues ya nada tenía que arriesgar, aunque en el filial almeriense no lo era tanto. Poco combativo estaba siendo el Almería B, que durante todo el encuentro había respetado en exceso a los cadistas. Fruto de la relajación se sucedieron algunos errores defensivos por parte del Cádiz que los atacantes almerienses no supieron aprovechar. A cinco minutos del final Enrique vio la cartulina amarilla después de que el colegiado valenciano Medina Méndez considerara que el extremeño simuló penalti al caer dentro del área cuando intentaba regatear al portero Álvaro.

Los cambios del Cádiz dan vida al Almería

Tras la reanudación, el Almería B realizó el primer cambio del partido, después de que el ex cadista Juanma Hernández sustituyera a Juan. Cerca estuvo de hacer el tercero el Cádiz en los primeros compases, después de que Caballero le diera un gran pase a Aarón Bueno, que no pudo disparar a puerta por la anticipación del guardameta rival. El segundo período fue menos intenso que el anterior: el Cádiz había tomado una actitud más conservadora, mientras que el Almería B, que se había estirado un poco más, no generaba peligro alguno. De hecho, el jugador más destacado del primer tiempo para los almerienses, Moyano, retrasó su posición hasta el lateral.

Salmerón realizó el segundo cambio para el Almería B, tras sustituir a Márquez por el estonio Andreev. El juego era impreciso y las jugadas de ataque, aisladas. Risto Vidakovic también movió ficha a la hora de partido, tras sustituir a Baquero –con molestias- por el onubense López Silva. Poco después también Cifuentes se fue sustituido para que jugara David González. Dos cambios extraños del entrenador bosnio del Cádiz, ya que había quitado a dos jugadores con un perfil defensivo para darle entrada a futbolistas más ofensivos.

Con estos cambios, el Cádiz recompuso la zaga, que estuvo integrada por Diego Reyes en el lateral zurdo, Velasco en el lateral diestro y como centrales a Álvaro Silva y Álvaro Jurado. David González pasó a ocupar la vacante dejada por Jurado en el centro del campo. Entre tanto descontrol con los cambios, tanta imprecisión y tanta apatía cadista, llegó el primer gol del Almería B, que recortaba distancias. Juanma Hernández disparó desde fuera del área y Dani Miguélez logró despejar a corner. En el saque de esquina, César remató, dando el balón en el palo e introduciéndose en la portería cuando el portero cadista intentaba despejar. Un gol dudoso, fantasma, concedido por el asistente de Medina Méndez y que daba emoción al partido.

Aarón Bueno cierra el marcador

Tras el 1-2 Vidakovic realizó el último cambio del partido: quitó a un impreciso Enrique para que Pachón actuara como delantero centro. El Cádiz no creaba ocasiones y le daba opciones al rival para que empatara. Apenas había intención, apenas había posesión de la bola, apenas llegaba el equipo al área almeriense. Y el Almería B, espoleado por su afición, cercaba los dominios de Dani Miguélez. Gomis estuvo a punto de marcar después de rematar dentro del área en una falta lateral, pero el portero cadista blocó sin problemas.

Finalmente, el Cádiz logró cerrar el marcador al marcar el tercero. Fue tras un penalti de Lillo sobre Velasco, que fue materializado por el especialista amarillo en este tipo de jugadas, Aarón Bueno. Este tercer tanto aseguraba una victoria para el Cádiz que, al término del primer tiempo parecía segura y que se complicó durante toda la segunda parte. Tres puntos más, que hacen que los cadistas sumen diez en cuatro partidos y que valen para mantener el liderato una semana más.

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lunes, 13 de septiembre de 2010

Impreciso y espeso

Un punto. Y gracias. Tal como llegó a ir el encuentro, el reparto de puntos fue lo mejor que le pudo pasar al Cádiz de Risto Vidakovic ante el Real Murcia. El equipo se complicó enormemente la vida en el segundo tiempo, cuando este período tuvo un inicio inmejorable para los intereses amarillos tras la expulsión de Luciano. El gol de penalti de Aarón Bueno terminó de hacer justicia, ya que ninguno de los dos equipos hizo méritos para imponerse al otro. El pitido final del colegiado madrileño Pizarro Gómez refrendó que aún le queda mucho trabajo por hacer al actual cuerpo técnico cadista.

Una vez más el equipo salió de inicio sin un delantero centro de referencia. De hecho, no fueron convocados ninguno de los delanteros con los que cuenta el Cádiz en su primera plantilla. Enrique volvió a jugar como hombre más adelantado, aunque lo cierto es que el extremeño se dejó caer más a las bandas –por la derecha en el primer tiempo, por la izquierda en el segundo. Al equipo le faltó un jugador que peleara con los centrales murcianos, que los fijara, que permitiera la incorporación de futbolistas desde la segunda línea.

Fruto de esa ausencia, el Cádiz apenas inquietó a Alberto: sólo disparó a portería al final del encuentro, en una volea de Cifuentes que obtuvo una sensacional réplica del cancerbero pimentonero. Antes, en el primer acto, Aarón Bueno disparó fuera al intentar batir al portero con una lejana vaselina. Todo eso fue el bagaje ofensivo del Cádiz en noventa minutos de partido. Sorprendió, por tanto, la ausencia de un “nueve”, ya no sólo en el once titular, sino en la convocatoria.

También sorprendió la presencia del valenciano Álvaro Campos en la portería, en detrimento de Dani Miguélez. Era el debut en Liga del joven guardameta, precisamente, ante el equipo del que procedía. No lo hizo mal, se mostró seguro en los centros al área de Albiol –quizás el mejor jugador del Murcia- aunque no es menos cierto que tuvo poca labor en el partido. Si el Cádiz tiró poco a puerta, otro tanto puede decirse del Murcia, que salvo en el gol y un remate de cabeza de Amaya que se marchó fuera, no volvió a disparar.

En líneas generales el Cádiz estuvo espeso. Al comienzo del primer tiempo le ganó la batalla del centro del campo al Murcia, gracias al papel de Álvaro Jurado. El centrocampista cadista fue fundamental hasta la primera media hora de partido: robaba balones, ayudaba a sus compañeros en la defensa, organizaba el juego, daba pases lejanos… Sin embargo, la gasolina le duró muy poco. Inexplicablemente desapareció del encuentro y el Murcia logró recuperar el centro del campo, iniciando su reacción. Cabe decir que el dominio del Cádiz en el centro del campo no se plasmó en otras áreas del terreno de juego. El centro del campo, mientras Jurado aguantó, fue amarillo, pero el equipo no supo aprovechar la situación. Aarón Bueno, autor del empate, estuvo gris, desaparecido. No encaraba, y cuando lo intentaba le salía mal. Caballero y Fran Cortés estuvieron muy fríos, lentos: se anularon entre ellos.

Hay dos apuntes que pueden ser preocupantes si siguen repitiéndose en el futuro: lo mal que defiende el equipo cualquier jugada de estrategia y la poca capacidad de reacción mostrada tras el gol del Murcia. Cualquier falta, cualquier saque de esquina del Murcia dejaba en evidencia a la defensa del Cádiz. No se trata de fallos individuales, sino generalizados, colectivos. Cuando Albiol iniciaba una jugada de estrategia, el peligro era manifiesto, pues siempre había más de un jugador grana solo, sin marcador, dentro del área. Así llegó el gol, después de que nadie marcara a Richi –que asistió de cabeza en el corazón del área después de que Albiol sacara desde la esquina- y a Chando. Fue un calco de lo ocurrido en el remate de cabeza de Amaya en el primer tiempo: el central pimentonero remató a placer, sin que nadie le inquietara. Vidakovic tiene que trabajar mucho para que el equipo mejore en esta faceta del juego.

Habría que mejorar también la imagen mostrada tras el gol. Con el marcador en contra el equipo se mostró demasiado inseguro, cometiendo errores que, de haber tenido otro planteamiento el rival, hubieran costado muy caros. El entrenador realizó dos cambios, pero no mejoraron lo que ya había sobre el césped de Carranza. Ni con el 0-1 el equipo disparó a portería. El penalti sobre Velasco vino en una jugada aislada, no por la insistencia cadista. El equipo no debería vendeirse abajo al recibir un gol y más en su estadio.

Con el empate, tampoco el Cádiz enceró al Murcia. No fue un torbellino, un ciclón. Pudo haber ganado, si Alberto no hubiera adivinado la trayectoria del disparo de Cifuentes, o si López Silva hubiera afinado más la puntería en su lanzamiento de falta, pero lo justo fue el empate. Con todo Carranza pidiendo más intensidad, el equipo mostró una extraña parsimonia: tocando el balón, retrasándolo en vez de meterlo en el área, sin probar al cancerbero rival. Esto pudo verse motivado por la ausencia de un delantero centro nato que peleara los balones aéreos, o porque el equipo se descentró por culpa del otro fútbol practicado por el rival –con continuas pérdidas de tiempo y protestas airadas de las decisiones arbitrales- pero tal vez el Cádiz debió irse más al ataque.

Un punto. Y un juego espeso e impreciso que necesita más trabajo para mejorar. Lo mejor de todo es precisamente el punto cosechado: el equipo mantiene el liderato, aunque empatado a puntos con el San Roque Lepe y con el Lucena. También se mantiene la distancia con el Real Murcia: dos puntos.

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Fotografías Cádiz CF - Real Murcia

Fotografías de Verónica Manzanares

domingo, 12 de septiembre de 2010

Empate en la cumbre

Duelo de titanes en el Ramón de Carranza. Cádiz y Murcia, dos claros aspirantes al ascenso a final de campaña. Dos puntos separaban en la tabla a cadistas y pimentoneros al inicio de la jornada. Un partido que quizás llegaba demasiado pronto para ambas escuadras, pero que valdría para ver si el trabajo de Vidakovic y Alonso había sido efectivo.

Para este importante encuentro Risto Vidakovic alineó a Álvaro Campos bajo palos, con una línea de cuatro defensas formada por Cifuentes, Álvaro Silva, Baquero y Diego Reyes, con Velasco, Jurado, Carlos Caballero y Aarón Bueno en el centro del campo, Fran Cortés como mediapunta y Enrique como hombre más adelantado. Sorprendía la presencia de Álvaro Campos en el equipo titular, del mismo modo que la ausencia de Pachón de la convocatoria. De hecho, no había ningún delantero centro entre los elegidos por el entrenador. Un partido más, el equipo no vistió con su equipación habitual, volviendo a ir completamente de amarillo.

Con el pitido inicial del madrileño Pizarro Gómez, se pudo ver un encuentro con muchas imprecisiones por ambos contendientes: mucha lucha, muchos balones por alto, pero poco juego. En el Cádiz destacó Enrique, que volvió a alternar las posiciones de delantero y extremo derecho. Poco a poco el Cádiz logró tranquilizarse y le fue ganando la lucha en el centro del campo al Murcia gracias a Álvaro Jurado, que barría y organizaba el juego amarillo. Ofensivamente el equipo jugó volcado por completo en la banda derecha, donde Cifuentes, Velasco y Enrique inquietaban a la defensa pimentonera. Atrás, el Cádiz jugaba sin complicarse, despejando el balón fuera o retrasándolo para que fuera Álvaro Campos el que iniciara los ataques.

Dominio sin inquietar

El trivote cadista –pues una vez más Fran Cortés jugó en el centro del campo junto a Jurado y Caballero- logró imponerse al trivote diseñado por el entrenador del Murcia, Iñaki Alonso. Todos los rechaces en el centro del campo eran ganados por Caballero o Fran Cortés, de manera que la organización del contragolpe era más fácil. Pese a este dominio, al Cádiz le faltaba llegar al área de Alberto.

La mejor jugada del Cádiz en el primer tiempo llegó tras un saque de banda de Cifuentes desde la banda derecha. El lateral amarillo se la dio a Velasco, que de cabeza pasó el esférico a Enrique, quien también con la cabeza fue capaz de meter el balón en el área del Murcia. Ahí, Aarón Bueno disparó fuera, aunque la jugada había sido invalidada por fuera de juego. Por su parte, el Murcia inquietaba en las jugadas de estrategia, como las faltas o los saques de esquina, que eran muy mal defendidas por los zagueros cadistas.

A partir de la media hora de partido el Murcia se estiró, metiendo varios balones en el área del Cádiz. Aarón Bueno realizó el primer disparo a portería del partido, tras recibir un balón suelto en el extremo izquierdo e intentar batir a Alberto con una vaselina lejana, la ver al cancerbero rival adelantado. En estos minutos fue cuando Óscar Sánchez fue amonestado tras cortar un pase de Enrique con la mano. La inseguridad amarilla en las jugadas de estrategia se hizo patente en una falta favorable al Murcia que Baquero, en el despeje, cerca estuvo de marcar en su propia portería.

El segundo período fue más movido. Nada más empezar el Murcia se quedó con un jugador menos sobre el terreno de juego después de que Pizarro Gómez expulsara a Luciano. El jugador murciano derribó por la espalda a Enrique, que se había ido hacia el costado zurdo. El colegiado no dudó en expulsar al jugador del Murcia. El Cádiz cambió de costado y volcó su juego a la banda izquierda, a la que se marcharon tanto Enrique como Velasco. Aarón Bueno, el extremo zurdo, estaba desaparecido.

Chando adelanta al Murcia

Sin embargo, fue el Murcia el que, a base de contragolpes, puso más empeño en marcar. Así, Chando lo tuvo muy cerca tras controlar en el área un gran pase de Albiol, pero Baquero se interpuso cuando el atacante iba a disparar. Fue un aviso que pocos minutos después se convirtió en realidad. En un saque de esquina Chando inauguró el marcador ante la pasividad generalizada de los defensores cadistas. Sacó desde la esquina Albiol, prolongó sin oposición Richi de cabeza y en el segundo palo Chando marcó a placer. Ningún jugador del Cádiz defendió bien esa jugada.

Chando se iría sustituido poco después, por Kike García. A partir del gol recibido, el Cádiz fue un auténtico “quiero y no puedo”. Es decir, lo intentaba, pero no inquietaba al Murcia. Fallaba en el último pase, en la colocación… Daba una gran sensación de inseguridad y frialdad, que beneficiaba a un rival que con uno menos estaba mandando en el partido. Vidakovic movió ficha y quitó a Jurado y Enrique por David González y López Silva.

Empate de penalti

El Murcia, a medida que pasaban los minutos, basó cada vez más su juego en la pérdida de tiempo. Sin embargo, en el minuto treinta y cinco de partido el Cádiz logró empatar. La jugada nació en las botas de Bueno, que puso un balón en el área que golpeó en un central pimentonero. Velasco luchó la pelota llegando a controlarla, pero fue derribado dentro del área. Penalti. No dudó el colegiado, pese a las airadas protestas de los jugadores del Murcia. El encargado de lanzar la pena máxima fue Aarón Bueno, muy gris, pero que batió de forma magistral a Alberto, lanzando el balón con calma al centro de la portería sin que el cancerbero adivinara sus intenciones.

Con el empate el Cádiz se marchó en busca del segundo gol, aunque con demasiada parsimonia, mientras que su rival se encerró atrás y recrudeció su juego duro. El encuentro se convirtió en un carrusel de amonestaciones: vieron la amarilla Caballero, Aguilera, Kike García y Óscar Sánchez. Este último futbolista vio su segunda cartulina del partido y, por lo tanto, también fue expulsado por Pizarro Gómez. El defensor pimentonero se alteró mucho y, tras echar fuera el balón, provocó una tángana. Tampoco se libró de la amarilla el portero Alberto, tras perder tiempo en un saque de puerta.

En los cinco minutos de añadido el Cádiz gozó de dos claras ocasiones. La primera, tras un saque de esquina que acabó con un disparo de volea de Cifuentes desde fuera del área que fue despejado a corner por Alberto. La segunda, en un saque de falta de López Silva, que lamió el poste derecho de la portería murciana. Con esta jugada murió el partido, en el que los dos contendientes se repartieron los puntos. Un empate que permite al Cádiz mantener el liderato del Grupo IV una semana más.

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Feliz Centenario

Una carretera. Un coche que pasa por ella. Un hijo que le pregunta a su padre: “papá, ¿por qué somos del Atleti?” Silencio. Poco después, la misma carretera. Otro coche que pasa por ella. Un hijo que le pregunta a su padre: “papá, ¿por qué somos del Cádiz?” Silencio sepulcral.

A priori parece complicado explicar por qué se es de un equipo pequeño, que da más disgustos que alegrías y que difícilmente ganará algún título importante. Y sin embargo, levanta pasiones entre sus seguidores. Es difícil explicarlo, como suele pasar con todo lo relacionado con los sentimientos, con los grandes amores.

¿Por qué ser del Cádiz?

Por la ciudad. Porque representa a una ciudad bella, con mar, cultura, monumentos… Porque representa a una de las ciudades más antiguas de la Europa occidental, que ha tenido herencia de todos los grandes pueblos de la historia, desde la antigüedad hasta la actualidad. Por ser la Sirena del Océano. Por ser la Tacita de Plata. Por el Carnaval. Por el carácter de su gente.

Por el amarillo. Por el azul en las calzonas. Por el Mirandilla. Por el estadio Ramón de Carranza. Por don Manuel Irigoyen. Por Manolin Bueno. Por Juanito Mariana. Por Eloy. Por Balmanya y Milosevic. Por Espárrago y Soler. Por Machicha.

Por Santamaría, Cenitagoya, Barrachina, Rosado, Ortega, Urruchurtu, Villalba, Carvallo, Quino, Ibáñez y Mané. Por Bocoya, Juan José, Hugo Vaca, Dos Santos, Amarillo, Manolito, Luque, Pepe Mejías, Zúñiga, Mané y Choquet. Por Catalán, Chano, Dos Santos, Chico Linares, India, Escobar, Salva Mejías, Pepe Mejías, Choquet y Mágico González. Por Superpaco, Generelo, Padilla, Vojinovic, Dieguito, Benito, Vilches y Villa. Por Szendrei, Procopio, Carmelo, Oliva, Barla, Quevedo, Poli, Kiko, Jose González y Dertycia. Por Armando, Velázquez, Sambruno, Paz, Varela, Suárez, Vicente, Dani Navarrete, Pavoni, Palacios e Israel. Por De Quintana, Raúl López, Fleurquin, Enrique, Pavoni, Sesma y Oli.

Por el Trofeo Carranza. Porque es el Trofeo con mayúsculas del fútbol español. Porque ha sido escaparate de lo mejor del fútbol internacional. Porque lo han ganado clubes tan señeros como el Sevilla, el Real Madrid, el Benfica, el Betis, el Valencia, el Zaragoza, el Atlético de Madrid, el Palmeiras, el Athletic de Bilbao, el Espanyol, el Flamengo, el Sporting, el Vasco da Gama, el Atlético Mineiro, el Sao Paulo, el Deportivo o el Barcelona. Porque gracias a él han pisado Cádiz futbolistas como Gento, Eusebio, Di Stéfano, Puskas, Zico, Beckenbauer....

Por su afición. Porque siempre está con su equipo. Porque lo sigue vaya donde vaya. Porque en Carranza es el jugador número doce. Porque fuera de Carranza y siendo una minoría se hacen oír tanto o más que la afición local. Por la alegría e ilusión que transmiten fuera y dentro del campo. Porque lo apoya en Primera, Segunda o Segunda B. Porque a pesar de que la directiva no esté a la altura, la hinchada siempre lo está. Porque es el mayor activo de este club. Porque gracias a ella el Cádiz y el cadismo están vivos. Muy vivos. Porque sólo ella es capaz de salir a la calle para salvar a su equipo. Porque gracias a ella este club ha logrado el respeto y el cariño de toda España.

Porque es muy fácil ser de un equipo grande, que siempre lo gana todo. Porque lo fácil no tiene cabida en esta vida y son, precisamente, las cosas difíciles aquellas que valen la pena. Porque cuando el equipo gana, sabe mejor. Porque te enseña a sobreponerte, a luchar contra las adversidades. Porque es una bendita locura, que te cambia la vida.

Porque es un motivo de orgullo llegar a los cien años de vida, a pesar de encontrarse en una categoría que no le corresponde al club. Porque pese a que los dueños de las acciones de la entidad sean de Segunda B, este equipo no lo es. Porque la afición lleva mucho tiempo demostrándolo y el equipo va a hacerlo este año, saliendo del pozo. Por todo ello y más, vale la pena ser del Cádiz. Feliz Centenario para todos los cadistas.

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jueves, 9 de septiembre de 2010

Duelo de aspirantes

¿Quién le iba a decir a Cádiz y a Murcia aquel veintitrés de mayo de 2010 que cuando volvieran a enfrentarse, lo harían en Segunda B? Ciento doce días después de aquel dramático partido en Carranza dos clubes con tanta historia en el fútbol español se van a enfrentar en la división de bronce. Ver para creer.

La temporada pasada cadistas y pimentoneros jugaban un partido vital, trascendental, a vida o muerte en el Ramón de Carranza. El Cádiz de Espárrago afrontaba el choque un punto por encima de su rival, que tras la disputa del encuentro acabaron siendo cuatro de diferencia gracias al agónico gol de Fleurquin en el tiempo añadido. Lamentablemente, esta victoria no sirvió de nada para que el Cádiz lograra la permanencia ya que unas jornadas después se dejó media vida en Huesca. Mejor que los cadistas para mantenerse en la Liga Adelante lo tenía el Murcia, que dependía de sí mismo en la última jornada. Sin embargo, pese a ir ganándole al Girona durante todo el encuentro –propiciando que fuera su rival el que bajara a Segunda B- todo se truncó tras el gol de penalti de Kiko Ratón.

Por la historia de ambas entidades, este Cádiz-Murcia será el encuentro más grande que se dispute en este Grupo IV de Segunda B. Dos equipos que están llamados a protagonizar un encarnizado duelo por hacerse con el liderato del grupo al final de temporada. Y el primer asalto se disputa dos días después de que el Cádiz haya celebrado sus cien años de historia. Quizás, el mejor equipo posible visita Carranza tras el inicio de los actos del Centenario del club.

Ambos equipos tuvieron que jugar entre semana la tercera ronda de la Copa del Rey. El Murcia lo hizo contra el Sant Andreu, mientras que el Cádiz, contra el Poli Ejido. El cuadro pimentonero logró la victoria a domicilio por la mínima: 0-1. El Cádiz cayó por 1-0 en el último minuto, dando una imagen muy gris.

De momento, es el Cádiz el que afronta con ventaja este partido: tiene dos puntos más que el Murcia en la clasificación y, si lograra la victoria, esa distancia aumentaría hasta los cinco –los mismos que hay en estos instantes entre el equipo amarillo y el Jaén, otro aspirante al ascenso. Los murcianos, pese a todo, no irán a Carranza de paseo. Su entrenador para esta campaña es Iñaki Alonso, ex entrenador del Real Unión de Irún, que ya demostró padecer manía persecutoria con el Cádiz cuando fue el inquilino del banquillo irundarra. Un entrenador que nunca ha ganado en sus enfrentamientos con el equipo amarillo –dos derrotas y dos empates-, al que, como ha demostrado siempre que ha comparecido en rueda de prensa, tiene ganas.

No tiene mala plantilla el equipo pimentonero, que ha sido capaz de mantener a jugadores importantes como Chando y Dani Aquino. Además, ha sabido reforzarse con jugadores experimentados, con un pasado en Primera y Segunda División, como Óscar Sánchez, Iván Amaya o Richi. Un equipo experimentado, con jugadores de calidad y luchadores que buscarán dar un golpe moral en el estadio de un rival directo.

El Cádiz deberá afrontar el choque con intensidad, con la intención de dar la imagen del encuentro contra el Alcalá y de mejorar la versión mostrada entre semana en la Copa del Rey. Un partido que terminará de calibrar el nivel de la plantilla amarilla y ver realmente en qué punto se encuentra en estos momentos de competición.

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miércoles, 8 de septiembre de 2010

El Poli Ejido gana con justicia pasar de ronda

El Cádiz llegaba al Municipal de Santo Domingo para enfrentarse al Polideportivo Ejido en la tercera eliminatoria de la Copa del Rey. Esta era la última ronda antes de que los clubes de Primera División entraran en el sorteo y para los equipos de Segunda B que lograran superarla tenía el premio añadido de poder jugar contra algún equipo que disputara competiciones europeas esta temporada. Era, además, un encuentro entre dos equipos del Grupo IV, que volverían a verse las caras en la competición liguera. El césped del estadio ejidense presentaba un aspecto nefasto para la práctica del juego.

En la convocatoria para el partido elaborada por Risto Vidakovic destacó la presencia de dos de los últimos fichajes: el central José Serrano y el joven David González. De esta forma, formaron parte del once inicial Álvaro Campos bajo palos, con una línea de cuatro defensas compuesta por Pecci, Germán, José Serrano y Diego Reyes, Moke por delante de la zaga, José Miguel Caballero y Lolo Armario en el doble pivote, López Silva y Dieguito en los extremos y como hombre más adelantado, Pachón. Una vez más, el Cádiz vistió sin sus colores habituales: completamente de amarillo. El colegiado fue el murciano Diego López Martínez.

El encuentro empezó con imprecisiones por parte de ambos equipos, aunque el Cádiz era quien comenzó llevando la iniciativa. El equipo amarillo jugaba rápido, por las bandas y tratando de conectar con Pachón, muy activo en los primeros minutos de partido. De hecho, el madrileño se encontró con un balón al borde del área en el que pudo haber armado un buen lanzamiento a portería, pero optó por hacer un sombrero al defensor y perdió el esférico. Poco a poco, a base de empuje, el Cádiz consiguió hacerse con el esférico, encerrando al Poli Ejido en su mitad del terreno de juego.

Sin llegar a rematar a portería, se veía que el Cádiz era quien cercaba el área rival. Esto se vio en un contragolpe del Cádiz tras un robo a Manolo Pérez en el centro del campo: Lolo Armario le dio un gran pase a López Silva, que estaba en la banda derecha. El onubense controló el pase y, pese a tener a Pachón y Dieguito para rematar, no pudo centrar porque se le adelantó Galiano. El defensor celeste volvió a robarle la cartera a López Silva en otra internada del cadista.

Llegada la media hora de juego el encuentro perdió intensidad: el Cádiz se vino abajo. Dejó de jugar con claridad, de cercar las inmediaciones de la portería de Guillermo y el Poli Ejido aprovechó para reaccionar. Manolo Pérez, Vicente y Arkaitz disparaban de manera tímida, más por finalizar la jugada que por crear auténtico peligro. No había dueño del partido, del mismo modo que tampoco había llegadas al área por parte de los dos contendientes. Sólo juego desordenado, espeso y una lucha continua por el balón. Lo más destacado de esta fase del partido fue la cartulina amarilla que vio Pecci.

Quizás la ocasión de mayor peligro de este primer tiempo fue del Poli Ejido, en una jugada iniciada y rematada por Juan Luis. El lateral se marchó por la banda, se la cedió a Dani Cara que, tras encarar a Diego Reyes, pudo centrar al área amarilla, donde Juan Luis remató de cabeza. Fue un remate mordido, ya que impactó en Germán antes de que Álvaro Campos detuviera el balón.

El Poli domina en la segunda parte

Tras la reanudación ninguno de los equipos registraron cambios. El Poli Ejido pareció salir con mayor intensidad gracias a Manolo Pérez que llevaba la manija de su equipo, organizando el juego y asistiendo a Arkaitz para que inquietara a los zagueros cadistas. El balón apenas le duraba al Cádiz y en uno de los robos de los ejidenses estuvo a punto de llegar el gol: Arkaitz recibió la pelota dentro del área y le dio un pase de la muerte a Manolo Pérez, que sin embargo no llegó a golpear con fuerza y Campos detuvo sin problemas.

En el minuto nueve de la segunda parte otra vez el equipo celeste pudo marcar. Manolo Pérez disparó desde fuera del área, pero el balón golpeó en José Serrano, yéndose rechazado. La pelota la recogió Iosu Villar que, sin pensárselo, ensayó con la zurda un disparo que se marchó cerca de la portería cadista. Fue la última acción de Villar, que le dejó su sitio al ex xerecista Katxorro. El Cádiz no tenía capacidad de reacción: tenía dificultades para trenzar el juego y para superar la presión local.

Volvió a mover ficha el técnico del Poli Ejido: se marchó Moreno por Platero. Tras este cambio, el Cádiz dispuso de su mejor oportunidad en el partido: Lolo Armario centró al área y Pachón remató de cabeza, aunque se marchó fuera del marco defendido por Guillermo. Vidakovic, consciente de que era necesaria una reacción realizó un doble cambio al quitar a Lolo Armario y a Dieguito por David González y Aarón Bueno, respectivamente.

Katxorro sentencia el partido

Estos cambios no mejoraron la imagen del Cádiz en este segundo tiempo. El dominio del Poli Ejido no era insultante, pero aún así seguía llevando la iniciativa en el juego, gracias al recién ingresado Javilillo. En un centro al área el atacante ejidense Platero pidió penalti cuando iba a rematar un balón sin ángulo con toda la portería para él, pues Álvaro Campos acababa de realizar una salida desafortunada, pero el murciano López Martínez no lo concedió.

A falta de siete minutos para el final Vidakovic realizó su último cambio: Pachón se marchó por el gallego Hugo García. Sin embargo, el Cádiz no generaba juego y se limitaba a achicar agua cuando el Poli Ejido atacaba. David González también fue amonestado por el colegiado tras derribar a Manolo Pérez en el círculo central. Otro futbolista del Cádiz amonestado fue Germán, que realizó una peligrosa falta sobre Katxorro cerca del borde del área, cuando el atacante se marchaba hacia la meta de Álvaro Campos. Fue en ese lanzamiento donde el Poli Ejido logró marcar, después de que Katxorro disparara y el balón diera en el poste.

Con el 1-0 para los locales el encuentro terminó. Un marcador que hacía justicia a lo visto durante los noventa minutos de partido, en los que el Cádiz no hizo méritos para imponerse a un Poli Ejido que, sobre todo en el segundo período, fue superior.

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domingo, 5 de septiembre de 2010

Basta un tiempo para ganar al CD Alcalá

El Cádiz jugaba su primer partido de Liga fuera de casa ante el Club Deportivo Alcalá. El encuentro se jugaba en la ciudad deportiva del Sevilla dado que el conjunto alcalareño tenía su estadio en obras. El entrenador cadista, Risto Vidakovic, repitió la misma convocatoria que en el debut liguero, por lo que ninguno de los últimos fichajes tuvieron la oportunidad de jugar.

Para este partido el Cádiz jugó de inicio con Dani Miguélez en la portería, Cifuentes y Diego Reyes en los laterales, Baquero y Álvaro Silva como centrales, doble pivote integrado por Álvaro Jurado y Carlos Caballero, Velasco por la banda derecha, Aarón Bueno por la banda izquierda, Fran Cortés como enganche y Enrique como hombre más adelantado. Con respecto al equipo titular que debutó contra el Jaén, Vidakovic sólo efectuó un cambio: Aarón Bueno, que había hecho un gran partido en Copa del Rey, en detrimento del canterano Dieguito. Como ya ocurriera en los otros compromisos oficiales, el Cádiz no jugó con su indumentaria habitual, vistiendo completamente de amarillo, aunque en esta ocasión de manera obligada por la coincidencia con las calzonas del rival.

El conjunto alcalareño empezó el partido muy fuerte, intentando encerrar al Cádiz en su campo y tratando de llegar al área de Dani Miguélez. De hecho, en el primer minuto de juego el Alcalá gozó de la primera jugada de peligro: en una internada de Nacho, Baquero tuvo que despejar el balón a saque de esquina. Poco a poco el Cádiz consiguió meterse en el partido y su primera ocasión llegó en una falta botada por Enrique por encima del larguero de la portería de Relaño.

El Cádiz se asentó en el centro del campo, gracias a que Jurado y Caballero entraron más en contacto con el balón. Para atacar el equipo intentaba llegar por las bandas: en la derecha por mediación de Cifuentes y en la izquierda tanto por Diego Reyes y Aarón Bueno. En una de estas jugadas Velasco estuvo cerca de marcar, pero no llegó a rematar el centro que desde la derecha le había servido Cifuentes. Velasco, que de inicio iba a desempeñar las funciones del extremo diestro, gozó de mayor libertad y se marchó al centro.

Enrique golpea primero

La primera llegada verdaderamente peligrosa del encuentro fue del equipo local, tras un contragolpe en el que Mustafá, tras pisar el área cadista, disparó fuera. El partido entró en una fase de indeterminación en la que ambos contendientes llegaron al área de manera imprecisa, sin hilar bien las jugadas y sin finalizarlas bien. Mustafá tuvo otro disparo lejano tras un saque de esquina, pero se fue muy desviado. Sin embargo, el Cádiz fue el que logró adelantarse en el marcador a los veintiún minutos de partido. Un gran pase en profundidad de Álvaro Jurado entre los centrales lo controló dentro del área Enrique, que definió muy bien: ante la salida de Relaño, lo batió picando la pelota por encima del portero.

El Alcalá tuvo la oportunidad de empatar después de una buena jugada de ataque, nacida en las botas de Nacho Fernández, que encaró a Cifuentes y centró al área, buscando el remate de cabeza de Mustafá. El balón se fue rechazado, donde lo controló Pedro Carrión, que volvió a meter el balón al área cadista. Allí, Mustafá, rodeado por los centrales, logró disparar a portería, pero Dani Migueléz pudo atajarlo. El Alcalá volvió a tener la posesión de la pelota y en el Cádiz era necesario que tanto Fran Cortés como Carlos Caballero entraran un poco más en el juego para evitar la reacción alcalareña.

Tanto va el cántaro a la fuente…

Pudo hacer el segundo gol Enrique, pero el extremeño no llegó a rematar un centro desde la izquierda de Diego Reyes. En la siguiente jugada, Velasco también pudo marcar, pero no aprovechó otro centro del chiclanero Reyes. Hasta Álvaro Silva pudo marcar, después de rematar de cabeza una falta botada por Carlos Caballero, pero Relaño blocó sin problemas. El Cádiz había conseguido revertir la situación: había vuelto a hacerse con el mando del partido y parecía estar más cerca el segundo gol amarillo que el empate del Alcalá.

Y el segundo tanto llegó. En un despeje a corner de la defensa del Alcalá el Cádiz marcó el segundo gol del partido. El centro fue de Carlos Caballero, que puso la pelota en el primer palo, donde Velasco metió la cabeza y cruzó el esférico, donde no pudo llegar nadie a despejar. El propio Velasco vería en la siguiente jugada la cartulina amarilla por ponerse delante del lanzador de una falta y obstaculizar el saque del Alcalá. El Alcalá estaba roto, muerto, sin reacción. Muestra de ello es que tras el saque de esa falta, recuperó el Cádiz y cerca estuvo de hacer el tercer gol: Enrique asistió a Fran Cortés y el canterano no pudo definir con claridad.

El colegiado Benjumea Álvarez dio cinco minutos de descuento, decisión incomprendida por no haber pasado nada para añadir tanto tiempo. Poco antes del cincuenta de juego el Cádiz anotó el tercer tanto, dejando prácticamente sentenciado el partido. El lateral zurdo del Alcalá, Hermosín, se vio presionado por dos jugadores cadistas y acabó introduciendo el balón en su propia portería. 0-3 y al túnel de vestuarios.

Plácido segundo tiempo

Tras la reanudación el Cádiz volvió a tener una muy buena oportunidad para marcar. Fue en las botas de Aarón Bueno, que recibió un gran pase de Enrique para plantarse solo ante Relaño pero acabó disparando fuera. El partido aumentó en agresividad en este segundo período y Pulido sólo vio la cartulina amarilla tras propinarle un codazo al madrileño Carlos Caballero. Una acción en la que Benjumea Álvarez debería de haber expulsado al futbolista del combinado alcalareño sólo fue sancionada con amarilla.

Pese a ello el Cádiz volvió a tener ocasiones claras de gol. Fernando Velasco disparó desde fuera del área por encima del larguero. Fue el momento elegido por Risto Vidakovic para cambiar fichas: salió Enrique –ovacionado por los aficionados cadistas- para dejarle su sitió a Pachón. Cinco minutos después Dieguito también ingresó sobre el terreno de juego, sustituyendo a Fernando Velasco. Así, el canterano tuvo que jugar en la banda derecha. El Alcalá atacaba con timidez, sin demasiada convicción: Dani Miguélez detuvo un lanzamiento manso de Pedro desde fuera del área.

Álvaro Jurado fue amonestado por el colegiado granadino tras realizar una entrada a destiempo sobre un contrario. Fue por ello por lo que Vidakovic lo sustituyó para que Moke jugara el último cuarto de hora de partido. Con los tres cambios realizados y sabedor de que el partido estaba sentenciado desde el descanso, el Cádiz se limitó a tocar el balón con calma, sin arriesgar, a la espera de que se llegara al minuto noventa. A diez minutos del final Cifuentes disfrutó de un gran lanzamiento desde fuera del área que a punto estuvo de convertirse en gol.

Los minutos finales del choque sirvieron para que Fran Cortés viera también la cartulina amarilla y para que Dieguito disparara a puerta, aunque Relaño pudo hacerse con el balón. Finalmente, 0-3 en la ciudad deportiva del Sevilla entre el Club Deportivo Alcalá y el Cádiz, que suma su segunda victoria de la temporada y se aupa a los puestos cabeceros de la clasificación. La próxima jornada, en Carranza, duelo en las alturas con el otro equipo descendido de Segunda División: el Real Murcia.

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viernes, 3 de septiembre de 2010

Y Toedtli se quedó sin ficha

Con el cierre del mercado de fichajes llegó el momento de dar de baja a un futbolista mayor de veintitrés años de la primera plantilla cadista. Era un secreto a voces, algo ya sabido por prácticamente todo el mundo y que ya tuvo una confirmación definitiva. Mariano Ramón Toedtli, incapaz de superar sus problemas de espalda no tendrá ficha con el equipo por lo menos, hasta el mes de enero. Será entonces y en función del estado de su recuperación cuando el club valore si contar con él nuevamente.

Desde su llegada a Carranza en la temporada 2008-2009 procedente del Poli Ejido, Toedtli ha sido un futbolista fundamental para este club. Lo ha dado todo, siempre se ha esforzado, ha luchado cada balón como un jabato y no ha dudado en arriesgar su físico por el equipo. Precisamente por todo este esfuerzo siempre ha sido muy querido por la afición. Un futbolista voluntarioso que además, tenía gol.

Su concurso fue vital para lograr el ascenso a Segunda División cuando Gracia entrenaba al equipo. Fue la referencia en ataque, un hombre inteligente, que remataba los centros que le llegaban desde las bandas y que abría espacios para que otros compañeros pudieran marcar con mayor facilidad. Toedtli acabó la temporada como máximo artillero del Cádiz en la división de bronce, desbancando de la titularidad a Borja Rubiato.

Hasta diecisiete veces voló el Pájaro en la temporada de su debut de amarillo. Por si fuera poco, anotó el gol que significó el ascenso en el play-off contra el Real Unión de Irún. Una jugada de estrategia en la que remató un pase de Enrique para hacer que Carranza llegara al éxtasis. Un gol que le valió un lugar en la historia del Cádiz. En esa eliminatoria el argentino volvió a dejar muestras de su profesionalidad al jugar el encuentro de vuelta en el Sradium Gal mermado por una lesión.

Ya en Segunda logró hacer seis goles, siendo el delantero titular en gran parte de la competición a pesar de no estar en las mejores condiciones para aguantar un partido saliendo de titular. Llegó a estar por delante de los dos teóricos titulares, Ogbeche y Tristán. Su espalda fue el mayor problema al que tuvo que hacer frente la pasada campaña, peor que el más duro de los centrales. Toedtli se sobrepuso, jugó, peleó, saltó con los rivales por cada balón alto. Sufrió. Un gran profesional que dio hasta la última gota de sudor que tenía en el cuerpo por el Cádiz.

En pretemporada se vio que los problemas físicos no le daban tregua. Jugó parte del primer amistoso del año contra el combinado roteño, pero tuvo que ser sustituido por su espalda. Fue la última vez que Toedtli se vistió de corto. Por el momento estará sin ficha, siendo parte del equipo a la espera de que se recupere. Si esa recuperación llega a producirse, sería un futbolista importante para afrontar la segunda parte de la temporada. Aunque eso último es secundario, ya que más allá de que vuelva a jugar o no, lo importante es que se recupere bien.

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jueves, 2 de septiembre de 2010

Jaén y Hospi lo configuran como imprescindible

Una de las lecturas que pueden hacerse del partido de Copa del Rey contra el Hospitalet es que Aarón Bueno es, a día de hoy, un futbolista prácticamente imprescindible en los esquemas de Risto Vidakovic. Ya lo demostró en el Trofeo Carranza, en el que jugó sin apenas haber entrenado con sus compañeros, en el que fue el máximo artillero de su equipo. Bueno es un jugador diferente, especial, que en un momento te puede cambiar un partido.

Marca goles y asiste a sus compañeros. Sumando partidos amistosos y oficiales, el extremo catalán lleva ya cuatro goles como amarillo. Dos de ellos en el Trofeo Carranza, ambos desde el punto de penalti, una de sus especialidades. No sólo marcó, sino que dejó una grata impresión entre los aficionados. Los otros dos, los lleva anotados entre la Liga y la Copa del Rey. Hay futbolistas que en partidos amistosos lucen más, que cuando llega la hora de la verdad se achican; Aarón Bueno parece que no es uno de esos.

Contra el Real Jaén, entrando desde el banquillo, logró marcar el gol definitivo en el último suspiro del partido. Un gol agónico que dejaba los tres puntos en el feudo cadista. Contra el Hospitalet, ya de titular, hizo un auténtico partidazo. En ningún momento se escondió, encaraba a sus rivales, se marchaba de ellos, pisó área… Sus compañeros lo sabían y los buscaban de manera incesante para el juego de ataque, en el que Bueno fue la auténtica referencia. Abrió el marcador, tras aprovechar un gran pase de Lolo Armario y dibujar una preciosa vaselina ante la salida del cancerbero rival. En el segundo tiempo dio dos pases que sirvieron para que José Miguel Caballero marcara por partida doble. Un gol y dos asistencias.

Tiene gol y además, es muy vertical. Una opción más en ataque, una posibilidad de atacar por la banda izquierda con garantías, sin volcar tanto el juego al costado diestro como en los últimos años. Una opción más para sorprender. Eso es Aarón Bueno, que no sólo se limita a jugar pegado a la línea de cal. Traza diagonales para llegar al área, se va al centro cuando sus compañeros necesitan apoyo. Dieguito está en un gran momento de forma y puede que al catalán aún le falte un poco para superar del todo esa lesión que le tuvo apartado del equipo en pretemporada, pero cuando esté recuperado será un futbolista imprescindible para el Cádiz.

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Copa de cava de Hospitalet para superar la 2º ronda

Tras haber debutado en Liga contra el Real Jaén, el Cádiz recibía en su estadio al L´Hospitalet, en partido correspondiente a la segunda ronda de la Copa del Rey. El equipo catalán, todo un clásico de la división de bronce del fútbol español, llegaba a Carranza tras haber eliminado en la anterior fase al Denia. Por su parte, el Cádiz, con una convocatoria en la que tenían mayor presencia los suplentes, esperaba ganar a su rival para continuar su andadura en el torneo del k.o.

Para el segundo partido oficial de la temporada en Carranza, el bosnio Risto Vidakovic alineó a Álvaro Campos bajo palos, con una línea de cuatro defensas compuesta por Pecci, Rubén Díaz, Germán y Tiri; Moke y Lolo Armario en el doble pivote, con López Silva y Aarón Bueno en las bandas, José Miguel Caballero de enganche y Pachón como hombre más adelantado. Al igual que pasó contra el Parla y el Jaén, los jugadores cadistas no llevaron las calzonas azules.

Con el pitido inicial del extremeño López Acera se vio a un Hospitalet que se había parapetado atrás, logrando cerrar bien los espacios. Al Cádiz le costaba hilar el juego, teniendo que retrasar constantemente el cuero a la espera de encontrar algún hueco entre la maraña defensiva del rival. Las mejores jugadas del equipo fueron de Aarón Bueno, que encaraba a su marcador para centrar balones al área para que Pachón los cazara.

Aarón Bueno vuelve a marcar

Fue el catalán el jugador que abrió la lata a los siete minutos de juego. El canterano Lolo Armario sirvió un gran pase buscando la espalda de los zagueros para que Aarón Bueno, tras controlar y encarar a Craviotto, superara la salida del cancerbero con una preciosa vaselina. Un auténtico golazo, tanto en el pase como en la ejecución. En la celebración del tanto Bueno se hizo un corte en la ceja y tuvo que abandonar el terreno de juego mientras lo atendían. Con el gol, el Cádiz tuvo mayor confianza en su juego y empezó a tocar el balón con tranquilidad, a la espera de encontrar espacios para atacar.

Poco a poco el Hospitalet, gracias a Cirio y a Pitu, fue llegando más a las inmediaciones del área amarilla, aunque sin demasiado peligro. Su primer disparo a portería fue tímido, obra de Pitu, que fue blocado sin problemas por Álvaro Campos. El Cádiz se defendía bien, manteniendo el orden y sin complicarse a la hora de despejar el peligro. Por momentos el partido careció de ritmo, de intensidad: el conjunto catalán seguía atacando con timidez y el Cádiz seguía tocando el balón. De vez en cuando desde el mediocampo amarillo se surtía de balones a López Silva y a Aarón Bueno, para que intentaran penetrar por las bandas.

Sin embargo, tras una internada de Bueno por la izquierda y un disparo de Lolo Armario fuera, llegó el empate del Hospitalet. Sergio Cirio, yendo de la banda izquierda al centro, logró entrar en el área amarilla y, sin apenas oposición de los centrales, batió a Álvaro Campos de disparo cruzado. Un jarro de agua fría para el Cádiz, que había sido superior a su rival hasta ese instante. Pese a esto, el equipo no se descompuso y aumentó el ritmo de juego, tratando de ponerle cerco a la portería de Craviotto. Tampoco el Hospitalet se arrugó, pues con el empate llegó más arriba, atacando con algo más de intención que antes. Con el empate a uno se llegó al descanso.

Nada más reanudarse el partido, el Cádiz pudo adelantarse nuevamente en el marcador, después de una jugada extraña protagonizada por Craviotto. Desde la banda derecha Pecci puso un balón dentro del área buscando a Pachón y el portero, creyendo que el ariete madrileño iba a rematar, salió despejando con los pies. Finalmente, ni el portero ni el atacante cadista pudieron golpear el balón y este acabó yéndose por línea de fondo. Esta jugada era una muestra del ímpetu amarillo, que había salido con más ganas que el Hospitalet, sabedor que había sido superior en el primer período y que no podía desaprovechar la situación.

Caballero marca por partida doble

No tardó mucho el Cádiz en hacer el segundo gol, pues presionaba la salida de su rival y atacaba con intención. Este tanto llegó tras un centro de Aarón Bueno, que fue rematado magistralmente por José Miguel Caballero. El canterano tocó sutilmente el balón para cruzarlo ante la salida de Craviotto. Poco después López Silva estuvo cerca de marcar el tercero, pero Craviotto metió providencialmente la mano para mandar a saque de esquina el disparo desde fuera del área del onubense. Pachón pudo estrenarse como goleador, pero no llegó a rematar a puerta vacía tras un fallo de Craviotto y sus centrales.

El Cádiz seguía atacando, totalmente volcado hacia la portería del Hospitalet, que se limitaba a achicar espacios y a ir detrás de la pelota. Aarón Bueno le sacó la cartulina amarilla a Manel Gómez, después de que el defensor lo derribara en la banda. En una jugada de ataque aislada y tras un error de Tiri, Alonso disparó a la portería de Campos. Tras el primer cambio del Hospitalet, el Cádiz hizo el tercer gol y sentenció el partido. Un tanto que fue idéntico al segundo, con los mismos protagonistas: Aarón Bueno sirvió desde la banda izquierda y Caballero remató sutilmente de disparo cruzado.

Con el 3-1, Vidakovic movió fichas y realizó un doble cambio: Velasco por López Silva y Dieguito por Aarón Bueno. Poco después también se marchó sustituido Pachón por el gallego Hugo García. Con los cambios y con la diferencia existente en el marcador, el Cádiz se relajó y dejó que pasaran los minutos sin inquietar con tanta frecuencia como antes al Hospitalet.

Así, el Cádiz logró pasar de ronda tras doblegar al Hospitalet, que se vio superado por los cadistas en todo momento y que nada pudo hacer a partir de la salida de vestuarios. En la próxima eliminatoria de la Copa del Rey, el Cádiz se enfrentará a rivales de Segunda B y Segunda División.

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