jueves, 28 de octubre de 2010

Cadistasfinos entrevista a Antonio Bello

“HAY CANTERANOS MÁS QUE PREPARADOS PARA JUGAR EN LA PRIMERA PLANTILLA”

Antonio Bello Moscoso (Jerez de la Frontera, 30-1-1985) se enfrentará por primera vez al Cádiz Club de Fútbol tras su paso por el filial amarillo hace dos temporadas. En su segunda campaña en la división de bronce, el extremo es uno de los jugadores clave en el Écija de Manolo Zúñiga.

Después de perderse la última jornada tras haber sido expulsado contra el Sevilla Atlético, ¿afronta el partido de Carranza con mayor motivación?

Afronto el partido como otro cualquiera. Está claro que jugar en Carranza para mí es especial porque soy cadista desde pequeño, y porque estuve en el Cádiz B. Pero son tres puntos más.

¿Qué expectativas tiene de cara al partido contra el Cádiz?

Nosotros sabemos que va a ser un partido muy difícil, pero vamos a intentar conseguir otra victoria que sería muy importante para encadenar de nuevo varios resultados positivos. Pienso que será un partido muy complicado para los dos equipos.

¿Cómo cree que su equipo puede incomodar al Cádiz?

Nuestro equipo no tiene que dejar jugar al Cádiz. Además, tenemos que ser valientes y ambiciosos, e ir a por la victoria desde el principio. Somos un equipo al que le gustar tener el dominio de balón y pienso que va a ser un partido muy disputado y muy bonito.

Es un futbolista con mucha movilidad por las bandas, ¿le preocupa tener que medirse con jugadores tan experimentados como Cifuentes o Diego Reyes?

La verdad es que no. Está claro que son muy buenos futbolistas y de los mejores laterales de la categoría, pero soy un jugador ambicioso que quiere seguir son su proyección, y para ello cada vez me tendré que enfrentar a jugadores de nivel más alto.

Esta temporada está gozando de la confianza de Manolo Zúñiga…

Por suerte sí. Llegué muy tarde aquí pero el cuerpo técnico ha sabido ponerme en forma. He ido entrando poco a poco en el equipo y cuando lo he hecho, he intentado aprovechar mis oportunidades. Espero seguir trabajando igual para que el mister siga confiando en mí.

Tiene experiencia en Tercera y en Segunda B, ¿en qué se diferencian ambas categorías? ¿Le costó asumir el cambio de categoría la pasada campaña?

Está claro que las categorías están para algo. Bajo mi punto de vista, la diferencia fundamental es la velocidad en el juego: en Segunda B se juega más rápido y hay mayor calidad. El cambio de categoría se asimila con partidos, y la verdad es que el año pasado pude disfrutar de muchísimos minutos en Segunda B. Empezar jugando el año pasado de titular me ayudó a asimilarla antes.

Fue integrante del Cádiz B hace dos temporadas, ¿qué recuerda de aquel año? ¿Con qué se queda?

Sí, y estoy muy contento por haber formado parte de aquella plantilla. Fue un año muy bueno en lo personal. Me sentí muy cómodo, pero creo que teníamos equipo para estar un poco más arriba en la clasificación. Me quedo con los muchos amigos que hice y con los que sigo manteniendo contacto, echo de menos aquel vestuario.

Tras su paso por el filial amarillo, ¿cree que los canteranos están preparados para asumir el reto de jugar en el primer equipo?

Creo que hay canteranos más que preparados para debutar y jugar en la primera plantilla del Cádiz. Sólo les hace falta confianza. Hay jugadores como José Miguel Caballero o Juan Argudo que es una pena que no disfruten de más minutos en Segunda B. Ojalá estuvieran conmigo (risas)

¿Por qué se marchó al Jerez Industrial?

La verdad que me marché dolido. Dolido porque después de que me dijeran en Navidad que iba a empezar a entrenar con el primer equipo, y no fue así, haber metido once goles jugando de extremo en el filial y terminar contrato, yo me esperaba una oferta para quedarme, pero me ofrecieron un contrato para renovar que era inferior al de muchos compañeros que estaban conmigo en el Cádiz B… Fue algo que me dolió. No dudes de que me hubiera encantado quedarme.

La pasada campaña fue convulsa y complicada, ¿qué fue lo más duro?

Para mí lo más duro fue el tema económico. Entiendo que pueda haber problemas, pero hasta el punto de tener compañeros que tenían cinco euros para pasar la semana… También todas las mentiras que nos dijeron, algo que está muy presente en el futbol actual.

¿Qué aportaron los jugadores procedentes de la Glenn Hoddle Academy a su llegada al Jerez Industrial?

Sobre todo frescura. No sólo en el ámbito deportivo, porque el vestuario estaba muy quemado de lo que llevábamos aguantando y nos dieron un aire distinto. Además tuve compañeros con una calidad superior a la categoría en la que competíamos.

A pesar de todo, ¿cómo catalogaría la experiencia de la temporada pasada?

El año pasado aprendí muchas cosas. Tuve compañeros que me aconsejaron y de los cuales aprendí mucho, como Benítez o Bornes. Para mí fue una experiencia bonita porque debuté en Segunda B, pero a raíz de todos los problemas…

Tras su paso por el Jerez Industrial se habló de un interés del Algeciras, ¿qué le llevó a aceptar la oferta del Écija?

Para mí seguir en Segunda B era una prioridad. Estuve aguantando mucho, hasta el punto que firmé el último día de plazo. El Algeciras me llamó durante todo el verano y si no hubiera firmado en Écija, estoy seguro que lo habría hecho allí. Agradezco muchísimo el interés del Algeciras. Pero bueno, ahora mismo estoy muy contento por el trato recibido en Écija: la gente se ha portado y se está portando de una manera impresionante. Estoy muy agradecido a todos.

¿A qué aspira el Écija esta campaña? ¿Y usted en lo personal?

Pienso que lo primero es asegurarnos la permanencia. Cuando lo consigamos, miraremos hacia arriba y veremos hasta donde podemos llegar. En lo personal, me gustaría disfrutar del mayor número de minutos posibles e intentar dar un salto en mi carrera deportiva. Ojalá haya suerte y el equipo esté arriba. Eso nos ayudaría a todos.

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Sufrimiento con los grandes

El nefasto octubre realizado por el Cádiz de Risto Vidakovic ha dejado al equipo amarillo, por primera vez en lo que va de temporada, fuera de los puestos de ascenso. Quizás esta situación del equipo no sea demasiado preocupante pues, afortunadamente los grandes rivales no están realizando una temporada demasiado brillante -no hay que olvidar que el invicto Murcia, líder, está sólo tres puntos por encima del Cádiz, que ha caído por tres veces esta campaña- pero debería ser erradicada cuanto antes.

Se necesitan soluciones, cambios de sistema, de mentalidad, más trabajo. Es demasiado pronto para pensar en nuevos entrenadores. Hay que confiar en el actual cuerpo técnico, aunque está claro que, si de verdad se aspira a luchar por los puestos cabeceros del Grupo IV –y a luchar después por el ascenso contra los cuatro mejores de los otros tres grupos- deben cambiarse muchas cosas. El equipo debe saltar al campo con otra disposición, con mayor agresividad, siendo más compacto y sufriendo menos.

Da la sensación de que este Cádiz está capacitado para derrotar a cualquier equipo, siempre y cuando no sea de la parte alta de la clasificación. Digo esto porque, por el momento, de los cuatro equipos con aspiraciones a los que el Cádiz se ha medido, sólo ha sido capaz de vencer ante el Ceuta. Ha jugado contra el Real Murcia, Betis B, Ceuta y San Roque Lepe. Doce puntos, de los que ha obtenido cuatro: un empate ante un Murcia en inferioridad numérica en un partido francamente malo, y la victoria contra el Ceuta gracias a una acción aislada de Pachón. Ocho puntos son demasiados para dejar escapar con los equipos que, se supone, tienen el mismo nivel que el de Vidakovic.

Es cierto que para poder entrar en los play-off de ascenso hay que ganar a los equipos de la mitad baja, pero son los duelos entre los rivales directos los que terminan de perfilar la clasificación final. Con este sistema de competición no es lo mismo quedar primero que segundo. O quedar cuarto que quinto. Son estos duelos directos los que ayudan a perfilar los pequeños detalles y los que ponen a cada equipo en su sitio. Además, cuando llegado el mes de mayo el equipo tenga que enfrentarse a un Lugo, un Leganés o un Éibar, ¿cómo va a afrontar las eliminatorias con garantías si no ha podido con equipos similares en la Liga regular? El Cádiz no puede mantener esa dinámica con los grandes rivales. Debe ser más combativo, más autoritario. Ante Puertollano y Sevilla Atlético la historia no puede volver a repetirse.

Antes de ese bloque de duros encuentros –en los que también tocará jugar contra el Melilla- el Cádiz tiene por delante cinco compromisos que debe ganar obligatoriamente. Écija, Lucena, Lorca, Caravaca y Jumilla serán los rivales. Quince puntos, que si logran sumarse al casillero amarillo ayudarían a recobrar la confianza en el proyecto y a afrontar con garantías la visita en diciembre al Puertollano. Hay que ir partido a partido, poco a poco y mejorando los errores. Avanzar y sumar. Demostrar en el campo que este equipo tiene algo más que un nombre histórico y que es eso, un equipo.

Por tanto, hay que volver a la senda del triunfo, dando un golpe de autoridad contra el Écija. Ganar y convencer, sin fisuras. Sólo así aumentará la confianza y el equipo estará preparado para afrontar una temporada difícil, más de lo que en inicio se esperaba

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Cadistasfinos entrevista a Ramón

“CON SÓLO VEINTE AÑITOS EL ENCIERRO FUE MUY DURO”

Ramón Sánchez Algaba (Sevilla, 18-9-1979) regresa a Carranza en las filas del Écija. Fue miembro de la primera plantilla amarilla hace diez años, en la que le tocó vivir una etapa de incertidumbre en el club y una fase de ascenso a Segunda División. Antes del partido, el cancerbero sevillano concede esta entrevista a Cadistasfinos.com para dar sus impresiones del duelo.

¿Cómo vive la espera a que llegue el partido contra el Cádiz?

Con muchas ganas de volver a un estadio como el Carranza y disfrutar de una afición que ya quisieran tener muchos equipos de Primera División.

¿Ve al Écija preparado para intentar el asalto al feudo cadista?

Veo a mi equipo más que preparado. Creo que seguro que vamos a sacar los tres puntos de Cádiz.

¿Cuáles serán las bazas de su equipo? ¿Cree que podrán aprovechar la debilidad cadista?

Pues somos un equipo muy difícil de superar: nos crean pocas ocasiones de gol, mantenemos muchos jugadores por detrás del balón y con gente muy rápida arriba sobre todo por bandas con la que podemos hacer mucho daño. Encima el Cádiz no está en su mejor momento, con lo que más a nuestro favor…

A pesar del nefasto mes de octubre que está realizando el Cádiz, ¿cómo ve al equipo de Vidakovic?

Vidakovic ya demostró la temporada anterior en el Écija que con un presupuesto muy bajo y casi sin pretemporada estuvo a punto de meter al equipo en la Copa del Rey, por lo que este año, con el presupuesto y la plantilla que ha conformado, lo veo claro aspirante al ascenso.

Como portero del Écija, ¿qué jugador de la plantilla amarilla le puede preocupar más?

La verdad que lo que más preocupa, y de momento están saliendo las cosas bien, es mi equipo. Si estamos como desde que hemos empezado la temporada, súper comprometidos, la verdad que poco me preocupa el rival, pero sé que Aarón es un jugador muy a tener en cuenta, lo mismo que Enrique.

Sevilla B, Cádiz, Jerez de los Caballeros, Mérida, Pájara Playas, Terrassa, Ceuta, Écija… ¿Con qué se queda de su dilatada trayectoria en Segunda B?

Pues todos los equipos te van aportando y más cuando tienes ganas de trabajar, de mejorar y aprender cada día, pero el Cádiz siempre es especial por su afición.

Fue integrante de la primera plantilla del Cádiz en la 2000-2001, ¿qué recuerdos tiene de aquella campaña?

Empiezo por los buenos: que se quedó primero, que al final gracias a Dios cobramos y que viví mi único play-off de ascenso a Segunda A en las once temporadas que llevo en el pozo de la Segunda B. También cómo disfruté de una afición impresionante y unos compañeros que como Armando, Duda o Abraham Paz han podido disfrutar de la máxima categoría del futbol español… O los Cortijo, Sastre, Zafra o Raúl López, que con su veteranía también me aportaron muchísimo.

Malos recuerdos, como que no pudimos disfrutar del ascenso que nos robó el Nástic por un simple gol, los problemas económicos y el encierro, que no pude disfrutar todo lo que hubiera querido de una afición que te pone los bellos de punta...

No se sabía si iba a llegar dinero, si la entidad iba a desaparecer… ¿Cómo se vivió toda esa incertidumbre en el vestuario? ¿Y los encierros?

Pues era un sin vivir diario, salvo por el compromiso que había en ese grupo y por Orúe, que nos inculcó que la solución era ganar, estar arriba y esperar a que alguien llegase a resolverlo todo… Y gracias a Dios así fue, pero fue muy duro todo: con tan sólo veinte añitos en mi primera experiencia fuera de casa, si no llega ser por el respaldo de mis padres me veía vendiendo latas por la Victoria... Y en el encierro, a pesar de pasar mucho frío y malos momentos, viví cómo una ciudad se volcó de pleno y no nos faltó de nada.

Pese a todo el equipo acabó líder en el Grupo IV y rozó el ascenso, ¿cómo pudieron sobreponerse a tantos problemas? ¿Cuál era la fortaleza de ese Cádiz?

El equipo estaba más que comprometido y sabíamos que era la única solución, además de la profesionalidad de cada uno de los integrantes de aquella plantilla. Creo que el cadismo, aunque no se subió ese año, le debe mucho a esos integrantes de la plantilla.

Tuvo que competir esa temporada con Armando Ribeiro en la portería…

Un porterazo que cumplió su sueño de jugar en Primera División y de terminar su carrera en el equipo de su tierra. También de tercer portero estaba otro gran portero que ahora está en el Córdoba: Raúl Navas.

Sólo pudo debutar en el último partido de la fase regular contra el Don Benito, ¿qué recuerda de ese partido?

Lo recuerdo y se me ponen los bellos de punta… Cómo los Brigadas coreaban mi nombre, cómo la afición saltaba al terreno de juego sin terminar el encuentro porque su equipo estaba en la liguilla, recuerdo a una zurda maravillosa como la de Duda gracias a la que con dos golazos suyos ganamos…

¿Cómo ha evolucionado Ramón Sánchez en estos diez años?

Ramón sigue siendo el mismo trabajador. Tantos años en Segunda División B me han llenado de experiencia y aplomo. Me veo en un grandísimo momento y espero que pronto me llegue esa recompensa a tantísimo tiempo trabajando por un sueño como es subir a Segunda División.

Para usted, ¿a qué aspira el Écija esta temporada?

Este Écija apunta muy alto. A pesar de comenzar un poco tarde la pretemporada y de tener uno de los presupuestos más bajos de la categoría, yo creo que lucharemos por los puestos altos de la tabla.

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domingo, 24 de octubre de 2010

Renunciar a las señas de identidad

Un cabezazo fuera de los tres palos y un par de disparos de falta mansos que fueron blocados por Pau. Ese fue todo el bagaje ofensivo del Cádiz en Lepe. Un equipo amarillo que perdió por completo su identidad –no sólo por jugar de rojiblanco- y fue un conjunto gris. Gris, triste, ramplón. Sin ideas, sin coraje, sin valor. Era un partido para batirse el cobre, para luchar, para pelearse, para jugar de forma más directa. Se sabía que el San Roque Lepe era un equipo que había hecho de la lucha su principal virtud. Se sabía que el terreno de juego del estadio onubense no estaba en las condiciones idóneas. Que no era un campo para tocar. Que era un campo más para pelear.

El toque mató al Cádiz. Se repiten vicios de la temporada anterior, en la que el equipo tocaba y tocaba, pero no sabía qué hacer con la posesión. Si no se ataca, si no se pisa el área contraria, la posesión no sirve de nada. En este juego no gana el que más toca, sino el que llega al área y lo aprovecha. El San Roque, con un juego más físico, con una presión asfixiante y con más garra, llegó más a la meta de Álvaro Campos y logró el premio. El Cádiz no llegó y, en consecuencia, Pau fue un mero espectador. Un espectador de lujo, que pudo vivir la cómoda victoria de su equipo a pie de campo.

Lo cierto es que la propuesta futbolística del Cádiz deja mucho que desear. Este mes de octubre está resultando muy negativo para el equipo, que ha sumado sólo tres puntos de doce posibles y parece que va en caída libre. Esto no va a ser un paseo como en la 2008-2009. Ningún rival va a dejar jugar al Cádiz. Ningún rival va a permitir que el equipo se sienta cómodo. Por nivel de jugadores, quizás el de Vidakovic sea uno de los más brillantes de la categoría, pero los rivales pueden sobreponerse a base de esfuerzo. Si se juega con intensidad, las carencias pueden disimularse hasta el punto de poder doblegar a un rival mejor.

Le pasó al Cádiz contra el Poli Ejido y le ha pasado contra el San Roque Lepe: hace falta más intensidad. Ponerse el mono de trabajo y dar un pelotazo largo cuando sea menester. Evitar tanto toque infructuoso si se tiene la oportunidad de matar de forma más directa. En consecuencia, hacen falta futbolistas a los que no les dé vergüenza ponerse el mono de trabajo, futbolistas que aporten un mínimo de batalla. En partidos como los de esta jornada el trivote planteado por Vidakovic desde el principio de competición no funciona. Carlos Caballero y Fran Cortés son dos futbolistas con un corte similar, poco sacrificados defensivamente y muy irregulares sobre el terreno de juego. Muchas veces Álvaro Jurado se ve sobrepasado en el trabajo de contención, pues ni el madrileño ni el canterano colaboran demasiado. El equipo hace aguas en el centro del campo, tanto en defensa como en ataque.

Convendría quitar a uno, y el damnificado, atendiendo a su rendimiento, debería ser Fran Cortés, que lleva camino de convertirse en la eterna promesa. Su aportación es mínima, siempre a la sombra de Caballero y su trabajo, escaso. Se supone que con dos jugadores de toque en el centro del campo el Cádiz va a controlar mejor el partido y va a generar más ocasiones. A la vista está que esto no se está cumpliendo. Tal vez convendría sacrificar a uno de los medios creativos para dar cabida a un jugador más defensivo, que apuntale las posiciones y ayude a Jurado. Así el equipo ganaría en solidez, estando más preparado para presentar batalla en duelos como estos.

Es necesaria una reacción. Algo. Con el pivote creativo exento de ideas, ni Velasco ni Aarón Bueno inquietan. Nadie hace nada: tocar y tocar, horizontalmente, sin buscarle las cosquillas al rival. Hace falta recuperar a López Silva, para que Aarón Bueno no se acomode, para que sienta la presión en el cogote y vuelva a ser el futbolista que deslumbró en el inicio de Liga. Hace falta que Enrique juegue en su sitio, el extremo derecho. Su experiencia hubiera venido francamente bien en el encuentro de Lepe.

Algo tiene que hacer Vidakovic si quiere revertir la situación. La propuesta de toque es estética, atractiva y, si sale bien, compensa abonar el precio de una entrada. Pero en la situación en la que se encuentra el Cádiz y con la urgencia por regresar al fútbol profesional que rodea al club, conviene ser resultadista. Jugar peor sacando el máximo provecho. Como contra el Ceuta, cuando una acción de Pachón maquilló un mal partido. Dijo Vidakovic en rueda de prensa que el equipo no podía renunciar a sus señas de identidad. Pero, si con esas señas no se consiguen resultados, ¿qué hacer? ¿Empecinarse hasta que salga bien, aún a riesgo de descolgarse más de la cabeza? Tal vez sea preciso renunciar a las señas de identidad, replanteando la situación y valorando qué es lo mejor para el equipo. Rectificar es de sabios, o al menos, eso dicen.

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sábado, 23 de octubre de 2010

Un Cádiz fantasma se pasea por Lepe

Difícil compromiso el que tenía el Cádiz Club de Fútbol en su visita al San Roque Lepe. El conjunto onubense, invicto esta temporada en su estadio, se encontraba en la clasificación a dos puntos del equipo amarillo. Un Cádiz que había retornado a la senda de la victoria tras derrotar la jornada anterior al A.D. Ceuta y que esperaba obtener un resultado positivo en una visita complicada. Ante la coincidencia de colores entre ambas escuadras, el Cádiz jugó el encuentro con calzonas rojas y camiseta rojiblanca –muy similar a la del Granada-, una equipación que no se encontraba entre las tres oficiales del equipo.

En la convocatoria del bosnio Risto Vidakovic destacaba la ausencia de Dani Miguélez, lesionado a lo largo de la semana y que había sido sustituido por el cancerbero del filial, Juanfer. De esta manera, al césped del Municipal de Lepe jugaron como titulares Álvaro Campos en la portería, Cifuentes y Diego Reyes en los laterales, Baquero y Álvaro Silva como centrales, Carlos Caballero, Fran Cortés y Álvaro Jurado en el centro del campo, Velasco y Aarón Bueno en los extremos y Pachón como hombre más adelantado. El capitán, Enrique Ortiz, fue el gran damnificado con la entrada de Pachón en el once inicial.

El terreno de juego presentaba unas malas condiciones para la práctica del fútbol, y ello ocasionó que el juego exhibido desde el primer minuto por los dos equipos fuera trabado. No era posible rasear en exceso el balón y el equipo local optó por jugar mediante desplazamientos largos. El San Roque Lepe empezó atacando con timidez, con centros desde la banda de Cheli que eran cortados sin problemas por la zaga amarilla. En el minuto seis el Cádiz gozó de su primera oportunidad de gol: un centro desde la banda derecha de Carlos Caballero fue cabeceado por Pachón en el segundo palo, pero acabó yéndose fuera de la portería de Pau.

Presión

Los locales ejercían una presión muy adelantada, dificultando la salida del balón del Cádiz. Con un planteamiento muy directo, trataban de buscarle la espalda a los centrales amarillos, aunque Baquero estuvo muy solvente y seguro, consiguiendo apagar todos los fuegos. En un fallo defensivo en un córner estuvo a punto de marcar el San Roque, y en la jugada siguiente –tras un fantástico robo de Baquero, que inició el contragolpe- el Cádiz tuvo otra buena ocasión. Desde la banda izquierda centró Aarón Bueno al punto de penalti, pero cuando Pachón iba a rematar, consiguió despejar el peligro Germán.

Sin embargo, en el minuto diecinueve el San Roque de Lepe se adelantó en el marcador. Cheli recibió el balón tras un rechace de Diego Reyes y, ante la pasividad defensiva del Cádiz, asistió a Óscar. El atacante, desde la frontal, batió a Álvaro Campos –que no estaba bien posicionado- con un disparo cruzado. Un gol que ponía muy cuesta arriba el encuentro para los intereses cadistas.

Con el resultado a favor, el equipo local se encerró atrás, a la espera de sorprender al Cádiz en jugadas de contraataque. A punto estuvo el cuadro local de marcar el segundo del partido, que ya hubiera terminado de cerrar el choque. Tras aprovechar un rechace dentro del área de Baquero, Gabri remató y batió a Álvaro Campos. Con todo el estadio celebrando el tanto, el asistente del sevillano Palomino Núñez no consideró válida la acción, pues en el control, el atacante del San Roque Lepe le dio a la pelota con la mano. De esta manera, el colegiado anuló el gol y amonestó a Gabri.

Al Cádiz le faltaba garra, más coraje en el centro del campo. Una vez llegada a la divisoria de los dos campos, al equipo amarillo le costaba crear juego, ordenar las ideas y atacar. Carlos Caballero estaba brillante, pero no se veía acompañado por Fran Cortés, desaparecido por completo. Palomino Núñez amonestó a Álvaro Jurado tras protestar una acción del partido. Poco después Hornillo también fue amonestado, tras derribar a Carlos Caballero cerca del área. El lanzamiento, de Aarón Bueno, no inquietó en absoluto a Pau. Palomino Núñez le perdonó la cartulina a Alfaro, después de que este le diera un codazo a Álvaro Jurado. El partido, cerca del descanso, se afeó, y el juego empezó a interrumpirse por faltas de ambos equipos. Con un San Roque Lepe muy cómodo en el campo y con un Cádiz incapaz, se llegó al descanso.

El Cádiz no crea peligro

Tras la reanudación, se mantuvo el guión del primer período: el San Roque Lepe presionando incansablemente la salida del balón amarilla, mientras que el Cádiz tocaba infructuosamente, sin generar peligro y sin demasiada brillantez. Tras un rechace dentro del área amarilla en el que Ekedo disparó fuera, Palomino Núñez expulsó a Álvaro Jurado con roja directa. Vidakovic se vio obligado a recomponer al equipo y por ello sustituyó a Aarón Bueno para que el congoleño Moke realizara el trabajo sucio en el centro del campo.

Con un hombre menos y con la misma propuesta futbolística, el empate amarillo parecía misión imposible. De hecho, era el San Roque Lepe el que más atacaba. Tras una falta botada por Cheli –en la que Cifuentes vio la amarilla- Germán remató de cabeza con mucho peligro, propiciando que Álvaro Campos tuviera que intervenir. Desde fuera del área Gabri pudo marcar, al igual que Alfaro poco después. El Cádiz estaba totalmente k.o., sin capacidad de reacción y sin apenas ideas. Buscando una reacción, Vidakovic introdujo a Enrique Ortiz, que sustituyó a Velasco.

El Cádiz tocaba y tocaba, pero sin peligro. No encontraba espacios, no le imprimía velocidad al balón y el San Roque Lepe defendía plácidamente el marcador. La mejor oportunidad en este segundo acto del Cádiz llegó en un lanzamiento de falta cerca de la frontal del área de Pau. El lanzador fue Carlos Caballero, que no aprovechó la oportunidad: disparó muy centrado, parándolo sin dificultad el guardameta del San Roque Lepe, que durante todo el partido había sido espectador del encuentro. Vidakovic realizó el último cambio: quitó a Diego Reyes para que entrara el onubense López Silva.

El San Roque Lepe gozó de una gran ocasión para cerrar el marcador: un buen centro de Ekedo al punto de penalti fue rematado por Alfaro, pero Álvaro Campos consiguió blocar el balón. Poco después, Gabri le robó el balón a Álvaro Silva, plantándose ante el marco cadista, pero su lanzamiento se marchó fuera. Por oleadas dispersas el Cádiz llegaba, con más corazón que cabeza, sin precisar y sin aprovechar esas llegadas. López Silva era el jugador que más lo intentaba desde la banda izquierda, aunque estaba muy solo.

El tiempo de descuento –cuatro minutos- pasó con más pena que gloria para el Cádiz, que fue incapaz de llegar con peligro al área de Pau. Tercera derrota del Cádiz en el mes de octubre, que no aprovechó el tropiezo del Murcia contra el Betis B.

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martes, 19 de octubre de 2010

El primer gol del nueve

Controló con el pecho un pase de Cifuentes en la frontal del área. Nada más bajarla, cruzó el balón con su pierna derecha, colocándola donde no podía llegar Nauzet. Explosión de júbilo. Gol. El primero de la temporada. El primero con su nueva camiseta.

Sergio Pachón marcó el gol de la victoria contra el Ceuta. Un gol importante, tanto para él como para el equipo. El Cádiz, gracias a este tanto, rompía con la dinámica negativa de derrotas y retornaba a la segunda plaza, a dos puntos del Real Murcia. Pachón también rompía con su sequía goleadora y demostraba que puede ser el nueve del Cádiz para esta campaña. Quizás fuera lo que el madrileño necesitaba: marcar para confiar en sí mismo, para sacudirse la presión, para demostrar a quienes lo han criticado que puede ser clave.

Jugando veinte minutos por partido, y con la falta de rodaje con la que llegó Pachón al Cádiz, es muy difícil demostrar cosas. Todo jugador necesita un período de adaptación y minutos para ser clave en un equipo. Tal vez, tras este gol, el período de adaptación de Pachón haya acabado. Tal vez, a partir de ahora, Risto Vidakovic alineé al delantero en el equipo titular.

Contra el Ceuta volvió a salir desde el banquillo, sustituyendo por enésima vez a un voluntarioso Enrique, al que se le nota demasiado que no juega en su sitio. Una vez más, el entrenador amarillo optó por jugar sin un auténtico delantero centro de referencia, a pesar de haber hecho una remodelación en el once inicial –necesaria por cómo estaba jugando en los últimos encuentros Dani Miguélez- al poner a Álvaro Campos bajo palos. El Cádiz jugó muy mal en el primer tiempo: gris, sin encontrarse a sí mismo, se vio superado por un Ceuta que con un fútbol más directo había rondado en varias ocasiones el gol.

En el segundo tiempo hubo una reacción. Se jugó con algo más de verticalidad, con más intención, con más peligro. Se probó en varías ocasiones a Nauzet, con disparos de Caballero y Velasco. Y se demostró que hacía falta un delantero centro: un gran centro de Enrique, aprovechando un error del guardameta caballa, no encontró rematador porque no había nadie para peinar la pelota. Tras este arreón inicial del combinado amarillo, el partido decayó, siendo el momento en el que Vidakovic introdujo a Pachón. Quedaban veintidós minutos para el final.

Tuvo dos ocasiones en todo el partido el atacante cadista. La primera, tras recoger un rechace de Nauzet a tiro de Velasco, que acabó yéndose a saque de esquina. La segunda –curiosamente, cuando el Cádiz dejó de tocar tanto el balón y buscó un juego más directo-, fue gol.

En rueda de prensa antes del partido, Vidakovic indicó que a Pachón aún le faltaba para ser titular. Que tenía que demostrar cosas, que rendir más. El futbolista, con su gol, respondió en el terreno de juego. Ahora queda saber si por fin imperará la cordura y el técnico cadista jugará con un nueve de referencia ante el San Roque Lepe.

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domingo, 17 de octubre de 2010

No seas Pachón y disfruta

Partido de altos vuelos el que enfrentaba en el Ramón de Carranza a Cádiz y a Ceuta. Ambos equipos eran de los más fuertes del Grupo IV de Segunda B y se encontraban distanciados por un punto en la clasificación. Ganar era vital para mantenerse en los puestos cabeceros y para seguir de cerca los pasos del Real Murcia. Para el Cádiz de Risto Vidakovic, después de haber encadenado dos derrotas consecutivas, el encuentro era una oportunidad de reafirmarse, de disipar las dudas generadas y de estar cuatro puntos por encima de los caballas en la tabla.

El entrenador amarillo, con la intención de revertir la situación del equipo, registró dos cambios en la alineación. De este modo, de inicio jugaron Álvaro Campos bajo palos, Cifuentes en el lateral derecho, pareja de centrales compuesta por Baquero y Álvaro Silva, Diego Reyes en el lateral izquierdo, Álvaro Jurado, Carlos Caballero y Fran Cortés en el centro del campo, Velasco y Aarón Bueno en los extremos derecho e izquierdo respectivamente y Enrique como hombre más adelantado. Destacaba la presencia de Campos como titular en detrimento de un irregular Dani Miguélez y el retorno de Pedro Baquero, que había desplazado del once titular a José Serrano. Por primera vez en la temporada, el Cádiz vistió sus reglamentarias calzonas azules.

El partido comenzó igualado, con ambos conjuntos tanteándose, jugando con cuidado y sin inquietar demasiado al rival. Hubo muchas interrupciones, por balones que se marchaban por línea de banda o por faltas de ambos equipos, y el juego era trabado. La primera jugada de cierto peligro fue favorable al Ceuta, en una internada por la banda de Seguro en la que Baquero tuvo que emplearse a fondo para alejar el peligro del área cadista. En estos primeros compases el manchego Arcediano Monescillo, árbitro de la contienda, amonestó a Enrique después de que el cadista le diera un codazo al ceutí Baigorri.

En el minuto diez el Cádiz dispuso de dos llegadas al área de Nauzet: Enrique estuvo cerca de rematar un centro de Aarón Bueno y en la jugada siguiente, el catalán disparó por encima del larguero tras recibir un buen pase del capitán amarillo. El Ceuta no se arrugó y en un fallo clamoroso de Álvaro Campos –que no llegó a salir a por un balón- pudo marcar, pero Modeste no acertó a batir al cancerbero cadista. El partido no estaba resultando vistoso: el juego trabado había triunfado y se sucedían continuas pérdidas de tiempo. El público de Carranza protestó mucho una acción del cancerbero caballa, que simuló una lesión mientras dos compañeros suyos eran atendidos por estar sangrando.

Oportunidades caballas

Dentro de este mal juego, estaba resultando mejor el Ceuta. Generaba más peligro que el Cádiz, y en el minuto veinte Modeste volvió a tener una clara oportunidad para marcar, después de recibir una buena asistencia de Baigorri. El atacante ceutí acabo estampando su disparo en el poste de la portería y el rechace lo recogió Álvaro Campos. El propio Modeste volvió a realizar una linda jugada individual –provocando los pitos de la grada- que fue cortada por Cifuentes. Sobre el césped de Carranza se veían dos estilos diferentes de juego: el Cádiz intentaba tocar de manera infructuosa y el Ceuta, con un juego más directo basado en las internadas por la banda derecha, inquietaba más.

Poco a poco el Cádiz parecía despertar. Llegó en un par de ocasiones a los dominios de Nauzet, aunque sin generar demasiado peligro. Vieron la amarilla Pedro Baquero y el ceutí Cañas. Sin embargo, pese a la mínima reacción amarilla, el que más inquietaba era el Ceuta, que volvió a marrar una clara ocasión de gol. Javi Navarro abrió el balón a la banda, donde estaba Seguro que, tras controlar, metió un buen pase dentro del área para Berrocal. El ex jugador del Granada disparó fuera. Sufría demasiado el Cádiz, que no se encontraba cómodo, incapaz de hilar juego y de inquietar al Ceuta. Con el 0-0 se llegó al descanso.

El Cádiz despierta

Tras la reanudación, el Cádiz salió con algo más de intensidad que en el primer tiempo. De hecho, dispuso de una buena oportunidad después de que Velasco rematara dentro del área un centro de Enrique por la banda derecha. El disparo del jugador amarillo fue demasiado blando y Nauzet pudo blocarlo sin dificultad. Carlos Caballero metió en la siguiente jugada un buen pase en profundidad buscando a Enrique, que no pudo llegar por la buena salida del cancerbero ceutí. Parecía que el equipo amarillo, gracias a Caballero, había intentado jugar con mayor velocidad y verticalidad. Carlos Caballero botó una peligrosa falta en la frontal del área, pero su lanzamiento fue detenido sin problemas por Nauzet. En la siguiente jugada el Ceuta contestó, pero el disparo de Seguro tampoco inquietó a Álvaro Campos.

El entrenador ceutí, Joao des Deus, realizó el primer cambio de su equipo, tras sustituir a Berrocal por Torres. Tras este cambio, Enrique realizó una fantástica jugada personal –en la que falló Nauzet- por la banda que no encontró rematador. Ante el buen inicio amarillo, sólo mantuvo el tipo en el equipo caballa Modeste, que volvía loco a Diego Reyes por la banda derecha. Arcediano Monescillo amonestó a Javi Navarro después de que el ex cadista chocara con Álvaro Silva en un salto. Volvió a mover banquillo el entrenador del Ceuta, al quitar a Seguro por Guzmán.

A la hora de partido se templaron los ánimos cadistas. El equipo de Vidakovic dejó de llegar con peligro al área de Nauzet y el juego volvió a ser trabado, como en el inicio de partido. Para crear algo más de peligro, Vidakovic retiró del campo a Enrique para introducir a Pachón. Con la entrada del delantero madrileño el Cádiz experimentó un aumento de rendimiento y disfrutó de dos oportunidades consecutivas que obligaron a Nauzet a emplearse a fondo. Aarón Bueno centró desde la banda izquierda buscando a Velasco, que dentro del área disparó a puerta. Nauzet despejó la pelota, pero el rechace fue recogido por Pachón, que volvió a estrellarse en el cancerbero ceutí, que despejó a saque de esquina.

Pachón hace el 1-0

El colegiado expulsó a Sandro después de mostrarle la segunda cartulina al jugador del Ceuta, que había realizado una dura entrada en el centro del campo. Por segundo partido consecutivo, el Cádiz disfrutaba de superioridad numérica. Tras la expulsión, Joao des Deus quitó a Javi Navarro, que le dejó su sitio a Loe. Vidakovic también aprovechó para hacer su segundo cambio: quitó a un desafortunado Aarón Bueno por el gallego Hugo García. Con uno menos, el Ceuta se desentendió por completo de atacar: achicaba espacios como podía, despejando mediante pelotazos en largo y cediéndole toda la iniciativa al combinado cadista.

Al Cádiz le costaba encontrar espacios en la maraña defensiva del Ceuta, pero consiguió adelantarse en el marcador. El autor del gol fue Sergio Pachón, que anotaba su primer tanto con la camiseta amarilla. El madrileño recibió un buen pase de Cifuentes en la frontal del área, donde disparó y batió a Nauzet. Un gran gol, cuando quedaban diez minutos para la conclusión del partido, que fue celebrado con rabia por el banquillo cadista. Dos minutos más tarde Hugo García era amonestado por Arcediano Monescillo y Vidakovic realizaba el último cambio del partido, al sustituir a Fran Cortés por Moke. Con este cambio estaba clara la consigna: había que aguantar el marcador.

El equipo amarillo comenzó a perder tiempo, a retrasar más los saques en las jugadas de estrategia. Álvaro Campos vio la cartulina amarilla después de que el árbitro manchego interpretara que el guardameta cadista estaba perdiendo tiempo. El Ceuta se quedó con nueve en el tiempo de descuento, después de que Cañas viera la segunda amarilla tras propinarle un codazo a Diego Reyes. Roberto Mansilla también fue expulsado en estos últimos minutos, tras entrar con extrema dureza sobre Velasco fuera del área. Con esta expulsión terminó el partido, en el que el Cádiz consiguió reencontrarse con la victoria, retornando al segundo puesto de la clasificación.

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sábado, 16 de octubre de 2010

CadistasFinos entrevista a Javi Navarro

“EL CEUTA TIENE SUS ARMAS Y CON ELLAS INTENTAREMOS DERROTAR AL CÁDIZ”

El próximo Cádiz-Ceuta será un encuentro muy especial para Javi Navarro (Santurce, 7-06-1980) El jugador, salido de la cantera amarilla, vive su quinta temporada en el Ceuta, en el que es un jugador fundamental. Ya jugó en el 5-2 entre cadistas y caballas en Carranza de hace dos campañas, adelantando a su equipo en el marcador.

¿Cómo vive las horas previas a su retorno a Carranza?

Con ganas e ilusión de volver al estadio donde me formé como futbolista profesional.

Usted fue integrante de la primera plantilla cadista desde 2000 hasta 2003, ¿qué recuerda de aquella época?

Recuerdo sobre todo a la afición y el ascenso de categoría a Segunda A.

¿Cómo ha evolucionado como futbolista desde que debutara de la mano de Carlos Orúe?

Después de varios años me siento un futbolista más hecho y más experimentado.

¿Cuesta mucho llegar al primer equipo siendo un canterano? ¿Cómo ve a la cantera que en estos momentos tiene el Cádiz?

En su día, debido a la crisis interna del club, subimos muchos canteranos y demostramos que podíamos hacerlo bien en la categoría. De hecho, nos quedamos a un gol del Nástic en la liguilla para ascender a Segunda A. En estos momentos, el Cádiz dispone de una buena cantera, ya que está en Tercera División. Eso es importante. Además, han subido algunos al primer equipo y se están consolidando poco a poco en la categoría… Eso quiere decir que hay buenos mimbres en la cantera.

¿En qué se parecen y en qué se diferencian el Cádiz en el que usted jugó y el actual?

Son dos equipos parecidos en cuanto a idea de juego se refiere. Ambos equipos rasean el balón e intentan hacer un fútbol de toque en una categoría muy difícil para ello, donde prima más el fútbol directo.

¿Cómo influyó la terrible lesión en Los Cármenes en su carrera deportiva?

En su día, influyó negativamente ya que empezaba mi carrera profesional como futbolista y canterano del Cádiz. Carlos Orúe estaba sacando mucho rendimiento de mí como jugador. Lo importante, es que me recuperé de la grave lesión y puedo realizar lo que más me gusta que es jugar al fútbol.

Después del Palencia, el Novelda y el Benidorm, recaló en el Ceuta… ¿Cómo valora sus años en el conjunto caballa?

Positivamente, aquí he madurado como futbolista y he podido hacer goles y confirmar mi fútbol.

Su equipo siempre es favorito para el ascenso en el Grupo IV, ¿qué cree que le falta para terminar de dar el salto a la división de plata?

Tal vez, los pequeños detalles nos han impedido conseguir ese ansiado ascenso.

Tras una temporada muy irregular en el plano colectivo, su club hizo una amplia remodelación. ¿Cómo valora la llegada del entrenador Joao de Deus y de las nuevas incorporaciones?

Para esta temporada se han realizado diecisiete fichajes y la incorporación de un nuevo cuerpo técnico al completo y, lógicamente, al principio se necesita una fase de adaptación para cohesionar todo el grupo. Poco a poco lo vamos consiguiendo. El mister intenta que los entrenamientos sean provechosos, siempre con balón e intenta inculcarnos que en esta categoría, aunque sea difícil, también se puede jugar al fútbol.

¿Cree que este Cádiz-Ceuta será más igualado que el de hace dos temporadas?

Puede pasar de todo…

¿Cuáles serán las bazas del Ceuta? En su opinión, ¿a qué jugador amarillo deberá tener más vigilado su equipo?

Todos los jugadores del Cádiz son importantes. Han realizado una plantilla lo suficientemente competitiva como para que cualquier jugador cadista pueda resolver un partido. El Ceuta tiene sus armas y con ellas intentaremos derrotar al Cádiz…

¿Le preocupa que tras encadenar dos derrotas consecutivas el Cádiz juegue con más ganas para romper con esa dinámica negativa?

Prefiero recibirlos con dos derrotas consecutivas a que vinieran de una dinámica positiva…

¿Cómo ve a sus ex compañeros Aarón Bueno y Velasco?

En forma, como están demostrando…

Si marca un gol, ¿lo celebrará?

En su día, no lo celebré…Me gustaría dedicarle un gol si ocurre a mi familia, aunque lo importante son los tres puntos…

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miércoles, 13 de octubre de 2010

CadistasFinos entrevista a Mansilla

“ASCENDER Y DEBUTAR EN SEGUNDA ES DE LO MÁS BONITO QUE ME HA PASADO”

Roberto Carlos Mansilla Abellán (Madrid, 31-07-1981) regresa al Ramón de Carranza enrolado en las filas de la AD Ceuta. Fue clave en la anterior travesía por Segunda B del Cádiz y, tras no haber disfrutado de minutos en la Liga Adelante, llegó al combinado caballa. En el Ceuta, ha vuelto a sentirse importante. El central, da a CadistasFinos.com sus impresiones sobre el Cádiz-Ceuta.

¿Cómo se enteró de que no iba a continuar en el Cádiz? ¿Cómo está siendo su adaptación al Ceuta?

Una vez terminada la temporada y viendo que nadie del club se ponía en contacto conmigo decidimos escuchar ofertas. Desde que llegué, el hecho de haber coincidido con algún compañero en otro equipo hizo que mi adaptación tanto al club como a la ciudad fuese muy rápida.

La pasada temporada su equipo no realizó una campaña demasiado brillante, ¿qué le motivó a firmar por el Ceuta?

Me pusieron sobre la mesa una oferta económica importante y por otro lado, me ofrecieron un proyecto hecho para intentar ascender a Segunda.

En teoría son uno de los aspirantes al ascenso en el Grupo IV, ¿quiénes son sus rivales a batir?

Por presupuesto e historia, el Cádiz y el Murcia son los verdaderos favoritos a la hora de conseguir el primer puesto del grupo.

¿Cómo vive el enfrentamiento de Copa del Rey contra el FC Barcelona?

Con mucha ilusión, pero sabiendo que nuestro principal objetivo está en los partidos de Liga. Igualmente trataremos de disfrutar y hacerlo lo mejor que podamos.

Antes tendrá un duelo muy importante en Carranza...

Más que importante yo diría que bonito, entre dos equipos a los que nos gusta jugar la pelota y en un estadio donde a cualquier futbolista le gustaría jugar.

Junto a usted, hay otros tres ex cadistas en su equipo, ¿cómo afrontan el partido?

Será bonito volver al estadio que ha sido nuestra casa hasta hace poco y saludar a la gente con la que has convivido, pero una vez que empiece el partido seremos rivales y no nos quedará más que desearnos suerte.

¿Cómo ve al Cádiz de Vidakovic? ¿Qué futbolista considera más peligroso?

Un equipo con experiencia y calidad donde el grupo hace que lo haga mejor por encima de cualquier futbolista.

¿Qué significó para usted jugar en el Cádiz?

Me siento feliz de haber entrado en la historia de uno de los clubes más importantes de España.

De sus dos campañas en el Cádiz, díganos qué dos imágenes permanecerán en su retina cuando se retire. Una positiva y otra negativa.

El día que me retire no habrá hueco para las cosas negativas. El conseguir un ascenso junto con sus celebraciones y el haber debutado en Segunda vistiendo los colores del Cádiz CF son de las cosas más bonitas que me han pasado en el fútbol y por lo tanto será lo que guarde en mi retina.

En ocho jornadas de esta temporada ha jugado 720 minutos, mientras que en la anterior acumuló 811 con el Cádiz. ¿Cómo valora la temporada pasada?

A pesar de no haber contado con muchos minutos, me quedo con las cosas positivas que hice.

Para usted, ¿qué pudo influir en el descenso del Cádiz a Segunda B?

Si lo supiera lo habría dicho y así nos hubiésemos salvado... Supongo que los equipos que quedaron por encima nuestra demostraron ser mejores en el campo ganando más partidos que nosotros.

¿Cómo cree que será recibido en Carranza?

No pienso mucho en eso. Lo que sí sé es que los amigos que deje allí se alegrarán de que vuelva y eso es lo más importante.

¿Se atreve a pronosticar un resultado para el Cádiz-Ceuta?

Me da lo mismo el resultado siempre y cuando los tres puntos se monten en el barco con nosotros.

¿Quiere mandar un mensaje a la afición amarilla?

Deseo de todo corazón que el Cádiz CF vuelva a la categoría que tanto esa ciudad como esa afición y ese escudo se merecen, a Primera División. Suerte.

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martes, 12 de octubre de 2010

Reencuentro entre caballas y cadistas

Después de los inesperados tropiezos de las dos últimas jornadas, el Cádiz de Vidakovic recibe en Carranza a uno de los aspirantes al ascenso, la AD Ceuta. Sólo vale ganar, para tener ventaja en los duelos directos con los ceutíes y para remontar el vuelo. Hay que superar el bache de resultados y quizás el rival idóneo es el Ceuta ya que doblegando a un rival directo el equipo recobraría fuerza y daría un claro mensaje a todo el mundo: el Cádiz sigue ahí.

No será sencillo. El combinado caballa está un punto por debajo de los amarillos –gracias al inesperado empate de la pasada jornada- y desea resarcirse tras haber realizado una decepcionante campaña el año anterior. De la mano de Julio Fernández Peguero el Ceuta se ha reforzado mucho y ha vuelto a aspirar a todo: cuarto en la clasificación y con vida en la Copa del Rey, en la que le tocará enfrentarse a todo un Fútbol Club Barcelona.

Para muchos de los jugadores que salten el domingo al terreno de juego será un partido especial. En el Cádiz hay tres jugadores que en el pasado vistieron los colores del Ceuta: Aarón Bueno, Velasco y Diego Reyes. Aarón Bueno fue la estrella del Ceuta la pasada campaña, el jugador que se echó el peso del equipo a la espalda. Realizó la mejor temporada de su carrera, en la que además logró erigirse como máximo goleador caballa. Velasco aterrizó en la ciudad autónoma en el pasado mercado invernal, después de no tener minutos en Segunda con el Cádiz. Disputó catorce encuentros y anotó un gol. Por su parte, Diego Reyes estuvo dos años en el equipo ceutí, en los que fue titular indiscutible, jugando siempre a un nivel muy alto. Su buen rendimiento le valió ir al Gimnástic de Tarragona la temporada siguiente, en la que vivió el ascenso a Primera.

También será un duelo especial para cuatro jugadores del Ceuta: Javi Navarro, Mansilla, Víctor Ormazábal y Joseba Arriaga. Javi Navarro regresa a Carranza dos años después, como pieza fundamental de su equipo y con ganas de no repetir lo ocurrido en su última visita al que fue su estadio: el Ceuta perdió 5-2. Roberto Mansilla ha vuelto a sentirse importante esta temporada, después de haber contado muy poco para Javi Gracia y Víctor Espárrago en Segunda. Se ha afianzado en el centro de la zaga del Ceuta, en la que es titular indiscutible. Compañero de vestuario los dos últimos años fue el argentino Víctor Ormazábal, al que calidad le sobra para jugar en la división de bronce y que ya ha marcado su primer gol con la camiseta del Ceuta.

Quizás el más peligroso de los cuatro, por las ganas de reivindicarse, sea Joseba Arriaga. El de Ermua se marchó a finales de verano al Ceuta sin haber demostrado nada en Carranza. En Segunda no tuvo oportunidades y se marchó en enero cedido al Alavés. Tampoco dio un rendimiento excesivamente bueno esta pretemporada, en la que volvió a evidenciar lo que le cuesta marcar gol. Curioso, pues en el resto de equipos en los que ha estado ha sido un jugador determinante y solvente.

Sin duda también será un partido especial para el onubense Julio Peguero. Las dos anteriores temporadas ejerció como Director Deportivo del Cádiz, logrando hacer un plantel muy competitivo para ascender a Segunda. La pasada temporada fue señalado como uno de los principales responsables del descenso a Segunda B y, tras rescindir su contrato, marchó al Ceuta. Aún no está confirmada su presencia en Carranza para este encuentro.

Será, por tanto, un partido de reencuentros entre dos aspirantes a todo, que intentarán dar un golpe de autoridad para evitar que el Real Murcia –que tampoco atraviesa un momento de forma espectacular, a tenor del empate cosechado ante el Yeclano- se distancie aún más. Una buena oportunidad para que Vidakovic corrija errores y para que el equipo vuelva a ser la máquina implacable del primer mes de competición.

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lunes, 11 de octubre de 2010

Errores incomprensibles

Inexplicable. Incomprensible. Imperdonable. La derrota del Cádiz en El Ejido sigue siendo, veinticuatro horas después, un auténtico misterio. Por dos veces se adelantó en el marcador y por dos veces logró la igualada su rival, que incluso hizo un tercer gol. Y todo ello, con un jugador menos desde el minuto veinte. Nadie se explica cómo se pudieron escapar tres puntos que, al inicio del segundo tiempo, parecían seguros.

Tampoco nadie se explica la obstinación de Risto Vidakovic por jugar sin un delantero centro. Es imposible que Pachón entre en la dinámica del grupo y marque los goles que tanto necesitan él y el equipo jugando veinte minutos por partido. ¿A qué espera el entrenador para darle la titularidad? ¿A que demuestre que puede ser útil en sólo veinte minutos? Todo futbolista necesita minutos y confianza para rendir. Pachón es un hombre que puede ser muy válido si se le da la oportunidad.

Fue sorprendente la alineación presentada por Vidakovic en el Municipal de Santo Domingo. Viendo que en la convocatoria había dos delanteros, todo hacía presagiar que habría una remodelación en el once titular: Pachón ocuparía la punta de ataque, Enrique pasaría a su puesto natural –el extremo diestro- y Velasco cubriría la baja de Cifuentes. Pero el entrenador cadista mantuvo a Enrique como delantero y puso a Diego Reyes en el lateral derecho. ¿Por qué convocar a dos delanteros para sentarlos en el banquillo? No tiene sentido. Era el momento de darle la oportunidad a Pachón y dejar a Enrique en su demarcación habitual.

Sin delantero, el Cádiz está cojo. Necesita un hombre gol, por el que se pueda variar la propuesta de juego: colgar balones al área y no rasear tanto la pelota. Hace falta un hombre que pelee con los centrales rivales, que les incomode, que fije su posición y facilite que lleguen compañeros desde atrás para aprovechar segundas jugadas.

Tampoco son comprensibles los cambios que efectúa Vidakovic. Siempre los hace tarde y mal. No se puede meter tan tarde a Pachón o a Hugo García, o quitar a Aarón Bueno para que juegue un gris López Silva. Ante el Poli Ejido, el catalán estuvo desacertado de cara a gol, pero al menos se ofrecía y lo intentaba. Fue irse y morir el Cádiz: no hubo ninguna jugada de ataque más. Aarón Bueno es imprescindible y, si Vidakovic mantiene sus planes de jugar sin delanteros, su importancia aumenta más todavía.

Capítulo aparte merecen los goles del Poli Ejido. En el primero, Manolo Pérez entró en el área sin oposición, sin que nadie le saliera al paso y batió a Dani Miguélez con tranquilidad. Como Pedro por su casa. En el segundo, faltó contundencia en el despeje y más atención por parte de Dani Miguélez. En el tercero, el error de Raúl López con Moreno es completamente clamoroso, impropio de un futbolista de su experiencia. Este Cádiz es un equipo blando en defensa, permisivo. Ni la defensa es contundente ni el portero solvente. Un equipo que aspire mínimamente al ascenso no puede recibir tantos goles. Hay que cortar la sangría cuanto antes.

De nada valieron los golazos de Álvaro Jurado y Diego Reyes. El Cádiz dilapidó su trabajo en el segundo tiempo de manera incomprensible. No se puede perder un partido de esa manera. No se puede dejar con vida a un rival que estaba prácticamente muerto. El Cádiz debería haber aprendido de lo ocurrido en el primer tiempo y haber matado el partido tras el obús de Reyes. Esta segunda derrota consecutiva duele. No fue culpa del colegiado, sino del propio Cádiz. De sus jugadores y el entrenador. Toca reflexionar, trabajar y revertir la situación. Hace falta que todos los miembros de la plantilla se aclaren las ideas. Sobre todo, el entrenador.

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domingo, 10 de octubre de 2010

Naufragio del Submarino

El Cádiz regresaba al Municipal de Santo Domingo para medirse al Polideportivo Ejido después de haber caído en ese estadio en Copa del Rey. El conjunto ejidense afrontaba el partido con urgencias, necesitado de puntos para abandonar los puestos de descenso, a los que había caído tras la victoria del Estepona. Por su parte, los hombres de Risto Vidakovic tenían la obligación de sumar los tres puntos para olvidar el varapalo de la jornada anterior y seguir de cerca al Real Murcia.

Una de las mayores incógnitas del once titular del Cádiz era quién iba a sustituir a Cifuentes en el lateral derecho. Se especuló con que Velasco retrasaría su posición, pero finalmente Vidakovic optó por colocar a Raúl López en el lateral zurdo, desplazando a Diego Reyes al lateral diestro. Así, el equipo titular cadista estuvo integrado por Dani Miguélez en la portería, con Diego Reyes en el lateral derecho, Raúl López en el izquierdo y con Álvaro Silva y José Serrano en el centro de la zaga, con Jurado, David González y Carlos Caballero en el centro del campo, Velasco en el extremo derecho, Aarón Bueno en el izquierdo y como hombre más adelantado, Enrique Ortiz.

El partido comenzó con un protagonista inesperado: el viento, que dificultaba la labor de los futbolistas, que tenían que jugar sobre un terreno de juego muy irregular. Con el pitido inicial del murciano Navarro Fuentes pudo verse a un Cádiz que, si bien no terminaba de concretar su juego, había salido con ganas de hacerse con el control del partido. El equipo amarillo intentaba sacar el balón jugado desde atrás, con tranquilidad, disfrutando de la posesión, pero a la hora de dar el último pase se trababa demasiado. Fueron unos primeros compases en los que ninguno de los dos contendientes había inquietado demasiado al rival: el Poli Ejido disfrutó de un saque de esquina sin consecuencias y el Cádiz, de una falta botada por Caballero que tampoco puso en apuros al cancerbero Ubierna.

La primera ocasión de peligro cadista llegó tras una jugada entre Aarón Bueno y Enrique, que acabó en un centro del extremeño buscando a Velasco, que estaba dentro del área. El disparo del extremo amarillo dio en un central y acabó yéndose a saque de esquina. Tras protestarle una jugada en la que había dos balones en el terreno de juego, Manolo Pérez vio la primera cartulina del partido a los nueve minutos. Poco después Carlos Caballero también fue amonestado, después de que el madrileño realizara una dura entrada sobre Platero. Con el paso de los minutos, el Poli Ejido comenzó a afianzarse sobre el terreno de juego, entrando más en contacto con el balón e intentando pisar el área de Dani Miguélez. Ambos equipos estaban tanteándose.

Hedrera expulsado

El equipo local intentaba poner en apuros a Dani Miguélez con lanzamientos lejanos de falta, pero ni Diego Galiano ni Katxorro consiguieron su objetivo. Sin embargo, el Poli Ejido se quedó en el minuto veintiuno de partido con un futbolista menos sobre el terreno de juego. Dani Hedrera derribó a Aarón Bueno, siendo amonestado por el colegiado. El central jerezano del equipo ejidense protestó airadamente la decisión arbitral y Navarro Fuentes le mostró la segunda cartulina amarilla. Una expulsión tonta que beneficiaba al Cádiz.

Esta superioridad numérica espoleó al Cádiz, que se marchó decididamente a por el gol. Casi lo consiguió Carlos Caballero, tras rematar desde la frontal un buen centro de Diego Reyes, pero el lanzamiento acabó dando en el poste de la portería de Ubierna. El entrenador del Poli Ejido, viendo que sus jugadores estaban sufriendo demasiado, realizó el primer cambio del partido, al sustituir a Platero por Samu. El Cádiz seguía rondando el gol, pero Enrique desaprovechó una clara oportunidad para marcar: tras errar en el control, el extremeño estrelló su disparo en Ubierna.

Jurado y Manolo Pérez marcan

Nada pudo hacer el cancerbero ejidense dos minutos después, cuando Álvaro Jurado abrió la lata. Carlos Caballero raseó el balón en la banda izquierda buscando a Jurado, que estaba en el borde del área. El cordobés controló el esférico, se metió dentro del área y disparó a portería, haciendo inútil la estirada de Ubierna. 0-1. El Cádiz se había propuesto embotellar al Poli Ejido y había obtenido su premio. En la siguiente jugada el Poli Ejido disfrutó de un saque de esquina que, aliado con el viento, puso en aprietos a la zaga amarilla. Fue un ataque aislado, pues el Cádiz seguía dominando la posesión del balón, generando las principales ocasiones de peligro.

Sin embargo, en el tiempo de descuento el Poli Ejido puso las tablas en el marcador. Desde la banda izquierda Katxorro consiguió centrar al área, donde controló en el centro del área, solo y sin oposición, Manolo Pérez, que tranquilamente batió a Dani Miguélez. Un sorprendente gol del equipo local, cuando el Cádiz había estado rondando el segundo tanto y que evidenciaba las carencias defensivas del conjunto amarillo. Tras este gol, se llegó al descanso.

Tras el descanso, el Cádiz mantuvo la actitud del primer tiempo. Aarón Bueno estuvo cerca de volver a adelantar a los cadistas, pero su disparo cruzado se marchó rozando el poste de la portería de Ubierna. El Poli Ejido no se achicó y tuvo poco después una buena ocasión, después de que un centro de Chema se paseara por el área amarilla sin encontrar rematador. En esa acción, Katxorro pidió penalti tras chocar con Dani Miguélez. En este segundo tiempo el partido no tenía orden, era un auténtico correcalles.

Golazo de Diego Reyes

De ese intercambio de golpes salió beneficiado el Cádiz, que consiguió cuatro minutos después de volver de vestuarios el segundo gol. Su autor fue Diego Reyes, que marcó un auténtico golazo tras una larga jugada de ataque del Cádiz. David González le dejó el balón fuera del área al lateral amarillo, que sin pensárselo disparó a portería. Fue un obús, imparable, que dio en el larguero de Ubierna antes de introducirse en la portería.

Manolo Pérez no se daba por vencido y tiraba de los suyos para lograr el empate. Canalizaba el juego de su equipo y era el que más peligro creaba en las jugadas a balón parado. El catalán puso en un saque de falta un peligroso balón en el corazón del área cadista, pero Álvaro Silva despejó el peligro a corner. El Cádiz pasó muchos apuros en ese saque de esquina, pudiendo Enrique despejar el peligro, pero Katxorro se hizo con el balón fuera del área. El ex jugador del Xerez asistió a Diego Galiano, que no consiguió rematar. El enésimo rechace en el área cadista fue recogido por Vicente Moscardó, que con algo de suerte pudo batir a Dani Miguélez y lograr la igualada.

Nada más recibir el gol del empate, Risto Vidakovic realizó el primer cambio del Cádiz: quitó a Enrique para introducir a Sergio Pachón. Poco después Aarón Bueno dejó su sitio a López Silva. El entrenador amarillo había realizado sus dos cambios más habituales buscando darle otro aire al Cádiz, pero al equipo le costaba recuperarse del empate de Moscardó. A quince minutos del final, Vidakovic decidió poner toda la carne en el asador, al quitar a David González para meter a Hugo García.

Debacle

Los aficionados del Poli Ejido asistieron tras esta sustitución a un golazo de su equipo: Vicente Moreno regateó a Raúl López, volviendo loco al jerezano hasta conseguir superarle. Disparó dentro del área al larguero, pero el rechace lo recogió Katxorro, que a placer hizo el tercero de su equipo. El Poli Ejido, con un hombre menos, había conseguido darle la vuelta al marcador. 3-2 en Santo Domingo.

Ninguno de los cambios realizados sirvió como revulsivo y el Poli Ejido se dedicó, con todo a su favor, a perder tiempo para asegurar esta importante victoria. El murciano Navarro Fuentes expulsó al entrenador ejidense, Julio Velázquez, por protestar. El equipo local realizó dos cambios antes del final: se marcharon Moreno y Manolo Pérez para que jugaran Arkaitz y Iosu Villar, respectivamente.

El Cádiz no supo aprovechar su superioridad numérica y no disparó ni una vez a portería en los minutos finales. Los cinco minutos de descuento pasaron con más pena que gloria y el Cádiz sumó su segunda derrota consecutiva. Preocupante, por la imagen mostrada y por las decisiones del técnico Risto Vidakovic.

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jueves, 7 de octubre de 2010

Incógnitas en Santo Domingo

Treinta días después regresa el Cádiz al Municipal de Santo Domingo para enfrentarse al Polideportivo Ejido. El conjunto ejidense, clásico aspirante al ascenso en el Grupo IV de Segunda B, está pasando muchos apuros en este inicio de temporada y todo hace indicar que el objetivo para esta campaña será menos ambicioso que en las anteriores: mantener la categoría. El haber perdido la penúltima eliminatoria por el ascenso a Segunda contra el Barcelona B ha herido (casi) de muerte a los celestes, que no atraviesan una situación institucional cómoda.

Pese a los problemas de la entidad, sus jugadores fueron capaces de apear al Cádiz de la Copa del Rey en la última visita de los cadistas a su estadio. El Cádiz que jugó aquel partido nada tendrá que ver con el que se enfrente al Poli Ejido esta jornada: estuvo prácticamente integrado por suplentes y cayó en el tiempo de descuento tras haber jugado un mal partido.

Vidakovic alineará a los teóricos titulares, aunque se verá obligado a modificar su equipo inicial por las sanciones de Fran Cortés y Cifuentes. Ambos jugadores fueron expulsados por Chavet García en el duelo contra el Betis B y el juez único de Segunda B ha desestimado el recurso amarillo para revocar las sanciones –del mismo modo que tampoco será revocada la amarilla que vio Aarón Bueno. Se abre así todo un abanico de posibilidades y de incógnitas para el aficionado cadista, ya que queda ver quiénes serán los sustitutos de dos futbolistas fundamentales en los esquemas del técnico balcánico.

Un Risto Vidakovic que no es muy dado a los cambios y que, durante el tiempo que lleva como técnico del Cádiz, se ha caracterizado por no contar demasiado con los hombres de banquillo. Varios han sido los encuentros en los que no ha realizado los tres cambios de los que disponía –el último de ellos en la pasada jornada, en la que sólo introdujo a López Silva y a Pachón como hombres de refresco. El jugador que más minutos ha disputado desde que dio comienzo esta campaña saliendo desde el banquillo ha sido López Silva, con un total de ciento veintisiete. Al onubense le siguen Pachón (ochenta minutos repartidos en cinco encuentros) y el ovetense David González (cincuenta y seis minutos en tres partidos) Los jugadores que menos tiempo han tenido para jugar han sido Dieguito (veinte minutos), Hugo García (quince minutos) y Moke (catorce minutos)

Teniendo en cuenta estos datos, ¿quién sustituirá a Cifuentes y a Fran Cortés? En el caso del centrocampista gaditano parece que la respuesta es fácil: David González. Futbolista joven, procedente del filial del Málaga y que, según muchos, tiene calidad de sobra para desempeñarse con solvencia en Segunda B. Será el primer encuentro que este joven jugador dispute como titular y tendrá la misión de demostrar que puede ser un recambio de garantías –incluso llegando a disputarle el puesto- para Fran Cortés. En el caso del lateral derecho amarillo, Cifuentes, la respuesta no es tan sencilla. Las posibilidades con las que cuenta Vidakovic para suplir al madrileño son varias: puede darle entrada al canterano Cristian Pecci –lateral derecho que en pretemporada dio un rendimiento satisfactorio- o puede retrasar la posición de Velasco –lo que podría llevar aparejada la entrada en el once de Pachón. Incluso, el entrenador amarillo también puede introducir a Raúl López, desplazando al lateral izquierdo habitual, Diego Reyes, al costado diestro. Otra incógnita más será qué pasará con el central que acompañe a Álvaro Silva: Baquero se ha recuperado de su lesión y ya está disponible, pero José Serrano ha cuajado buenas actuaciones supliendo al central onubense.

Salte quien salte de inicio ante el Poli Ejido, lo hará con la intención de repetir el triunfo cosechado la última vez que ambas escuadras se vieron las caras en Segunda B. En aquella ocasión el Cádiz venció en el tiempo añadido gracias a un agónico cabezazo de Mansilla (el famoso “mansillazo”) El objetivo, está claro: sumar los tres puntos para demostrar que lo ocurrido contra el Betis B fue un accidente del que en gran medida tuvo la culpa el colegiado. Ganar sí o sí, para evitar que equipos como el Sevilla B o el Ceuta superen al Cádiz en la clasificación y para no perder la estela del líder, el Real Murcia.

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domingo, 3 de octubre de 2010

Triste protagonista

No hay nada más problemático que no saber cuál es el papel que te corresponde. No hay nada peor que, teniendo un cometido, intentar sobrepasarlo para tener más protagonismo. No hay nada peor que un actor secundario que, de repente, se mete a súper estrella. Y eso fue lo que acabó pasando en el duelo entre Cádiz y Betis B con el colegiado. No me gusta hablar de los árbitros ni de decisiones erróneas, pero con actuaciones como las de esta jornada es imposible no hacerlo.

Raúl Chavet García, malagueño y debutante en la categoría, llegaba a uno de los estadios más importantes de la división de bronce. Con su silbato en la boca y todo un arsenal de tarjetas, protagonizó un robo, un auténtico atraco a mano armada. Llegó con ganas de hacerse notar, con ganas de dejar su huella, de ser recordado. Y lo consiguió, con un arbitraje malo, altivo, amenazador e irresponsable. Él solito destrozó el encuentro, caldeó los ánimos y condicionó al Cádiz desde el primer minuto de partido.

A los cuatro minutos expulsó a Daniel Cifuentes después de que el lateral diestro cadista realizara una entrada que, como mucho, era merecedora de la cartulina amarilla. Una decisión incomprensible, que puso muy nervioso al Cádiz y con la que Chavet García había logrado su objetivo: ser el centro de las miradas del partido. Tras la expulsión de Cifuentes, llegaron cartulinas amarillas para Aarón Bueno, Dani Miguélez y Enrique Ortiz. Acertó en dos de las tres tarjetas, aunque en la del Pichichi del Grupo IV tomó una decisión equivocada: en vez de permitir que siguiera el juego –pues el Betis B tenía una oportunidad clara de ataque- paró la jugada para señalar la falta y amonestar al extremo cadista.

La cartulina mostrada a Dani Miguélez era clara y acertada, pues el cancerbero cadista falló en su salida y arroyó al atacante bético –otro error más del canterano gaditano esta temporada, pues podía haber evitado tirar a Damián. Finalmente, en la cartulina mostrada a Enrique se equivocó, pues el extremeño bien podría haberse ido a la ducha tras propinarle un codazo a Juanito. Esa acción, la del capitán amarillo, era más merecedora de la roja que la entrada de Cifuentes. Comparando ambas acciones queda claro la poca idea de fútbol que tenía –y supongo que seguirá teniendo, ya que de un día para otro no se producen milagros- el árbitro de la contienda.

El colmo del arbitraje esperpéntico llegó cuando decidió expulsar al médico del Cádiz, Fernández Cubero. Una dura entrada por detrás sobre Enrique Ortiz ni siquiera fue sancionada como falta por el colegiado y el banquillo amarillo saltó como un resorte protestando la jugada. “Por tu culpa estamos perdiendo”, fueron las atroces palabras del galeno cadista, que para Chavet García y unos pocos iluminados más merece la expulsión. Poco después Enrique caía al suelo, víctima de un codazo –merecedor de falta, no para el árbitro, sino para su asistente- y el infractor tampoco vio la amonestación. Por cierto, ¿qué hubiera pasado si Enrique hubiera necesitado asistencia de manera urgente tras el codazo? ¿Quién sería el encargado de atender al extremeño teniendo en cuenta que el médico acababa de ser expulsado?

Carlos Caballero vio otra amarilla por protestarle una decisión al árbitro. Un colegiado que con el centrocampista madrileño de quitó el disfraz de ser superior para ponerse el de ogro. “Vete de aquí o te arranco la cabeza”, le dijo el árbitro al jugador amarillo, como fue después corroborado por el propio Enrique. Y Caballero se fue, no fuera que el colegiado –teniendo en cuenta su estado- cumpliera con su amenaza.

Algo reconcomía la conciencia de nuestro protagonista. Tenía la sensación de que igual no había obrado del todo bien, que no había sido justo con el equipo local. Por ello, para nivelar la situación, expulsó a Bernal con roja directa. El canterano bético hizo una entrada similar a la de Cifuentes y claro, de acuerdo con el reglamento de Chavet García –de reciente edición y que pronto estará disponible para el resto de colegiados del mundo- esas jugadas merecen más la expulsión que un codazo.

Con igualdad numérica, el segundo período fue un monólogo amarillo. El Betis B, consciente de que no podía superar a su rival con argumentos futbolísticos, practicó el “otro fútbol”, con continuas pérdidas de tiempo. Con cualquier otro colegiado hubieran llovido las amonestaciones ante tanta pausa intencionada, pero con Chavet García, no. El colegiado fue cómplice de la actitud del filial verdiblanco, permitiendo que se sucedieran las pérdidas de tiempo.

En líneas generales el fútbol imperó hasta el minuto ochenta y ocho de partido. Cuarenta y cinco minutos sin ser protagonista –redondeando- son demasiados para Chavet García. En lugar de sancionar las pausas béticas, decidió expulsar a Fran Cortés y amonestar a José Serrano. El bagaje final del colegiado fue de tres expulsiones y seis cartulinas amarillas para el Cádiz.

El colegiado confundió autoridad con intransigencia, aplicó libremente el reglamento y destrozó un partido de manera innecesaria. Y todo, por no saber estar en su sitio y desempeñar con dignidad su papel secundario.

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sábado, 2 de octubre de 2010

Para perder la chaveta

Vergonzosa la actuación del colegiado Chavet García en el duelo entre el Cádiz y el Betis B, que condicionó el partido con sus desquiciantes decisiones que propiciaron la primera derrota cadista esta temporada.

El Cádiz Club de Fútbol recibía en el Ramón de Carranza al Betis B, en un encuentro en el que los de Vidakovic esperaban continuar con su buen inicio de temporada para mantener el liderato del Grupo IV de Segunda B. Su rival estaba dirigido por un viejo conocido de la afición cadista: Oli. El filial bético había sorprendido a propios y a extraños con un inicio fulgurante, ya que llegaba al campo del líder como quinto clasificado. El Betis B jugaba muy mermado, ya que jugadores importantes como Beñat o Israel habían sido convocados con el primer equipo.

Para este encuentro, Risto Vidakovic alineó a Dani Miguélez como guardameta, Cifuentes y Diego Reyes en los laterales, José Serrano y Álvaro Silva como centrales, trivote en el centro del campo con Álvaro Jurado, Carlos Caballero y Fran Cortés, Velasco en el extremo derecho, Aarón Bueno como extremo zurdo y en la punta de ataque, Enrique. A pesar de que durante la semana se había especulado con la posibilidad de que por fin se estrenaran las calzonas azules, el equipo volvió a jugar completamente de amarillo.

El partido comenzó condicionado desde el minuto cuatro, cuando el colegiado malagueño Chavet García expulsó con una tarjeta roja directa a Cifuentes, que zancadilleó a un atacante bético en el centro del campo. Una acción que como mucho, merecía ser sancionada con cartulina amarilla. Vidakovic no tuvo más remedio que recomponer el equipo, colocando a Velasco como lateral, mientras Enrique cayó a la banda derecha. Esta decisión arbitral afeó el encuentro, haciendo que aumentara la tensión sobre el terreno de juego y propiciando un juego difuso y trabado.

Pese a todo el Cádiz logró sobreponerse, y aunque el filial bético controlaba el cuero, fue el que disfrutó de la jugada de mayor peligro de este inicio de partido. Fran Cortés, tras hacer una bonita jugada personal, asistió a Enrique, pero cuando el extremeño se disponía a pisar el área rival la jugada fue anulada por fuera de juego. El dominio en el centro del campo lo ejercía el Betis de Oli –muy aplaudido por la grada de Carranza- y el Cádiz necesitaba reagruparse para pasar menos apuros. Los visitantes estaban muy metidos en la mitad del campo cadista.

Más complicación

En el minuto diecisiete, Chavet García amonestó a Aarón Bueno después de que el catalán derribara a Ryan en la banda derecha. Una decisión del colegiado que perjudicaba en principio al Betis B, que podría haber disfrutado de la ley de la ventaja. Tras el saque de la falta el Cádiz terminó de complicarse el partido: Dani Miguélez derribó dentro del área a Damián. El árbitro amonestó al cancerbero gaditano y señaló penalti, que fue transformado en gol por Ryan. 0-1. El partido se había complicado enormemente.

Cinco minutos más tarde, el árbitro amonestó a Enrique Ortiz después de que en un salto el extremeño le diera un codazo a Juanito. En veintidós minutos de juego, el bagaje de cartulinas era espantoso: una roja y tres amarillas. Al Cádiz le costaba hilar el juego, estaba pasado de revoluciones y no se movía con claridad. El Betis B jugaba con velocidad, buscando a Ryan y a Damián. Este último jugador estuvo a punto de marcar el segundo gol de su equipo, pero entre Dani Miguélez y Álvaro Silva consiguieron evitar el tanto.

El partido terminó de calentarse cerca de la media hora, cuando Álex Martínez realizó una dura entrada sobre Enrique Ortiz. El extremeño cayó al suelo y el colegiado no dictaminó falta. Al completo, todo el banquillo cadista protestó airadamente esta errónea decisión arbitral y Chavet García expulsó al médico del Cádiz. Poco después, Enrique recibió un codazo –que tampoco fue señalado como falta- y Carlos Caballero vio la amarilla por protestar. Chavet García, con sus decisiones demenciales, había conseguido incendiar el partido.

Las ocasiones llegaban con cuentagotas: el Cádiz tuvo una en las botas de Velasco, que llegó a recibir un gran pase de Enrique dentro del área, pero un defensor le arrebató el esférico antes de que llegara a disparar. Tampoco llegaba con claridad el Betis B, que basó en los últimos compases del primer tiempo sólo inquietaba a Dani Miguélez en jugadas de estrategia.

Diez contra diez

El árbitro niveló las fuerzas en el cuarenta y dos, cuando expulsó con roja directa a Álex Bernal, que realizó una dura entrada sobre Fran Cortés. Una jugada que tampoco era merecedora de la cartulina roja, ya que el jugador bético buscaba el balón y no pretendía dañar al rival. Era la tercera expulsión del árbitro en este encuentro. Con esta decisión, Chavet García consiguió desquiciar a Oli.

Tras la reanudación, Oli decidió realizar el primer cambio del partido, retirando a Edgar por José Ángel. Con la igualdad numérica en el terreno de juego, el Cádiz se mostró más suelto que en la primera mitad y cuando el balón volvió a rodar tuvo su primer acercamiento al área rival: Fran Cortés metió un pase en profundidad para Enrique, al que llegó Adrián. Tras una falta favorable al Cádiz –en la que vio la amarilla Fran No- cerca estuvo Aarón Bueno de marcar, tras recoger un rechace y disparar desde lejos. Chavet García no pitó un penalti para el Cádiz después de que un jugador verdiblanco le diera intencionadamente con la mano al balón. El equipo de Vidakovic había conseguido encerrar al Betis B en este inicio de segunda parte.

El equipo amarillo intentaba penetrar en la maraña defensiva del filial bético por las bandas, desde donde Carlos Caballero ensayó dos centros que, si bien no encontraron rematador, demostraban que el equipo quería empatar. En otra jugada por la banda, Velasco pudo marcar, pero su remate de cabeza tras el buen centro de Diego Reyes se marchó alto. La grada de Carranza animó con fuerza a sus jugadores, consciente de que el gol del empate se estaba gestando. Vidakovic movió ficha al cuarto de hora, cuando quitó a Enrique Ortiz por López Silva.

Diego Reyes era el jugador amarillo que más lo intentaba. El chiclanero corría sin parar, luchaba, subía a centrar… Otro centro suyo fue rematado al palo por Velasco. Otro que también estaba muy entonado era Fran Cortés, que llevaba el peso de la creación en el centro del campo. En el minuto setenta y cuatro Vidakovic realizó el segundo cambio: quitó a un combativo Aarón Bueno por Pachón.

Imposible

El Betis B, viendo que no podía hacer nada, renunció a jugar y se centró en perder tiempo. Conservar el marcador era lo más importante que los hombres de Oli podían hacer, pues estaban cosechando un fantástico resultado en el campo del líder. El Betis B metió a Sergio León por el escocés Ryan, que perdió mucho tiempo hasta que abandonó el campo. A seis minutos del final volvió a tener Velasco el empate tras un remate de cabeza en un saque de esquina, pero cuando el balón iba a introducirse en la portería bética consiguió atraparlo Adrián.

La actitud de los jugadores del Betis B fue vergonzosa: al término de cada jugada caían al suelo, dejando que el cronómetro corriera hasta agotarse. Al Cádiz se le acababa el tiempo para lograr la igualada. Como consecuencia de esto, el partido volvió a calentarse, y tras una tangana vieron la amarilla Serrano y Fran Cortés. Poco antes el canterano había visto la primera amonestación, por lo que fue expulsado por Chavet García. El Cádiz jugaría el descuento con nueve jugadores sobre el terreno de juego.

Durante los seis minutos de descuento, el Cádiz lo intentaba, tocando para llegar al área bética. No colgó balones al área, buscando un fútbol más directo. En la última jugada, tras un saque de esquina, López Silva pudo empatar, pero su disparo desde fuera del área se marchó a corner. Así terminó el partido, con la primera derrota esta temporada del Cádiz, que cedió el liderato a favor del Real Murcia.

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